Imagina ante nosotros la capacidad de transmutar  barro en vida. Tierra y agua  fusionados en una barbutina coloidal, un nuevo espacio ionizado por cristalizar, a la espera de ser. Un […]

Indagando en la materia. Barro proyectado sobre malla de bambú

IMG_0298Imagina ante nosotros la capacidad de transmutar  barro en vida. Tierra y agua  fusionados en una barbutina coloidal, un nuevo espacio ionizado por cristalizar, a la espera de ser.

Un instante  donde todo es posible, donde yacen todas las posibilidades. Un instante donde la intención que rebase los patrones mentales más densos, puede iluminar una nueva creación. Así, todos nosotros con una capacidad  inherente a nuestra naturaleza olvidada, residente en lo más profundo del ser, podemos elegir. Sí, como en el génesis, un barro portador de vida y esperanza. Un barro sanador, que transpira, que absorbe e intercambia múltiples iones y que aísla, que es plástico, cálido, suave, reciclable y solidario. Un barro compuesto por diferentes arcillas y trocitos de rocas. Arcillas polimórficas o isomórficas, filosilicatos o sea, sistemas laminares de hojas de Sílice e hidróxidos de aluminio y magnesio principalmente (Gibsita y Brucita). Por tanto en el barro, no lo olvides, hay cuarzo, mineral capaz de almacenar información  e inclusive transmutar la energía solar.

De esta conciencia, y de una experiencia de veinte años trabajando con tierra, nace la intuición de indagar en nuevos sistemas de ejecución. Quizás más simples, inmediatos, personales, auto construibles, sostenibles a partir del uso de los recursos locales que minimizan la industrialización y transporte y, por tanto el consumo energético. A su vez el aprendizaje de la naturaleza nos da formas más naturales, más orgánicas, que optimizan el espacio, con un mínimo consumo de piel. Formas de compresión, evolutivas y regeneradoras, portadoras de geometrías y proporciones sagradas.

Es el adobe informe proyectado manualmente o mecánicamente que nos libera de trazos rígidos, industrialización excesiva, hipotecas o mallas metálicas. Técnica que es similar al “banco” o “cob”. La ejecución manual es más aconsejable si se quiere cristalizar más conciencia y energía en la propia edificación.  Debemos volver a redescubrir la felicidad y riqueza de no correr inconscientemente en el camino y mucho más en estos momentos, donde el decrecimiento y el reparto de recursos de Gaia son primordiales para la continuidad y la evolución de los seres humanos.

Esta técnica del adobe informe o barro proyectado, consiste en proyectar barro con fibras sobre una malla en diferentes capas y gruesos, de forma homogénea.  En el proyecto que mostramos, el barro fue estabilizado  de dos maneras. Una físicamente mediante la compensación granulométrica con la adición de zahorra procedente  del mismo lugar. Y otra por estabilización físico-química por la inclusión de un porcentaje de cemento, que reduce considerablemente los efectos de retracción del barro, y genera enlaces entre las láminas de las arcillas más perdurables ante la presencia de agua.

Las fibras que se emplearon eran provenientes de paja triturada de trigo, aunque el tamaño no permitió su inclusión en la máquina, por lo que se fueron lanzando al unísono a medida que se proyectaba. También se podía haber utilizado paja de cebada, de sisal, bambú, de cáñamo, de coco, e incluso cáscara de arroz. Con adiciones del 20 al 50%, se genera una estructura micro armada que reparte muy bien las tensiones geológicas del material y las propias de las cargas y concargas.

Este texto es solo un resumen del articulo completo publicado en "nº 21 EcoHabitar".
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