La selección de criterios sostenibles y el estándar Minergie® en España

Hoy en día los promotores audaces ya han pasado de plantearse si quieren un edificio sostenible, a preguntarse de qué manera pueden obtener el edificio más sostenible posible, según sus necesidades. Qué herramienta, qué arquitecto, o bien qué certificación les garantiza la mejor solución, no son preguntas fáciles de responder ya que es necesario evaluarlas en cada proyecto, y en cada una de las vertientes del proyecto: ubicación, mercado, uso, tipología, presupuesto, etc.

Aunque la construcción durable está poco avanzada dentro del mercado español, existen ramas que están más desarrolladas que otras. La eficiencia energética a través de la orientación del edificio y las características de la envolvente, ya están integradas en el Código Técnico de la Edificación (CTE). Pero otros criterios como la huella ecológica del edificio, o el criterio de toxicidad de los materiales, como tantos otros, son apenas conocidos por los profesionales del sector. El campo de la construcción es tan complejo que existen numerosos aspectos de impactos que aún no han sido suficientemente investigados por la ciencia, como por ejemplo los campos electromagnéticos; queda claro que todavía faltan por analizar e integrar algunos criterios sobre conceptos de sostenibilidad.

Edificio plurifamiliar Brunnenhof, Zürich, 2007, Gigon + Guyer Arquitectos, Certificado Z-004-ECO, Minergie-ECO.

Edificio plurifamiliar Brunnenhof, Zürich, 2007, Gigon + Guyer Arquitectos, Certificado Z-004-ECO, Minergie-ECO.

Un estándar de construcción sostenible es el Minergie

Minergie se creo en el año 1994 y en pocos años se encuentra omnipresente en el mercado Suizo y, a día de hoy ya cuenta con unos 25.000 edificios certificados. El estándar Minergie es gestionado por una asociación sin ánimo de lucro desde Suiza; los cantones también apoyan el sistema y se han involucrado hasta a tal punto, que las certificaciones sencillas se efectúan a través de los departamentos de construcción de cada cantón. Aunque es un estándar voluntario, cada vez más es exigido por muchos ayuntamientos para sus obras públicas, por promotores grandes y privados que son los que están en primer rango en número de certificaciones. En el resto del mundo aun no está muy extendido, pero ahora con la nueva estrategia de expansión de Minergie pronto cambiará la situación. Se está trabajando para crear una empresa de Minergie Internacional para poder atender mejor a las solicitudes de Europa y de todo el mundo, que están llegando a la oficina técnica de Suiza. Los países fronterizos a Suiza ya tienen más de 400 edificios certificados, la mayoría de ellos en el Principado Lichtenstein y en Francia. En la Península Ibérica actualmente existen dos edificios certificados. El primer edificio se trata de la Casa Vita, un edificio prototipo unifamiliar de la constructora de madera Egoin, situado en Natxitua, País Vasco. El segundo edificio es la residencia de estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallés, aunque solo está certificado de manera provisional, ya que está a la espera de cubrir el atrio.

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Cabe señalar que este estándar, conjuntamente con las formaciones que ofrece la asociación Minergie, ha tenido y tiene un papel importante en la divulgación del conocimiento de la construcción sostenible en Suiza. Desde su creación ha provocado cambios en la industria del sector de la construcción y ha motivado que la normativa energética de la construcción sea más exigente. Como resultado, un despacho de arquitectos con una sensibilización en la construcción durable, es capaz de planificar una obra sencilla sin la necesidad de expertos; en proyectos más grandes sí es necesario un experto o, al menos, un ingeniero de instalaciones formado en la línea.

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¿En qué consisten las características del estándar?

El estándar, antes de todo, define un edificio de muy bajo consumo energético; por eso y por criterios específicos, el confort para los usuarios es excelente. Las medidas pasivas para obtener el estándar son: un buen aislamiento térmico, la minimización de puentes térmicos, una compacidad alta del volumen del edificio, así como el aprovechamiento de la radiación solar; por eso se debe respetar la orientación y las oberturas acristaladas, para así poder almacenar ganancias térmicas solares en invierno a través de masa activa con inercia térmica alta.

