Comunidades sostenibles. Educación de Diseñadores de Ecoaldeas (E.D.E.)

Comunidades Sostenible. Durante las últimas cuatro semanas, entre el día siete de octubre y el cuatro de noviembre del 2006, participé en un entrenamiento de instructores de diseñadores de ecoaldeas en la Fundación Findhorn por el Norte de Escocia.

Allí tuvo lugar uno de los primeros programas piloto de la nueva iniciativa de “Gaia Education” (Educación Gea), un consorcio internacional de educadores asociado a la G.E.N. (Red Global de Ecoaldeas). En sí misma la G.E.N. (Global Ecovillage Network), lleva mas de 10 años como una O.N.G que ofrece consultoría a las Naciones Unidas y facilita la cooperación global, regional, y local de miles de comunidades por todo el mundo, promocionando un enfoque holístico a los desafíos diversos de la sostenibilidad.

El currículo para la,”Educación de Diseñadores de Ecoaldeas” (E.D.E.) fue creado por educadores procedentes de varias de las ecoaldeas más establecidas como ”Crystal Waters” en Australia, ”Auroville” en la India, “Lebensgarten” y “Sieben Linden” en Alemania, Findhorn en Escocia y varias otras ecoaldeas e instituciones como el “Satyana Institute” de WILL KEEPIN y el “Village Design Institute” de CHRIS MARE. En Octubre de 2005, durante una conferencia internacional celebrando la primera década de la Red Global de Ecoaldeas, lanzaron este currículo holístico que indicaba estrategias claras para la creación de comunidades, ciudades y biorregiones sostenibles, apoyando así la base de una civilización humana sostenible.

El currículo está endosado por la UNITAR, el Instituto de Entrenamiento e Investigación de las Naciones Unidas, y es una contribución oficial a la década de la educación para el desarrollo sostenible de las Naciones Unidas (2005-2014).

Representantes de todo el mundo aprendiendo el diseño de comunidades sostenibles

Con tantas credenciales internacionales, no sorprende que nuestro grupo de 34 personas incluía representantes de veintiuna naciones: de la China, Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá, Estonia, Inglaterra, Escocia, Argentina, Brasil, Alemania, Tailandia, Japón, Bélgica, Francia, España, Portugal, Irlanda, México, Grecia, Palestina e Irak. Por supuesto es una experiencia muy especial compartir cuatro semanas de estudios de diseño social, ecológico, económico, y con tanta diversidad de gente se aprende a varios niveles. Formamos una comunidad autoeducativa aprendiendo de su riqueza y sabiduría interna. Los profesores fueron participantes y facilitadores de este proceso de intercambio de conocimientos y experiencias. A pesar de tanta diversidad no hubo enfrentamientos, y los pocos momentos de problemas interpersonales que surgieron fueron tomados por todos como una oportunidad para aprender la mediación y facilitación de conflictos. El balance de géneros fue más o menos equilibrado, las edades variaron entre 25 y 60 años, y las ocupaciones profesionales en nuestro grupo fueron casi tan diversas como nuestras procedencias: había varios arquitectos, científicos, artistas, académicos, activistas, trabajadores de O.N.G.s, estudiantes, diseñadores, ingenieros, educadores, funcionarios y gerentes de proyectos de desarrollo, fruticultura y permacultura.

El currículo incluye cuatro secciones distintas pero interrelacionadas: la ideología y las valores de una con ciencia holística, el diseño social, el diseño ecológico, y el diseño económico. Dedicamos una semana entera a cada de estas secciones. Por las mañanas enfocamos el contenido del currículo, y como participamos en un entrenamiento de instructores usamos las tardes practicando la enseñanza de los conceptos en grupos pequeños. Cada persona tenía la oportunidad de enseñar varios talleres breves empezando con cinco minutos y subiendo poco a poco hasta tres cuartos de hora.

La primera semana empezó con una presentación por Jonathan  Dawson, el director actual de la Red Global de Ecoaldeas, sobre los resultados de la investigación de la huella ecológica de la eco-aldea de Findhorn, que fue asistido por los expertos del ”Stockholm Environment Institute” (El Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo). Mientras todavía queda la necesidad de reducir la huella ecológica aún más, la eco-aldea de Findhorn con su parque eólico comunitario, sus sistemas de agricultura comunitaria local, sus coches compartidos, tecnologías y casas ecológicas y los cambios de hábitos asociados a una vida más comunitaria, ha conseguido reducir su huella ecológica a menos de la mitad de la media nacional de Inglaterra y otros países del Norte de Europa.

Cada mañana antes de las clases, teníamos la oportunidad de practicar la meditación con Pracha  Hutanuwatr, un activista tailandés que fue monje budista por doce años antes de dedicar su vida a un activismo espiritual comprometido a mejorar problemas sociales y ecológicos. Durante la primer semana enfocada a la ideología y conciencia holística, dialogamos con Pracha sobre lo que significa el trabajo de transformar su conciencia y expandir su círculo de compasión desde el ”yo egocéntrico”, hacia la comunidad, los ecosistemas, y todos los seres vivos, hasta ser capaz de identificarse con su ”yo ecológico”; un concepto central del budismo y también de la ecología profunda. Integrar las prácticas humanas en los procesos de la naturaleza y aprender de la naturaleza en vez de intentar dominarla son los resultados de esta actitud.

Una de las famosas casas de barriles de whiskey, hecho con madera reciclada (foto: Daniel C. Wahl)

Ecología profunda

Para facilitar este proceso de identificación con la comunidad de la vida entera nos pusimos a trabajar con las prácticas de la ecología profunda desarrolladas por Joanna  Macy  y John  Seed. Compartimos la pena por el derroche de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y de la riqueza cultural de la humanidad y la futilidad de la guerra. Compartir este dolor por lo que está pasando en el mundo, que normalmente llevamos oculto dentro, con otra gente es una experiencia muy emocionante. Organizamos un ”consejo de todo los seres”, un práctica de la ecología profunda en la cual cada persona elige un aspecto de la vida o una especie para representarla y hablar en su lugar durante el consejo. Creamos máscaras muy artísticas para convertirnos en varias especies de árboles, flores, animales, el viento, el agua, y la fertilidad de la tierra. Cada vez que participo en este ritual, me sorprende de nuevo la sabiduría y autoridad que surge cuando prestamos nuestras voces humanas a los otros seres de la comunidad de vida.

Los procesos de facilitación May East, la directora del proyecto E.D.E en Findhorn y una de los fundadores de la G.E.N. y de ”Gaia Education”, facilitaba un proceso de profundización del conocimiento de la ideología y conciencia holística a través de varias conversaciones sobre las ciencias como la física cuántica, la teoría de sistemas complejos, y la ecología, que acumulen pruebas de cómo de verdad vivimos todos en un planeta y un universo de interconexión y interdependencia fundamental.

Además realizamos en varios ejercicios prácticos enfocados a generar un sentido de comunidad y de confianza mutua entre nosotros. Todos los desafíos fueron diseñados de una manera en que la única solución viable precisara de la cooperación entre todos los participantes. Este espíritu de la colaboración también fue promocionado a través de arte colectivo. En un proyecto de colaboración artística varios grupos pequeños se dedicaron a decorar un pétalo de una flor compuesta por las contribuciones de todos nosotros.

Durante una tarde el grupo trabajó en la regeneración ecológica y recuperación artística de un arenal abandonado del antiguo aeropuerto militar, donde la eco-aldea de Findhorn fue iniciada hace más de cuarenta años.

Diseño social

La segunda semana se dedicó al tema del diseño social, que es la base de una comunidad sana y una ecoaldea, capaz de un desarrollo flexible y de superar los conflictos que forman parte natural de la vida comunitaria. Dialogamos sobre cómo se pueden evitar conflictos estructurales en la formación de proyectos de ecoaldeas a través de una declaración escrita, de la visión y de la misión del proyecto, al igual que una afirmación de los valores y aspiraciones comunes. Intentar expresar esta base colectiva del proyecto durante la fase del primer encanto, puede ofrecer un punto de referencia cuando los primeros conflictos interpersonales surgen a posteriori.

Otros temas importantes del diseño social incluyeron talleres de comunicación no-violenta (‘Non Violent Communication”), de ”coaching”, y de mediación y facilitación de conflictos con profesionales de la Fundación Findhorn. Enfocamos un día a la salud individual y comunitaria, relacionado con la salud de ecosistemas y la planetaria. El tema del último día de la 2ª semana, lo dedicamos a cómo se podían diseñar sistemas complejos como comunidades no aisladas, pero conectadas con sus propias biorregiones de manera sostenible que permitiese responder a la mayoría de las necesidades de sus habitantes con los recursos ecológicos, naturales y sociales autóctonos.

La conclusión fue que no es posible diseñar comunidades sostenibles sin, al mismo tiempo, enfocar el diseño de ciudades, regiones y una civilización humana también sostenible. El reto más importante para la humanidad, durante el siglo XXI, es dar forma a una humanidad sostenible a través de la cooperación local, regional, y global. La pobreza, la desigualdad nacional e internacional, las guerras y la degradación ecológica, son problemas interrelacionados que necesitan respuestas de diseño integrado y holístico al nivel local y global. El diseño de ecoaldeas ofrece una estrategia por donde podemos empezar a hacer realidad el sueño de una civilización humana sostenible.

Diseño ecológico

La tercera semana del curso de Educación de Diseñadores de Ecoaldeas (E.D.E), fue dedicado al diseño ecológico y trataba todos los temas que normalmente están asociados con el diseño sostenible: la construcción y restauración ecológica, sistemas de energías renovables, ecomáquinas y otros aspectos de ingeniería ecológica, modos de transporte más sostenibles y la creación de sistemas de alimentación sostenibles a través de la permacultura y la agricultura ecológica.

Michael  Shaw , el director del”Ecovillage Institute” (Instituto de EcoAldeas), es un experto en tratamiento ecológico de desagües y diseño de comunidades sostenibles. Nos explicó los detalles del diseño de ecomáquinas. Para concretar la práctica, Michael facilitaba dos proyectos reales de diseño de ecoaldeas: uno situado en dos hectáreas en el lugar de una antigua fábrica en medio de la ciudad brasileña de Sao Paulo y el otro una ecoaldea rural de 140 ha. en el estado de Washington (EE.UU.). Trabajamos en dos equipos de varios grupos pequeños y, al final de la semana, presentamos planes detallados sobre la infraestructura de cada ecoaldea, con modos de construcción, producción de alimentos y estimaciones del uso de agua y energía, con detalles sobre diversas tecnologías para su generación y utilización.

Durante los fines de semana había la oportunidad de profundizar nuestros conocimientos sobre las prácticas de la construcción ecológica. Galen Fuford, también del Instituto de Ecoaldeas, guiaba grupos en varios proyectos, como la construcción de un horno de barro, un taller de sistemas fotovoltaicos, la construcción de un modelo real de una depuradora ecológica de desagües y una visita de la ecomáquina de Findhorn, (ver EcoHabitar Nº 9, pp.33-37), con análisis de su funcionamiento. El Instituto de ecoaldeas ha instalado sistemas de ingeniería ecológica en muchos países, incluso Rusia, Hong Kong, India, y Bolivia. Actualmente forma parte de un gran equipo de consultores de diseño sostenible, colaborando en un proyecto de construcción de una ecociudad de más de 20.000 personas en ”Harlow North” al Norte de Londres.

Comunidades sostenibles

Muchos de los participantes tenían conocimiento previo de los principios de la permacultura, algunos trabajan en sus propios proyectos permaculturales para conseguir sus licencias como instructores. Dedicamos un día entero a la revisión de la permacultura, que informe la filosofía y práctica de todo el programa de E. D.E. Visitamos la granja comunitaria de la eco-aldea y ayudamos en la cosecha de pepinos y chiles dentro de uno de las invernaderos.

Por la tarde, el grupo entero se dedicó a cocinar un banquete internacional para las más de 120 personas, utilizando para ello el comedor de Findhorn. La autosuficiencia en la producción de la mayoría de la verdura consumida por la ecoaldea, colabora en la reducción de la huella ecológica de la comunidad. La agricultura, la panadería, la tienda ecológica, varios negocios de bioconstrucción y el diverso programa educacional, contribuyen en la formación de una sólida economía local y en la creación empleo para los habitantes.

El ‘Centro de la Comunidad’; en la planta alta tuvo lugar el curso E.D.E. La planta baja es el comedor y la cocina comunal (Foto: Daniel C Wahl)

Diseño económico

El diseño económico fue el tema central de la última semana dirigida por Jonathan  Dawson. Empezamos dialogando sobre las estructuras y procesos que actualmente contribuyen a una economía global insostenible: las externalidades y subsidios económicos repercuten en los precios de fuel y en los bienes de consumo transportados por todo el mundo, los cuales no reflejan los costes sociales, ecológicos reales y a largo plazo. Las tarifas de comercio internacional manipulan el ”mercado libre” a favor de los países ricos. Existen problemas intrínsecos al sistema de tasas basado en tasar trabajo en vez de tasar el uso de materias primas y energía. Igualmente, sistemas monetarios basados en el interés y la creación de dinero virtual basado en deudas y créditos no pueden ser sostenibles a largo plazo.

Dedicamos mucho tiempo a explorar los nuevos sistemas de dinero local o regional, que existen en varios países, como las redes de trueque en Argentina, las ”Horas“ de Ithaca en EE.UU., el ”Crédito“ de la ecoaldea italiana de Damanhur, el propósito del ”Saber“ desarrollado para facilitar el intercambio de conocimiento en Brasil, y el ”Eko“ la moneda comunitaria de Findhorn. Estos medios de intercambio alternativos juegan un papel muy importante en reforzar las economías locales y protegen las regiones de las fluctuaciones, cada vez más inestables de las economías nacionales y global.

Otros temas del diseño económico incluyeron: cómo ganarse la vida justamente (ver EcoHabitar Nº 1, pp.44-45); las formas legales y estrategias para montar negocios sociales y ecológicamente responsables; la creación de cooperativas de productores, de parques eólicos comunitarios y de compañías de fideicomiso y fundaciones que garantizan el mantenimiento de las tierras y recursos comunes de una ecoaldea.

Diseño holístico

Intentar establecer una eco-aldea o transformar comunidades existentes hacia la sostenibilidad, requiere claramente de un proceso de diseño cooperativo e integrado que considere las sinergias que se pueden crear en la tierra fértil donde conectan los aspectos sociales, ecológicos y económicos de un diseño holístico. La ideología, la conciencia y los valores que guían el diseño hacia la sostenibilidad y la consideración de las generaciones futuras, se puede entender como el ”meta-diseño” que resulta de cambios inmateriales que de repente afectan nuestra manera de ser y todos los diseños materiales como resultado de estos. Al final, es al nivel del meta-diseño de la conciencia humana, más allá del cambio de paradigmas y de las innovaciones tecnológicas, sociales y económicas, donde se decide si la humanidad tiene la capacidad de adaptarse de una manera sostenible a los cambios climáticos y ecológicos del siglo XXI.

Me siento más cómodo al saber que existen personas como las que han compartido conmigo la riqueza de la amistad, enseñanza, experiencia, pasión y compasión por el mundo y la familia de los seres humanos, viajando hacia una nueva conciencia de interdependencia y colaboración. A través de las diversas actividades de mis compañeros del curso E.D.E. Findhorn 2006 en sus 21 diferentes países de orígen, continuará la transformación hacia una civilización sostenible; de esto estoy convencido.

El hermoso mosaico de la emergente visión de una humanidad sostenible está compuesto por miles y miles de diversas y sanas comunidades y biorregiones sostenibles. La perspectiva holística ofrecida por los nuevos cursos de Educación de Diseñadores de Eco-aldeas y la estrategia integrada del diseño de comunidades sostenibles, ofrece la esperanza de que todavía existe la posibilidad de cambiar el rumbo, empezar a diseñar y crear un futuro sostenible, digno y humano.


Este artículo apareció en el nº 13 de primavera de 2007. Ver aquí.

El Instituto de la Nueva Alquimia

Hablar de los nuevos alquimistas también es hablar de uno de los personajes más importantes en la evolución del diseño ecológico. El Canadiense John Todd y su mujer Nancy Jack Todd son pioneros en la búsqueda por el camino hacia la vida sostenible.

En los años sesenta, el doctor Todd se licenció en agricultura, parasitología y medicina tropical por la Universidad de McGill en Canadá. Hizo su doctorado en biología marina, investigando el comportamiento de peces, en la Universidad de Michigan. Las tecnologías acuáticas desarrolladas por John Todd durante los últimos treinta años, han trasformado el campo de tratamiento biológico de desagües y aguas contaminadas. Sus “ecomaquinas”, también llamadas “maquinas vivas” (Living Machines), existen en ocho países y en cuatro continentes. En 1999, John fue declarado “un héroe de la tierra” por la revista Time Magazine.

Al conocer a John y a Nancy, lo primero que se nota, es que ambos son sinceros, relajados y humildes. Su preocupación primaria es la manera en que la humanidad continúa disminuyendo la fertilidad y diversidad de los ecosistemas del planeta y sigue contaminando el agua, la tierra y el aire. Ya tienen nietos y, justamente por ellos, ambos siguen luchando por un futuro un poco más sano.

Nancy se dedica a escribir libros y a editar la revista Annals of Earth (Anales de la Tierra) de la ONG Ocean Ark International, fundada por John y Nancy después del cierre del New Alchemy Institute. Esta ONG es educativa y también desarrolla proyectos de saneamiento de aguas y tratamiento de residuos industriales con tecnologías inventadas por John.

Una gran parte del año John trabaja como profesor e investigador en la Escuela de Recursos Naturales de la Universidad de Vermont. También es gerente principal de John Todd Research and Design Inc, una consultora de ingeniería y diseño ecológico y presidente de Ocean Arks International.

Conocí a John y a  Nancy en el año 2002, durante un curso de diseño ecológico de tres semanas en el Schumacher College, Inglaterra. Estuve en medio del programa de Masters en Ciencias Holísticas y el curso con ellos formaba parte de mi currículo elegido. John y Nancy Todd enseñaron juntos, con su amigo David Orr, el educador de diseño ecológico y catedrático del Oberlin College en los Estados Unidos.

