Horno solar de Barro el arte de cocinar con el sol

cocina13La cocina solar es un sistema de cocer alimentos con una muy elevada eficiencia energética: funciona exclusivamente con energía solar, a partir de una única transformación: de lumínica a térmica.

Hay dos grandes tipos de cocinas solares según su principio de funcionamiento: las de concentración y las de acumulación, además de híbridos entre los dos sistemas.

Las de concentración consisten en un espejo parabólico con un soporte en su punto focal, donde se coloca una olla de color negro con los alimentos. Orientando debidamente el aparato se alcazan temperaturas de más de 200ºC.

Las de acumulación, como la que presento en este artículo, se basan en la optimización del efecto invernadero. El horno en si es un pequeño espacio forrado con plancha de color negro por dentro, cerrado con tapas de cristal y paredes bien aisladas. Cuando se orienta correctamente recibe la luz del sol en el interior, ésta es absorbida por el metal oscuro y rebotada en forma de calor, que queda atrapado por la tapa y las paredes. La luz sigue entrando mientras el calor no puede escapar, de forma que la temperatura aumenta, llegando a máximos de 120º a 150º C. La mayoría de estas cocinas incluyen un reflector externo para recoger más luz en el interior y aumentar el rendimiento.

El modelo de barro

Respetando el principio de funcionamiento de la cocina solar, la versatilidad es muy alta. Hay cocinas de cartón, de madera, de metal…Es fácil autoconstruirlas a la vez que existen modelos fabricados en serie.

Normalmente las cocinas solares son móviles, de forma que se sacan al sol cuando se quiere cocinar y se entran después, para protegerlas de la lluvia, viento, etc.

Pero nada impide que un horno solar sea permanente, resistente a la intemperie, siempre bien orientado y además bioconstruido. Y esto es lo que hemos conseguido: tenemos un rincón en el jardín siempre a 120º, mientras hace sol.

El reto fue construir un horno de obra con materiales locales y sin comprar nada o casi nada. Para la base se usaron piedras unidas con mortero de cal. Para el cuerpo, tierra del mismo lugar mezclada con paja y agua. Para forrar el interior se usó aislante de corcho aglomerado y plancha de aluminio de imprenta, pintada de negro. El bastimento exterior es de madera de roble. El cristal es de tipo óptico, más transparente que el convencional. Finalmente, el reflector externo se hizo con unos trozos de OSB y un “aironfix” brillante, además de un cordel tensor.

Está funcionando muy bien: sobre las 12 del mediodía consigue 120º y los mantiene hasta las 5 de la tarde. En invierno bajará el número de horas útiles, pero sin duda será suficiente, por lo menos, para cocinar el almuerzo para seis personas.

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