La Autorización de Ingredientes Plásticos Tóxicos Socava la Credibilidad del REACH

PVC

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En septiembre, la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) entregó un dictamen científico afirmando que debiera autorizarse el uso de una sustancia ‘motivo de gran preocupación’ llamada DEHP, que se utiliza de forma omnipresente en la  fabricación de artículos de plástico PVC.

El DEHP es un ftalato, un grupo de compuestos químicos «mutantes del género» que vuelve a los individuos masculinos de todas las especies más femeninos. Estos químicos han interferido en el el sistema endocrino de la fauna silvestre y de los seres humanos, causando cáncer testicular, malformaciones de nacimiento e infertilidad, por nombrar sólo algunos ejemplos.

Debido a su bajo coste, el PVC es ampliamente utilizado en productos de uso cotidiano, incluidos los textiles, muebles, zapatos, cosméticos y materiales de construcción. El DEHP (y sus homólogos) son un contaminante ubicuo que puede encontrarse en todo el entorno europeo, así como en el 99% de la población estudiada, incluyendo las mujeres embarazadas y los recién nacidos.

 De forma sorprendente, los comités científicos de la ECHA consideran que los beneficios de las pocas empresas que han solicitado autorización superan a los costos de la exposición a esta sustancia tóxica de gran parte de la sociedad de la Unión Europea, a pesar de que la ECHA reconoce que los riesgos no están adecuadamente controlados.

ONGs, Estados miembros, Institutos de investigación, compañías fabricantes de alternativas y usuarios particulares, proporcionaron abundante información sobre la disponibilidad de alternativas más seguras al DEHP durante la consulta pública.

La recomendación de la ECHA para autorizar el DEHP ignora los objetivos principales de la regulación de la REACH para fomentar y garantizar que las sustancias de «alto riesgo» se sustituyan por alternativas menos peligrosas para la protección de la salud y medio ambiente de ciudadanos de la UE.

La pelota está ahora en el campo de la Comisión Europea en lo que concierne a decidir si debe concederse autorización a una sustancia tóxica y obsoleta para la que existen un montón de alternativas más seguras disponibles. La decisión de la Comisión enviará un claro mensaje a las empresas de la UE sobre si los nuevos responsables políticos europeos consideran una prioridad (o no) el mantenimiento de un medio ambiente libre de tóxicos.

Fuente: http://www.eeb.org/

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