Jalbegue: la pintura con que durante siglos se han pintado las casas

Denostado en España, adorado en Francia, el Jalbegue ha sido la pintura con que durante siglos se han pintado las casas en buena parte del mundo y por una serie de buenas razones: es barata, es saludable para el paramento y para los habitantes. Las paredes encaladas durante décadas adquieren un tono redondeado que es agradable a la vista y que proporciona una acústica muy especial. La cal tiene una cualidad física peculiar y es la llamada “doble refracción” de la luz: por ello una pared blanca de cal es más blanca que con cualquier otra pintura. Cuando se le añade un pigmento obtenemos otra hermosa ventaja: al ser el jalbegue muy sensible a la humedad, cambia de tono según el día, un día soleado la pared tiene un tono muy distinto que un día nublado.

Antiguamente el jalbegue se hacía con lechada de cal, un árido fino (normalmente una tierra blanca de la zona), grasa de cerdo y sal de cocina.

El jalbegue moderno se hace con lechada más densa (como nata de cocinar), marmolina muy fina, aceite de linaza crudo (es el único aceite que no se enrancia, y se añade a la mezcla para darle mejor adhesión al soporte. La cal, que es emulgente, mezcla agua y aceite a temperatura ambiente) y cloruro cálcico en lugar de cloruro sódico (la sal de cocina), por su mejor unión química con la cal.

Sobre yeso o sobre paramentos de diferentes materiales es imprescindible imprimar, y sobre muros húmedos tardará en volverse mate.

En repintados posteriores basta con la lechada de cal y el cloruro.

Denostada pero es una de las pinturas más bellas y nobles que existen. Roca líquida.

Jalbegue ha sido la pintura con que durante siglos se han pintado las casas en buena parte del mundo

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