El curso me ayudó a entender que el diseño es un concepto mucho más amplio de lo que antes pensaba. Entendí algo muy importante: desde purificar agua con el uso de varios ecosistemas de bacterias, algas, plantas acuáticas, moluscos, crustáceos y peces, hasta construir casas bio-climáticas, diseñar parques eco-industriales y la organización de una empresa o una biorregión, incluyendo sistemas educativos, políticos, o de salud, todo está relacionado con el diseño ecológico. También aprendí mucho sobre la vida de John y Nancy, y sus narraciones eran informativas e inspirativas. Como siempre, es mucho más fácil aprender de ejemplos.

Al final de los años sesenta, John Todd y su colaborador Bill McLarney trabajaron en el famoso Instituto Oceanográfico de Woods Hole, en el nor-este de los Estados Unidos. Juntos con Nancy, Jack Todd, decidieron a crear una fundación para informar, demostrar e investigar cómo se puede vivir de una manera más sostenible. En 1969 establecieron el Instituto de la Alquimia Nueva con la intención de “explorar, de manera científica, estrategias que podían tener valor evolutivo para la humanidad, en el futuro.”

Los Comienzos

En un terreno alquilado, de 12 acres, enfocaron sus investigaciones en temas de producción de comida, construcción de casas bioclimáticas y aprovechamiento de las energías renovables. Allí empezaron los primeros experimentos con la agricultura y piscicultura ecológica.  Además, inventaron nuevos aparatos para aprovechar la energía solar y eólica.

También experimentaron con nuevas formas de convivir en grupos sin jerarquías, ni roles estereotípicos de género. Cada sábado abrían sus puertas a la participación de la comunidad de la zona y otros visitantes, que participaban en actividades de agricultura, construcción y cualquier trabajo que necesitaba la ayuda de muchas manos. En algunos años fueron hasta diez mil personas para aprender y echar una mano.

En un artículo del año 1976 sobre The New Alchemists (Los Nuevos Alquimistas) John explica: “Sentíamos que era imprescindible fundir las ciencias con las esferas prácticas, escolares y filosóficas.  Existían tradiciones antiguas para guiarnos, incluyendo el Taoismo (en China) y la tradición hermética en Europa. En el pasado, ambos incluían a la ciencia.” John dice que sus estudios de la ciencia Taoista le enseñaron que cualquier disciplina científica tiene que ser practicada en un contexto sagrado y con mucha responsabilidad.

Un mapa del instituto durante los 70s.

Para los nuevos alquimistas el contexto sagrado de sus investigaciones era la naturaleza, sentían una fuerte responsabilidad en participar de una manera apropiada en los ciclos naturales. Se dieron cuenta de su dependencia en estos ciclos, que mantienen el equilibrio dinámico de la biosfera y la evolución de la vida en el planeta. Hace 30 años, John describió la intención de los nuevos alquimistas así:

“Esperamos investigar métodos para el rediseño fundamental de los sistemas vitales que sostienen a la sociedad humana.” “La naturaleza es nuestra aliada más importante. El futuro no puede ser menos que una transformación de sociedades materialistas y explotadoras en sociedades ricas en información, que se desarrollen en un proceso de coevolución y convivencia íntima con el mundo vivo.”

Los nuevos alquimistas establecieron unas reglas para sus investigaciones científicas. Estas recomendaciones incorporaban consideraciones ecológicas, políticas y económicas. Formuladas hace ya más de treinta años, estas pautas siguen siendo muy educativas para el diseño ecológico de hoy en día. Las voy a resumir aquí:

  • El Instituto de la Nueva Alquimia (I.N.A.) comienza sus diseños e investigaciones desde la micro-escala, al mismo tiempo manteniendo una perspectiva planetaria y reconocimiento de la importancia de las conexiones entre diferentes escalas de organización.
  • El I.N.A. enfoca la producción de alimentos y sistemas para transformar energía, de manera que no necesiten grandes inversiones, para que sean utilizados por todos, incluyendo los menos privilegiados.
  • El I.N.A.. busca métodos para ayudar el cambio gradual, desde una sociedad materialista hacia una sociedad de la información y del conocimiento biológico.
  • El I.N.A. tiene la intención de crear diseños que acentúen soluciones participativas, que sean capaces de incluir grandes segmentos de la sociedad.
  • El I.N.A. explora futuras estrategias biorregionales que aumentarán las soluciones más ‘universales’ de los cuatro puntos anteriores.
  • El I.N.A. busca métodos para integrar sus diseños a fuentes de energía renovable, materiales durables en vez de substancias limitadas y materiales de corto uso.

Una de las suposiciones fundamentales de los nuevos alquimistas era que el microcosmos tiene conocimiento concreto y muchas veces representa una imagen pequeña del mundo más grande, del cual forma parte. El microcosmos, entendido en esta forma, puede servir como modelo de organización. Esta era la perspectiva característica de la filosofía alquimista de muchas culturas antiguas y fue la inspiración para el nombre de los nuevos alquimistas.

Al final de los años setenta, el instituto, con su centro principal en Cape Cod, tenia dieciséis empleados fijos, todos con el mismo sueldo. La mitad eran mujeres, y un cuarto del equipo tenían doctorados científicos. Además colaboraron dos arquitectos, un ingeniero de generadores eólicos y varios voluntarios.

Durante esta etapa, el I.N.A. empezó un proyecto prestigioso con el gobierno de Canadá: The Ark for Prince Edward Island.  El arca era un “bioshelter” (bio-refugio), una casa bioclimática que generaba su electricidad con generadores eólicos, usaba la energía solar para la calefacción del espacio y del agua, y también contenía un laboratorio, invernaderos y un sistema de piscicultura con 40 grandes estanques transparentes. La intención del proyecto era investigar el potencial de auto-suficiencia energética y alimentaría a escala de familia y pequeña comunidad en el clima canadiense.

Las columnas altas de agua colocadas en el sur de la casa, cubiertas por el frente invernadero de la casa, resultaron tener varias ventajas. Sirvieron como almacén de energía solar y así ayudaron a mantener la temperatura estable y apta para el cultivo durante todo el año, incluso con bajadas de temperatura de hasta veinte grados y más bajo cero (frecuentes en los inviernos de Canadá). Al mismo tiempo, las algas, dentro de este tipo de tanques, tienen una bio-productividad excepcional, debido a que la gran superficie transparente del tanque maximiza la cantidad de luz que llega hasta las algas y así maximiza la fotosíntesis dentro de los tanques. Los peces se alimentan en gran parte de estas algas y así no hace falta añadir tanta comida para peces al sistema.

Muchas de las primeras eco-maquinas, diseñadas por John Todd usaron estos tranques transparentes en forma de columna. Desgraciadamente John perdió su propia patente en un juicio con una empresa de inversiones. Ahora John usa tanques blancos procedentes de la producción de contenedores industriales para alimentos.  En ellos todavía entra un 70 por ciento de la radiación solar para mantener la productividad de las algas y plantas y los tanques resultan más baratos.

Secuelas

Cuando el Instituto de la Nueva Alquimia, debido a problemas financieros, cerró sus puertas en el año 1991, el arca en la isla canadiense de Prince Edward Island también cambió su uso. Las instalaciones de I.N.A. en Cape Cod en EEUU, fueron cerradas en el mismo año, pero recientemente algunos de los viejos alquimistas las han comprado para convertirlas en una comunidad de co-housing.

El Instituto de la Alquimia Nueva, por el ejemplo que ha dado, sigue siendo de gran importancia, aunque cerró hace catorce años, porque su magia, su inspiración, su ejemplo, sus ideas y todas las personas que tuvieron la suerte de compartir este proyecto todavía están activas en otros proyectos en todo el mundo. Por ejemplo Bill McLarney, ahora trabaja en Costa Rica.

El Centro de Energías Alternativas (Centre for Alternative Technology) en Gales, el Eco-Centro (Öko-Zentrum) en Alemania, y otro centro parecido en Dinamarca (El Folkecentre for Renewable Energy) fueron inspirados por los nuevos alquimistas.  Existen varias empresas en los Estados Unidos, el Reino Unido y en Hungría que están desarrollando y construyendo tecnologías vivas en colaboración con John Todd.  Poco a poco la nueva alquimia sigue trasformando nuestra sociedad.

En el año 2000 John Todd recibío el premio Schumacher. Durante su discurso, decía: “Lo que queda es la pregunta si ¿todavía es posible buscar un rumbo nuevo y revertir la actual tendencia apocalíptica? ¿Existen fundamentos alternativos culturales y tecnológicos para nuestra sociedad, que pueden llevar a la humanidad hacía una armonía con la Tierra y sus sistemas de soporte?”

John hizo esta pregunta y propuso que necesitamos una revolución de diseño más profunda que la Revolución Industrial. John está convencido de que toda la infraestructura del mundo moderno tiene que ser sometida a un proceso de re-diseño, fundamental para cambiar la manera en que la humanidad se mantiene y se sostiene.

La casa de John y Nancy Todd en Cape Cod en Deciembre 2006.

Según John, vamos a encontrar las repuestas en la naturaleza. Sugiere que la naturaleza contiene todas las advertencias, información, proyectos y mapas que necesitamos para diseñar para las sociedades del nuevo milenio. De verdad, el trabajo del Instituto de la Nueva Alquimia tuvo un efecto muy alquímico en las vidas de aquellos que participaron, las transformó.

Sigue la búsqueda por la sociedad sostenible. Es la búsqueda para la participación apropiada de nuestras vidas cotidianas, en el microcosmos de nuestras comunidades y biorregiones. La salud del macrocosmos se reflejará en esta participación apropiada con el microcosmos.

Sigue la evolución de la conciencia humana. El macrocosmos se experimenta en las experiencias de vidas individuales, en los microcosmos de conciencia del macrocosmos inteligente de la naturaleza. El elixir de la vida eterna está escondido en el proceso de participar de manera apropiada en los ciclos naturales y en entender nuestra relación personal con ellos.

El “trasformar plomo en oro” es: Trasformar la luz del sol en alimentos, trasformarse a sí mismo mediante el desarrollo personal, trasformar nuestra relación con la naturaleza, darnos cuenta de que pertenecemos a ella y redescubrirla como sagrada. Los sabios de la antigua China llamaron a esta forma de participar en el mundo “andar con el Tao”. Los antiguos alquimistas y filósofos herméticos en Europa la llamaron “unirse a la totalidad.” 0

“Las ecologías de la Tierra están enraizadas con un conjunto de instrucciones. Ahora necesitamos urgentemente entenderlas y aplicarlas en el diseño de los sistemas humanos. Tenemos que entender esta inteligencia colectiva casi infinita, que evolucionó durante eones.”

“La próxima revolución de diseño va a nacer desde la ecología. El diseño ecológico va a aprender de los ecosistemas como los bosques o arrecifes de corales. La ecología establecerá el marco de referencia intelectual para desarrollar las alternativas reales que sustituirán las practicas destructoras del planeta que dominan la cultura de hoy en día.”

Dr. John Todd

John Todd y el autor, D. Wahl, en 2006.

Un paso hacia la ciudad sostenible

Hacia la ciudad sostenible. En el proceso de transformar nuestra civilización, que se caracteriza por ser una sociedad derrochadora y últimamente autodestructiva, en una sociedad responsable y sostenible, lo que hace falta, son buenos ejemplos para inspirarnos. Pueden actuar como piedras de toque, que catalizan la transformación, mostrando nuevas soluciones más ecológicas.

Una de estas piedras de toque es el Beddington Zero (fósil) Energy Development (BedZED). Es una ecoaldea urbana que abrió sus puertas en marzo del año 2002, en Londres. La intención del proyecto era demostrar la posibilidad de desarrollar barrios sostenibles dentro de nuestras ciudades. BedZED es un ejemplo de bioconstrucción integrado en un diseño ecológico y biorregional. Se trata de una nueva construcción de viviendas y oficinas en medio de una ciudad tan grande como Londres, sin contribuir a la emisión neta de dióxido de carbono y, a su vez, al calentamiento climático global.

BedZED nació de la cooperación entre las siguientes empresas: “BioRegional Development Group” (Grupo Desarrollo BioRregional), una empresa de asesoramiento y consulta medioambiental; el “Peabody Trust” (Fundación Peabody), una fundación que es la asociación de viviendas sociales más grande de Londres; y el arquitecto Bill Dunster. Desde su inauguración BedZED sigue teniendo un éxito enorme y ha inspirado a arquitectos, empresas de construcción, ayuntamientos y comisiones planificadoras en varios países. Es una de las ecoaldeas más grandes del Reino Unido con 82 viviendas, y además espacios para oficinas y estudios para trabajar y vivir. Existen varios tipos de viviendas, desde apartamentos con un dormitorio, hasta casas urbanas con cuatro dormitorios. También hay un campo de deportes y una peña de vecinos. En poco tiempo, se abrirán un café y un jardín de infancia. El proyecto está localizado en el sitio de una antigua estación depuradora de aguas fecales, por eso hacia falta descontaminar el suelo de residuos de metales pesados. El terreno entero tiene 1,65 hectáreas. La construcción comenzó en mayo del año 2000 y desde julio de 2002, la ecoaldea está en ocupación completa.

BedZED está diseñada para una vida confortable en el entorno urbano que es, al mismo tiempo, muy eficiente en su uso de recursos biorregionales. Las viviendas son una mezcla entre viviendas alquilables a precios populares y viviendas compradas a un precio similar al de cualquier vivienda convencional de la zona. La motivación era demostrar que una vida urbana puede ser consciente y responsable con el medioambiente, y no tiene que ser necesariamente más cara. BedZED da un buen ejemplo de cómo se pueden integrar eficacia térmica, energías renovables, y sistemas de ahorro del agua, con servicios como coches compartidos y entregas de comida local y orgánica. Este tipo de diseño integrado e interconectado distingue el trabajo del  “Grupo Desarrollo BioRegional”, que siempre intenta mejorar las implicaciones sociales, medioambientales y económicas de sus proyectos. Éstos incluyen: una red de reciclaje de papel para Londres y Escocia; el desarrollo de un pequeño molino de papel para crear ciclos de reciclaje de papel más regionales y al mismo tiempo más económicamente rentables; la recuperación de la antigua industria de lavanda en Londres; la investigación y promoción de cáñamo como materia prima para textiles, papeles y plásticos; y redes biorregionales de producción de carbón vegetal en el Reino Unido.

ciudad sostenible

Historia del proyecto BedZED

Al principio de los años noventa, el arquitecto inglés, BILL DUNSTER, se puso a construir una vivienda solar para su familia. La casa se llama “Hope House” (Casa Esperanza). Está muy bien aislada y orientada al sur con una fachada de inver- nadero para aprovechar la energía pasiva solar. También tiene un sistema térmico de calentamiento de agua solar y placas fotovoltaicas para recargar las baterías de un vehículo eléctrico, que sirve como coche de empresa para su oficina de arqui- tectura, y también para el uso diario de su familia. El primer paso hacia BedZED fue cuando BILL DUNSTER empezó a colaborar con CHRIS TWINN, un ingeniero de servicios medioambientales. Usa- ban las experiencias y datos coleccionados en “Hope House” para desarrollar un modelo teórico para “Hope Town” (Ciudad Esperanza), un desarro- llo urbano de uso residencial y comercial de densi- dad alta. La cooperación entre BILL DUNSTER y el “Grupo Desarrollo BioRegional” empezaba con una financiación inicial por el WWF Internacional. El objetivo era convertir el modelo teórico, “Ciudad Esperanza”, en una realidad. Lo que al final asegura- ba suficientes fondos para comprar el terreno y rea- lizar el proyecto, era la colaboración con la asocia- ción de viviendas sociales, administrada por la Fun- dación George Peabody.

Diseño ecológico en la arquitectura urbana

En el año 2000, BedZED ganaba una distinción del Instituto Real de Arquitectos Británicos (RIBA), y, en el año 2002, el proyecto recibía el “Internatio- nal Energy Globe Award” por su diseño holístico. Es decir, su integración de factores ecológicos, sociales y económicos. La densidad de la ecoaldea por hectárea es de 50 viviendas, 120 espacios de trabajo, y más de cuatro mil metros cuadrados de espacios verdes. Un informe de BILL DUNSTER y el “Grupo Desarrollo BioRregional” indica que con estas densidades se pueden construir aproximada- mente 3 millones de casas nuevas en espacios urba- nos baldíos en el Reino Unido. Al mismo tiempo, se pueden crear puestos de trabajo para todos los habitantes. El diseño de BedZED está tan optimizado que su densidad para uso variado es la más alta posible, con una distancia entre edificios que toda- vía permite aprovechar el uso de la energía solar pasiva, la iluminación con luz del día, y espacios exteriores individuales y comunales.

El proyecto contribuye a la sostenibilidad económica de su biorregión, con la formación de redes de proveedores locales para productos de consumo diario. BedZED se ha convertido en un punto de 25 referencia para actividades económicas locales y
cualquier forma de actividad comunitaria del barrio.

Uno de los puntos muy convincentes del proyecto es que los habitantes de BedZED pueden vivir en una manera más sostenible sin tener que sacrificar un cierto estándar y calidad de vida, gracias a acti- vidades como compartir los vehículos; comprar al por mayor con entregas directas, y mantener conexiones con agricultores de la biorregión que producen, siguiendo la temporada, comida orgánica de buen precio. Los habitantes de BedZED al mismo tiempo que protegen el medioambiente, apoyan la economía biorregional y la vida cultural de su barrio, viven de una manera más sana y menos estresante. Estoy convencido de que la calidad de vida en BedZED tiene que ser más alta y más sana que en la mayoría de las viviendas de Londres.

En el ámbito internacional, cada año hay más iniciativas pequeñas y a gran escala, que reúnen objetivos como un progreso social en salud, educación y provisión de viviendas, con objetivos como mayor igualdad y seguridad, y con la protección y regeneración medioambiental. La comunidad de BedZED se entiende como participante en este creciente movimiento global.

Un proceso de aprendizaje continuo

Con el fin del proyecto arquitectónico, cuando los primeros habitantes venían a vivir a BedZED, empezó una nueva fase del proceso dinámico y cooperativo de aprendizaje de lo que es BedZED. Ahora con todas las estructuras bien diseñadas y realizadas en sus sitios correspondientes, comienza el proceso orgánico que va a convertir a todos los individuos que viven y trabajan en la ecoaldea en una comunidad de verdad. Este proceso necesita tiempo para compartir experiencias buenas y malas, para crear identidad y valores colectivos, y lo que más necesita es tiempo para reír, llorar, charlar y celebrar juntos.