Para un buen comportamiento en verano, una buena protección solar es primordial, muchas veces se elige domotizada, sobre todo en terciarios. Estas medidas se complementan con instalaciones eficientes y eficaces, de las cuales las bombas de calor son las más utilizadas  conjuntamente con redes de distribución de temperatura baja, habitualmente por suelos radiantes. Todas estas medidas no servirían de nada si no se controlara la estanqueidad de la envolvente, una tarea que necesita mucha insistencia y una estricta supervisión en la ejecución de la obra. Para alcanzar una alta estanqueidad es necesario vigilar las posibles fugas de la envolvente; esto supone hermetizar de manera óptima las ventanas, las entregas de los marcos de las ventanas con el muro, y cualquier perforación o junta de la envolvente, sea por instalaciones u otros elementos. Para garantizar la calidad del aire interior, debido a la alta estanqueidad, Minergie exige una ventilación automatizada. Esta se suele conseguir con una ventilación forzada, aunque existen otros sistemas como extracción sencilla, extractores individuales con bombas de calor u oberturas automatizadas de las ventanas. El apoyo solar completa el sistema y permite reducir el consumo de energía.

Cualquier edificio Minergie tiene que cumplir todos estos criterios, y de una manera más estricta los edificios Minergie-P, que se puede considerar el equivalente al estándar alemán Passivhaus. Si uno quiere ir más allá, puede escoger otros certificados más extensos como Minergie-A o Minergie-ECO. El marco de este artículo solo permite una observación global del concepto de estas dos ampliaciones de la certificación Minergie.

La idea global del estándar Minergie-A se puede comparar con el edificio de cero energía/consumo casi nulo, que significa que la producción de la energía necesaria para su funcionamiento se debe producir in situ o debe proceder de la biomasa. La idea es de ser algo más permisivo a nivel de las calidades de la envolvente que los requerimientos de Minergie-P, pero en cambio, el edificio debe ser neutro a nivel de consumo. La energía que necesita se debe producir in situ; mediante el uso de la radiación solar incidente, sea con un sistema solar térmico o bien sea con un sistema fotovoltaico, habitualmente es la combinación de los dos. De esta manera se excluye automáticamente cualquier fuente de energía fósil y como resultado, las instalaciones son eléctricas, siendo habitual utilizar la bomba de calor para la generación de calor y frío. Una alternativa es el uso de la biomasa; pero debido a sus gases y partículas finas de la combustión, solo se permite cubrir un 15 kWh/m2año de la demanda de calefacción con biomasa. Como la meta es la reducción del uso de energía en el global del edificio, también se cuantifica la energía incorporada en los materiales de construcción (la huella ecológica de los materiales). El límite actual está definido a 50 kWh/m2año, que es un valor fácilmente alcanzable. El valor se refiere a un tiempo no absoluto, con la ventaja que diferencia la durabilidad de los diferentes elementos de un edificio y hace comparable el valor con las demandas energéticas del uso. Según la normativa Suiza se considera un ciclo de vida de 56 años para la estructura del edificio y 24 años para elementos complementarios.

En la versión Minergie-ECO se respetan los impactos de todos los materiales aplicados en la obra, tanto el que se refiere al impacto ambiental, como el que se refiere a la salud humana. A nivel de impacto se considera todo el ciclo de vida del edificio y en consecuencia los criterios están ordenados en: recursos, producción y deconstrucción. Los criterios que conciernan a la salud humana, valoran básicamente el tratamiento de la luz natural, la protección a nivel acústico y la calidad del aire interior. La justificación se realiza a través de un cuestionario en el cual basta contestar de manera afirmativa o negativa. La justificación de la energía incorporada sí que se debe calcular respetando las cantidades de cada material, tal y como se describe en el apartado sobre el Minergie-A. De los 235 criterios, deben realizarse dos terceras partes para cumplir los requisitos y poder certificar el edificio. Algunos criterios tienen un peso especial y su incumplimiento impide alcanzar el estándar. Un ejemplo son los productos con disolventes, de los cuales la pintura es la más importante. Ningún producto puede contener más de un 5% de disolventes, y obviamente si está libre de ellos aun mejor. Otro criterio de exclusión es la utilización del hormigón reciclado (mínimo un 50% de todo el hormigón utilizado tiene que ser reciclado). La libertad de escoger los criterios que son más fáciles en su cumplimiento, deja un cierto margen en el momento de proyectar. Pero no debemos dejarnos engañar, el cumplimiento de la certificación Minergie-ECO es un reto y su justificación es una labor importante. En conjunto es un estándar muy exigente, sino uno de los más difíciles de cumplir de todos los existentes en el mercado.

