Escuela Municipal en St. Eulàlia de Ronçana

Los materiales naturales, la tierra, la madera y los ladrillos de sal, urgan en nuestro subconsciente para recordarnos aquello de lo que nunca nos tendríamos que haber alejado.

La naturaleza es el origen de la vida, ella nos cuida, nos protege y nos proporciona un entorno saludable donde nos sentimos bien. ¿Y no son esas las funciones que debería proporcionarnos un edificio? ¿Qué sentimos cuando paseamos por un bosque o cuando vemos una puesta de sol en la playa? Son sensaciones difíciles de explicar con palabras, pero todos sabemos de lo que estamos hablando. Sentir en un edificio algo que se le asemejara mínimamente sería digno de elogio, aunque la dinámica de nuestra sociedad hace que sea extraño estar rodeado de Naturaleza, aquella de la cual todos provenimos y que ya apenas reconocemos.

En nuestro caso y huyendo de la tónica habitual proyectamos una escuela en relación con lo natural, lejos de lo sintético, una escuela que nos da vida y bienestar, que no nos enferma y que procura por nuestra salud. Un edificio de pura conciencia e intención, de barro y amor, consecuente con la situación planetaria presente y con la salud mental y espiritual de los Niños.

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