El suelo sano, motor del ciclo del carbono

¿Qué tienen en común Arsenio Oliver, productor andaluz de almendras, los hermanos Domínguez Campa, productores de Extremadura, Antonio Gómez, ganadero avileño y Federico Lehmann, el mayor distribuidor de productos ecológicos de Europa?

Gracias a la energía del sol, el carbono del aire es convertido por las plantas y algunos microorganismos en azúcares y otros compuestos fundamentales de la vida de cualquier organismo. El suelo es precisamente el centro de gravedad del ciclo del carbono, donde este elemento se transforma y recicla de unos organismos a otros. En un suelo vivo, según los expertos, este ciclo tiene 8 veces más poder o potencia del que puede generar toda la tecnología inventada por el hombre. Hoy, son miles los agricultores y ganaderos que han decidido “conectarse” a esta fuente inagotable de energía y gozan de sus beneficios económicos, ecológicos y sociales.

Sin embargo, la mayoría de los productores desconocen que el suelo es su verdadero capital y se empeñan en destruirlo, roturándolo, desnudándolo, erosionándolo o llenándolo de químicos que acaban con la microbiología autóctona y la vegetación adventicia, clave para mantener activo el ciclo del carbono y la vida.

¿Por qué este empeño? La respuesta está en la ignorancia que se ha instalado calladamente, inducida lenta e intencionadamente desde los tiempos de Von Liebeg, padre de la agro-química, y con mucha más fuerza a partir de la revolución verde, desconectando al agricultor y ganadero del ecosistema donde vive y del que depende. Con sus paquetes tecnológicos, la industria ha conseguido que los productores dejen de fomentar la fertilidad en el suelo y se dediquen a comprarla en las casas comerciales junto con herbicidas, insecticidas, fungicidas y todo un elenco de “–cidas”.

Para colmo, esta misma industria se ha vestido de verde y ahora vende bio-agro-insumos. ¿Qué ha cambiado para el agricultor y ganadero? Muy poco, sigue atrapado en el consumo de caros agro-productos industriales, ahora llamados “ecológicos”.

La buena noticia es que actualmente el agricultor y ganadero dispone de muchas técnicas para restaurar la fertilidad natural del suelo. Una de ellas es el Keyline o Línea Clave, que sirve para entender y mover el agua en los terrenos, optimizar su uso y evitar toda erosión. Esta técnica es originaria de Australia y poco a poco va dándose a conocer en todo el mundo.

Otra gran herramienta es la Biofertilidad, desarrollada en Latinoamérica, basada en biofermentos, baratos y fáciles de elaborar localmente. Estos se complementan con microorganismos nativos, que ahora se capturan con trampas caseras, sin extraer mantillo del bosque, una práctica que hemos comprobado que deteriora la microbiología del bosque de origen.

Por su parte, ganaderos y pastores, pueden hoy regenerar suelos y praderas con el Manejo Inteligente de Ganado, que estudia el comportamiento del pasto en presencia del ganado y la importancia de hacer un pastoreo intensivo, moviendo el ganado y respetando los periodos de recuperación del pasto en cada lugar.

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Estas y muchas otras técnicas y estrategias, junto con la Permacultura, son las que Máshumus, y su alianza internacional de profesionales, se dedica a promover para mejora de la calidad de vida del medio rural, capacitando, asesorando y diseñando terrenos por Latinoamérica, Europa, Australia y norte de África. Después de 8 años como grupo, cientos de cursos y más de 35 diplomados en Latinoamérica, Europa y Australia, han revisado y renovado gran parte de su oferta educativa para ayudar a los agricultores y ganaderos a conectarse al Poder del Ciclo del Carbono y así resolver sus problemas de fertilidad, productividad y rentabilidad de las tierras, a cosechar y aprovechar toda el agua que llega y a regenerar praderas con el ganado, incrementando la carga animal.

Sabemos que la nutrición y productividad de las plantas dependen de la salud del suelo y que un suelo sano, además de materia orgánica, debe tener una microbiología equilibrada que solubilice los minerales y los ponga a disposición de las plantas. Para entender qué ocurre en el suelo, recientemente hemos incorporado a nuestro trabajo la biología molecular, que nos permite monitorizar continuamente, para asegurar una gran diversidad de microorganismos y que la biomasa de los benéficos predomina sobre la de patógenos.

Sin duda, lo que nuestros amigos agricultores y ganaderos tienen en común, es que ya están conectados al Poder del Ciclo del Carbono: Arsenio produce 3 veces más que sus colegas, los hermanos Domínguez han cosechado más agua y por lo tanto incrementado su producción, Antonio cada día encuentra más formas de sacarle jugo a sus tierras y Manolo Báez, encargado de las plantaciones de Federico, está feliz con la reacción que sus frutales están teniendo ante las aplicaciones de biofermentos.

Trabajar con 8 veces más poder se nota.

Por Raquel Gómez y Eugenio Grass


Artículo aparecido en el nº 45 de EcoHabitar. Puedes verla aquí

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