Geobiología y bioconstrucción. 1ª parte

Iniciamos con este artículo un recorrido que nos permitirá hacer una reflexión seria en torno a la disciplina de la Geobiología y, particularmente, en su relación con la bioconstrucción. Un espacio que, desde la experiencia de unos y otros, puede permitir compartir no sólo lo que uno sabe, sino quizás también lo que uno no sabe; las posibilidades que nos permite este momento presente del planeta, aquí y ahora.

Es importante remarcar que uno sólo puede opinar desde su formación, desde su experiencia, y que eso siempre será una pequeña parcela de todo el maravilloso ámbito que la geobiología puede abarcar. Han pasado muchos años desde que me iniciara en estas lides, han sido muchos estudios de lugares diferentes, con sus consiguientes seguimientos a posteriori, ha habido un proceso de investigación en torno al mundo de la armonización, de las emisiones de las formas y de la arquitectura sagrada que me han interesado particularmente. Dados mis orígenes profesionales en torno a la psicología clínica, psicoanálisis, psicoterapia, hipnosis ericksoniana, etc… me he permitido tomar un sesgo particular en la búsqueda de la interacción de los lugares y las personas, ya sea en relación con su salud mental, su salud física, su equilibrio personal; y, sobre todo, en lo que yo doy en llamar una espiritualidad con los pies en la tierra.

Y digo todo esto, no porque sea mejor ni peor, sino porque es mi trayectoria, la que voy construyendo y me permite pensar y enfrentar las cuestiones de una determinada manera; insisto, no es la mejor, tampoco la peor, sino el modo que posibilita una visión y también, a poco que uno esté atento, unos límites a trascender. Uno de los aspectos que más me gusta de la Geobiología es precisamente la riqueza y variación de la interacción profesional, tan rica y variada, que se produce. He conocido personas que se acercan a la Geobiología desde la arquitectura, desde la agricultura en sus distintas versiones (biológica, clásica, permacultura…) desde la jardinería, desde diferentes ingenierías, desde el urbanismo, desde la biología, desde la geología, desde la hidrogeología y desde otros muchos ámbitos, como el de las personas que se interesan por las abejas, por los árboles; personas del mundo de la medicina. Es, sin duda, algo riquísimo. A veces trae sus complicaciones, pero es riquísimo. Porque todo este conjunto de personas tienen en común su absoluto amor por la tierra, lo entienda cada uno como lo entienda. Y todos tienen en común el deseo de expandir su consciencia y aprovechar sus capacidades no sólo desde lo racional, sino a través del sentir, de los métodos biosensibles, para permitir que la intuición ocupe el lugar que le corresponde en su vida. Al fin y al cabo somos mucho más completos cuando utilizamos nuestros dos hemisferios cerebrales.

En esta ocasión nos vamos a dedicar a abrir algunas preguntas, a realizar algunos interrogantes desde lo que la experiencia me ha enseñado. A veces formular algunas preguntas nos puede llevar a callejones sin salida, nos puede abrir nuevas preguntas, nos puede conducir a respuestas diversas, nos puede cuestionar allí donde muchos nos sentimos instalados, nos puede incidir a discusiones, a encuentros o a desencuentros, pueden aparecer paradojas y contradicciones, pero no es obviándolas, sino abordándolas como podremos llegar a saber algo con ellas. Tener la humildad de que cuanto más sabemos y, especialmente en este terreno, menos sabemos, nos puede aclarar no pocas cosas. Tener la humildad de decir que no sabemos, cuando no sabemos.

En este proceso es muy importante poder valorar varias cuestiones; de un lado, el papel del geobiólogo cuando se le ha encargado un estudio, su formación, sus paradojas, los métodos, las técnicas, las creencias; de otro, el papel de las personas que realizan una demanda, las expectativas (conscientes e inconscientes), su relación con la salud o con un proyecto determinado, las propias energías personales que introducen, la responsabilidad con respecto a su propio proyecto y vida, y cómo no, también las creencias que siempre ocupan un lugar fundamental en todos nosotros.