El verdadero diseño ecológico no solamente facilita el proceso de creación de comunidad con la infraestructura, sino que emplea métodos participativos desde el principio, intentando incluir a todas las personas involucradas o afectadas. Idealmente, tomar decisiones en grupo, el consenso, la media- ción y la comunicación no-violenta, son partes integrantes del proceso del diseño ecológico, que debe ser un proceso comunitario. Aquí no hay expertos que mandan, solo especialistas que ofrecen consejo y comunitarios que trabajan juntos para guiar a la comunidad hacia un futuro sostenible.

La sostenibilidad no es un estado fijo al que podemos llegar, es un proceso dinámico, comuni- tario y participativo, en el que comunidades loca- les y federaciones biorregionales aprenden cómo, con la debida adaptación a su región particular, se puede vivir más ecológica, social y económica- mente responsable. Este proceso ya ha empezado en la ecoaldea de BedZED. Según fue el diseño y la realización del proyecto, esperamos que las lec- ciones que vamos a aprender de la comunidad de BedZED también actuen en el futuro como pie- dras de toque, ayudando a la transformación necesaria de nuestra sociedad hacia una sociedad de participación apropiada. “Lo inapropiado”, como ha dicho el gran ecologista ALDO LEOPOLD, “es todo lo que no apoya y no mantiene la salud y la diversi- dad de toda la comunidad de la vida en el planeta.” 

General Information Report 89, 2002, BioRegional & Bill Dunster, www.bioregional.com
A Sand County Almanac, (1966), Aldo Leopold, Ballentine Books, US
Bioregional Solutions – For Living on One Planet, (2002) Pooran Desai & Sue Riddlestone, Schu- macher Briefing 8, Schumacher Society & Green Books
Beddington Zero (Fossil) Energy Development: Construction Material Report, Part 1, 2002, Nicole Lazarus, BioRegional Development Group

 

BedZED – Unos detalles técnicos

Mi primer artículo sobre la ecoaldea urbana de BedZED, en Londres, no entraba en muchos detalles técnicos y soy consciente de que son exactamente estos detalles de los cuales podemos aprender en mayor medida. Por eso, os ofrezco un informe, un poco más detallado, de los sistemas técnicos y ecológicos que hacen posible a los habitantes de BedZED vivir como ciudadanos sostenibles:

Reducir, Reusar, Reciclar

El diseño de Bed ZED facilita mucho a los habi- tantes participar en su sistema de reciclaje de basura. La meta es reducir la producción de basura en un 60%. Existen lugares para recoger una mezcla de reciclables, incluyendo papel, cartulina, latas, plásticos y textiles. El vidrio y la basura son recogidos por el Ayuntamiento. Por supuesto BedZed también está montando su propio sistema de compostaje para toda la ba- sura orgánica de la ecoaldea. Los sistemas de reciclaje y compostaje son más eficientes a escala de comunidad, y resulta más fácil y menos trabajoso para cada individuo. La compra al por mayor de alimentos orgánicos y productos ecológicos también reduce el material de envasado y a su vez la basura producida.

Las energías renovables de BedZED

Todos los edificios de BedZED llevan 300 mm de aislamiento térmico en sus paredes externas, debajo de los cimientos y en el techo. El aislamiento está en la parte exterior de la estructura masiva de los edificios para eliminar puentes térmicos. También facilita que las paredes, suelos y techos masivos puedan servir como un almacén pasivo de energía térmica. Este “súper-aislamiento” permite que no exista un sis- tema de calefacción central en ninguno de los edificios. Un 60% de la energía para calentar el edificio viene del calor corporal de los habitantes y del calor residual de las aplicaciones eléctricas, y de las cocinas. Todas las viviendas están orientadas al sur. Sus fachadas inverna- dero con doble cristal en marcos de madera ayudan al aprovechamiento de la energía solar pasiva, que contribuye con el 30% del calenta- miento de los edificios. Así, BedZED tiene necesidades de calefacción reducidas en un 90% en comparación con una vivienda típica en Gran Bretaña. Para asegurar un confort térmico para ancianos y niños pequeños, BedZED dispone de un sistema de calefacción auxiliar que aprevecha el calor del tanque central de agua caliente.

Un sistema de cogeneración de electricidad y calor está repartiendo agua caliente por todas las viviendas hacia una red de tuberías bien aisladas. Cada vivienda tiene un tanque de agua caliente dentro de un armario en un lugar central. Abrir este armario durante días especialmente fríos también puede servir como calefacción. Los electrodomésticos usados en BedZED son todos de alta eficiencia para reducir el consumo de electricidad en general. El sistema de cogeneración usa cortes de madera de árboles de los parques y calles del ayunta- miento de Croyden, próximo a la ecoaldea. Croyden es el único ayuntamiento urbano en el mundo con un bosque oficialmente clasificado con el sello “FSC” de explotación forestal sostenible. El gasificador de madera del sistema de cogeneración produce el combustible para unos motores diesel que sirven como genera- dores eléctricos. Este sistema es un 30% más eficiente que los sistemas convencionales por- que usa el calor de los generadores para calentar agua. La generación de electricidad directamente donde va a ser usada también resulta más eficiente porque, de esta manera, no se pierde electricidad como en las líneas de alta tensión de la red nacional, y tampoco contribuye a la polución electro-magnética causada por esas líneas de alta y media tensión. En cualquier caso, BedZED está conectada a la red nacional para poder vender energía durante las horas de sobreproducción y para importar energía durante tiempos de alta demanda. El sistema de cogeneración produce 130 kilowatios de potencia eléctrica. BedZED tiene una demanda de 1100 toneladas de cortes de madera al año. Normalmente estos cortes van a los basureros municipales. Londres produce más de 51000 toneladas de esta forma de basura cada año, y con el uso de antiguos métodos de bosquecillo en sus parques y calles podría producir mucho más.

Un sistema de ventilación pasiva

El súper-aislamiento, y las puertas y ventanas de BedZED, que se cierran herméticamente, podrían afectar la calidad del aire interior. Por eso BedZED tiene un ingenioso sistema de ventilación pasiva. Este sistema utiliza el viento que pasa sobre los edificios. Los recogedores de viento pintados en varios colores son marcas distintivas de BedZED. Del mismo modo, cuando soplan incluso vientos muy débiles, cogen el aire y lo guían al interior de los edificios para intercambiar aire usado con aire fresco. Una presión negativa se forma en la parte posterior de los recogedores como resul- tado del flujo de viento, y succiona el aire usado de las cocinas y baños al exterior. Otra marca distintiva de BedZED son los techos de césped con su forma curvada, que favorecen como alas de un avión la creación de esta presión negativa usada por el sistema de ventilación. Antes de expulsar el aire del edificio, los inter- cambiadores de calor recogen un 70% de la energía calorífica, para evitar que baje la temperatura interior.

Espacios verdes y jardines en el techo

El césped en el techo con unos 30 cm de profundidad de tierra, que sirve como aislamiento adicional, también facilita que BedZED, un barrio urbano de alta densidad, tenga muchos espacios verdes y una bioproductividad muy alta. Espacios verdes comunales son el campo de deporte, la placeta central de la ecoaleda, y los senderos para peatones que conectan toda la urbanización. Los jardines a varios niveles de altura permiten que 71 de las 82 viviendas de BedZED tengan jardines privados de entre 8 y 25 m2. El plan de biodiversidad de BedZED incluye muchas maneras de crear espacio para una flora y fauna diversa. El “Grupo de Desarrollo BioRegional” está en colaboración con el Ayuntamiento de Sutton para establecer un nuevo parque ecológico al lado de la ecoaldea. Un terreno de 18 hectáreas, de un antiguo vertedero urbano, se va a convertir en campos de recreo, pantanos y un hábitat natural para atraer una máxima biodiversidad. Un bosquecillo produciendo madera para el sistema de co- generación de BedZED y unos campos de producción comercial de lavanda también van a formar parte de este parque de ecología, junto con un sistema de tratamiento ecológico de desagües y unos jardines de permacultura.

Coches compartidos, vehículos eléctricos y un plan de transporte verde

Unos 777 m2 de paneles fotovoltaicos, tipo mo- no-cristalino de alta eficiencia, están integra- dos en los techos y espacios solares de BedZED. El sistema está cofinanciado por becas de la Comunidad Europea y BP solar. La ener- gía generada – incluso con el clima británico – es suficiente para que unos 40 vehículos eléctricos comunales puedan ser conducidos unos 8500 km al año. Un coche recorriendo 19000 km al año emite la misma cantidad de CO2 a la atmósfera que una familia de cuatro personas viviendo en una casa típica. Por eso era muy importante incluir un plan de transporte verde en el desarrollo de BedZED. Sin él no se puede realizar la meta de crear un pro- yecto de cero energía fósil. La ecoaldea está bien comunicada con el transporte publico,  con dos líneas de autobuses y dos estaciones de trenes de cercanías próximas. El proyecto promociona activamente el uso de bicicletas y anima a sus habitantes a andar más y usar menos los coches. Se ha creado una empresa que alquila coches a los habitantes por hora. Esta forma de compartir coches es más económica y puede ahorrarle a una persona hasta 2300 euros al año. También es más atractivo tener acceso a varios vehículos, desde eléctricos hasta furgonetas dependiendo de la necesidad de cada momento. La mezcla entre viviendas y sitios de trabajo en BedZED no solamente da más vida y seguridad a la ecoaldea, también reduce la necesidad de transporte. Tanto “BioRregional” como BILL DUNSTER, han mudado sus oficinas a la ecoaldea. POORAN DESAI y SUE RIDDLESTONE, de “BioRegional”, comentan que “los análisis de hue- llas ecológicas nos han mostrado que el valor de la bioconstrucción es muy limita- do si todavía tenemos que viajar en coche a nuestros trabajos. Tenemos que pensar con precaución y de forma sistemática cómo podemos crear maneras de vivir, in- tentar evitar viajes y transportes no nece- sarios, y cualquier otra forma de consumo derrochador.”

Materiales de construcción

Casi la mitad del uso de los recursos natura- les se emplea en la producción y el transporte de materiales de construcción. La experiencia de construir BedZED ha mostrado que materiales de construcción elegidos con mu- cha precaución pueden reducir el impacto ambiental sin causar gastos adicionales. Toda la madera usada es reciclada o viene de bosques de explotación sostenible con sello del FSC (Forest Stewardship Council). Casi todo del acero usado en la construcción de BedZED esta reciclado de la demolición de otros edificios. El equipo de “BioRegional” ha estimado que las 120 toneladas de acero reci- clado constituyen un ahorro en la huella ecológica del proyecto de más de 80 hectáreas de bosque.

En total el proyecto usó 3404 toneladas de materiales reusados o reciclados, un 15% de todos los materiales. La arena usada, por ejemplo, es de vidrio verde reciclado, y una gran parte de los materiales venía desde un radio no superior a 56 km. El radio medio de origen de productos usados era 106,4 km. El uso de materiales locales reduce las emisiones de carbón y además supone un empuje a la economía biorregional. Cabe preguntarse, tal vez, si se podrían haber usado materiales todavía más ecológicos, como lino, fibra de madera, o lana de cáñamo para aislamiento,

en vez de lana mineral, o la cal hidráulica, en vez de tanto cemento. El análisis de la huella ecológica de cada opción mostraba claramente que la energía incorporada de cada material depende mucho de la distancia entre el lugar de su producción y el lugar de su uso. Para más información se puede conseguir un informe detallado sobre todos los materiales usados en BedZED que vienen acompañados de un asesoramiento sobre su impacto medioambiental (se puede pedir en la página: www.bioregional.com ).

Ahorro y tratamiento de agua

Una familia típica en el Reino Unido tiene un consumo de agua de 150 litros diarios por persona, siendo todo agua potable. En BedZED la intención es reducir este consumo en un 33%. Inodoros especiales usan menos agua y ahorran unos 55500 litros de agua por vivienda al año. Las bañeras están diseñadas con un volumen más bajo. BedZED también tiene un sistema de colección de agua de lluvia con grandes tanques para almacenar este agua. El sistema cubre un 18% del uso diario de agua en la ecoaldea. El suelo del parking es cubierto de tejas porosas para favorecer el filtrado del agua de la lluvia, y el reaprovisionamiento de la tabla de agua local. Los contadores de agua están montados en las cocinas de cada vivienda y cada casa tiene su propio manual de ahorro de agua. La depuración de aguas residuales funciona con un sistema de pequeña escala localizado. El sistema biológico de depuración está inspi- rado en el sistema de “maquinas vivas”, desarrollado por el diseñador ecológico y micr biólogo John Todd en los años setenta. Se trata de un tipo de humedal intensificado en el que una diversidad de plantas acuáticas y terrestres, junto con millones de algas unicelulares y otros microbios, filtran y convierten las substancias orgánicas en los aguas fecales, incorporándoles en sus estructuras celu- lares, limpiando así el agua. Para acelerar los procesos biológicos, este ecosistema artificial está situado en un invernadero. El calor solar cataliza las reacciones químicas y da como resultante una bioproductividad más alta. El aumento de oxígeno asegura que la digestión de substancias orgánicas sea aerobica (con el uso de aire), y así evita el mal olor asociado con la digestión anaeróbica (sin uso de aire).

Siempre quedan más detalles

Por supuesto el proyecto de BedZED es tan complejo que no se puede informar sobre todos los detalles en dos artículos. La información en las páginas Web del “Grupo Desarro- llo BioRregional” (www.bioregional.com) y del proyecto BedZED (www.bedzed.org) es muy interesante, igual que los informes técnicos y libros que se puede pedir en estas páginas. La gente involucrada en BedZED sabe que facilitar la información sobre su proyecto es importante, para ser un buen ejemplo de sostenibilidad. Existe la posibilidad de explorar BedZED en visitas técnicas con guías. “BioRegional” y BILL DUNSTER ofrecen cursos de formación continuada para arquitectos, ingenieros y constructores. También existe la opción de apuntarse para recibir un correo electrónico con información nueva sobre Be- dZED cada mes. Seguro que es un proyecto que va a seguir siendo de interés para gente que quiere aprender cómo participar en el cambio hacia la sostenibilidad.

 

 

Momentos históricos: ¡Elige un futuro con consciencia!

En este articulo vamos a  hablar de formación para un futuro con consciencia.

Al final de 2006, después de haber terminado mi tesis doctoral en diseño para la sostenibilidad y como parte de mi programa de investigación post-doctoral en el Centro del Diseño Natural (Universidad de Dundee) en Escocia, participé en un momento histórico del desarrollo de la educación para la sostenibilidad. Fue el primer «entrenamiento de entrenadores» del curso Educación del Diseño de Ecoaldeas (E.D.E.) desarrollado por Gaia Education, un consorcio de experimentados educadores procedentes de muchas de las ecoaldeas más establecidas del mundo. El día en que volví a casa, después de un mes transformativo, me puse a escribir un artículo sobre mis experiencias para mi amigo Toni Marín, editor de esta revista (EcoHabitar, Primavera 2007, pp. 48. Ver aquí).

El curso de Gaia Education (www.gaiaeducation.net) no solamente enseña cómo se pueden crear ecoaldeas o nuevas comunidades sostenibles, sino que supone además un currículo holístico para capacitar a ciudadanos responsables para que puedan participar en comunidades y proyectos ya existentes que trabajan para la creación de una sociedad más sostenible. ¿Por qué digo “un momento histórico”? No solamente porque hasta este momento no había en el mundo un programa educativo que enfocaba – en una manera tan holística y práctica – toda la complejidad de lo que significa ponernos la meta de re-diseñar la presencia humana en el planeta.

Si te paras sólo un momento para contemplar la audacia de este desafío y al mismo tiempo la urgencia de este cambio al nivel local, biorregional, nacional, y planetario, te das cuenta que la magnitud de esta transformación cultural ensombrece lo que ha pasado en la revolución agrícola, la revolución científica y la revolución industrial. Además, estos tiempos de cambio en la civilización humana duraban mucho tiempo, aunque cada vez menos. Han durado, respectivamente, un milenio, varios siglos y un siglo. ¿Cuánto tiempo va a tardar el cambio de consciencia que va a empujar el cambio del comportamiento a la escala de sociedades enteras?

futuro con consciencia. Desde la revolución tecnológica hacia la evolución de la consciencia

Estamos en el centro de una revolución tecnológica. Sería negligente negar esto. Hay que encarar lo que está pasando con la biotecnología, la inteligencia artificial y la nano-tecnología. Como siempre, nuestras tecnologías son un pacto Faustiano. Sin una base ética y una consciencia desarrollada, las ciencias y las tecnologías más que nunca nos ponen en la situación del «Aprendiz del Brujo». «Cada tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia», decía Arthur C. Clark, pero sin darnos cuenta, lo que hemos diseñado y creado nosotros mismos está cambiando muy rápidamente, el cómo vivimos, el cómo nos relacionamos, incluso cómo somos. ¿De verdad tenemos un control sobre cómo se usa la magia del desarrollo tecnológico, o nos estamos convirtiendo en cyborgs sin darnos cuenta?

El catedrático en metafísica de la Universidad de Edimburgo, el profesor Andy Clark, propone que ya somos “Naturally Born Cyborgs” (cyborgs paridos de forma natural), porque tenemos la habilidad de incorporar muchas tecnologías rápidamente como extensiones de nuestras capacidades y nuestras maneras de ser.  Imaginamos, inventamos y diseñamos nuevas tecnologías cada vez más rápido, damos forma y aplicaciones a estas tecnológias, y de repente, poco a poco, nos damos cuenta de que nuestras tecnologías e invenciones han empezado a dar forma a nuestras vidas, nuestros deseos, nuestra visión del mundo. Las tecnologías, todavía guiadas por la visión de algun@s de nosotr@s, están empezando a diseñarnos a nosotr@s mism@s. ¿Por qué no existe un diálogo más intensivo e informado sobre las implicaciones éticas de lo que está pasando?.

