Experiencias de autogestión como alternativa a una economía finita. Empresa recuperada, empresa encantada

chilavert 2“Ellos cierran, nosotros abrimos las fábricas. Ellos hacen guerras y destrozan las naciones, nosotros defendemos la paz y la integración soberana de los pueblos. Ellos dividen y nosotros nos unimos”

Edith Oviedo, de la cooperativa argentina Cefomar.

El continente americano bulle por su flanco sur. La miseria impuesta le está plantando cara al capitalismo globalizado con recetas sencillas. Si las empresas son abandonadas por los patrones los trabajadores continúan produciendo organizándose ellos mismos. El máximo exponente de estas prácticas de economía alternativa es Argentina, pero no el único. Durante la gravísima crisis que sufrió a comienzos de este tercer milenio el país andino, consecuencia de las políticas neoliberales de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM) y de la corrupción política interna, cientos de negocios fueron abandonados por sus dueños. Al tiempo, los empleados tomaron el control de los mismos empujados por la necesidad de sobrevivir y en parte también por una conciencia política nada comparable a la del ciudadano medio europeo.

Una empresa convertida en cooperativa significa hacer realidad, de manera radical, el derecho al trabajo. También conseguir poder en la toma de decisiones por parte de los empleados, salarios igualitarios, solidaridad frente a competencia. Es algo más que una alternativa al paro y al trabajo precario; es una realidad en constante movimiento que en un país como Argentina da empleo a unas 20.000 personas.

Sin patrones

Venezuela acogió durante el mes de octubre de 2005 el I Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas, que reunió a representantes de 263 iniciativas autogestionadas por sus trabajadores de ocho países. El citado país andino es el que más de estos proyectos presenta con unos 170. Durante varios días 600 empleados de empresas sin patrón de ocho países diferentes gritaron al unísono que “las fábricas son de los trabajadores y al que no le gusta se jode”, según ha informado el colectivo lavaca. Este encuentro ha servido para caminar hacia la unión de los trabajadores del continente. Un panamericanismo que está teniendo reflejo político en las dificultades que encuentra Estados Unidos para sacar adelante el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). La papelera venezolana Invepal, la fábrica uruguaya de neumáticos Funsa, la empresa brasileña Interfibra o la argentina Brukman, hoy Cooperativa 18 de diciembre, son ejemplo de ello. Quizá los sectores más representativos de este nuevo movimiento de empresas recuperadas sean el turístico, el de madera, papel y cartón, confección y calzado, alimentos, plásticos y transporte.

Este proyecto civil cuenta con el apoyo financiero de gobiernos como el de Chávez, que ha ofrecido cinco millones de dólares para un fondo que será rotativo entre las empresas, indican desde lavaca.

 

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