Todo esto cobra un valor significativo en  un momento muy especial del planeta, un momento que no es fácil, es cierto, pero un momento “elegido” en el que todos estamos aquí, recogiendo efectos de lo que hemos sembrado individual y colectivamente y asistiendo a uno de los mayores momentos de crecimiento de nuestro planeta, y de nosotros mismos como colectivo. Los retos nos los ha puesto la vida para irlos solucionando. Y es mi opinión que la Geobiología, una Geobiología consciente se puede convertir en una herramienta maravillosa que nos permita encontrar alternativas y soluciones interesantes.

Ahora que está de moda la preocupación por el Medio Ambiente, de políticos poderosos que nunca se ocuparon de ello, prestemos especial atención al mensaje de miedo. Pues al fin y al cabo, el miedo, es lo único que nos puede paralizar. El miedo al cataclismo es un nuevo mercado disfrazado de lo que podemos hacer, y de lo que podemos ahorrar… lo que podemos hacer es sostener un pensamiento adecuado y una posición de consciencia en todo lo que vamos realizando y viviendo. Es nuestro pensamiento colectivo el que determinará el resultado del reto presente. De ahí la importancia de estar atentos al mensaje que nos quieren hacer llegar. Aprendamos a sentir desde nuestro corazón, y este sí que puede ser un gran aporte de la geobiología en su relación con los métodos biosensibles.

Encontramos además, una relación especial con la bioconstrucción por el significante que implica. Me ha sorprendido comprobar el enorme número de viviendas llamadas de bioconstrucción (sin entrar en un purismo con el término) en mayor o menor grado, que carecen de un estudio geobiológico lo más completo posible, que posibilite rentabilizar material, económica y espiritualmente esa obra de creación que es una vivienda enclavada en un entorno determinado.

Cuando una persona decide construir su propia vivienda, a veces con sus propias manos, con criterios de bioconstrucción, se está posicionando en una consciencia clara en relación con la naturaleza, con el medio, con las energías, con la vida y consigo mismo.

Se tienen en cuenta criterios tan interesantes en relación a la salud, como el uso de los materiales más sanos y menos tóxicos posibles (por ejemplo, no se usan materiales que puedan perjudicar el medio ambiente o a las personas como el PVC, o que pudieran tener niveles de radiactividad por encima de la que existe en el lugar de modo natural). La orientación como un elemento oportuno para aprovechar la mayor cantidad de energía solar, especialmente en nuestra tierra, tan rica en este elemento o encontrar la conjunción de criterios más adecuada. Ya que podrían estar influyendo energías como las del sol, los vientos dominantes, o incluso algunas de carácter más sutil, a la hora de decidir la mejor orientación.

Se tienen en cuenta criterios de lo más respetuosos con el medio ambiente, con el lugar, desde la entrada de materiales certificados de su calidad, de su origen (no utilizamos cualquier madera por ejemplo, pues pretendemos que sea una madera que haya sido talada correctamente, en el momento oportuno, y con la garantía de que se trata de una explotación sostenible, de modo que otros árboles habrán sido plantados en el lugar donde se ha producido la tala). Se intenta que los materiales estén  lo más en consonancia posible con el lugar y que no requieran ni grandes transportes, ni grandes cantidades de energía para su utilización. Lo ideal, siempre ha sido considerar el material propio del sitio donde se construye como el idóneo.

En principio, se busca el mayor equilibrio del lugar con el entorno en el que la vivienda se ubica. Incluso lo podemos mejorar si actuamos con la consciencia adecuada.

Es aquí donde la Geobiología y los Trazados Reguladores1 en todos los aspectos que abarca tiene todo su sentido. Allí, hasta donde somos capaces de llegar con ella.

Estudio geobiológico de una vivienda

Estudio Geobiológico de una vivienda. En azul las líneas Hartman, en verde las líneas Curry y azul claro zona con alteración telúrica.

La Importancia del Estudio Geobiológico

Aunque en este recorrido nos vamos a plantear dudas y dificultades, es muy importante tener clara una cuestión en torno a la Geobiología. El mayor aporte que ésta puede hacer, se da cuando construimos una vivienda desde cero, más aún si es de bioconstrucción. Pero valdría para cualquier vivienda, incluso cuando se trata de un edificio que no tenemos más remedio que realizar en medio de una ciudad y en las peores condiciones posibles, la geobiología siempre puede tener algo que aportarnos.