El movimiento del transhumanismo cuenta con programas de investigación científica en institutos prestigiosos como MIT y Carnegie Melon University que son muy bien financiados, e incluye algunas personas extraordinariamente inteligentes, pero con una miopía de valores y ética sorprendente y peligrosa. Entre ellos son gente como Hans Moravec y Ray Kurzweil el profeta de la singularidad tecnológica – el punto cuando la velocidad de invención y del aumento de la capacidad tecnológica llega a un punto que provoca un cambio fundamental que lo cambiará todo.

Ya hace once años escribió Bill Joy, el inventor de UNIX y co-creador de Sun Microsystems, el famoso artículo en WIRED Magazine: “Porque el Futuro no nos necesita”. Nos avisaba de que nos estamos acercando una decisión ética de enorme importancia. No tenemos que acabar como androides en un mundo tóxico, vaciado de biodiversidad, sufriendo un caos climático; existe otro camino, si nos despertamos, todavía tenemos tiempo para decidir antes de que un@s poc@s decidan por nosotr@s (todavía sonámbulos). Podemos elegir el camino hacia la sostenibilidad y la salud planetaria, humana y de la vida entera; la salud de Gaia. Podemos usar la tecnología con sabiduría y consciencia.

La revolución tecnológica nos ha cambiado la vida en unas décadas y sigue haciéndolo cada vez más rápido. Tenemos que crear tecnologías basadas en una nueva consciencia y una ética que reconoce el valor intrínseco de la vida en toda su diversidad. Dentro de todas las tradiciones religiosas existe una actitud ecológica de la reverencia por la vida en su complejidad e interconexión. Aplicadas a la escala apropiada (especialmente local y biorregional), las tecnologías y las ciencias pueden ser unas aliadas muy útiles en el cambio hacia la sostenibilidad. Dentro del movimiento de los Bioneros (www.bioneers.org) se unen la consciencia holística y las tecnologías aplicadas con sabiduría (ver EcoHabitar, nº 27, pp.44).

futuro con consciencia

Desde la crisis perpetua hacia una consciencia holística

El cambio hacia la sostenibilidad, que no es un estado fijo, pero sí un proceso de aprendizaje colectivo sensibilizado por las condiciones únicas de un lugar especifico, es un cambio todavía más fundamental y más transformativo. Hace tiempo Fritjof Capra comentó que si siges los cauces de los ríos de la crisis social, la crisis ecológica y la crisis económica hacia arriba, llegarás a una sóla fuente: la crisis de consciencia. Vale la pena leer el libro ‘Buena Crisis’ de Jordi Pigem, que nos invita a entender lo que está pasando como una crisis buena, una crisis de sanación que forma parte de este cambio de la consciencia. A lo que nos estamos nos acercando no es la revolución de la consciencia, tiene que ser la evolución de la consciencia humana.

¿Qué pasará, si el cambio en la consciencia colectiva de la humanidad dura menos que las “revoluciones” anteriores? ¿Puede ser que, con todas las especulaciones sobre cuál podría ser el cambio que nos toca en el famoso año 2012, de lo que se tratase fuese el que la humanidad está entrando es una época de transformación de la consciencia, que verdaderamente podría significar el fin del mundo tal y como lo conocemos hoy en día? ¿Vamos a aprender a conocer el mundo con nuevos ojos, con una consciencia holística y participativa? ¡Eso sí sería un momento histórico!

Con el proceso de la reintegración – al nivel personal y colectivo – del cuerpo, el alma, el corazón y la mente, justo cuando estamos confrontando una crisis planetaria, la humanidad está viviendo un ritual del paso, desde su adolescencia de la acumulación de conocimiento y poder, hacia la sabiduría de la participación apropiada en los ciclos vivos del planeta. ¡Estamos dando luz a una nueva humanidad más humilde, compasiva y reintegrada en la comunidad de la vida! Se trata de hacerse consciente de la belleza y del privilegio que es ser participante co-creativo en el todo. ¡No sólo somos Gaia, somos el Cosmos despertando, el universo haciéndose consciente a sí mismo!

Cuesta un poco entenderlo, todavía más sentirlo, y hace falta mucha práctica para vivirlo diariamente, pero es verdad que una parte contiene el todo. El todo no es la acumulación de todas sus partes. Es solamente una cara de la moneda, la consciencia holística incluye la otra cara que entiende el todo como algo emergente de las interacciones e interrelaciones de todos sus participantes. Nuestra actitud, nuestra visión del mundo y nuestras acciones cambian el mundo cada día. El sacerdote, Thomas Berry, decía “el universo no es una colección de objetos, si no una comunión de sujetos.”

En vez de valorar sólo la acumulación de cosas y poder, la consciencia holística valora las calidades de las relaciones que tenemos con los demás: la comunidad humana y la comunidad de la vida entera. ¿Te suena demasiado filosófico, espiritual o teórico? Pienso yo, que no sólo es la base de la ciencia de la ecología, es también el cambio de la visión del mundo que forma la base de poder enfrentar que significa crear una sociedad más sostenible. La responsabilidad personal que tenemos cada un@ de nosotr@s es de actuar de una manera más consciente para participar en este momento histórico de la humanidad. Esto se hace obvio cuando nos damos cuenta de que estamos co-creando, y siempre hemos co-creado, el mundo en que vivimos.


*Dr. Daniel Christian Wahl es diseñador e investigador de sostenibilidad con once años de experiencia. Empezó su carrera como biólogo en la Universidad de Edimburgo (1996). En 2002 su tesis sobre Ciencia Holística le valió una distinción en el Schumacher College. Termino su doctorado en diseño de sistemas integrales sostenibles en 2006 en el Centre for the Study of Natural Design (University of Dundee). Desde 2007 hasta el final de 2010, Daniel era el director académico del Findhorn College. Es un miembro de Gaia Education desde 2007. Ademas de colaborador de esta revista imparte clases y publica en inglés, alemán y español. Es miembro del Internacional Futures Forum y desde hace poco reside en Mallorca.

Educación de diseño de ecoaldeas para la sostenibilidad

Ahora, después de un tiempo de  derroche sin precedentes de los recursos naturales y de una matanza mundial de la diversidad (tanto ecológica como cultural), nos toca, al nivel de la especie humana, el cambio hacia sociedades sostenibles que no sólo inhabitan y usan los recursos de sus biorregiones, sino que además florecen en una nueva intimidad con su entorno inmediato. Una cultura de la restauración de la tierra, deshaciendo los daños del pasado a través del diseño ecológico. John Todd, uno de mis mentores y un “Bionero” desde los años sesenta, define el diseño ecológico como “soluciones elegantes adaptadas a las condiciones únicas de un lugar específico.”

Nos toca co-diseñar y co-crear comunidades y biorregiones más sostenibles a través del diseño ecológico, del diseño económico y del diseño social, y para poder hacerlo de una manera concreta y a la escala humana de nuestras comunidades, nos hace falta un cambio de la visión del mundo. Resulta que estos cuatro temas son justamente las cuatro dimensiones que constituyen el currículo del curso de “Diseño para la Sostenibilidad: Educación de Diseño de Ecoaldeas (E.D.E) y comunidades sostenibles” de Gaia Education.

Lo que distingue el trabajo para el desarrollo sostenible dentro del movimiento de las ecoaldeas y más recientemente, el trabajo educativo de Gaia Education, es que ambos han enfocado la sostenibilidad no sólo a través de los puntos de vista social, económico y ecológico, también desde el principio han incluido la dimensión interior de nuestra visión del mundo, de la espiritualidad en todas sus facetas, y de los valores guiados por la sabiduría de las tradiciones indígenas de todo el mundo. Han entendido, hace tiempo, que la fuente de los ríos de la crisis múltiple que estamos confrontando es la consciencia humana. No habrá los procesos comunitarios de colaboración que hacen falta para el cambio hacia la sostenibilidad, sin un cambio de conciencia, un cambio de corazón. Sólo desde allí puede empezar el cambio de comportamiento y hábitos que ya no sirven.

Desde el momento histórico del lanzamiento del curso E.D.E. en Noviembre de 2006 en la ecoaldea de Findhorn en Escocia, el programa educativo ha sido reconocido por la UNESCO como parte oficial de la ‘Década de la educación para el desarrollo sostenible’ de las Naciones Unidas (U.N.D.E.S.D.). El currículo, que se puede bajar de la página de Internet de Gaia Education (www.gaiaeducation.net), ha sido traducido al castellano, alemán, portugués, japonés, chino, y finlandés. Hasta ahora un total de 67 cursos fueron impartidos en 21 países y 5 continentes con más de 1500 graduad@s. Cada un@ de ell@s, más capaz y más consciente de su poder personal como co-creador de una vida más sostenible para l@s suy@s, su comunidad y sociedad.

Gracias al excelente trabajo de Ulises Escorihuela, también es posible estudiar el currículo adaptado a la enseñanza por distancia en la Universidad Abierta de Cataluña (UOC). Este año, por primera vez en Mallorca, se ofrece el curso a lo largo de 2011 en cuatro talleres intensivos (de 4 días cada uno) en Son Rul.lan, cerca de Deiá (www.sonrullan.es/gaia). Queremos hacer este curso como un paso pequeño, pero importante en la co-creación de una Mallorca más sostenible. Este también puede ser un momento histórico. Seria estupendo compartir el curso con participantes de toda España y sabemos que viajar cuatro veces en un año tiene su coste económico y ecológico, aunque consideramos que vale la pena. ¡Apúntate! ¡Elige tu futuro!

A quién va dirigido el curso:
  • Líderes locales en comunidades rurales y urbanas
  • Promotores y constructores locales
  • Planificadores urbanos, rurales y regionales
  • Payeses y dueños de terrenos que deseen utilizar el diseño sostenible holístico
  • Estudiantes interesados en el diseño sostenible
  • Educadores que deseen adquirir nuevas aptitudes y perspectivas
  • Líderes empresariales interesados en la responsabilidad social y el negocio ético
  • Miembros de ONGs
  • Profesionales de la arquitectura, la ingeniería y la construcción
  • Investigadores y diseñadores de permacultura y horticultura
  • Técnicos en energías renovables
Objetivos del curso:
  • Compartir 35 años de experiencia, creando una sociedad sostenible
  • Experimentar y explorar soluciones eficaces para transformar la sociedad
  • Poner en práctica relaciones regenerativas con la naturaleza y con la manera en que obtenemos alimentos
  • Transmitir los conocimientos necesarios para diseñar y poner en práctica proyectos sostenibles de manera eficaz
  • Ayudar a crear conciencia a nivel local y global que permita una acción eficaz
  • Desarrollar un enfoque creativo y artístico en la solución de problemas y en la vida en general
  • Explorar la importancia de los espacios espirituales y sagrados en la construcción de nuevas sociedades
  • Potenciar la comunicación y la colaboración
Lo que el curso ofrece a los participantes:
  • Certificado de Diseño EDE por Gaia Education avalado por las Naciones Unidas (UNESCO)
  • Aptitudes integradas en cuatro áreas de la sostenibilidad: ecología, economía, aspecto social y visión global
  • Herramientas básicas y recursos para organizar cursos EDE y poder aplicar los proyectos y los principios en su comunidad, trabajo y estilo de vida
  • Apoyo personal, capacitación y responsabilización

Ciencia con conciencia. Schumacher College educación para el siglo 21

En un tiempo en que observamos una degradación medioambiental sin precedentes, en un mundo con armas químicas y biológicas, con clones y organismos genéticamente manipulados, la ciencia no puede esconderse más detrás de la imparcialidad del observador objetivo. Con la ayuda de las ciencias y en el nombre del progreso, las tecnologías modernas están avanzando a una velocidad que hace ya mucho tiempo ha superado nuestra habilidad de considerar las posibles consecuencias de sus aplicaciones.

Con la ayuda de las ciencias y en el nombre del progreso, las tecnologías modernas están avanzando a una velocidad que hace ya mucho tiempo ha superado nuestra habilidad de considerar las posibles consecuencias de sus aplicaciones. El reto que la humanidad tiene que confrontar al principio del siglo XXI requiere de nosotros que asumamos nuestra responsabilidad individual y colectiva de acuerdo con nuestra manera de vivir. Las ciencias no están actuando en un espacio vacío de valores, y los científicos tienen que asumir la responsabilidad por el conocimiento que producen, y también por cómo este conocimiento está siendo usado por la tecnología. Lo que necesitamos son ciencias con conciencia, que enfoquen la participación apropiada en los procesos de la vida y no sigan la meta anticuada de las ciencias del siglo XIX, que era establecer la humanidad como dueña de la naturaleza a través de la predicción y el control.Schumacher College

Científicos y activistas de todo el mundo

El Schumacher College, al sur-oeste de Inglaterra, desde su inauguración en el año 1991, ha juntado científicos y activistas de todo el mundo para explorar esta nueva conciencia, las ciencias nuevas y las opciones que ya existen para un futuro sostenible. En este Centro Internacional de Estudios Ecológicos se pone mucha atención al ambiente y a la manera en que aprendemos. Investigaciones académicas están enraizadas en la práctica diaria de mantener una vida socialmente y ambientalmente responsable. Las jerarquías tradicionales del mundo académico desaparecen, estudiantes y profesores participan en la formación de comunidades investigativas, creando así un espacio en el que el proceso colectivo de aprender ayuda a cada individuo a desarrollar los múltiples aspectos de su personalidad. Todos juntos comparten los trabajos diarios, como cocinar y limpiar, e intentan reducir el impacto que tiene el propio instituto sobre el medio ambiente. La intención es vivir ligeramente en el planeta, y de combinar la practica diaria de la participación responsable en la vida en comunidad con el rigor intelectual en la investigación de temas importantísimos para un futuro humano y sostenible.

Lo pequeño es bonito

El Schumacher College lleva el nombre del economista y visionario ecologista alemán E.F. Schumacher. El centro se mantiene en su tradición con la convicción de Schumacher de que “lo pequeño es bonito”. Schumacher estaba convencido de que lo pequeño también es la apropiada escala humana en la que el cambio real es posible. Es la escala humana que permite la participación de cada uno y la verdadera democracia en que cada persona tiene su cara y cada uno tiene su voz. En 1998 el Schumacher College inicío el primer curso académico al nivel Master en Ciencias Holísticas en el mundo. Cada año, un pequeño grupo de estudiantes resulta seleccionado de una multitud de solicitudes para este curso residencial de un año completo. En el curso que terminó en 2002 tomamos parte nueve estudiantes de cinco continentes, entre los 25 y los 48 años de edad. Es ese tipo de diversidad en un grupo pequeño lo que garantiza aprender mucho. Nuestras vidas académicas y profesionales eran muy diversas también, con estudios desde agronomía, botánica, química, biología marina hasta ciencias ambientales, fisiología, las ciencias sociales y zoología. Tanto el mismo curso como sus participantes son extraordinariamente interdisciplinarios.

La ciencia holística intenta integrar las ciencias reduccionistas convencionales en un marco más amplio y holístico para facilitar una manera de ver el mundo más interconectado. Manteniendo el tesoro de conocimiento y técnicas de las ciencias convencionales, pero, al mismo tiempo, siendo consciente de sus limitaciones e implicaciones. La lógica lineal, analítica de ó A ó B y las metáforas mecanicistas sólo favorecen una manera de ver o percibir el mundo y la realidad. Los científicos holísticos no comprenden, como observadores desconectados y objetivos del mundo, que el flujo de la vida es participativa, y deberían entender que cualquier existencia es, en sí misma, participativa en su ambiente y no puede ser desconectada ni objetiva. Existir es algo fundamentalmente subjetivo, no es decir que no existimos, pero sólo podemos llegar a un consenso inter-subjetivo sobre lo que percibimos como la realidad en que existimos y no existe una prueba objetiva de la misma.

Capacidades analíticas y empíricas y capacidades intuitivas

Durante los últimos trescientos años las ciencias han estado obsesionadas con lo que es medible y lo que se puede cuantificar. Un enfoque útil para una ciencia dirigida a ampliar nuestro poder de predecir y controlar, pero mantener exclusivamente este enfoque nos hace semi-ciegos y olvida que en realidad vivimos y sentimos un mundo compuesto de calidades. Las ciencias holísticas intentan comprender el proceso de la vida de una manera cuantitativa pero también una manera cualitativa. Los científicos holísticos usan tanto sus capacidades analíticas y empíricas cómo también sus capacidades intuitivas y artísticas en sus intenciones de llegar a un consenso inter-subjetivo sobre el proceso del mundo que compartimos. Entender las relaciones e interacciones que forman parte de los procesos de la vida a cualquier escala de una manera más profunda, quizás nos ayudará saber cómo podemos participar de una manera más apropiada que la de la sociedad del crecimiento industrial y económico. Aprender cómo podemos participar apropiadamente en un medio ambiente particular y local, y al mismo tiempo en la escala mundial, forma parte esencial del cambio hacia el proceso de la sostenibilidad y un futuro sano y humano.

Un curso acreditado por la Universidad de Plymouth

El curso para el Máster en Ciencias Holísticas está acreditado por el Departamento de las Ciencias Medioambientales de la Universidad de Plymouth, y fue iniciado por el biólogo y teórico de la Teoría de la Complejidad, el doctor Brian Goodwin y por el doctor Stephan Harding, que anteriormente había enseñado en la Universidad Nacional de Costa Rica al concluir su doctorado en ecología por la Universidad de Oxford. Harding es el ecólogo residencial del Schumacher College desde su inauguración en 1991 y el nuevo coordinador del Máster. Él ha colaborado con el iniciador de la teoría Gaia, el químico atmosférico profesor James Lovelock, que visita el curso del Máster cada año.

Durante los primeros cuatro meses del Máster, los estudiantes participan en módulos que introducen el fundamento teórico de las ciencias holísticas, que está profundamente enraizado en la física, biología, y matemática y también en la ecología, la Teoría Gaia y las ciencias de la complejidad tales como la Teoría Caos. Durante los siguientes meses, los estudiantes reciben ayudas en sus investigaciones individuales en los temas de sus tesis para el Máster. En este periodo los estudiantes pueden aprovechar la oportunidad de asistir a dos de los varios cursos de tres semanas que forman parte del programa anual de Schumacher College. La continua exposición a grupos internacionales, con tanta diversidad cultural y profesional, ayuda mucho al proceso creativo de los estudiantes del Máster, que junto con los empleados del Schumacher College forman parte de la comunidad permanente durante los estudios.

