El calero de San Justo volverá a humear

El domingo, 3 de agosto, el calero comenzará a vomitar los primeros trozos de cal viva

A las 11:00 horas del sábado 2 de agosto una representación del Forum Ibérico de la Cal, procedente de Mallorca y Madrid, junto a Juan y Julián Arana, encenderá el calero.

El espeso humo de los caleros se apagó hacia mediados del siglo XX. Sin embargo, en el año 1996 la asociación Ipizki Taldea, de Zeanuri (Bizkaia), recuperó el viejo calero de San Justo, situado al pie del monte Gorbeia, y elaboró cal a la antigua usanza. Los días 2 y 3 de agosto, el horno de cal volverá a humear por decimonoveno año consecutivo. En el acto del encendido de este año participará una representación del Forum Ibérico de la Cal (FICAL), procedente de Mallorca y Madrid.

Una delegación del Forum Ibércio de la Cal, asociación que reúne a profesionales relacionados con la cal —fabricantes, bioconstructores, restauradores…— será la encargada de encender el viejo calero de San Justo junto a los hermanos Juan y Julián Arana.

Como todos los años, el primer fin de semana de agosto se celebrará la romería en torno a la ermita de los santos Justo y Pastor, situada en la barriada Otzerinmendi de Zeanuri (Bizkaia), en las faldas del monte Gorbeia. Además de disfrutar de la fiesta, los asistentes tendrán la oportunidad de conocer los detalles de una actividad que tuvo gran importancia en la sociedad tradicional: la elaboración de cal.

A las 11:00 horas de la mañana del sábado 2 de agosto se encenderá el calero, y una casi olvidada pero inconfundible humareda blanca volverá a elevarse entre los robles de San Justo buscando la cumbre del Gorbeia; al amanecer del día siguiente el viejo horno comenzará a vomitar los primeros trozos de cal viva.

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Antes del encendido hay que cargar el calero de madera y piedra caliza

Abandonado desde 1950

El año 1996 la asociación Ipizki Taldea reconstruyó y recuperó el viejo calero, abandonado desde el año 1950, y lo puso en funcionamiento bajo la dirección de Juan y Julián Arana, dos de las cuatro personas que elaboraron la última hornada de cal en este mismo lugar. Fue aquel año 1950, cuando los hermanos Juan y Julián Arana, y Cándido(+) y Félix(+) Goikuria encendieron el calero por última vez. Mientras Félix y Juan se encargaban de la elaboración de la cal, Cándido y Julián, ayudados por una yunta de bueyes, se responsabilizaban de acarrear la leña y la piedra caliza junto al horno. En total fabricaron dos mil quintales de cal, es decir, unos cien mil kilos, que fueron utilizados como abono en las tierras de labranza de ambas familias.

 

Calero de tipo francés

El calero de San Justo es del tipo conocido como francés —frantsesa— que se caracteriza por estar excavado en una zona de pendiente o contraterreno. Este horno, de forma troncocónica invertida, tiene una profundidad de cuatro metros, un diámetro de ciento cincuenta centímetros en la parte superior y cuarenta centímetros en la inferior.

Además del horno, los dos elementos necesarios para elaborar la cal son la piedra caliza y el combustible, es decir, la madera.

En primer lugar, se carga el calero de leña y encima se dispone una capa de piedra, de modo que queden tapados los huecos, y se enciende por la boca situada en la parte inferior —labe-ago—. La piedra se va calcinando y convirtiéndose en cal. A medida que avanza el proceso de calcinación se procede a cargar el calero con más combustible y piedra, al mismo tiempo que vomita la cal por la boca inferior o labe-ago.

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La piedra caliza, la madera y el fuego se mezclan en el calero Foto: J. M. Arruabarrena

Trabajo en auzolan

Este trabajo requería el esfuerzo y la colaboración de un elevado número de personas, por lo que frecuentemente se realizaba de forma comunitaria —auzolan—, uniéndose para ello un grupo de caseríos o todas las casas que integraban un barrio —auzo—.

La mejor época del año para hacer hornadas de cal era la primavera, entre los meses de abril y junio.

 

Usos de la cal

La cal ha sido usada desde la antigüedad por distintas civilizaciones, como la egipcia, que la utilizaba en los embalsamamientos. En Euskal Herria, se conoce su empleo como material de construcción desde la época romana, aunque será a partir del siglo XVII cuando se extenderá su uso, debido a su aplicación en la agricultura.

