Geobiología y Bioconstrucción. 2ª parte

Villarcazar de SirgaCon toda probabilidad la realidad del estudio geobiológico cuando lo hacemos actualmente  no tiene nada que ver con la capacidad de percepción biosensible que tenían nuestros mayores, y con esto me refiero a cómo se utilizaba en tantas culturas de la antigüedad, sin entrar ahora en más detalle, puesto que los aspectos históricos están bien recogidos en cualquiera de los libros que hablan del tema.

La paradoja que se ha establecido actualmente es que añoramos y respetamos la capacidad perceptiva que imaginamos que ellos tenían entonces en su contacto con la tierra, sabiendo que esta se perdió en un momento dado, y, sin embargo las generaciones que vienen, incluyéndonos a nosotros en la actualidad, tenemos  una capacidad con toda probabilidad mucho mayor de lo que podamos imaginar si la comparamos con la que ellos tenían.

Más importante aún es señalar que  existen a día de  hoy  diferencias importantes con respecto a lo que nos han aportado los grandes investigadores a lo largo del siglo XX en este área, aunque, paradójicamente muchas de sus aportaciones siguen siendo totalmente actuales. Desde Lakhovshy1 en el primer tercio de siglo, los doctores Peyré o Hartmann a mediados del mismo  y que dan nombre a las redes globales correspondientes, y los hermanos Servranx con la investigación, tan extensa, que realizaron en torno a todos los ámbitos de la geobiología o la radiestesia y de la que han quedado varias decenas de publicaciones u otros muchos, como Blanche Mertz, Katchle Bachler, Robert Endrös, Alfred Bovis, Simoneton, el profesor Rocard,  por citar sólo algunos de tantos.

La tecnología ha alcanzado, en los últimos años, unos niveles insospechados en el uso extendido en todos los ámbitos de la sociedad con la generación de nuevas influencias y radiaciones totalmente desconocidas con anterioridad. El planeta se encuentra en un momento crítico en los efectos, no sólo del llamado cambio bioclimático, sino en cuestiones mucho más profundas de lo que podamos imaginar. Los niveles de conciencia del ser humano han cambiado en muy poco tiempo de una forma drástica y  de un modo cada vez más polarizado hacia el “Espíritu” o hacia la “Materia” y continúa en este proceso, el tiempo se  acelera de un modo marcado para todos y a cada minuto. Aparecen niños con una triple hélice en el adn localizada a nivel físico (según algunos textos solamente en China habría más de 50000) y con unas capacidades increíbles e insospechadas actualmente para nosotros. Aparecen nuevas energías en el universo…   En los últimos 20 años están apareciendo el suficiente número de  cambios y de tal categoría  que nos obliga a pensar que las cosas no son, para nada, de la misma manera.

Cuando yo comenzaba a realizar estudios de lugares y viviendas aún no había antenas de telefonía móvil repartidas por todo el territorio, éstas han ido extendiéndose por todos lados y sus efectos no se han dejado de notar desde entonces. Hoy, cuando  hacemos un estudio geobiológico es fundamental tener un equipamiento adecuado no sólo de los campos eléctricos de alta frecuencia que abarquen hasta las frecuencias de la telefonía móvil, por poner un ejemplo, sino de las próximas más avanzadas que vendrán con la UTMS y de otras más fuertes que vamos a ir encontrando en lugares donde no existen antenas de las redes más comunes y se usan frecuencias mucho más intensas a niveles individuales.

 

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