Satisch Kymar alma mater del Chumacher College.

Quién es Quién del pensamiento crítico

En los listados de los tutores del Schumacher College se lee como el Quién es Quién del pensamiento crítico y moderno en el mundo social, económico, medioambiental, y también científico. El listado incluye gente como el famoso físico Fritjof Capra, del Tao de la física, y otros físicos como Chris Clarke, Vandana Shiva, y Arthur Zajonc, biólogos como Rupert Sheldrake, Humberto Maturana, Lynn Margulis y Jane Goodall. El intercambio interdisciplinario no tiene límite en el Schumacher College, donde han enseñado psicólogos como James Hillman, Theodore Roszak y Stansilav Grof, economistas como Hazel Henderson, Manfred Max-Neff, Richard Douthwaite, Anne Pettifor, Paul Hawken y Arturo Escobar, filósofos como Arne Naess, David Loy, y Jordi Pigem, activistas como Joanna Macy y John Seed, y diseñadores ecológicos como John Todd, educatores como David Orr, y por supuesto uno de los fundadores del Schumacher College, Satish Kumar. El listado de tutores también incluye cocineros, escritores, artistas, agricultores y poetas.

No son sólo los tutores los que enseñan en el Schumacher College. Muchas veces los diversos participantes aprenden y se enseñan mucho entre ellos. Durante el año del Máster en Ciencias Holísticas, los cursos de una semana dedicados al tema ‘Business and Sustainability” (negocios y sostenibilidad) me han dado la oportunidad de conocer a los especialistas en este campo, pero también podía conocer a ejecutivos de grandes empresas a través de una conversación informal durante la cena o después de la meditación por las mañanas. Otra oportunidad para crear nuevas amistades es, durante las ocasiones en que la comunidad se junta para tocar música y celebrar, pero también durante las horas cuando todos ayudan a limpiar o cocinar.

Schumacher College: un Master para el S. XXI

Fritjof Capra, el autor del Tao de la física explica por qué Schumacher College es el único lugar al que viene para enseñar: “Los debates intensivos con estudiantes procedentes de todo el mundo durante estas semanas de vivir y aprender juntos me dan un tipo de estimulación intelectual que no puedo encontrar en ningún otro sitio.” La economista Hazel Henderson está convencida de que “el Schumacher College es una de las pocas instituciones a nivel universitario que de verdad ofrece educación para el siglo XXI.” El Máster en Ciencias Holísticas no solamente ocupa a los estudiantes en sus trabajos académicos sino que, el curso está intentando ocupar al ser entero de los participantes, estimulando el cuerpo, la mente y el espíritu. La cooperación está enfocada y preferida a la competencia, los estudiantes están animados a explorar su expresión artística para favorecer no sólo el desarrollo intelectual, sino  también las capacidades intuitivas.

La famosa Living Machine observada por un grupo de estudiantes.

En mi experiencia personal, he ganado mucho con el intercambio interdisciplinario que existe en Schumacher College. Me ha ayudado a crear para mí mismo una perspectiva holística, poniendo las cosas en su contexto, comprendiendo las implicaciones éticas y estéticas. He aprendido a cuestionar de una manera crítica las suposiciones básicas de las ciencias convencionales y la manera de ver el mundo que esas suposiciones producen, sus fundamentos filosóficos y las metáforas usadas.

He aprendido cómo la teoría cuántica, la matemática no-lineal y la teoría de la complejidad ofrecen una base científica para integrar todo el conocimiento de las ciencias reduccionistas en un marco más amplio que tiene la sabiduría de entender el mundo de una manera más interconectada, holística y dinámica. Más de un año viviendo, aprendiendo, ayudando en el Schumacher College ha profundizado mi comprensión de mitología, filosofía, psicología, economía, diseño, arquitectura, meditación, y resolución de conflictos en grupos, de agricultura sostenible, de la globalización, el arte y por supuesto de las ciencias, pero el efecto máximo ha sido la profundización de mi comprensión de mí mismo.

Entender que en lo más profundo de existir, en sí mismo, es una forma de participación desde dentro en el uno que es la naturaleza y el universo, y cómo soy participante en este uno, todas las relaciones que tengo y todas las interacciones en que participo literalmente afectan el cómo voy a experimentar lo que es la realidad. Desde esta perspectiva holística de interconexión fundamental me he dado cuenta de que las acciones de cada uno sí cuentan y que tengo una responsabilidad personal de intentar participar en el proceso de la vida de una manera apropiada. La participación en el uno que es el mundo (la pachamama) conecta todo. Los procesos biológicos de la vida conectan la ameba a la biosfera entera, y la humanidad a la comunidad de vida en toda su diversidad. Somos dependientes de esta diversidad.

El profesor de astrofísica, Chris Clarke, de la Universidad de South Hampton, durante uno de los cursos de tres semanas del Schumacher College, bajo el título “Viendo las ciencias con ojos nuevos”, ha dicho que “tenemos que empezar a pensar sobre el universo como una conversación, como una comunidad de seres en interacción consigo mismos. Es como que cada organismo está actuando y existiendo en el contexto creado por todos los otros organismos.” Chris Clarke está convencido de que las ciencias tienen que abandonar las anticuadas metáforas mecanicistas y empezar a usar nuevas metáforas orgánicas. Stefan Harding, el coordinador del Máster en Ciencias Holísticas, dice que “el avance de la teoría Gaia es capaz de abrir nuevas puertas de percepción y abrir nuestra visión al estado interdependiente de todo en la naturaleza. Existe una calidad sinfónica en este estado interconectado, una calidad que comunica algo magnífico e inexpresable.”

“Tenemos que empezar a pensar sobre el universo como una conversación, como una comunidad de seres en interacción consigo mismos. Es como que cada organismo está actuando y existiendo en el contexto creado por todos los otros organismos.”

Implementación al mundo empresarial

El Schumacher College y el Máster en Ciencias Holísticas están combinando teorías científicas y comprensión filosófica, con ejemplos tangibles y prácticos. Las realizaciones de la teoría de la complejidad se usan en la gestión de empresas y para una mayor colaboración de los recursos humanos. El conocimiento de la teoría Gaia y de la ecología profunda ha inspirado a mucha gente de los negocios a entender el estado interrelacionado e interconectado del mundo y lo que ésto implica. Cada año, hay por lo menos un curso de tres semanas dedicado al diseño ecológico con tutores como John y Nancy Todd, David Orr, Janine Benjus o Max Lindegger.

El diseño ecológico es como una ciencia aplicada de la participación apropiada en los procesos de la vida al nivel local, regional y mundial. El diseño ecológico intenta encontrar soluciones prácticas y ecológicas para las preguntas: “¿Cómo vamos a rediseñar las maneras en que nos vestimos, nos alimentamos, nos alojamos, y también nuestros sistemas políticos y económicos, igual que el transporte y la producción?”

El profesor David Orr, de la Universidad de Oberlin en Estados Unidos, que es un huésped regular en el Schumacher College, describe el diseño ecológico así: “El diseño ecológico es una disciplina y un concepto muy amplio que junta las ciencias con las artes prácticas, y ésto con la ética, la política, la economía.” Para David Orr, “el reto más importante del diseño ecológico es cómo podemos transformar una sociedad derrochadora en una sociedad humana que satisfaga las necesidades de la humanidad de una manera elegante y sencilla.”

Personalmente, estoy convencido de que una educación holística y una manera más responsable de practicar las ciencias con conciencia nos van a ayudar a encontrar respuestas para muchas de las cuestiones más importantes que nos confrontaron al principio del siglo XXI. Si esperamos cambiar la crisis mundial de la sociedad, de la cultura, del medio ambiente y de la economía, tenemos que convertirnos en participantes responsables en el proceso en que cada comunidad va a aprender a cómo mantener una manera de vivir que debe ser sostenible, respetando los límites y situaciones especificas de cada ecosistema local. Porque tenemos que rehabitar nuestras “bioregiones” de una manera sostenible, para vivir dentro de los límites del planeta y vivir en convivencia con toda la comunidad de la vida.


Este artículo apareció en el nº 9 de ReHabitar, en otoño de 2003.

Las Ecomáquinas de John Todd

Estas ecomáquinas son como ecosistemas contenidos. La mayoría de sus componentes activos no son mecánicos, son miles de organismos vivos. En casi todas las eco-máquinas, estos organismos viven en una serie de tanques conectados que forman un río artificial. El cómo se usa la bioproductividad de los organismos de una eco-máquina depende de las necesidades de la sociedad, del diseñador y del ingeniero ecológico. John Todd explica: “Mis colaboradores y yo intentamos aprender las reglas y métodos del diseño que podemos encontrar en la naturaleza. Usamos la información e instrucción de los sistemas naturales en el diseño de las tecnologías vivas. Hasta ahora hemos creado tecnologías vivas, o máquinas vivas como son llamadas frecuentemente, para cultivar alimentos, transformar residuos, tratar desagües, generar combustibles, regular el clima dentro de edificios, neutralizar sustancias tóxicas, conectar procesos industriales, y restaurar el medio ambiente.”

Las ecomáquinas contienen una muy amplia diversidad de componentes vivos, por eso son muy flexibles y tienen la capacidad de autodiseñarse. Las ecomáquinas son sistemas complejos. Todos los diversos componentes interactúan y responden cuando cambian las variables externas, como radiación solar, temperatura, forma y cantidad de nutrientes o energía que entran a la ecomáquina.

Es la complejidad de estos diversos componentes interactuando lo que da la flexibilidad y el poder de adaptación a las ecomáquinas. Como tienen la capacidad de evolucionar con el cambio de sus circunstancias, las ecomáquinas pueden existir por mucho tiempo. También es posible cambiar su uso para los humanos con algunos cambios. Es bastante fácil, por ejemplo, cambiar una ecomáquina que produce verduras y peces para usarla como depuradora de aguas residuales.

Máquinas vivas

Las ecomáquinas aprovechan la ingenuidad de la naturaleza. La teoría de la complejidad sugiere que sistemas que están al borde del caos tienen una mayor creatividad. En otras palabras, sistemas que debido a un cambio exterior o interior, han perdido muchas de sus antiguas estructuras, procesos de interacción o su orden, son al mismo tiempo menos restringidos y más flexibles para adaptarse al cambio. Muchas veces es exactamente desde estos sistemas caóticos que surge algo nuevo y creativo. Según John Todd, “una de las cosas que nos hemos dado cuenta mientras diseñamos estos sistemas, es que no podemos saber ni una fracción de lo que saben ellos. Es por eso que lo llamo una colaboración y convivencia con la naturaleza. Quiero decir, que estas máquinas vivas, saben más que nosotros.”

Esta tecnología ecológica aprovecha la inteligencia intrínseca de la naturaleza. Este tipo de inteligencia e información estructurada está presente en todas las formas y procesos naturales. Si aprendemos como acceder y entender este depósito de sabiduría, podemos crear diseños tan ecológicos que al final no parecen artificiales porque se integran perfectamente con los procesos naturales. Cuando la humanidad vuelve a darse cuenta de su conexión fundamental con la naturaleza, puede empezar de nuevo a crear diseños naturales.

Como participantes en un proceso natural más amplio, que es la evolución de la vida en este planeta, nosotros mismos somos diseños naturales. Al fin y al cabo, todo es natural. Todo es parte de la naturaleza, cuando está entendida como la biosfera entera. Los diseños ‘artificiales’ de los seres humanos también participan en, y forman parte de, los procesos dinámicos que unen la vida y la materia muerta en el planeta.

La verdad es que la distinción entre lo que llamamos natural o artificial no sirve tanto. Es mejor distinguir entre diseños que se integran de una manera benigna o benéfica en los procesos naturales de la coevolución entre la vida y la biosfera y los diseños que reducen la salud de la biosfera, de los diversos ecosistemas y de nosotros mismos al dañar los procesos naturales.

Los diseños ecológicos de John Todd son ejemplos de la primera categoría. Son diseños basados en un conocimiento ecológico muy profundo. Intentan dar respuestas a necesidades humanas y al mismo tiempo integrarse de una manera apropiada a los ciclos naturales.

Ecomáquinas

Vista de los tanques en el invernadero.

En un artículo de la revista científica Ecological Engineering (Ingeniería Ecológica) John Todd y una de sus colaboradoras, Beth Josephson , explicaron los componentes de una ecomáquina en detalle. Identificaron doce componentes importantes para el diseño de tecnologías vivas. Las voy a resumir aquí:

Criterios del Diseño de Eco-máquinas

Diversidad Mineralógica

La variedad biológica del planeta es en parte debida a la diversidad y complejidad de los minerales. La diversidad mineralógica de una eco-máquina suele incluir rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias para hacer posible la mayor diversidad y complejidad de las cadenas alimenticias que se pueden establecer dentro del sistema. Así, se puede maximizar la capacidad de autodiseño y autooptimación del sistema. Las bacterias usan una gran variedad de minerales en su metabolismo. Son las bacterias anaeróbicas y aeróbicas juntas con otros microorganismos los que forman componentes muy importantes.
Es posible introducir más diversidad mineralógica con el uso de rocas molidas muy finas.

Depósitos de Nutrientes

El balance de nitrógeno, fósforo y potasio tiene que ser regulado y mantenido. La diversidad mineralógica es la base de la diversidad de nutrientes a largo plazo, pero a corto plazo los microorganismos y plantas de una ecomáquina necesitan nutrientes en una forma accesible. La falta de nutrientes es más común en sistemas que tratan residuos de la producción de alimentos o residuos industriales. En estos casos, falta añadir otros residuos orgánicos para que los ecosistemas dentro de la máquina viva no se empobrezcan en diversidad y con eso en su estabilidad dinámica que es la base de su funcionamiento.

Gradientes acentuados

Gradientes acentuados quiere decir cambios fuertes en los atributos y características de los sub-sistemas, por ejemplo cambios en el pH, en la temperatura, o en disponibilidad de oxígeno, de un ambiente anaeróbico a un ambiente aeróbico. Un alto gradiente entre un ambiente oxidante y un ambiente reductor facilita mucho la desintegración de residuos orgánicos. Dentro de las ecomáquinas los gradientes grandes aumentan la diversidad de los procesos internos y así se multiplican las trayectorias dentro del sistema vivo. Las reacciones químicas dentro de las eco-máquinas son más rápidas si el diseño incluye gradientes fuertes.

Altas Frecuencias de Intercambio

Para el buen funcionamiento de la tecnología como depuradoras de desagüe o residuos industriales, es necesario maximizar las superficies biológicas de bacterias, algas y raíces de plantas que están en contacto con el curso de los residuos líquidos y sólidos. Es posible hacer esto con plantas flotantes o plantas en contenedores flotantes con sus raíces suspendidas en el agua. Es necesario bombear aire al fondo de los tanques para crear una circulación de agua más rápida. Las raíces multiplican la superficie en la cual los microorganismos pueden instalarse

Otro sistema desarrollado por John Todd para subir las frecuencias de absorción y transformación de nutrientes por los componentes vivos son las “ecological fluidized beds” (lechos ecológicos fluidizados), una especie de tanques con una rápida circulación de aire y agua a través de un medio de substratos flotantes y muy porosos, de gran superficie. Estos tanques pueden contener bacterias, algas, fitoplancton, zooplancton, lamelibranquios, caracolas y peces pequeños. Es posible aprovechar el viento y corrientes naturales para subir el flujo sobre superficies biológicas en el diseño de las ecomáquinas.

Intercambios en Pulsos Aleatorios y Periódicos

Pulsos con intervalos largos y cortos, tanto regulares como irregulares, los cuales son muy abundantes en los procesos naturales. Como procesos integrantes de las ecomáquinas es importante incorporar pulsos en el diseño para mantener la diversidad de organismos y su aptitud de responder y adaptarse a cambios no previsibles. John sigue la práctica de perturbar cada ecomáquina recién establecida con cambios anormales en el régimen de la luz, en la cantidad del flujo, o en la intensidad de la aerieación adicional. “Así, las tecnologías vivas se desarrollan en una manera ecológicamente más robusta y sobreviven a la falta inevitable de algún componente de hardware o software del sistema.”

Diseño Celular

Como elementos de organismos más grandes, las células son un punto de inicio para el diseño. Según John,

“cada célula viva es un sistema entero, capaz de división, replicación, nutrición, síntesis de materiales moleculares, digestión, excreción y comunicación con las células a su lado. Una célula puede tener funciones especializadas dentro de un órgano o un organismo. Es un sistema autónomo pero al mismo tiempo mantiene una relación de interdependencia con las células contiguas. Si imitamos estos atributos en el diseño de tecnologías vivas, la ingeniería ecológica puede crear tecnologías más eficientes en el uso de materiales y energía.”

La estructura entera de la ecomáquina tiene un diseño celular. La mayoría de los diseños están cubiertos por una especie de invernadero u otra funda climática y transparente. Así el sistema entero también tiene una estructura celular. Normalmente los sistemas depuradores tienen múltiples filas de células conectadas en línea. Las células o tanques de cada fila tienen diferentes diseños interiores y diferentes funciones. En ecomáquinas para la producción de alimentos es posible conectar la última célula con la primera.
El diseño celular facilita la ampliación y reducción del tamaño y de la capacidad de un sistema. Se pueden añadir o sustraer células según la necesidad. Por su diseño celular, son relativamente fáciles para desmontar y recolocar. La forma de diseñar con células también permite construir tecnologías comparables por escalas diferentes, desde la escala de una empresa, hasta comunidades o ciudades enteras.

Una Cantidad Mínima de Sub-Ecosistemas

La cantidad mínima de diferentes subecosistemas usada en el diseño es muy importante. Si no hay suficientes sub-ecosistemas, la eco-máquina no es capaz de auto-diseñarse. Una gran diversidad en los tanques del diseño celular resulta en un sistema más estable y robusto. John Todd explica:

“En sistemas depuradores, la diversidad entre las células es importante para la reducción de substancias tóxicas y patógenos. Con la evolución de estas tecnologías vamos a ver la integración del flujo de residuos con la producción de combustibles, alimentos y fibra. En general, las tecnologías vivas necesitan un mínimo de tres, posiblemente cuatro, componentes ecológicos o sub-ecosistemas.”

