La salud del suelo 2ª parte

zoe_Img1En el capítulo anterior hablamos un poco sobre la estructura del suelo, las plantas indicadoras, el arte de reciclar y el compost, los acolchados y la integración de los animales en la huerta; esta vez continuaremos el tema de la salud del suelo con los abonos verdes, la diversidad edáfica, el labrado de la tierra, la rehabilitación del suelo y los fertilizantes.

Son cultivos que se realizan con el fin de enriquecer la tierra o fertilizar otras plantas. Utilizando bien los abonos verdes y reciclando los nutrientes y residuos, las huertas prácticamente no necesitarán fertilizantes.

Muchas de las plantas que se utilizan como abonos verdes son de la familia de las leguminosas, que son aquéllas que pueden fijar el nitrógeno atmosférico gracias a una asociación que tienen con unas bacterias del género Rhizobium. Esto puede observarse en unos nódulos en las raíces. Estas bacterias necesitan ciertas condiciones para ser efectivas: como adecuada humedad y temperatura, además, también necesitan suficientes nutrientes (sulfatos, fosfatos y calcio) y oligoelementos como molibdeno y cobalto.

Un cultivo de abono verde no empezará a fertilizar a otros cultivos hasta que muera y el nitrógeno en sus hojas, raíces y tallos se libere al suelo.

Aquéllos que normalmente se utilizan son: habas, alfalfa, cebada y parchita (mezcla de leguminosa y cereal), alforfón, mostaza, trébol, phacelia, etc.

Entre las ventajas que aportan los abonos verdes se encuentran las siguientes:

  • Aportan materia orgánica y nutrientes a la tierra. Añaden nitrógeno a la tierra y hacen que otros nutrientes estén más accesibles para las plantas. Un cultivo de leguminosas pueden convertir hasta 150 Kg. de nitrógeno atmosférico al suelo por hectárea al año (Jackie French, 1995).
  • Mejoran la estructura del suelo. Cualquier tipo de suelo se beneficiará en su estructura, pero especialmente los suelos arenosos o arcillosos.
  • Compiten con las malas hierbas. Un suelo desnudo trae invasiones de hierbas, pero además los abonos verdes pueden ser una manera de frenar alguna hierba muy persistente.
  • Protegen el suelo de la erosión. Los suelos desnudos son muy vulnerables a la acción erosiva del agua y el viento. Si no piensa cultivar un terreno durante un tiempo, es mejor que esté cubierto de algún abono verde.
  • Pueden albergar fauna útil.
  • Pueden actuar como cultivos trampa (hay que enterrarlos a tiempo).
  • Pueden hacer más resistentes los cultivos (leguminosas).

El cultivo clásico de los abonos verdes implica introducirlos como rotaciones y cuando han crecido son cortados y enterrados. Existen también algunas otras maneras de beneficiarnos de ellos, como pueden ser: rodear las huertas de plantas que fijan nitrógeno, especialmente plantas perennes y después cortarlas y utilizarlas como material de acolchado continuamente o intercalar los cultivos con estos abonos verdes como buenos acompañantes.

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