Los análisis realizados por el Ministerio de Sanidad en grifos de casas particulares e instituciones  públicas muestran que en gran parte de ellos, por las noches, se acumulan metales.  Recomendación: […]

Evitar el consumo de agua caliente del grifo, tanto si es para beber como para cocinar


Los análisis realizados por el Ministerio de Sanidad en grifos de casas particulares e instituciones  públicas muestran que en gran parte de ellos, por las noches, se acumulan metales.  Recomendación: dejar el agua correr un tiempo.

El Ministerio de Sanidad recomienda a la población evitar en la medida de lo posible el consumo de agua de grifo para beber y cocinar, así como dejar que el agua corra unos segundos antes de ser usada si el grifo estuvo cerrado durante un tiempo, como puede ser durante toda una noche. Estas recomendaciones se producen después de haber realizado,  por primera vez en Israel, y tal y como se viene haciendo en Europa, un estudio para medir el nivel de metales acumulados en los grifos. Hasta ahora, el ministerio sólo se estaba ocupando de analizar las tuberías municipales, pero no las domésticas, susceptibles de estar contaminando con metales a la población.

En el dossier publicado hoy por el departamento de Salud del Medio Ambiente, dependiente  del Ministerio de Sanidad, se señala que el 3% de los análisis realizados sobre treinta grifos de agua, fría y caliente, tanto de casas particulares como de institutos públicos, se encontraron irregularidades.  Entre los metales que se encontraron en las aguas había plomo, cobre, hierro y aluminio. En grifos viejos apareció  mayor cantidad de hierro y plomo, dos metales conocidos por su carácter cancerígeno. Además,  se señala que es significativo el modo en que se usa el agua doméstica. Según el dossier, las primeras aguas que emanan de un grifo tienden a presentar una mayor concetración de metales y se constató que hay mayor acumulación de metales en las aguas calientes que en las frías.

Otras recomendaciones públicas tras las investigaciones realizadas incluyen la regularización de las tuberías, la realización de pruebas de metal tras todo tipo de problema de fontanería, evitar beber y cocinar con el agua que empieza a salir de los grifos, especialmente en la preparación de comidas para bebés y , sobre todo,  si es de un grifo que ha permanecido cerrado durante toda la noche.

Hay que dejar que corra el agua unos segundos después de haber abierto el grifo. En la medida de lo posible, evitar el consumo de agua caliente para beber o cocinar, sobre todo si el agua sale turbia o de color metálico. Que el agua fluya unos segundos, señala el informe, ayuda a que el agua que obtengamos sea más pura. El Ministerio de Salud está considerando la idea de que el consumidor pueda exigir por decreto a los proveedores realizar pruebas de detección de metales.

El informe también hace referencia al número de bacterias encontradas en nueve localidades distintas. Durante el años de 2011 fueron 89.473, lo que pone de manifiesto la calidad del agua potable de carácter muicipal en Israel, de las cuales un 0,2% de 175 análisis,  eran bacterias coliformes de origen fecal, susceptibles de provocar enfermedades intestinales. Las mayores tasas de  irregularidades se encontraron en Kfar Kassem y Fassuta, Bar Giora, Beit Rimón, Kfar Zinat, Magal, Kfar Sirkin, Ayenu, Mishar, Mash´en  y Nitzanim. Así mismo, el informe revela que hay localidades en las que no se han realizado las suficientres pruebas bacteriológicas en sus aguas potables, como Mashkeret Batia,  Aba Tarash Ayayara, Kfar Yasif y Beit Yan.

El informe también indica el bajo número de detecciones de metal en las redes municpales de abastecimiento de aguas, que a pesar de que para 2011 se programaron 845 detecciones de metal, sólo se realizaron un 41% de las mismas (345) Las pruebas realizadas relvelaron niveles anormales de hierro en el agua de grifo  de  las localidades de Pisgat Ze´ev y Talmei Bilu, así como cantidades anormales de plomo y zinc en la localidad de Sharsheret. El mInsiterio de Sanidad ha aclarado que se realizaron repetidas pruebas para estar seguros de cumplir la normativa.

El informe se ocupa también de la controvertida  adición de fluoruro al agua potable de los grifos domésticos. El Comité (del profesor Avner) Adin, que trató durante toda la década pasada  la renovación sobre la normativa del agua potable, recomendó en Marzo de 2007  la cancelación de obligatoriedad de adición de flúor para el agua del grifo. El Ministerio de Salud, sin embargo, rechazó la recomendación y se comprometió a realizar en los próximos cinco años un estudio que estudiara los efectos del flúor. Los primeros resultados de ese estudio, según el Ministerio de Salud, arrojan el dato de un 30% menos de caries dental en las localidades en las cuales se añade flúor al agua en la cantidad recomendada, lo cual es una diferencia significativa y sobre todo notable para las famlias más desfavorecidas. También se menciona que la tasa de lesiones dentales por exposición a flúor, conocida como fluorosis, es menor que en Estados Unidos. En 2011 se realizaron 3707 análisis en las redes de distribución de agua  de 591 municipios Sólo el 56% de las mismas  ofrecieron como resultado la cantidad de flúor recomendada por el Ministerio de Sanidad.

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