Comunidades de Microbios

Existen varias teorías sobre la importancia y el papel de los microbios en la evolución y el mantenimiento de la vida en el Planeta. Es cierto que los microbios juegan un papel muy importante. Algunos científicos los consideran la base y los organizadores de la vida. Es posible que las bacterias no estén organizadas como especies distintas y separadas, como lo plantea nuestro sistema de clasificación. Las bacterias se pueden también comprender como un conjunto unitario de organismos simbióticos.

Todavía falta un estudio muy detallado de los diferentes microbios que se establecen dentro de las máquinas vivas. Sólo unas diez mil especies han sido clasificadas y descritas. Muchas de las reacciones químicas y biológicas son catalizadas por microbios. Aparte de las bacterias, existen otros microbios que juegan papeles importantes dentro de las ecomáquinas, por ejemplo algas enucleadas, algas verdes, protozoos, y hongos. “Existen alrededor de 100 mil especies de hongos. Muchos son capaces de excretar enzimas muy poderosas. Tienen una eficiencia parecida a las bacterias heterotróficas en transformar materiales orgánicos de aguas residuales.”

El Fundamento Fotosintético

El papel de la energía solar y de la fotosíntesis es fundamental para el funcionamiento de las tecnologías vivas. El uso de una gran variedad de plantas ayuda a diseñar ecomáquinas que necesitan menos energía eléctrica, aireación, y gestión de químicos. Plantas como el Jacinto acuático (Eichhornia crassipes ), o una especie de mostaza (Brassica juncea ) se pueden acostumbrar a aguas muy sucias y ayudan con la nitrificación y la fijación de metales pesados. Es posible recuperar estos metales desde las plantas después de secarlas y quemarlas. Otra especie importante es la menta acuática (Mentha quatica), porque produce substancias antibióticas que pueden matar a patógenos humanos.

Es posible establecer un mercado para vender plantas cultivadas en ecomáquinas. Flores, hierbas medicinales y árboles, anteriormente usados para filtración con raíces en ecomáquinas, se pueden vender como productos. La ecomáquina en Frederick, Maryland, está produciendo hortalizas para la industria de jardines acuáticos. La piscicultura sigue siendo una aplicación económicamente muy rentable de las eco-máquinas. El cultivo de peces ornamentales para acuarios y estanques también se puede combinar con un sistema depurador. En este caso los peces serían parte del último subecosistema en la cadena. Los peces se compran muy pequeños y después de diez meses se venden a diez veces el precio inicial.

Diversidad de Animales

El diseño incorpora organismos de todas las clases filogenéticas. Las caracolas son esenciales para el buen funcionamiento. Son importantes para reducir el volumen de sólidos en aguas residuales y limpian la superficie de los tanques de algas. También pueden ser usadas como un sistema de alarma. Si la concentración de químicos tóxicos en el agua es demasiado alto, las caracolas salen del agua. Gran parte de los animales que viven en entornos acuáticos se alimentan a través de algún tipo de mecanismo de filtración, por ejemplo almejas, peces algívoros, zooplancton, protistas, larvas de insectos y esponjas. Las almejas pueden retener bacterias de menos de un micrón de diámetro.

Muchas variedades de almejas y otros moluscos están en peligro de extinción. Sería posible usar ecomáquinas para cultivarlas, ayudando a preservarlas. Existe una ecomáquina que cultiva una especie de pez casi extinguido del largo Victoria (Oreochromis escultentus). En general, los peces tienen un papel importante dentro de las ecomáquinas. Se pueden alimentar filtrando materiales orgánicos desde el agua o comiendo el detritus en el sedimento. Un solo pez filtra muchos litros de agua al día. Existen especies de peces comestibles (Oreochromis spp. y Ctenopharyngodon idellus) que pueden ser usados para digerir fibras duras y cosechar plantas acuáticas. John Todd recomienda a todos los ingenieros ecológicos estudiar la literatura sobre la investigación de acuarios y la ictiología.

Intercambio Biológico con el exterior del Sistema

Añadir especies, minerales y nutrientes de ecosistemas naturales de vez en cuando puede ser muy útil para optimizar el sistema. Lo mejor es hacerlo varias veces después de haber montado la estructura y establecido los primeros subecosistemas. Así se puede activar el proceso de la selección que, a su vez, activa el autodiseño y la autoorganización de la ecomáquina. Se recomienda seleccionar especies y pequeñas cantidades de tierra o barro en varios lugares y ambientes diferentes. Para asegurar la máxima diversidad es mejor seleccionar ambientes naturales, ambientes contaminados y ambientes gestionados por humanos. Volver a los mismos ríos, estanques, charcas y pantanos en cada estación del año para coleccionar nuevos componentes, asegura que los organismos dentro del sistema son bastante diversos para que funcione bien durante todo el año.

Las Relaciones entre Microcosmo / Mesocosmo / Macrocosmo

“El sistema vivo más completo de que sabemos, la Tierra, suele ser la base fundamental del diseño” dice John Todd. Los primeros experimentos con el diseño de ecomáquinas tenían la intención de combinar la sabiduría de las policulturas de la agricultura tradicional (como por ejemplo en la China, en Bali y en Japón) con lo que sabemos sobre el funcionamiento de la biosfera. John Todd entiende sus eco-máquinas como una especie de ‘mesocosmo’ que incorpora información y conexión con el microcosmo de la fotosíntesis y el macrocosmo de la auto-regulación de las condiciones de la biosfera. Las primeras, construidas por John Todd, Bill Mc Larney y otros del equipo del New Alchemy Institute durante los años setenta, fueron construidas integradas a una estructura cubierta por un gran domo geodésico transparente, imitando la atmósfera. Los diseños tenían un 70 por ciento de su superficie interior cubierta de tanques transparentes con agua, así simularon las proporciones entre agua y tierra del planeta. Dentro de cada domo se estableció un círculo hidrológico. Podían regular su clima, incluso durante los inviernos fríos de Nueva Inglaterra, sin el uso de circulación de aire mecánico, ni de calefacción suplementaria. Estos primeros sistemas usaron muy poca electricidad o energía eólica para crear corrientes y circulación del agua. Las ecomáquinas recientes tienen un gasto eléctrico considerable por las bombas de agua y aire, pero es posible cubrir sus necesidades con energías renovables.

Un plan de diseño para un parque eco-industrial en Burlington, Estados Unidos.

Los doce criterios para el diseño de tecnologías vivas son como un curso intensivo en varias ciencias naturales. Estudiar sus componentes y los procesos que emplean ayuda a entender la complejidad de la naturaleza. Las ecomáquinas son tan instructivas sobre el funcionamiento de procesos naturales que algunas escuelas han construído sistemas pequeños para su experiencia educativa. El edifico de las ciencias medioambientales del Oberlin College en Estados Unidos trata todo su desagüe con una ecomáquina mantenida por sus estudiantes. David Orr, el coordinador del diseño de este edificio propone que la arquitectura puede ser educativa y las ecomáquinas facilitan este efecto pedagógico.

Diseño de una ecomáquina para depuración de aguas.

Las ecomáquinas sólo son un ejemplo de los diseños ecológicos de John Todd. A través de la ONG Ocean Arks International, John Todd inventó otras tecnologías enfocadas a la restauración y remediación medio ambiental. Están a punto de terminar un proyecto piloto en China en una ciudad de un millón y medio de habitantes. Tecnologías vivas, diseñadas por John y su equipo, están limpiando una parte de los canales de la ciudad que funcionan como cloacas abiertas. Los resultados hasta ahora son muy positivos y el gobierno de China posiblemente va a entregar a Ocean Ark International la limpieza de todos los canales de Shanghai para los juegos olímpicos del año 2008.

Las ecomáquinas son un buen ejemplo de diseños naturales que intentan integrarse a los procesos naturales o más bien contribuir de una manera positiva al medio ambiente. Con el desarrollo de las tecnologías vivas y otras tecnologías basadas en el diseño ecológico, la humanidad tiene la oportunidad de reducir su huella ecológica drásticamente y reintegrarse a los ciclos naturales que mantienen la salud del planeta. Me parece oportuno terminar esta breve exploración del diseño de ecomáquinas con las palabras de mi mentor y amigo, John Todd, una inspiración y un gran inventor:
“Durante el siglo veinte las tecnologías de la información y de los aparatos eléctricos se han desarrollado rápidamente. Las ciencias biológicas y ecológicas han empezado a incluir conceptos como la complejidad, el intercambio, la simbiosis, y estados muy dinámicos. El próximo paso en la evolución de la tecnología será la aplicación de estos conocimientos en el diseño ecológico y en tecnologías vivas que puedan sostener a la comunidad humana mientras tengan un efecto benéfico en la naturaleza. El diseño ecológico ayudará a crear una convivencia simbiótica entre la humanidad y la naturaleza.”


Bibliografía recomendada:

  • The design of living technologies for waste treatment, John Todd, Beth Josephson, Ecological Engineering 6 (1996) 109 – 136
  • OAI Report: The Design of Living Technologies, John Todd, Beth Josephson, Annals of Earth 1995, Vol. XIII, 3
  • The New Alchemists, John Todd (1997) en Design Outlaws at the Ecological Frontier, Chris Zelov, Konssus Publishing

Más información:
www.oceanarks.org
www.livingtechnologies.co.uk


Artículo aparecido en la revista Ecohabitar nº 9, primavera de 2006. Puedes conseguirla aquí.

Huella ecológica ¿Faltan planetas o sentido común?

Analizar nuestra huella ecológica 0 nos puede dar la medida del uso que hacemos de los recursos naturales, en relación a la capacidad de regeneración de la bioesfera.

“En nuestra manera de vivir… con cada decisión que tomamos, somos conscientes de la séptima generación de niños en el futuro… Cuando caminamos por la Madre Tierra pisamos con mucho cuidado, porque sabemos que las caras de las generaciones del futuro nos están mirando desde debajo la tierra. Nunca nos olvidamos de ellas.” Oren Lyons, Guardián de la Fe, Nación de los Onondaga, Día de la Tierra, 1993. 1

Intentar hacerse consciente de la calidad de vida, que será posible para la futura séptima generación, con cada decisión que tomamos, (vaya, que buen consejo para llegar a la sostenibilidad), nos serviría bien escuchar más los consejos de las culturas indígenas que quedan. Ellas saben cómo vivir en armonía con la tierra, sus culturas son mucho más antiguas que la nuestra y no han olvidado el arte de la mirada a largo plazo.

No tenemos que volver atrás, tenemos que integrar nuestro conocimiento moderno con sus sabidurías tradicionales. A largo plazo, vamos a sufrir todos si seguimos usando los recursos naturales más rápido de lo que se pueden renovar. ¡Solo hay una tierra! ¡Estamos gastando las herencias de las generaciones que aún no han nacido!. ¿Qué van a pensar de sus antepasados cuando sufran los efectos de nuestro derroche?

Paisajes sin contaminación radioactiva, aire limpio, agua puro, bosques autóctonos, comida sin manipulación genética, ni metales pesados ni otros residuos tóxicos, naturaleza salvaje, sana y diversa, todo esto no lo podemos dar por supuesto hoy en día. ¿Cómo van a vivir las generaciones del futuro sanamente y humanamente si no cambiamos nuestro rumbo auto-destructivo ahora? ¿Qué calidad de vida van a tener?

“El Informe sobre el Planeta Vivo 2000” de la WWF indicaba que la tierra tiene aproximadamente unos 126 millones de kilómetros cuadrados de superficie bioproductiva. Estos terrenos son la biocapacidad del planeta y representan un 25% de la superficie total. Los otros 75% de la Tierra son desiertos, alta montaña, u océano profundo, áreas con bioproductividad muy reducida. Si sólo dejáramos un 10% de esta capacidad biológica para los animales salvajes, nos quedaríamos con 113 millones de kilómetros cuadrados de superficie bioproductiva para cubrir las necesidades de la humanidad.

Por ejemplo, para cada tonelada de pescado consumido cada año hacen falta dos kilómetros y medio de campos de pesca para que la población de peces se pueda renovar. Para cada tonelada de emisión de dióxido de carbono que efectuamos cada año por el uso de combustibles fósiles, hacen falta 0,35 hectárea de bosque para su reabsorción. Por cada metro cúbico de madera que usamos cada año hacen falta 1,3 hectáreas para sustituirlo.  2

Si no tenemos conciencia de estos límites naturales de la biocapacidad de la tierra, estamos gastando más de lo que la tierra puede producir en este tiempo y por tanto empobreciendo el planeta, bajando la bioproductividad cada año. Así entramos en un círculo vicioso de degradación medio-ambiental. La cuenta la pagarán nuestros hijos y sus descendientes.

La huella ecológica como medida de nuestros límites

El análisis de la huella ecológica ofrece una manera de presentar nuestro uso de los recursos naturales en relación con la capacidad regenerativa de la biosfera. El impacto ecológico está expresado en superficie bioproductiva necesaria para rege-neración y absorción. La medida de la huella ecológica expresa cuánto espacio bioproductivo se necesita exclusivamente para producir todos los recursos consumidos y absorber todos los residuos producidos por una cierta población. 3 Si analizamos la huella ecológica de la humanidad entera, nos damos cuenta de que hemos empezado a sobrepasar la biocapacidad de la tierra durante los años setenta.

A escala mundial, consumimos, de momento, un 30% más del nivel de consumo que sería sostenible. Eso significa que necesitamos uno más un tercio de planetas para sostener los gastos de capital natural producidos por el nivel de consumo mundial. El análisis individual de las huellas ecológicas por países muestra la enorme desigual- dad entre los niveles de consumo que existe en el mundo. La huella, en promedio por persona a escala mundial, es de aproximadamente 2,85 hectáreas. El país de Eritrea tiene la huella ecológica más pequeña del mundo, con sólo 0,35 hectáreas por persona. Al otro extremo, encontramos los Emiratos Árabes con una huella ecológica de 15,99 hectáreas por persona. 4

huella ecológica

POORAN DESAI y SUE RIDDLESTONE, consultores de desarrollo sostenible de la empresa “BioRegional” en Londres (ver artículo) calculan que si dividimos los 113 millones de kilómetros cuadrados de superficie bioproductiva en el mundo por seis billones de seres humanos, llegamos a 1,9 hectáreas por persona. Llaman a esta huella ecológica “la parte justa para cada persona de los recursos naturales producidos cada año”. La persona media en el Reino Unido, hoy en día, tiene una huella ecológica de 6,29 hectáreas. Para sostener este nivel de consumo a escala mundial necesitaríamos tres planetas enteros. En el caso de los Estados Unidos con una huella ecológica de 12,22 hectáreas, nos harían falta cinco planetas más para sostener su nivel de consumo para todos. 5

Obviamente, las estimaciones de la huella ecológica no pueden tener mucha exactitud, por- que están basadas en estimaciones del consumo y de la productividad biológica. Además, la bioproductividad mundial está bajando constantemente y la población de seres humanos sigue subiendo. Los valores de la huella ecológica dependen mucho de los detalles del análisis. (Por eso no coinciden los valores citados arriba con los de la gráfica abajo. Vienen de dos análisis diferentes).

La huella ecológica sólo es un indicador cuantitativo que no refleja la calidad de vida en estos países. Un problema muy básico de nuestra civilización moderna es que estamos obsesionados con medir, cuantificar y analizar el mundo. Esta distancia del observador “objetivo”, nos hace perder el enfoque a las calidades de vida y de la naturaleza. Al mismo tiempo, indicadores como la huella ecológica nos pueden ayudar a visualizar nuestro impacto ecológico y las grandes diferencias entre el nivel de consumo. 6

La historia de la huella ecológica

El concepto del análisis de la huella ecológica fue inventado por el ecólogo canadiense, WILLIAM REES y su colega, el suizo MATHIS WACKERNAGEL, en los años noventa. WACKERNAGEL nos recuerda: “Si la población mundial continúa creciendo como está previsto, para el año 2030 habrá 10 billones de personas y cada una dispondrá en promedio de sólo 0,7 hectáreas de tierra productiva. Esto, suponiendo que se detenga la galopante degradación del suelo.” No repito estas cifras para preocupar a la gente. Esto no sirve para nada. La verdad es que ahora es tiempo para ocuparse. ¡No te preocupes, ocúpate! Como decía la ecologista, DONELLA MEADOWS: “Cuando me preguntan si nos queda bastante tiempo, siempre digo que sí. Nos queda justamente bastante tiempo, si empezamos a cambiar ahora mismo.”

Según el Dr. WACKERNAGEL: “Si ahora actuamos sabiamente, todavía tendremos tiempo para hacer que nuestras comunidades puedan vivir dentro de los límites ecológicos y, al mismo tiempo, incrementar su calidad de vida.” WACKERNAGEL sigue: “Con la huella ecológica podemos evaluar rápidamente el impacto global de individuos, comunidades, ciudades o naciones. Es una herramienta de reflexión y enseñanza que se ha probado útil, en aulas de clase, actividades de planificación urbana y evaluaciones de proyectos, entre otros.” WACKERNAGEL está convencido de que “Sí, es posible asegurar el bienestar humano con el patrimonio ecológico que tomamos prestado de nuestros hijos. Y la huella ecológica nos indica si caminamos en buena dirección.” 7

Las diferentes huellas ecológicas nos permiten visualizar el impacto medio-ambiental de nuestra manera de vivir. En el caso de países como los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania o España vemos la necesidad de reducir nuestro nivel de consumo entre un 50 y un 80%. Esto parece una amenaza para nuestro estilo de vida, pero en definitiva, los esfuerzos de la transformación hacia la sociedad sostenible quieren asegurar nuestro bienestar.

Si dedicamos toda la creatividad humana a la meta de rediseñar nuestras maneras de producir, consumir y vivir en armonía con y dentro de los límites de la Naturaleza, la verdad es que nuestra calidad de vida va a subir. Tenemos que equilibrar los deseos y necesidades humanas con la realidad actual del nivel y de la forma de consumo que puede sostener el planeta. El astronauta estadounidense, FRANK CULBERTSON, decía en noviembre de 2001: “Desde mi primer vuelo en 1990, he visto cambios en el agua que sale de los ríos al mar y cambios en el uso de las tierras. Podemos ver áreas de la tierra que las están quemando para limpiar terreno. Estamos perdiendo muchos árboles. Hay humo y polvo en áreas más amplias que antes. En particular, unas partes de África se están secando. Tenemos que tener mucho cuidado en cómo tratamos esta Tierra en que vivimos.»

