El espíritu de Gaia

centrocomuniA cien kilómetros de la ciudad de Buenos Aires se encuentra Gaia, primera Ecoaldea argentina y nodo de expansión de una propuesta comunitaria que pone en práctica en la vida diaria los principios de la Permacultura.

En las veinte hectáreas de lo que fue durante décadas una planta láctea abandonada y en ruinas, hace 10 años, un pequeño grupo, comenzó a cambiar el paisaje y se ha integrado con él.

Los habitantes de Gaia comparten un espacio de gran belleza y armonía, que además de su propio hábitat, se va transformando rápidamente en reserva de biodiversidad de especies autóctonas. Con trabajo cooperativo y mucha paciencia disponen de variada producción de alimentos, su propia electricidad con aerogeneradores, cocinan y obtienen agua caliente con energía solar, calientan los ambientes con sistemas de leña de alto rendimiento, construyen las viviendas con materiales ecológicos obtenidos en la zona, y comparten bienes y espacios.

En 1991 se funda la Asociación Gaia, con el objetivo de honrar y coparticipar en el proceso creativo y de curación del planeta. Así surgió la idea de crear una Ecoaldea para llevar a la práctica principios de vida sustentable, que sirviera como punto de experimentación e inspiración, se llamó Ecovilla Gaia, como un paso cuántico para reciclar el concepto de “Villa miseria” que es como se denominan a los asentamientos más pobres en las grandes ciudades Argentinas. La idea fue recuperar el sentido comunitario que se daba entre las personas que llegaban del interior del país a esos asentamientos, y por otra parte transmutar la miseria por abundancia permacultural.

“En octubre de 1995 nuestro espíritu se llenó de alegría y esperanza al participar de la conferencia “Ecovillages and Sustainable Communities”, realizada en la Comunidad de Findhorn. Al finalizar este encuentro fuimos invitados a participar de la reunión para la creación y lanzamiento del GEN (Global Ecovillage Network – Red Global de Ecoaldeas). Fue así como asumimos el compromiso de funcionar como una oficina de contacto para Sudamérica (actividad que hasta hoy seguimos haciendo en la región del sur de Sudamérica)”. 

Sumando energía, entusiasmo y recursos finalmente en mayo 1996 la Asociación Gaia adquirió una finca de 20,5 has en Navarro, provincia de Buenos Aires; existían construcciones en diverso estado de deterioro, parte de una fábrica de productos lácteos. Al principio se dedicaron a restaurar para disponer de habitaciones, comedor, cocina, salón de cursos, oficina, biblioteca, almacén de materiales y un laboratorio para el trabajo con aceites esenciales.

La Ecovilla intenta ser la síntesis de una amplia sabiduría, maximizando la belleza, la serenidad e incrementando la diversidad ecológica de la tierra. Las casas, los caminos y las áreas verdes se interrelacionan con las construcciones. Las estructuras, sus espacios internos y los espacios externos se consideraron para funcionar como un sistema donde puedan realizarse simultáneamente diferentes actividades.

Se destinó un espacio intermedio con árboles antiguos a la conservación de la vida silvestre del lugar y como separación entre el espacio comunitario y el área de residentes. Es importante que los residentes puedan tener cierta privacidad; recibir visitantes y estudiantes hace que la vida en el lugar sea muy intensa.

Los elementos del sistema son autónomos y prácticos. Si falla un elemento o varios no se produce un colapso con efecto dominó. También se provee de elasticidad, por la autonomía los elementos pueden reencontrar un nuevo punto de partida para evolucionar hacia un nuevo sistema.

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One thought on “El espíritu de Gaia

  1. Me parece muy interesante lo que hacen. Los seguiré leyendo pues intento construir algo para mi en esa línea de cuidar el medio y utilizar materiales y energías saludables. Además, con pocos recursos.
    Me gustaría ver más fotos.
    Saludos,
    Mercedes

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