Interacción EMF y estructura de hormigón armado. Parte 2

mediciones intervaloRREn el anterior artículo, presentamos un estudio sobre cómo la repartición del electrosmog en una obra de ampliación en construcción, realizada en hormigón armado, puede variar a medida que se van estructurando los espacios. En esta segunda parte, se presentará cómo estas interferencias electromagnéticas afectan a la salud de las personas. Estando en una etapa de edificación, fue factible encontrar soluciones económicas, sencillas -y sin alterar las características mecánicas del hormigón armado- para reducir el costo de adaptación del ser humano a su nuevo ambiente.

El hombre y su hábitat viven en estrecha relación. En ese difícil equilibrio, donde la integración Construcción/Naturaleza se espera óptima, existen nuevos intervinientes, artificiales, traídos por el genio humano, como una nueva fuente de su comodidad: los campos electromagnéticos.

Generalmente, poco se sabe de ellos, aunque, en la actualidad se han realizado muchos estudios que tienden a comprobar patologías ligadas a la contaminación electromagnética e incluso, en algunos países es reconocida la electrosensibilidad como una enfermedad1.

En  un trabajo previo hemos visto que las interferencias electromagnéticas encontradas en un terreno virgen de construcción, no son, definitivamente, fijas. Son funciones de los materiales en presencia y de su geometría. Lo bueno de esta condición “maleable” de los campos electromagnéticos, es que el arquitecto puede controlarlos, aunque sólo sea en parte. Así, el volumen edificado, según el conocimiento adquirido, puede transformarse en un mejor o peor ambiente para la salud, de acuerdo a las precauciones tomadas.

Pero, ¿será verdad que los campos electromagnéticos pueden interferir con nuestra salud?

El intervalo RR

Las interacciones (si existen) entre el ser humano y la presencia de campos electromagnéticos deben ser captadas de manera rápida, ya que la adaptación hombre/hábitat es, al inicio, asintomática (vale decir que deben ser capturadas antes de encontrar una manifestación clínica). Por lo tanto se requiere un umbral de sensibilidad muy bajo, ya que lo que se quiere medir es “el precio fisiológico” del intento del hombre por adaptarse a su nuevo entorno.

El Sistema Nervioso Vegetativo es, en el cuerpo humano, el que participa en el control de la homeostasis, garantizando a las células de los diferentes órganos, condiciones de trabajo estable, pese a los cambios externos (clima, presión atmosférica, etc.). En otros términos, el sistema Nervioso Vegetativo dedica sus esfuerzos a regular de manera instantánea y cada vez que lo juzga necesario, la gestión de nuestros recursos fisiológicos de tal forma que el costo energético (metabólico, físico-químico) sea el más bajo posible, cualquiera que sean los cambios en el entorno.

Es este parámetro, el que hemos decidido seleccionar como indicador de la interferencia hombre/hábitat, porque mide el valor y la intensidad de los esfuerzos que despliega el cuerpo para mantener su equilibrio interno a pesar de los cambios que ocurren en el entorno. En medicina, es un indicador conocido como inmune al efecto placebo.

Desde el punto de vista técnico se trata de la medición del intervalo de tiempo que separa dos latidos contiguos del corazón, llamado intervalo RR, capturado por medio de un micro electrocardiograma portátil. El cálculo del costo energético se expresa en un cociente, que relaciona entre sí la influencia de las dos ramas del Sistema Nervioso Vegetativo que controlan los latidos del corazón o Variación de la Frecuencia Cardiaca (VFC). Los valores ideales se sitúan entre 1,2 y 1.4.

 
bool(true)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *