La salud del suelo 1ª parte

acolchadoNuestra salud empieza por la salud del suelo donde crecen aquellos alimentos que comemos. Un suelo vivo es la base de una buena agricultura.

Durante mucho tiempo y erróneamente se ha considerado el suelo como un mero soporte físico para las plantas, pero el suelo es mucho más que eso y la buena gestión de éste va a determinar, en gran parte, la salud de  toda nuestra huerta y/o finca.

En la actualidad la presión agrícola humana se ha dejado notar en el estado de los suelos dando como resultado suelos enfermos: erosionados, desertificados, salinizados, alcalinizados, etc.,… El uso de abonos y pesticidas químicos hace que disminuya o desaparezca la actividad biótica del suelo y, como consecuencia, no sólo disminuye el valor nutricional de las plantas, sino que, además, éstas se hacen mucho más vulnerables a las plagas y las enfermedades.

Existen varias estrategias que nos van a ayudar a mantener y favorecer la buena salud de nuestros suelos, pero, sin duda alguna, la materia orgánica es la clave de todo, los suelos ricos en materia orgánica es menos probable que presenten problemas. Tanto los suelos muy arcillosos, como los muy arenosos, los suelos compactados e incluso los muy ácidos o alcalinos pueden arreglarse añadiendo materia orgánica. Con suficiente materia orgánica puedes empezar una huerta en casi cualquier lugar, incluidas las azoteas.

La materia orgánica es la principal fuente de energía del suelo y ayuda a mantener una buena estructura de éste, mejorando la capacidad de retención de humedad, el drenaje y la aireación.

Aplicando el principio de que “cada función está soportada por múltiples elementos” la adición de materia orgánica o fertilización está apoyada por la aportación de compost, acolchados, abonos verdes, fertilizantes orgánicos, etc., además todos ellos son “recursos biológicos”.

 

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