La Huella Ecológica del Urbanismo

Sólo un 2% de la superficie del planeta está cubierto por ciudades, pero son responsables del uso de un 75% de los recursos mundiales y de un porcentaje similar de los residuos producidos.

Herbert Girardet, el presidente de la “Schumacher Society” del Reino Unido, calculaba que la huella ecológica de Londres, por ejemplo, es aproximadamente 125 veces su superficie real. Esto

corresponde a un 98% de la superficie bioproductiva de las islas Británicas. Precisamente porque el impacto ecológico de las áreas urbanizadas es tan enorme, es aquí donde podemos efectuar una reducción muy grande del nivel de consumo. Herbert Girardet sugiere que tenemos que rediseñar nuestras ciudades con metabolismos circulares y no lineales. Tenemos que imitar el funcionamiento de ecosistemas naturales. Tenemos que convertir los residuos en recursos, así podemos reducir la huella ecológica de nuestras ciudades.

Un diseño consciente de las energías renovables, del ahorro de energía y de las materias crudas, y de las emisiones de dióxido de carbono pueden ayudar a reducir el impacto medioambiental de nuestras ciudades. Así podemos efectuar una gran reducción de la huella ecológica de la humanidad. Aprovechando las economías de escala que ofrece la convivencia en ciudades podemos crear ciudades verdes y sostenibles de alta densidad y así dejar más tierra agrícola y más parques naturales para contribuir a la bioproductividad del planeta.

huella ecológica


Este artículo se publicó en el nº 3 de la revista EcoHabitar en otoño de 2004. Agotada

  1. Trad. “Sharing Nature”s Interest – Ecological Footprints as an indicator of sustainability, Nicky Chambers, Craig Simmons, Mathis Wackernagel, Earthscan Publications 2000.
  2.  Trad. “Bioregional Solutions for Living on One Planet” Pooran Desai, Sue Riddlestone, Schumacher Briefing Nr. 8, Green Books 2002.
  3. “Sharing Nature”s Interest – Ecological Footprints as an indicator of sus- tainability, Nicky Chambers, Craig Simmons, Mathis Wackernagel, Earthscan Publications 2000
  4. “Bioregional Solutions for Living on One Planet” Pooran Desai, Sue Riddlestone, Schumacher Briefing Nr. 8, Green Books, 2002.
  5. “Bioregional Solutions for Living on One Planet” Pooran Desai, Sue Riddlestone, Schumacher Briefing Nr. 8, Green Books, 2002.
  6. La gráfica esta basada en las huellas ecológicas listadas en la pagina Web: www.earthday.net/espanol/huella.stm 
  7. ¿Cuánto mide? Nuestra huella ecológica, por Mathis Wachernagel, www. tierramerica.org/consumidor/huella.shtml. Libros EcoHabitar: Nuestra Huella Ecológica. Pág. 55

Ecología profunda: Hacia una Conciencia Ecológica

La ecología profunda: El desarrollo personal en el tiempo del gran cambio.

Cada verano de los últimos años, cuando las temperaturas pasan de los cuarenta grados, las noticias nos recuerdan que experimentamos los efectos del cambio climático causado por el uso irresponsable de combustibles fósiles. El derroche de los recursos naturales tiene como consecuencia la destrucción de los sistemas de apoyo de la vida en el planeta. La explotación de los combustibles fósiles sigue empujando el “desarrollo” de nuestra sociedad industrial de crecimiento que es la verdadera culpable del cambio climático. La Ecología Profunda, como movimiento activista y como proceso de desarrollo personal, nos anima a hacernos conscientes de nuestra conexión fundamental con toda la vida.  Esta conciencia ecológica nos puede ayudar a actuar como participantes responsables en el proceso de transición de la sociedad industrial de crecimiento a la sociedad que sostiene la vida.

El Yo Ecológico

Un concepto central de la Ecología Profunda como proceso de desarrollo personal y catalizador de la transformación de conciencia, es el “yo ecológico”. Este concepto nos ayuda a hacernos conscientes de nuestra conexión íntima con toda la red de la vida en el planeta.  La expansión del “yo egocéntrico” hacia el “yo ecológico” da como resultado una transformación profunda de la conciencia humana.

¡Acabamos con la alienación de sentirnos atrapados en las fronteras de nuestra piel y empezamos a sentir de nuevo que somos partes integrantes de un mundo vivo!  Del mismo modo en que las células de nuestro cuerpo participan en los procesos que mantienen nuestra salud como individuos, también somos nosotros mismos participantes integrantes en los procesos que mantienen la salud de un cuerpo mayor; ese cuerpo mayor es el mundo vivo. Ser capaz de identificar su propio ser con toda la red de la vida en el mundo, con el cuerpo mayor, con el yo ecológico, nos abre hacia la conciencia ecológica.

Como en las tradiciones místicas del oriente y occidente, en el Hinduismo, el Budismo, el Tao, el Zen, el Sufismo y los místicos cristianos como Meister Eckhart o los gnósticos, una de las metas de la Ecología Profunda es hacernos conscientes de la conexión íntima, nuestra unión con el universo. Como una especie entre la multitud, participamos en la comunidad de la vida y al mismo tiempo somos la vida misma expresándose a sí misma.  “El universo no es una colección de objetos. Es una comunión de sujetos”  decía el sacerdote católico, Thomas Berry. La identificación con nuestro yo ecológico nos puede ayudar a convertirnos en participantes conscientes en la comunidad de la vida.

Conciencia ecológica

La Ecología Profunda, basada en una conciencia ecológica, es un movimiento de acción, no es sólo una escuela de psicología, ni sólo una filosofía. La Ecología Profunda reúne gente en todo el mundo que se ha comprometido a formar parte de la transformación de nuestra sociedad hacia una sociedad de participación apropiada en los ciclos naturales. Cada uno como puede, en su comunidad y a su manera. La participación apropiada en los ciclos climáticos, ecológicos y geológicos que mantienen la vida en el planeta es la base de una sociedad sostenible.

En los años setenta, el filósofo noruego Arne Naess, discípulo de Gandhi, y alpinista apasionado, creaba el término Ecología Profunda. Su intención era empujar la confrontación intelectual con nuestra interdependencia con toda la vida y sus profundas implicaciones. La Ecología Profunda está enfocada a las causas de la crisis medioambiental y socio-cultural, que se encuentran en nuestra manera de ver y entender el mundo. Nuestras acciones socialmente, ecológicamente y espiritualmente dañosas están enraizadas en el paradigma dominante de nuestra civilización.

Ecología profunda

En la imágen el filósofo noruego Arne Naess, discípulo de Gandhi, y alpinista apasionado, creaba el término Ecología Profunda.

Síntesis entre la sabiduría tradicional  y el conocimiento y poder derivado de las ciencias y las tecnologías

Desde que empezara el gran cambio mundial empujado por la Revolución Industrial, la humanidad no ha llegado a la posible síntesis entre la sabiduría tradicional de miles de culturas diferentes que vivían en convivencia con su entorno durante miles de años, por un lado, y el conocimiento y poder derivado de las ciencias y las tecnologías más recientes por el otro. Llegar a esta síntesis, entre la sabiduría tradicional y el conocimiento moderno, es uno de los retos más grandes para la humanidad del siglo XXI.

Obsesionados por el “progreso tecnológico” y la velocidad del cambio, sin darnos cuenta de los posibles peligros relacionados con el uso universal de cualquier invención nueva, hemos creado una civilización en la que el dinero es la medida última de la importancia y del poder. Llevamos trescientos años obsesionados por la acumulación de capital económico, y hemos perdido muchas maneras tradicionales para mantener un equilibrio natural que apoye un alto nivel de capital social y capital ecológico.

Capital social y ecológico

La triste verdad es que hemos hecho un muy mal negocio acumulando enormes cifras de capital económico al coste de perder en casi todas las culturas del mundo, una riqueza de capital social y ecológico. Una economía sana y sostenible tiene que estar basada en el mantenimiento y la restauración del capital social y ecológico. Nuestra sociedad industrial de crecimiento claramente tiene un rumbo auto-destructivo, hipnotizada por palabras como “mercado libre” y “desarrollo”, enganchada al “crecimiento económico”.

¿Cuándo vamos a despertarnos del sueño en que los magos malos del Banco Mundial, aliados a juntas de poder en países que se llaman democráticos y a unas 500 empresas multinacionales, nos hacen pensar que la destrucción masiva a nivel mundial de capital ecológico y social es parte del “progreso”, y justificable por las innovaciones tecnológicas y la continuación del “desarrollo”?  El “crecimiento económico”, entendido y medido sólo como capital económico y con la relacionada pérdida de capital social y ecológico, no es parte de la solución.  Es una de las causas más grandes del problema.

La pérdida de capital ecológico y social se refiere a la destrucción de ecosistemas y a la alteración del equilibrio natural que causa el caos climático.  Se refiere también a la pérdida del sentido de comunidad en nuestros pueblos y ciudades, a la desintegración de estructuras familiares y sociales, al individualismo que empuja a la gente a competir en vez de colaborar, y a la pérdida de miles de culturas y especies.

Causas y síntomas

Los últimos tres siglos forman parte de la extinción más grande desde que desaparecieron los dinosaurios.  Miles de maneras de ser y convivir están perdidas para siempre.  Siguiendo estimaciones conservadoras estamos perdiendo aproximadamente 120 especies cada 24 horas.  Eso significa que más de cuatro formas de vivir desaparecen para siempre cada hora. El mundo pierde el valor intrínseco, las calidades específicas, y la diversidad genética de cada una de estas especies y con cada especie extinguida la tierra es un poco más pobre, menos diversa y menos flexible.  ¡Se ha extinguido una especie en el tiempo que llevas leyendo esta revista!

Como la medicina convencional se dedica a curar síntomas de enfermedades y no sus causas, una gran parte del movimiento de ecologistas también se dedica a tratar los síntomas de la degradación ecológica. Obviamente ambos tienen un papel importante, pero para mantener la salud del mundo tenemos que enfocar las causas de sus enfermedades. Igual que muchos sistemas de medicina natural apoyan el equilibrio dinámico que mantiene la salud, y enfocan las causas profundas de enfermedades crónicas, la Ecología Profunda enfoca las causas de nuestra sociedad enferma.

Tomar decisiones holísticas

El proceso de reconectar como participante consciente con el mundo vivo tiene un efecto curativo para individuos, comunidades y el planeta entero. En inglés las palabras “health” (salud) y “wholeness” (integridad y totalidad) tienen el mismo origen que “holistic” (holístico). La salud de cada uno de nosotros y la integridad del mundo vivo depende de que aprendamos a tomar decisiones de una forma más holística e inclusiva, considerando factores sociales, ecológicos y económicos, y desde una profunda conciencia ecológica.

La Ecología Profunda ayuda a la gente en el proceso de liberarse del estado de alineación entre la humanidad y la naturaleza causado por el paradigma dominante de nuestra cultura. Ofrece una manera de reconectar con el mundo y acabar con la participación, sea inconsciente o consciente, en la destrucción del planeta. La participación en este movimiento es al mismo tiempo una ayuda en el camino del desarrollo personal y una participación activa en el cambio hacia una sociedad que sostiene la vida.

¿Quien empezó todo esto?

John Seed, un activista australiano, fundador del “Servicio de Información sobre los Bosques Húmedos”, una organización que protege a los bosques húmedos del mundo, fue también uno de los fundadores del movimiento de la Ecología Profunda. Seed está convencido de que el antropocentrismo que caracteriza nuestra cultura es una de las causas de la crisis en que se encuentra la humanidad. John Seed ha llamado a este antropocentrismo una forma de chovinismo humano. “Es semejante al sexismo pero, en lugar de macho, pone la raza humana y, en lugar de hembra, las otras especies.”

Otra persona clave en el crecimiento de la conciencia ecológica y de la Ecología Profunda es Joanna Macy.  Ella tiene un Doctorado en Teoría de los Sistemas Vivos, y también lleva el título de maestra del darma con la tradición budista de Shambhala. La Dra. Macy lleva más de cuarenta años de experiencia como profesora académica y en orientar talleres. Su nombre preferido para sus cursos en vez de Ecología Profunda es “el trabajo que conecta de nuevo”. El objetivo fundamental del trabajo de Joanna Macy es ayudar a las personas a descubrir y experimentar sus conexiones innatas de unos con otros, y sus conexiones con toda la vida. Joanna está convencida de que de este modo las personas “pueden ser animadas y motivadas para desempeñar su papel en la creación de una civilización sostenible.”

Schumacher College

He tenido la suerte de participar en varios talleres de Ecología Profunda con Stephan Harding, amigo de Arne Naess y coordinador del programa Master en las Ciencias Holísticas del Schumacher College en Inglaterra. También he asistido a talleres con John Seed y Joanna Macy. Cada uno tiene su manera distinta y efectiva de orientar el trabajo de la Ecología Profunda, pero todos ofrecen repuestas a una necesidad expresada por Arne Naess: “Tenemos que encontrar y desarrollar formas de terapia que curen nuestras relaciones con la comunidad más amplia, la comunidad de todos los seres vivos.” Sentirse como miembro de la comunidad de la vida y la intención de participar en esta comunidad en una manera apropiada es la base de una conciencia ecológica, también es un paso evolutivo en el desarrollo personal y en el gran cambio hacia una sociedad sostenible.


Artículo aparecido en la revista EcoHabitar nº 7, otoño de 2005.
http://www.ecohabitar.org/producto/no-07/

Hidrógeno desde el principio del Universo hacia el futuro sostenible

Según las teorías más recientes de la física, el universo se empezó a expandir de una explosión enorme hace 15 mil millones de años. Hidrógeno y helio eran los primeros elementos químicos que se formaban. Estrellas, como por ejemplo el Sol del sistema solar en que vivimos, producen mucha energía convirtiendo hidrógeno en helio.

Este proceso se llama fusión nuclear. En el centro del Sol, cada segundo, aproximadamente 660 millones de toneladas de hidrógeno se convierten en 655 millones de toneladas de helio y la diferencia se distribuye en el sistema solar como calor y luz. La vida en la tierra depende de esta energía.

Si quemamos combustibles fósiles también usamos energía solar, conservada en el carbón, el gas natural o el petróleo crudo hace millones de años. Al fin y al cabo, estos combustibles fósiles son derivados de los antiguos bosques de la tierra primordial que convirtieron la energía solar, dióxido de carbón de la antigua atmósfera y agua en moléculas de azúcar y oxígeno hacia los procesos de la fotosíntesis.

Cuando quemamos estos combustibles, estamos liberando energía solar que llegaba a la tierra hace mucho tiempo, pero el problema es que en el proceso de la combustión también liberamos varios gases, como el dióxido de carbono (CO2), que son la causa primaria del cambio climático y del asociado efecto invernadero.

El rumbo actual no es sostenible

La economía del crecimiento industrial está adic- ta a la combustión de energía fósil. Para la transformación hacia una sociedad sostenible, el cambio de nuestros sistemas de generar y almacenar energía es una de las tareas más fundamentales. Si no paramos el uso irresponsable de combustibles fósiles y empleamos fuentes de energía más limpias, como la energía solar, eólica e hidráulica rápidamente, es muy probable que lleguemos a concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono que romperán el equilibrio dinámico que mantiene un clima relativamente esta- ble en el planeta. El resultado es un caos climático de inundaciones, sequías, tormentas, y extremos de calor y frío que va a cambiar este planeta y nuestra civilización para siempre.

Pero, predicciones apocalípticas aparte, los combustibles fósiles son limitados y estamos usando las reservas, cada año más rápidamente. Según estimaciones muy conservadoras de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, la explotación de petróleo crudo mundial va a tocar techo en los años cuarenta de este siglo, pero muy probablemente la explotación va a empezar a bajar durante la década que viene. Si el consumo por cabeza de petróleo en China fuese el mismo que el consumo en los Estados Unidos, se necesitarían 81 millones de barriles diarios. Eso serían 10 millones de barriles más que la producción mundial del año 1997. El acceso a las reservas de combustibles fósiles se ha convertido en la razón primaria de conflictos bélicos. Las guerras en Chechenia, Afganistán e Irak son ejemplos recientes de esta tendencia. Además, el uso de los combustibles fósiles es una de las causas primarias de la mala calidad del aire en las grandes ciudades del mundo. Esta contaminación, a su vez, es una de las causas primarias de muchas enfermedades crónicas como las alergias.

Obviamente, la manera en que usamos combustibles fósiles no es sostenible y tenemos que encontrar combustibles alternativos muy rápidamente. El uso de diesel refinado de plantas como la colza (el orujo), la soja o el cáñamo, puede ser una solución local pero no para el uso a gran escala. Simplemente no hay bastante espacio para cultivar, ni son deseables los enormes monocultivos que harían falta para producir suficiente biodiesel. Además la combustión de biodiesel todavía causa contaminación en el medio ambiente, aunque mucho menos que la combustión de diesel derivado de petróleo crudo. En el caso del biodiesel, el círculo de carbonos esta cerrado y su combustión sólo añade la misma cantidad de carbono a la atmósfera que la que era absorbida en el crecimiento de las plantas usadas en su producción.

La economía del hidrógeno

El candidato favorito para ser el combustible del siglo XXI y de la sociedad sostenible del futuro, es claramente el hidrógeno. Es el elemento más abundante, ligero, simple y antiguo del Universo. Se puede usar en los motores de combustión interna. Los vehículos existentes pueden ser convertidos fácil y rápidamente para el uso de hidrógeno. La infraestructura de las gasolineras y oleoductos existentes, se puede usar perfectamente para la distribución de hidrógeno. Vamos a tener que convertir millones de vehículos al uso de hidrógeno durante las próximas dos décadas.

