La re-evolución de los morteros de cal

mortero de calLa industria de la construcción evoluciona hacia técnicas que facilitan la puesta en obra y, de ese modo, reducen los costes de la edificación.

Esta tendencia responde al incremento del precio de mano de obra sucedido en las últimas décadas, a las nuevas normativas que requieren un mejor funcionamiento térmico de edificios y a la pérdida de algunos oficios. Pues aunque el sector de la bioconstrucción trabaja por recuperar oficios como el del estucador, la construcción camina hacia sistemas industrializados que reducen los tiempos en obra y, a su vez, la necesidad de mano de obra especializada.

Un ejemplo de la evolución de esta industria lo encontramos en la fabricación de cal, en la cual las empresas que comercializan este producto llevan años fabricando morteros de cal, algunos con la posibilidad de su aplicación en proyectado, y otros con la incorporación, en las argamasas de materiales que amplían sus características aislantes. Los morteros térmicos incorporan a su composición básica de cal aérea o cal hidráulica, áridos seleccionados y materiales aislantes vegetales (corcho, celulosa, cáñamo) o minerales (perlita, vermiculita, arena de sílice).

Esta nueva característica de los morteros concede a éstos una doble función, además de la propia de los revestimientos, la de mejorar las condiciones térmicas de los edificios.

El hecho de ser un material que se aplica al exterior del cerramiento, plantea mejoras a la solución del aislamiento, ya que quedan al interior los materiales con mayor inercia térmica, evita los puentes térmicos y previene las condensaciones. El gradiente térmico (cociente entre la caída de temperatura y el espesor del muro en la dirección de máxima variación de temperatura) que padecen los cerramientos con aislamiento exterior, es menor que en el caso de que éste se sitúe al interior.

bool(true)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *