El Servicio Navarro de Empleo y CENIFER promueven un curso de formación en bioconstrucción

El Servicio Navarro de Empleo – Nafar Lansare ha promovido, a través de su Centro de Referencia Nacional de Energías Renovables (CENIFER), un curso piloto de formación profesional en el ámbito de la Bioconstrucción, una modalidad constructiva basada en la utilización exclusiva de materiales naturales y locales, como piedra, tierra, paja, adobe, cal o madera.

Se trata del primer intento de constituir un curso oficial específico sobre Bioconstrucción en España. Estará dirigido por el arquitecto bioclimático Iñaki Urkia y será impartido con profesores de referencia de todo el Estado.

El SNE-NL y CENIFER han abierto el plazo de inscripciones para el curso piloto, que es gratuito y se desarrollará entre el 9 de mayo y el 8 de septiembre en Lizaso (Ultzama), en colaboración con la Fundación Ultzama. Se ofrecen 20 plazas para personas prioritariamente desempleadas pertenecientes a los gremios de la construcción.

Una vez testados los contenidos, el objetivo de CENIFER, como centro de referencia nacional para la formación en energías renovables, es incorporarlo al Catálogo Nacional de Especialidades Formativas y comenzar a formar o reciclar tanto a trabajadores o trabajadoras de la construcción como a docentes del conjunto del Estado.

El SNE-NL y CENIFER se anticipan así a una creciente demanda de formación en la materia, derivada de una mayor concienciación sobre el medio ambiente y la eficiencia energética, según han explicado en rueda de prensa Ignacio Catalán, director del servicio de Desarrollo de Competencias Profesionales del SNE-NL, y Alberto Díaz, técnico de CENIFER.

 

Proyecto piloto: construir un edificio con forma de caracol en Lizaso

La realización del curso se va a realizar en colaboración con la Fundación Ultzama, que está impulsando en Lizaso un área vinculada al desarrollo sostenible. Desde septiembre de 2013 tiene abierta su Granja Escuela, desde la que se sensibiliza a centros escolares, familias y turistas en general sobre la importancia del sector primario (animales, taller de cuajadas, alimentos kilómetro 0), la ecología y la permacultura.

La Fundación se ha marcado como objetivo construir la primera escuela “slow food” del mundo, sobre comida sana, con proyección internacional. El edificio principal, de 225 metros cuadrados, tendrá la forma de un caracol.

Las personas admitidas al curso aprenderán a levantar un edificio completo con criterios de bioconstrucción. De hecho, construirán la parte central (caracola) del edificio que se destinará a aula-comedor, de más de 200 metros cuadrados (aula comedor, cocina, aseos y otras estancias de servicio) y con capacidad para 25 personas.

El curso es gratuito, dado que el SNE-NL asume el costo del profesorado y la Fundación Ultzama el de los materiales. “Es un ejemplo más de colaboración público-privada, con beneficios para las dos partes, y en esta ocasión con un efecto multiplicador, porque vamos a incorporar el curso al Catálogo Nacional de Especialidades y se puede extender al resto del Estado”, ha subrayado Ignacio Catalán, director del servicio de Desarrollo de Competencias Profesionales del SNE-NL.

Por su parte, Beatriz Otxotorena, de la Granja Escuela, ha incidido en los efectos de este curso sobre el desarrollo sostenible y el agroturismo de Ultzama, dado que el proyecto constructivo revertirá en la zona, “sin olvidar que estamos sensibilizando sobre la comida local”. A la rueda de prensa han acudido representantes municipales de la zona.

Proceso de selección

El curso tendrá una duración aproximada de 630 horas y un carácter eminentemente práctico. Ofrecerá formación en albañilería (cimentación, muros de paja, revoques con cierra arcillosa, cal y techos vivos), carpintería (estructura, suelo y tejado) y sistemas pasivos (naturales) de calefacción y refrigeración, además de prevención de riesgos laborales.

Las personas interesadas pueden inscribirse en www.formaccion.info, en cenifer.com y en las agencias de empleo.  Entre las personas inscritas, se hará un proceso de selección, en el que se tendrá en cuenta la experiencia y trayectoria en el ámbito de la construcción y la motivación. El horario del curso será de 7.00 a 15.00 horas, entre el 9 de mayo y el 8 de septiembre.

Se crearán dos grupos de diez alumnos o alumnas y dos profesores cada uno. “Se trata de un curso muy completo y práctico, con una atención del alumnado casi personalizada”, ha apuntado Alberto Díaz, de CENIFER.

Slow Food

La Escuela de Slow Food en Ultzama estará dirigida a niños y niñas, escolares, familias y agroturistas. Sensibilizará no solo sobre la comida buena (sana y de calidad); justa (precio adecuado para agricultores y ganaderos) y limpia, esto es, sin pesticidas; y del entorno (menos de 100 kilómetros a la redonda). “También mostrará toda una filosofía de vida: la importancia de respetar los ritmos y los tiempos, la diversidad, el desarrollo de la conciencia, a participar…”, ha apuntado Otxotorena. La inauguración está prevista para octubre.

No hay ningún centro en el mundo que ofrezca estas enseñanzas a la población en general, dado que la única universidad que existe, en Italia, solo está dirigida a cocineros y cocineras. Fundación Ultzama ha recibido la autorización de la Slow Food para construirla y, apoyada por la Fundación Caja Navarra, está recibiendo apoyos de organizaciones de todo tipo (Gobierno de Navarra, administración local, empresas relacionadas con la alimentación, centros de investigación, universidades, etc.).

La bioconstrucción y Navarra

Frente a la construcción convencional (hormigón y ladrillos), ofrece como ventajas el respeto al medio ambiente (menos huella ecológica), la salud (menos materiales tóxicos), eficiencia energética (aislamiento térmico con menor uso de calefacción o de refrigeración artificial) y coste de realización de la obra (relación calidad/precio).

En Navarra, se ha recurrido a este sistema en edificios dotacionales (Lorenea, en el Parque de los Sentidos de Noáin; el gaztetxe de Berriozar), de uso turístico (camping de Arbizu) y también en viviendas (Usún). En Francia, se han levantado varias escuelas públicas con este material. “La bioconstrucción no solo se aplica a la infraestructuras turísticas. Está trascendiendo al ámbito de la vivienda residencial y a las dotaciones públicas. Cada vez hay más gente que la reclama, por alergias, concienciación, menor gasto energético”, ha recalcado Iñaki Urkia.

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