La transformación hacia una economía del hidrógeno es un proceso con dos fases. En la fase primera, tenemos que usar mezclas de combustibles fósiles e hidrógeno en motores de combustión interna. Hasta ahora, la mayoría del hidrógeno usado es de origen de gas natural (metano), petróleo y carbón, pero lo podemos producir de agua a través del proceso de la hidrólisis y el uso de energías renovables. En la segunda fase, los vehículos y la generación de electricidad descentralizada para el uso doméstico e industrial, usarían pilas de fuel. La producción de hidrógeno va a aprovechar la energía solar, eólica, geotermal, así como, la energía de las olas y de las mareas, que van a reemplazar el uso de los combustibles fósiles.

Las pilas de fuel ofrecen una fuente de potencia limpia, eficiente y segura. Es posible producir pilas de fuel para cualquier escala de aplicación y pueden ayudar a crear sistemas de uso de energía descentralizadas, que son más fiables, seguros y baratos. El calor generado en su operación, se puede usar para la calefacción de edificios y el calentamiento de agua. La mayoría de las pilas de fuel en activo hoy son de tipo de ácido fosfórico. Pero cada día hay más pilas de tipo “membrana de intercambio de protones”. Tienen la ventaja de una temperatura de operación más baja, se pueden encender en un instante, y son muy compactas. Por eso las pilas de este tipo son idóneas para el uso en vehículos de pilas de fuel.

Hidrógeno y el cambio climático

El uso de hidrógeno generado con energías renovables y usado en pilas de fuel va a bajar la emisión de carbón, y posiblemente nos pueda ayudar a frenar el cambio climático. Desde los inicios de la revolución industrial, en 1751, el uso de combustibles fósiles ha causado la emisión de 277 billones de toneladas de carbón a la atmósfera. Actualmente la emisión anual de carbón en el mundo, es de alrededor de 6 billones de toneladas y según previsiones oficiales puede aumentar hasta 9.8 billones de toneladas en el 2020. Si nos damos cuenta de que, aproximadamente un cuarto de estas emisiones estará causada por los Estados Unidos, podemos entender las proporciones de la falta de igualdad y sostenibilidad a nivel mundial.

Durante los últimos 250 años, la concentración atmosférica de dióxido de carbono ha subido en un 31%, desde 280 ppm (partes por millón) hasta 369 ppm de volumen. Esto es, posiblemente, la concentración más alta de los últimos 20 millones de años. Según el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de 2001: “es evidente que la subida de temperatura observada durante los últimos 50 años es a causa, principalmente de las actividades humanas” Si queremos frenar el caos climático y sus asociadas catástrofes medioambientales, sociales y económicas, tenemos que apoyar la transformación hacia la economía del hidrógeno en el menor tiempo posible.

El informe del IPCC Cambio Climático 2001, Mitigación, llega a la conclusión de que un sistema de energía basado en la tecnología del hidrógeno, con cerca de cero emisiones, “ofrece a la sociedad la capacidad de causar, a largo plazo, una reducción muy profunda en las emisiones de dióxido de carbono… y así, hacer posible la limitación de la concentración atmosférica de dióxido de carbono hasta un nivel que es (sólo) el doble o menos del nivel que había antes de la revolución industrial.” El informe indica que la economía del “hidrógeno ofrece una respuesta a las preocupaciones relacionadas con el cambio climático.” Varios países han empezado ya con la transformación hacía una economía del hidrógeno.

Vivimos en la Edad del Hidrógeno

La política del gobierno alemán y la industria alemana están empujando el desarrollo y el uso de la tecnología del hidrógeno. Alemania tiene la mayoría de los prototipos de vehículos de hidrógeno y pila de fuel, de las hidrogeneras (gasolinera para hidrógeno), y de los sistemas que producen hidrógeno con el uso de energías renovables. También es el país que ha organizado la mayoría de las conferencias internacionales sobre las tecnologías de hidrogeno. El HYFO- RUM 2000, que tuvo lugar en Munich, inició la era del hidrógeno. Don Huberts el presidente de Shell Hydrogen afirma: “La edad de piedra no se acabó por que nos quedamos sin piedras, y la edad del petróleo no va a acabar porque nos quedemos sin petróleo.”

Islandia ha empezado el gran proyecto de tener la primera economía del hidrógeno en el mundo. En colaboración con varias empresas, el gobierno de la Isla va a transformar el uso de combustible para los autobuses, coches y barcos de la Isla hacia el hidrógeno. En el año 2000, la primera hidrogenera era inaugurada en Reykiavik y los autobuses de la cuidad usan hidrógeno. La abundancia de energía geotermal e hidroeléctrica en Islandia se usa para producir el hidrógeno directamente en su localidad. Las islas de Hawai y la isla Vanuatu en el sur del Pacífico se han comprometido a seguir el ejemplo de Islandia y están desarrollando sus propias economías del hidrógeno.

Hace poco pusieron en servicio la primera hidrogenera de España, en Madrid. La estación servirá a autobuses movidos por el hidrógeno. La iniciativa es parte de un proyecto más amplio de la Unión Europea con la intención de empujar el desarrollo de sistemas limpios de transporte urbano. El Estado de California está ayudando con más de 500 millones de dólares el desarrollo de sistemas de células de fuel, para la producción de electricidad descentralizada a escala de empresa, de comunidades rurales o de barrios urbanos. Dentro de los próximos diez años California va a cubrir un 21% de su consumo de energía con la energía fotovoltaica y eólica en combinación con el uso de células de fuel. Es cierto que el hidrógeno es el fuel del futuro, como predijo Julio Verne en su libro La Isla Misteriosa en el año 1874: “Por supuesto, mis amigos, estoy convencido de que algún día se va a emplear agua como fuel. El hidrógeno y el oxígeno que lo constituyen, usados individualmente o juntos, proveerán una fuente de calor y luz con una intensidad que el carbón no puede.”

Pilas de fuel: ¿Qué son y cómo funcionan?

A través del proceso de la hidrólisis de agua se puede producir hidrógeno. El proceso puede usar energías renovables para separar el oxígeno el hidrógeno que constituyen cada molécula de agua. Con la tecnología de las pilas de fuel es posible generar energía a través de la inversión de este proceso, la electrolización. Dentro de una pila de fuel, la electricidad está generada a través de un proceso en el que el oxígeno y el hidrógeno están recombinados para generar energía y vapor de agua sin combustión.

El físico inglés, el SIR WILIAM GROVE, desarrolló la primera pila de fuel en el año 1839. La llamaba “batería gaseosa” porque, básicamente, la pila de fuel es una batería que se puede cargar usando un fuel químico, como el hidrógeno, en vez de unacorrientedeelectricidadinversa. Como con las placas fotovoltaicas, los primeros usos de pilas de fuel eran en los proyectos de la NASA, como el programa Apollo. La comercialización, económicamente rentable de estas tecnologías, depende mucho de la cantidad de la producción. Los precios de ambas tecnologías tienden a bajar cada año y su producción está subiendo rápida- mente. Existen varios prototipos de pilas de fuel y algunas están ya comercializadas. Entre otros existen los siguientes tipos:

  • La pila de membrana de intercambio de protones (existen varios tipos), que puede usar hidrógeno puro o metanol como fuel. Su eficiencia puede ser hasta un 60% y la temperatura de operación es 75 C°. El electrólito usado es un polímero.
  • La pila de ácido fosfórico, que usa el ácido fosfórico como electrólito, e hidrógeno como fuel. Tiene una eficiencia de hasta un 50% ys u temperatura de operación es 210 C°.
  • La pila de carbonatos fundidos que puede usar hidrógeno y gas natural, y tiene una temperatura de operación de 650C°. La eficiencia llega hasta un 55%, y el electrólito empleado es la sal de carbonatos fundidos.
  • La pila de Óxido sólido, que usa un electrólito cerámico y tiene una temperatura de operación de hasta 1000 C°. Esta pila puede usar cualquier fuente de hidrocarbón e hidrógeno como fuel, y tiene una eficiencia de hasta un 60%.

 

¿Qué para la Transformación hacía la Economía del Hidrógeno?

El presidente de la Asociación Internacional de la Energía del Hidrógeno (IAHE), T. NEJAT VEZIROGLU comenta que, el “movimiento de hidrógeno” se ha desarrollado mucho durante los últimos 25 años. La cantidad de organizaciones, conferencias y revistas científicas ha subido, al igual que el interés político e industrial. La siguiente etapa es la divulgación pública de que las tecnologías del hidrógeno están listas para sustituir a las tecnologías de combustibles fósiles. Falta educación pública sobre estas nuevas tecnologías, falta en todos los países. La educación tiene un papel importante en la transición hacia el hidrógeno.

En una conferencia reciente sobre la transición hacia la economía del hidrógeno, el Dr. TY CASHMAN decía: “Un conocimiento correcto sobre la economía del hidrógeno ofrece la visión que nos hace falta para unir a la generación joven en acción. Si el público entendiese:

  1. Los mecanismos de cómo podría funcionar la economía del hidrógeno
  2. Que es posible empezar ahora mismo con el cambio, porque no quedan obstáculos técnicos mayores,
  3. Cómo el cambio hacia la economía del hidrógeno puede prevenir por lo menos un 50% de todos los daños medioambientales en el futuro, y al mismo tiempo cambiar la tendencia hacia la centralización del poder en manos de unas pocas corporaciones multinacionales, es muy probable que tuviéramos mucho apoyo.”

El Dr. CASHMAN está convencido de que, en el proceso de aprender los datos concretos sobre el funcionamiento de la economía del hidrógeno podemos encontrar algo más grande: sentido, esperanza, y confianza en el futuro. No es inevitable que nuestra civilización elija la autodestrucción. Después de haber desarrollado esta civilización extraordinaria con el uso de combustibles fósiles, “ahora podemos encajarnos otra vez en el flujo de la naturaleza con nuestros nuevos conocimientos y habilidades intactos. La economía del hidrógeno nos ayudará volver a casa.” Una economía del hidrógeno hace posible la descentralización de la producción de energía que es un paso importante hacía las biorregiones sostenibles y el proceso de rehabitar nuestras comarcas (ver artículo sobre el biorregionalismo ).


Este artículo se publicó en el nº 5 de EcoHabitar, en primavera de 2005.

¡Somos Gaia! Unidos en un planeta vivo en crisis

Ojalá se pueda leer el nombre Gaia cada día más. ¿Pero de quién se trata, qué significa el concepto detrás de esta palabra? Gaia es en inglés el nombre de la diosa griega Gea. Más que una simple diosa, Gea contiene el todo. Gea es el planeta vivo. Según la mitología griega, el universo empezó en el Caos, desde el Caos surgió Gea y era ella que daba luz al mundo. El poeta Hesíodo (siglo VII A.C.) llamaba a Gea “la madre de todo”. Gea es el arquetipo femenino que da luz a la vida. Es un concepto tan antiguo como la conciencia humana. La Gaia de hoy, la Gea de la antigua Grecia y la Pachamama de América se refieren a la misma madre de todo.

Gaia: un hipótesis revolucionaria

Mucho del resurgimiento de Gaia en nuestro tiempo se debe al trabajo del científico inglés James Lovelock. Siguiendo el consejo de su amigo el escritor William Golding, autor de “El señor de las Moscas”, Lovelock eligió el nombre de Gaia para una hipótesis revolucionaria en los años setenta. Lovelock estaba trabajando para la NASA en uno de los primeros proyectos de investigación de Marte. Su trabajo era diseñar experimentos y aparatos para buscar vida en el planeta rojo. Analizando datos sobre las atmósferas de varios planetas, Lovelock se daba cuenta de que sólo la atmósfera de la tierra tiene un gran desequilibrio químico en la composición de gases como dióxido de carbono, nitrógeno y oxígeno.

Las atmósferas de los otros planetas están en un equilibrio químico con poco potencial de reaccionar y cambiar. Lovelock tenía la intuición de que quizá la vida misma es la causa de este desequilibrio, quizá existe una conexión íntima entre la vida y la tierra que mantiene las condiciones favorables para la continuación de la vida.

Gaia. James Lovelock

James Lovelock

Parece una buena hipótesis científica y, desde su primer pronunciación, se ha desarrollado una teoría con mucha evidencia a favor, pero la institución de la ciencia ha intentado desacreditarla muchas veces. Una teoría tan holística, que reúne la vida y la materia del mundo en una conexión íntima y cooperativa, no conviene con el intelecto frío de las ciencias. Este intelecto frío es el creador de un universo sin sentido que está en rumbo hacia la muerte de la entropía máxima.

La simbiosis y la cooperación

También, es creador de un mundo de materia muerta inhabitado por formas de vida que evolucionaron por casualidad genética, destinado a competir hasta su extinción en la lucha de la selección natural derivada de un Darwinismo malentendido. Aún nadie quiere negar la existencia de competición en la Naturaleza, sin embargo lo que reúne a los individuos como partes de un todo único, el planeta vivo, es la simbiosis y la cooperación. Las especies que sobreviven son las que saben adaptarse a la ecología de su hábitat, que saben colaborar con otras especies hacia conexiones simbióticas en el mantenimiento de la salud del ecosistema. Para sobrevivir hay que saber cómo participar de manera apropiada en los ciclos naturales que mantienen la salud de la biosfera entera, la salud de Gaia. La teoría Gaia ofrece unas lecciones muy importantes sobre estos ciclos naturales y la salud del planeta.

Una de las fechas claves para el nacimiento del movimiento ecologista en el mundo fue la publicación del libro “Primavera Silenciosa” de Rachel Carson, en 1962. Alertaba al mundo sobre la acumulación de residuos tóxicos en la tierra, el agua y el aire. Los datos químicos, que mostraban la presencia de estas sustancias químicas peligrosas, fueron recogidos con un instrumento ultra sensible desarrollado en 1957 por James Lovelock.

Rachel Carson

La capa de ozono

También fue Lovelock quien hizo los primeros experimentos mostrando la conexión entre la desaparición de la capa de ozono y los clorofluorocarbonos usados, por ejemplo, en la refrigeración. Su teoría Gaia, desarrollada en colaboración con la microbióloga Lynn Margulis, nos mostraba que los microbios juegan un papel importantísimo en el mantenimiento de los procesos de auto-regulación de los ciclos biológicos, químicos y geológicos, que mantienen la vida en la tierra.

La formación de la mayoría de las nubes, por ejemplo, depende de un gas emitido por algas unicelulares, las cocolitaforas. Las nubes reflejan una gran parte de la energía solar que llega a la tierra, ayudando así en la autoregulación de la temperatura de la atmósfera. Desde hace ya treinta años James Lovelock sigue avisándonos del peligro del calentamiento climático causado por el uso de combustibles fósiles, la causa principal del incremento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Este gas y varios otros, emitidos por nuestras industrias y el ganado, producen el efecto invernadero.

El calor de este verano, los incendios y las inundaciones en muchos lugares del mundo son indicios de este cambio climático. Es cierto que no se trata sólo de un proceso de calentamiento de la atmósfera. Cada año de la última década experimentamos a escala mundial nuevos extremos de calor y frío, de huracanes, lluvias, sequías, inundaciones, nevadas y tormentas más fuertes. En vez de hablar de un ‘cambio climático’ quizá la palabra más apta sea ‘caos climático’. Nuestro uso irresponsable de la energía fósil y nuestras tecnologías derrochadoras y contaminadoras están amenazando el equilibrio dinámico de los sistemas de apoyo de la vida en el planeta. Gaia está enferma. La tierra tiene fiebre y es culpa nuestra.

La extinción

Estamos en medio de la fase de extinción más grande desde que desaparecieron los dinosaurios. Si queremos asegurar un futuro para la humanidad, tenemos que frenar la pérdida de biodiversidad. Estamos perdiendo, según estimaciones conservadoras, aproximadamente 120 especies cada día. La pena es que con cada una de estas especies perdemos, para siempre, el valor intrínseco que tienen todas formas de vida, su diversidad genética, sus calidades particulares, su manera de ser, y su papel importante en el equilibrio dinámico de su ecosistema.

La recuperación de un ecosistema después de cambios drásticos y su adaptación a estos cambios depende de su biodiversidad. Tenemos que entender que el equi- librio ecológico de Gaia y, por lo tanto, también nosotros mismos, dependemos de la biodiversidad. Si queremos minimizar los efectos del caos climático, que esta acercándose, tenemos que acabar rápidamente con el uso de energía fósil y crear nuevas tecnologías ecoeficientes, sin contaminación y con el uso de energías renovables. El camino hacia la sosteniblidad, la participación apropiada de la humanidad en los ciclos de auto-regulación de Gaia, es un camino de aprendizaje en que cada uno de nosotros tiene que colaborar con su comunidad.

La transformación de la civilización

Estoy hablando de nada menos que una transformación total de nuestra civilización, que se caracteriza por ser una sociedad derrochadora y últimamente auto-destructiva, convirtiéndola en una civilización en simbiosis y colaboración con la comunidad de la vida. Es un cambio enorme, sin precedentes en la historia de la humanidad. Vivimos en un tiempo muy especial, como nunca antes, el futuro de lo que es humano depende de nosotros. Cambios y transformaciones tan grandes sólo son posibles si están empujados por un cambio en la conciencia humana.

Más que una nueva teoría científi ca, el resurgimiento de Gaia es la vida misma despertando a la civilización moderna del sueño de un literalismo científico, que hace sentirnos separados de la Naturaleza. Desde el anima mundi, el alma del mundo, Gaia se despierta para que la humanidad vuelva a ser consciente de su conexión íntima con toda la comunidad de la vida. Si nos damos cuenta de que somos miembros, pero no somos dueños de esta comunidad, podemos empezar a aprender a participar apropiadamente en ella. Gaia nos ruega la participación apropiada en sus ciclos de auto-regulación que mantienen el equilibrio dinámico y la salud de la biosfera.

Junto con el nombre de Gaia resurge una lección muy importante del subconsciente colectivo de la humanidad: todo está fundamentalmente interrelacionado e interconectado. La separación entre la humanidad y la naturaleza, que percibimos gracias al dualismo dogmático de nuestra civilización de ciencia y tecnología, en realidad no existe. Como participantes en los procesos de la vida, somos partes integrantes de la Naturaleza y del universo entero. Por eso tenemos una cierta responsabilidad individual y colectiva de participar en el proceso de la sostenibilidad. Tenemos que integrar de nuevo las actividades humanas en los ciclos naturales de Gaia.


Este artículose publicó en el nº 4 de EcoHabitar, invierno de 2005.