Sabemos que la Geobiología aglutina, en su concepto la interacción de las energías cosmotelúricas en su relación con los seres vivos; la relación que existe entre las energías cósmicas y geológicas en su relación con la vida. Incluyendo como señala Raymond Montercy en un artículo reciente2 el conjunto de la  ecobiosfera.

Conceptos y relaciones que se han ido ampliando, por un lado hacia todas “las nuevas energías” o frecuencias artificiales que hemos ido introduciendo lo seres humanos y que interaccionando con aquellas provocan no pocas dificultades, y por otro, que yo también incluiría, la noosfera o campo de consciencia que se sitúa en el planeta directamente en relación con la consciencia de los seres humanos. Y esto nos permite entrar en una dimensión que va mucho más allá de lo mecánico a la hora de realizar un estudio o plantearnos cualquier aporte de la Geobiología.

Es cierto que no es lo mismo estudiar una vivienda que ya está construida y que tiene todos sus límites estructurales, que tener la posibilidad de construir desde cero. Cuando estudiamos, desde un punto de vista geobiológico, una vivienda terminada, nos encontramos que puede tratarse de un piso, o de un lugar que no disponga de terreno (lo que siempre nos va a beneficiar a la hora de pensar en posibles armonizaciones en la estabilidad del sitio), esto nos obliga a entrar en el campo del diagnóstico para decir qué tipo de energías nos encontramos y no poder hacer más, conozco algunos geobiólogos que nunca pasan de este punto; o bien en el polémico campo de las “armonizaciones”, siempre que éstas sean posibles y con los límites que también puedan presentar. En ambas posiciones nos encontramos limitaciones serias y esto puede abrir un buen debate en el futuro, si lo tomamos lo suficientemente en serio, sobre los propios límites de esta disciplina.

Estudio geobiológico de un terreno

Planta de terreno con dibujos de las diferentes energías encontradas desde la geobiología.

Es cierto que en estas condiciones no va a ser lo mismo una vivienda que presente muchas alteraciones acumuladas, o una vivienda que presente únicamente algunas; una vivienda que deje el número suficiente de posibilidades con zonas neutras adecuadas para realizar cambios, que una que no las tenga; una vivienda cuyo entorno permita encontrar puntos de modificación energéticos importantes y en un total respeto hacia el lugar en general, que una vivienda que no nos ofrezca estas posibilidades. Normalmente las cosas no tienen porqué ser drásticas, aunque a veces lo son; lo más normal es, en estos casos, buscar las mejores posibilidades y orientar oportunamente, siempre en un compromiso con la verdad, hasta donde uno puede llegar a ella.

Al igual que en un diseño bioclimático se busca la orientación más idónea de un lugar con el fin de obtener la mayor cantidad de horas de sol, la Geobiología siempre nos puede permitir encontrar el lugar idóneo para ubicar una vivienda en un terreno dado. Con toda probabilidad, salvo casos excepcionales hay un lugar que va a ser mejor que  otro, que se encuentra en una zona donde inciden menos alteraciones telúricas, o donde el intercambio de energías cosmotelúricas va a ser lo suficientemente equilibrado como para tener  el buen sitio, el lugar idóneo. También puede ocurrir, en según que casos, que se trate del lugar menos malo y, en este sentido, también salimos ganando. Habrá otro apartado de la Geobiología que nos ayudará a mejorar el sitio en su dimensión vibratoria con la ayuda adecuada de los árboles, las plantas, las formas, el agua, las piedras, etc…

Cuando no nos queda más remedio que trabajar con un edificio o una vivienda en un solar dentro de una ciudad, en función de las estructuras energéticas del terreno, nos va a poder aportar algunas soluciones o, en su defecto, algunas ayudas. La investigación en arquitectura sagrada nos ha permitido encontrar algunas de las claves con las que los maestros canteros resolvían estos retos, con el uso, por ejemplo, de bóvedas adecuadas que minimizan el efecto del telurismo. También la investigación en el terreno de las emisiones de las formas, nos permite añadir ideas que pueden ayudar mucho a la circulación energética adecuada, el drenaje de energías nocivas, etc…

Los trazados reguladores (manejados perfectamente por los maestros canteros de todos los tiempos) nos van a dar claves estupendas, como veremos más adelante, ya que nos va a permitir construir con una geometría nacida de la latitud, no sólo un edificio armónico, sino también que se pueda convertir en la garantía de un lugar estable y equilibrado.

