Estudio revela que los techos refractantes no son una buena medida

Una nueva técnica de enfriamiento es el pintar los techos de las casas blancas. Éstos, al reflejar la luz solar en vez de absorberla, logran enfriar el ambiente.

Lo que sucede es que las ciudades actúan como islas, que aumentan la temperatura absorbiendo la luz durante el día, almacenándola y luego liberándola al anochecer, agregándole calor al clima. Esta situación se llama efecto isla. El pintar los techos blancos alivia este efecto, disminuyendo la temperatura en las áreas urbanas. Por la misma razón, se ha tornado una práctica popular en muchas ciudades. Pero un estudio recién publicado por la Arizona State University (ASU) advierte que esta práctica puede empeorar la situación. Los investigadores postulan que el declive en la temperatura a través de techos reflectivos puede reducir las precipitaciones.

El reflejar la luz solar para mantener fría la temperatura en la Tierra es un proceso normal. Se da a diario a través de la nieve y el hielo, que tienen un alto efecto reflectivo y ayudan a mantener las temperaturas. Científicos creen que esta es una de las razones por las que el clima se está calentando tanto: porque ahora hay menos hielo. Las ciudades normalmente están pavimentadas y cubiertas con edificios que absorben el calor del sol, aumentando la temperatura.

El profesor asistente de la Escuela de Ciencias Geográficas y Planificación Urbana de la ASU, Matei Georgescu, dijo que la mayor parte de los estudios respecto a los techos refractantes están basados en la temperatura y la verdad es que su efecto evidentemente logra enfriar el área. Sin embargo, esto a costa de duras consecuencias para el clima. El estudio encontró que el crecimiento poblacional disminuiría las precipitaciones en un 12% y el pintar los techos blancos podría reducirlas en un 4% adicional.

Georgescu explicó: “Para que se forme la precipitación son necesarios dos elementos: humedad y un mecanismo de elevación para condensar las parcelas de aire. El declive en el calentamiento a niveles bajos, resultante de los techos blancos estabiliza los niveles bajos de la temperatura y en algún grado, retira el mecanismo de elevación natural que requiere la condensación”.

El investigador ilustra el problema con un ejemplo: cuando llueve, el agua se reúne en el suelo o penetra la tierra, así, al día siguiente está lista para ser absorbida por la tierra o evaporarse. Luego, puede ser elevada al aire e irse o puede volver a caer como lluvia. En las ciudades con muchas construcciones, esto no ocurre, porque toda la tierra ha sido pavimentada. El agua se reúne en el concreto y se pierde. De esta manera, es el calor el que mueve todo el proceso. Si se reduce este calor, como lo hacen los techos refractantes, las parcelas de aire tienen menos posibilidades de elevarse.

El estudio fue publicado en la revista Environmental Research Letters.

Fuente: LiveScience.

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