El futuro está en la naturaleza

nautilus2Las “tecnologías” compatibles, que protegen y mejoran el medio ambiente ya están en la propia naturaleza de la evolución. La naturaleza ha desarrollado desde su origen una infinidad de materiales, procesos, estructuras y estrategias, que han sido probados y mejorados durante millones de años.

La seda de la araña es muchísimo más dúctil y cinco veces más resistente en relación a su peso que el acero de mayor grado. La luciérnaga produce luz fría con una pérdida de energía casi nula (una bombilla incandescente normal desperdicia el 98% de su energía en forma de calor). Un escarabajo, que desova en madera recién quemada, ha desarrollado una estructura capaz de detectar la radiación infrarroja exacta que produce un incendio forestal y ubicarlo a cientos de kilómetros de distancia. Ya se está explorando ese talento. Muchísimos procesos, que siguen siendo actualmente una utopía para los técnicos, ya se han materializado de forma óptima en la naturaleza. La biomímesis es la disciplina científica, que se ocupa de localizarlos y está en auge a nivel internacional. Biólogos e ingenieros están descubriendo desarrollos de trascendencia insospechada.

El pasado mes de octubre, durante el IV Congreso Mundial de la UINC, celebrado en Barcelona, se presentó en Cosmocaixa el proyecto Nature’s 100 Best Technologies (Las 100 mejores tecnologías de la naturaleza). La iniciativa es una creación de la red de Iniciativas e Investigaciones para Cero Emisiones, (Zero Emissions Research and Initiative, ZERI), junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) y la Unión Mundial para la Conservación (IUCN). ZERI contrató a la empresa consultora Biomimicry Guild de Janine Benyus, una revisión de la literatura científica para identificar las adaptaciones de la naturaleza que puedan inspirar a la humanidad para diseñar una sociedad más saludable y sostenible. Cómo podemos llegar a la economía del mañana aprendiendo, e imitando, el modo como la naturaleza ya ha resuelto muchos de los problemas tecnológicos y de sostenibilidad que la humanidad aún no tiene resueltos. Según Gunter Pauli, creador del proyecto, “La vida resuelve sus problemas con diseños muy bien adaptados, con una química que no es una amenaza para la vida, y con un uso inteligente de los materiales y de la energía. ¿Que mejores modelos podíamos tener?”

Jorge Wagensberg director de Cosmocaixa añadió que estas investigaciones se pueden realizar ahora gracias a la nanotecnología, que facilita imágenes muy precisas que son vitales para los científicos. A su juicio, esta nueva forma de inspirar a los innovadores y científicos, basada en la naturaleza y su adaptación, puede suponer el inicio de una tercera revolución humana, “…el principio de una nueva generación tecnológica. Crisis como la del agua o la financiera, están haciendo que los investigadores adopten nuevos puntos de vista y nuevas soluciones más sostenibles”, arguyó el fundador de ZERI.

Plasmadas en un libro de próxima aparición, se han seleccionado 100 innovaciones, las más obvias para su introducción en el mercado, con un análisis competitivo indicando el cómo y el porqué estas tecnologías representan la base de una nueva economía y generarán empleos verdes. En la web www.asknature.org se recogen breves descripciones biológicas de más de dos mil, que pueden consultarse de forma gratuita. Entre ellas, unas 25 ya están comercializadas o lo serán muy pronto.

“La naturaleza ya ha hecho la investigación básica: sólo debemos aplicarla” sostiene Janine.

Por ejemplo, un pequeñísimo marcapasos, inspirado en el sistema bioeléctrico del corazón de la yubarta, la ballena jorobada, está siendo investigado. Será mucho más barato que los actuales y funcionará sin pilas.

Cada año mueren dos millones de niños a causa de enfermedades fácilmente prevenibles con vacunas, y la mitad de éstas se pierden debido a la ruptura de la cadena de frío entre el laboratorio y el lugar de entrega. Inspiradas en el método con el que una planta africana tras secarse, recupera la hidratación, las vacunas que sobreviven sin refrigeración, serán de gran ayuda.

Superficies sin fricción adaptables a los sistemas eléctricos modernos, inspiradas en la piel resbaladiza del pez de arena (scincus scincus), o cómo las escamas de un lagarto del desierto nos enseñan a reducir casi a cero la fricción en engranajes mecánicos.

bool(true)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *