El canto de los pájararos desde las “cabanes”

A una hora desde Girona, hora y media en coche desde Barcelona, en el corazón del Montseny, dentro del término

las cabanesmunicipal de Sant Hilari Sacalm en Girona, anida un conjunto de cabañas perfectamente camufladas en el bosque. Podríamos pasear tranquilamente sin percibir que a 10 m se esconde una hermosa cabaña meciéndose en la cumbre de un árbol corpulento.

Manu y Karin, promotores con larga experiencia en deportes de aventura, están despertando una nueva inquietud y sensibilidad para los amantes de pasar la noche en contacto con la naturaleza. La clave del éxito se refleja en la falta que hay en el país de instalaciones parecidas para el deporte de experiencias similares. Estas instalaciones gozan de toda la seguridad, garantía, conocimiento e información necesaria, para la estancia en lo alto de un árbol en el bosque.Este pequeño poblado de cabañas se encuentra cercano a un parque de aventura.En Francia hay un total de 300 parques de aventura, y tan solo 20 en España, argumenta Manu Grymonpré. En lugares como en Suiza, Francia y Andorra, estos parques se localizan cerca de las estaciones donde se practican deportes de nieve.Estructura de madera

La estructura externa e interna es igual para las 10 cabañas, para facilitar la construcción y los costes. Las cabanes disfrutan de 30 m2 de superficie. La madera certificada de abeto Douglas, ha sido importada de Francia, dado que en Catalun

ya no tenemos la tradición de cortar la madera abstrayendo el duramen o corazón del tronco, parte más rosada y resistente, fundamental para construir la estructura que reparte el peso y las vigas. Para el aislamiento térmico de las paredes, desde el interior, las cabanes disponen de una capa de machihembrado de la misma madera protegida con aceite de linaza para la humedad, una capa de aislamiento

hecho de abeto y cáñamo, otra capa de machihembrado Douglas, una cámara de aire de 10 cm y una capa de machihembrado de castaño que da al exterior sin ningún tipo de protección ni barniz, ya que el propio castaño puede resistir las inclemencias del frío y calor durante 40 años. La cubierta, se ha forrado con pequeñas tabletas de madera de castaño (conformando las tejas), colocadas estratégicamente con la parte del ojo de la madera hacia abajo, para que el sol ondule la tableta con el calor, facilitando el desagüe del agua de lluvia.

Las puertas de la terraza se deslizan sobre guías, están construidas con doble cristal, obteniendo una resistencia térmica de resultado 1.5.

De cuatro de las ocho esquinas de las cabanes unas cuerdas de acero tensan y se unen en lo alto del tronco. Con esto se permite la suspensión y se impide la compresión de los laterales de la cabaña, repartiendo el peso de una totalidad de 4 toneladas y 200 kg.

Las cabanes se construyen en el llano del tronco, y una vez finalizadas se suben a lo alto del tronco con la ayuda de duplicadores de fuerza.

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