España sigue sin tener normativa sobre el gas radón 100 días después de expirar el plazo impuesto por la UE

España debería tener una normativa que proteja la salud de los ciudadanos de los efectos nocivos del gas radón, y esa normativa tenía que estar promulgada antes del 6 de febrero de 2018. Así lo establece la Directiva 59/2013/EURATOM para todos los países de la Unión Europea. Mañana se cumplen 100 días de esa fecha límite, “pero a día de hoy ni siquiera existe un borrador de esa normativa, cuando todos los países de nuestro entorno tienen ya un Plan Nacional de Radón”, denuncia el director de la Fundación para la Salud Geoambiental, José Miguel Rodríguez.

El radón es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco, según la OMS, y los fumadores que se expongan a este gas tienen 25 veces más riesgo de sufrir dicha enfermedad. En España cada año mueren unas 1.500 personas por causas achacables al radón, según algunos expertos, pese a que la causa es perfectamente evitable. Este gas radiactivo está muy presente en zonas con suelos graníticos, como Galicia, Extremadura o la sierra norte de Madrid, y se concentra en el interior de los edificios que no tengan implementadas medidas para evitarlo.

La Directiva 59/2013/EURATOM señala la obligación de los estados miembros de medir y controlar el radón en viviendas, colegios, edificios públicos, lugares de trabajo, etc. También obliga a las Administraciones a informar a los ciudadanos, tanto a nivel local como nacional, respecto a la exposición al radón en recintos cerrados y a los riesgos asociados para la salud, así como sobre la importancia de efectuar medidas antirradón y sobre los medios técnicos disponibles para reducir las concentraciones de este gas. Este extremo tampoco se está cumpliendo en España.

Un problema de salud pública

La Fundación para la Salud Geoambiental, organización sin ánimo de lucro que lleva años trabajando para concienciar a la sociedad de este problema a través de su campaña Vive sin radón, considera que estamos ante un problema de salud pública de primer orden. “Es más que urgente articular un Plan Nacional sobre Radón porque ya hemos incumplido todos los plazos que nos daba la UE, y eso va en detrimento de la salud del ciudadano, que no sabe lo que pasa y por tanto no se puede proteger de este gas radiactivo”, subraya José Miguel Rodríguez. “Parece que este Plan Nacional debería desarrollarlo el Ministerio de Sanidad, pero no tenemos noticias de la situación ya que no contestan a nuestras solicitudes de información. Tampoco se ha publicado el nuevo Código Técnico de la Edificación con las correspondientes medidas preventivas para que este peligroso gas no se introduzca en las viviendas”, detalla.

Desde enero de 2014 el Gobierno viene rechazando cualquier iniciativa planteada por los diferentes grupos políticos con el argumento de que “ya se estaba trabajando en la trasposición de la Directiva”. En las numerosas preguntas al Gobierno planteadas en el Congreso de los Diputados por los diferentes grupos políticos, el Ejecutivo siempre argumentaba que se cumplirían los plazos. “No podemos entender esta desidia con un tema de salud tan importante y que afecta a tantas personas en nuestro país. No olvidemos que han tenido cuatro años para preparar la trasposición. Además, si se demora mucho más la trasposición, se podría incurrir en infracción del ordenamiento comunitario”, señala José Miguel Rodríguez.

En la web www.vivesinradon.org, se ofrece información detallada sobre este gas natural que emana del subsuelo y que es muy abundante en zonas graníticas. El sitio incluye un mapa predictivo donde se puede ver el nivel de riesgo de radón en cualquier lugar de España con gran precisión, incluso por municipio y calle. Desde la Fundación para la Salud Geoambiental se recomienda hacer una evaluación en el caso de que la vivienda se encuentre en una zona con elevado riesgo de presencia de este gas, porque eso puede traducirse en problemas para la salud a largo plazo. En función del nivel de radón que se detecte, los expertos recomendarán las soluciones apropiadas, que pueden variar desde una estrategia de ventilación de la casa hasta una obra relativamente sencilla que garantizará un sistema de ventilación correcto para expulsar este gas radiactivo de los interiores del inmueble.

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