El calero, karabi, o, karabei en Gorbeialdea, era un elemento habitual en la sociedad rural tradicional, ya que la cal era un producto que tenía múltiples aplicaciones. Así, mezclándola con agua y tierra, se obtenía el mortero necesario para la construcción de muros y paredes, y combinándola con agua era utilizada para el blanqueado de los caseríos. En la agricultura, cumplía la función de abono de las tierras de labranza, a la vez que eliminaba los insectos perjudiciales para los cultivos. En la ganadería, servía para curar las heridas infectadas de las patas de los animales, o, como desinfectante de los establos. En la industria peletera se usaba para descarnar las pieles de los animales. En medicina, se recetaba el agua de cal para hacer gárgaras contra la amigdalitis, faringitis, afecciones de piel, etc. Es de reseñar, además, su utilización como conservante de huevos.

Como consecuencia de la gran diversidad de funciones que cumplía la cal, los caleros proliferaron por doquier a lo largo y ancho de la geografía rural del País Vasco. Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, incapaces ya de competir con la producción industrial de los abonos químicos y del cemento, comenzaron a ser abandonados para llegar a desaparecer hacia los años cincuenta. Actualmente los caleros están en desuso y en avanzado estado de ruina.

La recuperación de este viejo calero supone poner un grano de arena en la preservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico-cultural de Gorbeialdea, al mismo tiempo su anual puesta en marcha permite conocer in situ los pormenores de esta actividad tradicional. El calero de San Justo humeará de nuevo los días 2 y 3 de agosto.


 

El acto del encendido del calero

Día: Sábado, 2 de agosto. 

Hora: 11:00 de la mañana.

En qué consiste: Cargar el horno de leña y piedra caliza, y encenderlo. Este año será una representación del Forum Ibérico de la Cal (FICAL), procedente de Mallorca y Madrid, quien, junto a los veteranos Juan y Julián Arana, encienda el calero.

Hamaiketako: Tras el encendido, todos los asistentes degustarán un hamaiketako consistente en tocino, pamitxa, vino y agua.


 

caleros1Recuperando el patrimonio histórico-cultural de gorbeialdea

Para IPIZKI el patrimonio además de memoria del pasado, es también un recurso para el presente y para el futuro

El año 1996 la asociación Ipizki Taldea de Zeanuri (Bizkaia) recuperó el viejo calero de San Justo, situado al pie del monte Gorbeia, y elaboró cal a la antigua usanza. Desde entonces, cada primer fin de semana de agosto —este año los día 2 y 3 de agosto— el horno de cal vuelve a humear. Pero además, año tras año la asociación realiza labores de acondicionamiento del calero y su entorno: “El primer año recuperamos el horno que se hallaba abandonado desde el año 1950; en el año siguiente construimos una cabaña de madera y tepes; el tercer año cercamos con traviesas el entorno del calero, y el cuarto, viendo que corría peligro de derrumbarse, reconstruimos una de las paredes. En el año 2000,  acondicionamos la cabaña y mejoramos los accesos a la parte inferior del horno; en el 2001, completamos las escaleras de acceso a la parte inferior y renovamos la boca superior del calero; en el verano del 2002 construimos un tejadillo sobre la boca inferior y levantamos dos paredes laterales para evitar los derrumbamientos de tierras. Sin estas reformas el calero se habría hundido. En el año siguiente colocamos un panel explicativo y dimos por finalizados los trabajos de recuperación. El 2009 colocamos una valla de seguridad en torno a la boca del horno. En adelante, todos los años realizamos labores de acondicionamiento del entorno y arreglamos los pequeños desperfectos que se producen”.

Con estos trabajos IPIZKI Taldea pretende poner un grano de arena en la recuperación del patrimonio histórico-cultural y monumental de Zeanuri en particular y de Gorbeialdea en general, con el objeto de convertir el calero de San Justo en un punto de interés digno de ser visitado en cualquier época del año. “Para IPIZKI el patrimonio no solamente es memoria del pasado, sino que también es un recurso para el presente y para el futuro”

Estas labores serían imposibles de llevar a la práctica sin la colaboración de la población local y de algunas instituciones y empresas. Como apuntan desde IPIZKI, “sin la dirección de Juan y Julián Arana —dos de las cuatro personas que elaboraron la última hornada de cal en este mismo lugar el año 1950— no habríamos sido capaces de recuperar y poner en marcha el calero, ellos son nuestros maestros. Por otra parte, hay que agradecer también el apoyo económico que hemos tenido, en un principio desde la Asociación de Agricultura de Montaña Gorbeialde, y, sobre todo, por parte del Ayuntamiento de Zeanuri. Para finalizar las obras de rehabilitación fue fundamental el apoyo del Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia. Además, hay empresas como BBK, Cementos Lemona, o Bernaola Zerrategia que nos han echado una mano”.

Éste será el decimonoveno año consecutivo en que la piedra caliza, la madera y el fuego se unan en el calero de San Justo, y todo aquel que quiera conocer los detalles de la elaboración de cal tiene su cita en Zeanuri los días 2 y 3 de agosto.


Para más información podéis contactar con lo teléfonos: 653016117 / 630927576

www.ipizki.com

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