El placer de pintar

La elección del mejor color para nuestro hogar.

Observa las paredes de tu casa atentamente y analiza tus emociones: ¿te gusta el color y la textura? ¿Te sientes a gusto?, etc. El carácter de un espacio viene en gran parte determinado por el color y la estructura de sus paredes, reflejando a su vez la personalidad y los sentimientos de aquellos que habitan el lugar. En este sentido, los colores influencian enormemente el bienestar de la persona tanto a nivel psíquico como físico, por ese motivo, a la hora de decidir el color que va a decorar las paredes de nuestras viviendas deberíamos considerar los siguientes aspectos:

  • De que manera nos va a condicionar el color.
  • Finalidad del espacio a pintar.
  • Distribución de la luz artificial o natural.
  • Con qué elementos decorativos hay que contar.
  • Qué tipo de soporte tenemos.
  • Toxicidad de las pinturas que vamos a utilizar.

A nivel técnico, la pintura decorativa está formada principalmente de pigmentos y del ligante apropiado para que esos queden fijados en el soporte, si queremos mantener nuestra salud en forma, sin duda alguna los vamos a escoger naturales. La base fundamental radica en la materia prima que vamos a usar: la calidad del soporte que vamos a pintar y la de la pintura que vamos a aplicar. A ser posible, el revoque adecuado para obtener un clima ideal debería ser de cal, barro, yeso natural, o cualquier otro tipo que no contenga plastificantes. Por otra parte, pintar con pigmentos naturales no es lo mismo que hacerlo con sintéticos, la calidad y el efecto del color pueden variar de una forma increíble, el pigmento natural contiene en sí varias tonalidades mientras que el elaborado químicamente se compone de una tonalidad única siendo por lo tanto más monótono. Sólo a modo de ejemplo, se ha comprobado que una pared de adobe pintada con pintura a base de arcilla y pigmentos naturales, reduce la contaminación electromagnética, absorbe sustancias tóxicas y regula la humedad, creando consecuentemente un ambiente perfecto para la salud.

A partir de este punto es cuando debemos empezar a dejar volar la imaginación y a escuchar nuestros sentimientos. Quizás antes de decidir, unas notas orientativas de cuales son las connotaciones de cada color, claro está no personalizadas y basadas en varios estudios:

Amarillo color ligero, intelectual, alegre, tranquilizante, cálido, luminoso
Naranja cálido, vital, alegre, estimulante, positivo
Rojo estimulante, activo, vital, fuerte, inquietante
Verde tranquilizante esperanzador, natural, seguro, pasivo, equilibrado por ser el resultado de la unión de dos polos azul y amarillo, por ese motivo es también un color ideal para tomar decisiones
Azul frío, serio, tranquilo, amplio, relajante, espiritual, reservado, pacífico
Púrpura riguroso, noble, soberbio, digno, impone poder
Violeta pesado, soledad, melancolía, incertidumbre, volubilidad. No es aconsejable su uso en espacios grandes por sus posibles efectos negativos
Blanco luz, claridad, apertura, limpieza, higiene, también se considera fatigoso y poco confortable
Negro sin lugar a dudas símbolo de tristeza, también indica aislamiento, carácter reservado, opresión y negación
Gris es el color de la monotonía, desesperanza, desgana, aburrimiento, melancolía yGris amenazador
Marrón: color considerado como maternal, estabilizador, cálido, sólido, enérgico

 

Teniendo en cuenta esas características, por ejemplo para pintar una habitación infantil, escogeríamos tonos cálidos: rojizos, amarillos, naranjas, etc. colores alegres y estimulantes; también serían adecuados para un comedor o cocina. Sin embargo, para salas de reuniones, dormitorios u otros sitios con una finalidad parecida, son aconsejables los tonos fríos como los azules.

Como ya se apuntaba al principio, la luz juega un papel muy importante. Un espacio con ventanas pequeñas, con orientación al norte, con poca luz pide tonalidades cálidas. Los colores fríos mejor reservarlos para habitaciones grandes, orientadas al sur y con mucha luz .
Tampoco debemos olvidar la armonía, proporciones del espacio y color: en habitaciones con techos muy altos, el techo se puede pintar con tonalidades oscuras a fin de dar una sensación de más calidez y proximidad. Si se quiere obtener el efecto contrario, o sea engrandecer el espacio, se puede optar por un suelo oscuro y el resto en colores claros, teniendo siempre en cuenta los aspectos mencionados sobre la iluminación.
Los contrastes de colores pueden ser muy interesantes, no obstante hay que evitar que las combinaciones no sean superiores a tres colores ya que el ambiente podría resultar “pesado”.
Existe una gran variedad de técnicas decorativas que van variando según modas y tendencias, consecuencia de la situación social de cada momento. Actualmente, estamos viviendo un resurgir del color y de las formas como necesidad de abandonar la monotonía que dominó durante las últimas décadas, en las que la sociedad se concentró más en la materia que en la mente. De las paredes lisas, blancas, “limpias y prácticas” hemos pasado al renacimiento de técnicas tales como el estuco, la veladura, aguada, acuarelas, etc. todas ellas basada en la combinación de colores o tonalidades aplicadas de forma distinta (llana veneciana, esponja, brocha, trapo, etc.). Concretamente la técnica de la acuarela, muy utilizada por los seguidores de Steiner, tiene un sentido mucho más profundo debido a que la propia estructura estimula la vista constantemente y consigue una vitalidad interior muy positiva. La experiencia ha demostrado que en empresas dónde se ha utilizado ese método, ha mejorado la calidad y el ambiente de trabajo.
Para finalizar, quisiera que no se olvidara que todos lo que gira en torno a la vivienda es la proyección de nuestro propio ser, por lo que no dejemos de escucharnos.

© Neus Guin y EcoHabitar. Prohibida la reproducción sin autorización expresa.

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