En muchas ocasiones es nuestra decisión la que puede mover montañas, como ejemplo, entre los años 1920 y 1930 no se construyen prisiones en España: los albañiles afiliados al sindicato […]

Los malos humos del automóvil, una cuestión de responsabilidad

coche y asfaltoEn muchas ocasiones es nuestra decisión la que puede mover montañas, como ejemplo, entre los años 1920 y 1930 no se construyen prisiones en España: los albañiles afiliados al sindicato anarquista CNT, siguiendo la decisión adoptada por su organización, prefieren estar parados a trabajar en tales obras. No se dejan comprar para la reproducción del orden social dominante.

A veces me gusta jugar mentalmente a elegir el invento del ser humano más útil o el más estúpido. A buen seguro que si oferto entre los primeros puestos del segundo grupo al automóvil, muchos lectores y lectoras lo discutirán y eso que, soy perfectamente consciente, entre los simpatizantes de EcoHabitar podemos encontrar un gran porcentaje de personas críticas con “la cultura del coche”. Éste es quizá el mayor símbolo de la sociedad capitalista o de consumo; el mayor exponente de la ideología del crecimiento económico. Este crecimiento infinito en un planeta finito nos está conduciendo a no sabemos muy bien donde pero es obvio que a ningún sitio bueno. Urge intentar parar esta loca máquina de consumir recursos naturales y generar residuos que la Tierra ya no tiene capacidad de absorber, en la que se ha convertido el actual modelo económico. Cambio climático manda y por tanto, si una de las mayores causas del mismo es la masiva utilización del automóvil algo hay que hacer para que decrezca su uso.

Invento contradictorio

¿Por qué escribo que el automóvil puede ser el invento más tonto que ha puesto el hombre sobre la faz de la Tierra? En 2006 se produjeron 3.016 muertos en las carreteras españolas; 3.332 en 2005. Cifras cercanas a las producidas en los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono durante el 11-S. El coche es uno de los objetos de consumo más sucios que podemos adquirir. La emisión de contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NO2) o las partículas en suspensión (PM10) convierten a nuestras ciudades en irrespirables. Los expertos piensan, y por ello los ciudadanos debemos exigir que se lleve a cabo, que si se reduce la emisión de PM10 a los límites fijados por la Unión Europea se podrían evitar 140.000 muertes en el continente y 3.777 en España y eso teniendo en cuenta que los estudios se han centrado sólo en Madrid, Barcelona, Bilbao y Sevilla.

El transporte es uno de los principales sectores en cuanto a su contribución al cambio climático, el principal problema ambiental al que nos enfrentamos. Más del 80% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) provocadas por el transporte, provienen de los coches y camiones. Por el tubo de escape de un utilitario medio “escapan” al ambiente 151,9 gramos de CO2 por cada kilómetro, según la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) y existen modelos que elevan esa cifra a 400. Cierto es que la Unión Europea quiere establecer un límite de 120 gramos de CO2 pt por kilómetro para combatir el cambio climático, pero no será suficiente. Y no podemos olvidar la contribución a los grandes niveles de ruido que sufren las ciudades.

Hoy muchos jóvenes no tienen dinero para comprarse una casa –un bien básico- pero se hipotecan para adquirir un automóvil, que a su vez, hará más difícil que puedan emanciparse. Si contamos pues el precio de obtener el permiso de conducir, del coche en sí, más los impuestos que rodean su uso, la gasolina, los seguros, el aparcamiento, las reparaciones y repuestos o el gasto público en infraestructuras viarias (con dinero de todos –incluidos los que no tienen vehículo-) podemos valorar la dimensión de este capricho. Un dato: Madrid es la región europea con más kilómetros de autopista construidos y Zapatero ha consensuado con Aguirre la construcción de muchos más). Y también podemos concluir que somos rehenes suyos, pues tras pagar tan graves estipendios es absurdo tenerlo metido en el garaje. Se tiene un coche para utilizarlo y cuanto más lo usemos más “barato” nos sale por kilómetro rodado. Menuda contradicción. Pero hay más. La polución atmosférica provoca enfermedades como el asma, la bronquitis crónica o infartos de corazón, cuyos costes económicos en España llegan a los 46.000 millones de euros.

 

Este texto es solo un resumen del articulo completo publicado en "nº 16 EcoHabitar".
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