Hemos de aclarar que la Geobiología no es una panacea llena de recetas que podemos aplicar en todo momento, o de cualquier manera, como muchas veces algunas personas pretenden, para adaptar lo que hay a sus propias necesidades. La Geobiología requiere un verdadero compromiso con la verdad allí hasta donde podemos ser capaces de llegar a ella; nos aporta, bien a través de los datos obtenidos por mediciones con aparatos técnicos, bien con los métodos biosensibles, a través de las reacciones corporales; una serie de elementos que podemos tener en cuenta a la hora de decidir el lugar idóneo de ubicación y como queremos que sea nuestra vivienda de bioconstrucción.

El lugar es el que va a determinar hasta donde podemos llegar. Incluso podríamos encontrar lugares donde lo más interesante sería no construir (a pesar de que hoy día la especulación inmobiliaria construya incluso encima del antiguo y seco cauce de  un torrente…), al igual que, a veces, le hemos tenido que recomendar a alguna persona (siempre en este compromiso con la verdad) que era mejor dejar la vivienda en la que se encontraba, dada la acumulación de alteraciones, los efectos tan nocivos para la salud  y la imposibilidad de medidas correctoras o de armonización que ayudasen a equilibrar la misma.

Como todas las disciplinas, también la Geobiología puede tener sus límites ya que se trata de una práctica que está en constante evolución…, digamos que se trata de algo complejo que requiere tener en cuenta muchos factores a la vez, ver las tendencias de riesgo que se pueden crear en los casos donde puede haber cuestiones dificultosas, o por el contrario las tendencias que posibilitan el “buen sitio” como Käthle Bachler3 nos señala en sus libros Y digo las tendencias y no el “buen sitio” directamente, porque si esta esa posibilidad, que es la que nos han mostrado desde siempre los antiguos (ver si no al respecto los trabajos de Vitrubio ), esta también la maravillosa posibilidad que tiene el ser humano en una posición adecuada de consciencia y con el saber que aportan los maestros canteros para mejorar enormemente el entorno. La geometría natural (que es la que hemos llamado sagrada de toda la vida) y la consciencia adecuada en la obra de creación se encargarán de lograrlo. 

1.- En mi opinión los trazados reguladores podrían estar incluidos perfectamente dentro del concepto que tenemos de la Geobiología, pero dado que las personas que me han ido transmitiendo esta información y enseñanzas (Raymond Montercy y Dominique Susani) prefieren tenerlo de un modo separado, los trataremos de un modo diferenciado.
2.- MONTERCY, R., “Biosensibilidad Medioambiental”, pp., 50 – 51 Rev., EcoHabitar, nº 15, otoño 2007
3.- Ver al respecto los libros de K. Bachler. BACHLER, K., “Radiestesia, Mis Experiencia con la Horquilla”, ed., de Medicina Biológica, Kirpal –  Amar, México, 1976, 2ª ed., 1984. Es en mi opinión una de las obras mas interesantes que relaciona estudios médicos y seguimiento de casos.

*Daniel Rubio Guerrero es Psicoterapeuta,  viene realizando investigación y formación en relación a la geobiología y su relación con la salud desde hace más de 20 años.  Se ha especializado en el estudio de las Emisiones de las Formas,  Armonización de los lugares y la Arquitectura Sagrada.  Trabaja el método biosensible en el estudio de la interacción de las energías de los lugares y las personas. Profesor en la politécnica de Madrid en el Máster de Arquitectura Bioclimática Mayab, dirigido por Javier Neila desde hace más de 10 años con los módulos de Geobiología y Salud.  Viene impartiendo formación de Arquitectura Sagrada y Geobiología en la Encomienda templaria de Villalcázar de Sirga desde el año 2001. Y es Coordinador del seminario permanente sobre Geobiología y salud que se viene realizando en San Lorenzo del Escorial desde hace más de 10 años con una periodicidad de carácter semanal.


Artículo de la revista nº 17. Puedes encontrarla en papel aqui.

 

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