En esta tercera y última entrega, se exponen las soluciones propuestas por el movimiento de permacultura a gran parte de los retos planteados por la muy probable crisis, debida al […]

El Cénit Energético: ¿problema o solución? Una perspectiva permacultural (3ª parte)

grafico2En esta tercera y última entrega, se exponen las soluciones propuestas por el movimiento de permacultura a gran parte de los retos planteados por la muy probable crisis, debida al pico de producción de los combustibles fósiles y consecuente bajada de energía neta disponible para la gran mayoría de habitantes de los países industrializados. Desde luego, el movimiento de permacultura no pretende tenerlo todo resuelto, pero indica seguramente un camino a seguir, con una gran dosis de sentido común y humildad, a la luz de 30 años de experiencias prácticas  en la realización de sistemas sostenibles en todos los rincones del planeta.

¿De qué manera es posible salir del paso, a partir del momento en que los efectos del Pico de Petróleo y del Gas, o sea una disminución importante de la energía neta a nuestra disposición, se conviertan en una realidad innegable? Algunos estudios1 sugieren que, una sociedad que sea consciente de una tal avenencia, debería empezar a prepararse al menos una década antes de que los efectos empiecen a ser notables. Otros sugieren que sería necesario empezar movilizaciones del tipo de las que se hacen en tiempo de guerra. Pero no es esto lo que está ocurriendo.

Puede ser útil tener en cuenta momentos del pasado reciente, en los que se han dado situaciones comparables. Tenemos 2 ejemplos de los cuales aprender: la labor del gobierno británico, antes de que los nazis cortaran el suministro de alimentos y otras materias primas a la isla, justo antes del comienzo de la II Guerra Mundial y la experiencia más reciente de Cuba, quedándose sin los recursos energéticos suministrados por el entonces bloque soviético. En ambos casos, las personas y los gobiernos colaboraron para salir del paso y mitigar los efectos de la bajada neta de energía, demostrando que es posible, aunque a una escala regional/local, encontrar soluciones sin perder demasiado en calidad de vida y de hecho mejorándola en muchos ámbitos.

El camino que algunos analistas energéticos y permacultores sugieren, a la vista  también de las experiencias mencionadas, es el de Relocalizar la economía y el comercio, “lo pequeño es bonito”, como decía E.F. Schumacher, aludiendo a un grado superior de independencia y autosuficiencia para toda actividad, significando también que toda actividad tiene una escala apropiada. Todo esto apunta a la utilización de un enfoque organizativo biorregional, en el cual cada comunidad pueda satisfacer sus necesidades más inmediatas dentro de la región de territorio, más pequeña, que la contiene, la Biorregión, manteniendo relaciones comerciales con las biorregiones colindantes, e importando algunos bienes de primerísima necesidad o insustituibles, de otras biorregiones progresivamente más lejanas. Pero en ámbito biorregional, será importante diseñar, de manera muy efectiva, el funcionamiento de las comunidades humanas.

Estrategias de la Relocalización 

• Seguridad alimentaria: los supermercados sólo tienen stock para 3 a 5 días, por ello es preciso conseguir desarrollar diferentes estrategias para mantener una producción local de alimentos. Entre ellas destacamos la auto producción, utilizando cualquier espacio disponible. Esto es más fácil en situaciones rurales y periurbanas, pero es posible destinar cada vez más espacios a la producción de alimentos dentro de la urbe, como nos enseña la experiencia de los huertos comunitarios y las granjas urbanas, aun poco conocidos en la  península, pero una realidad en aumento en otros países. En general las ciudades españolas están muy poco preparadas para esta eventualidad, puesto que cuentan con pocos espacios verdes (a diferencia de las ciudades de nuestros vecinos franceses, por ejemplo) que se puedan aprovechar. Restablecer los vínculos entre la urbe y los pequeños agricultores, habilitando terrenos en la proximidad de las ciudades para la producción ecológica y biodinámica, de fruta y verdura y la ganadería sostenible. Ejemplos en este sentido son las experiencias cada vez más numerosas, de Agricultura Apoyada por la Comunidad2 (la gran mayoría de ellas en EE.UU, Japón, Reino Unido, Australia) y las cooperativas de consumidores de productos ecológicos.

Este texto es solo un resumen del articulo completo publicado en "nº 16 EcoHabitar".
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