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Adaptación del Minergie

El Estado Español es el tercer país europeo en pérdidas energéticas a través de la envolvente de los edificios según un estudio de la Caixa Catalunya del año 2007, gráfica. Con este conocimiento no es necesario discutir la utilidad del concepto Minergie en la mayoría de las zonas climáticas, pero se debe cuestionar la traducción directa del concepto. Eso hace que Minergie Suiza esté en permanente adaptación, tanto a mejoras del sector de la construcción como a cambios normativos; Minergie España se deberá adaptar mediante la experiencia acumulada y los resultados obtenidos de los edificios construidos en todos los climas fuera de Suiza. En teoría ya existen algunas diferencias a observar; una de ellas es la ventilación controlada, un factor relevante a varios niveles en la realización de un proyecto; eso, en los países centro europeos, se soluciona habitualmente con una ventilación forzada con recuperador de calor. Esta solución, en las zonas costeras mediterráneas, tiene un rendimiento bajo ya que es menos eficaz con la disminución de la diferencia de temperatura exterior-interior. En estas situaciones otro sistema, como por ejemplo las ventanas automatizadas, puede ser una opción interesante. De esta manera se garantizan las renovaciones del aire interior y, es posible aprovechar la refrigeración nocturna con ventilación sin casi tener una energía implicada, ya que la demanda del ventilador se suprime. Las sombras es otro factor que se debe tener muy en cuenta, ya que para el aprovechamiento de la radiación solar habitualmente se realizan oberturas generosas a la orientación sur; que incluso en Suiza, particularmente en terciarios, provoca fácilmente sobrecalentamiento durante la época de verano. Más allá de esto, se puede concluir que las últimas tendencias en Suiza no siempre serán las mejores para otras zonas climáticas. En el caso de las instalaciones la solución más habitual es la utilización de una bomba de calor, muchas veces alimentada por una instalación de energía geotérmica. El coeficiente de rendimiento (COP) anual de la bomba de calor con la geotermia es sin duda muy elevado en Suiza, en comparación con el de aire-agua, o aire-aire. En cambio en zonas  costeras del mediterráneo la diferencia es mínima o inexistente y, como consecuencia la inversión de los pozos de geotermia normalmente  es obsoleta.

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Conclusión

Llegado a este punto del análisis, creo adecuado hacer una reflexión sobre lo escrito. Minergie es un estándar que se puede entender como un edificio de muy bajo consumo energético, siempre y cuando se aplique el estándar básico. Pero Minergie puede ser un estándar que permite llegar al súmmum de la sostenibilidad, si se escoge la versión Minergie-ECO. En Minergie no existen niveles de distinción, si se cumplen los requisitos se obtiene la certificación, pero con las versiones Minergie, Minergie-P, Minergie-A y Minergie-ECO se puede alcanzar el nivel que uno quiera en conceptos de sostenibilidad según la certificación que uno escoja. Minergie implica muchos conocimientos científicos, pero en general los aplica de una manera simplificada para poder facilitar el proceso de certificación. Parte del éxito del estándar se debe a este hecho.

Para cerrar el discurso es importante mencionar que actualmente fuera de Suiza solo se puede solicitar el estándar básico Minergie, aunque con la fundación de Minergie Internacional se prevé abrir el camino para todas las versiones. Otro criterio en proceso de estar definido es la justificación de la demanda de calefacción y de refrigeración. Minergie se apoya actualmente exclusivamente en la normativa suiza, y las justificaciones se deben realizar conforme a las normas SIA 380/1 y SIA 382/1. Por último, cabe mencionar los precios accesibles de las certificaciones Minergie, moviéndose en un rango entre 600-4.200 € para Minergie y 2.400-16.700 € para Minergie-ECO, según tamaño del edifico. Estos precios son válidos para Suiza, en el extranjero son más elevados y se requiere un presupuesto previo para cada proyecto hasta la consolidación de Minergie Internacional.


Por Daniel Tigges arquitecto FHBB, Suiza, Máster en Arquitectura Energía y Medio Ambiente UPC, Barcelona, daniel@tiggesarchitekt.ch