EH 62. Eficiencia con bioconstrucción

El cambio que este planeta necesita para su supervivencia requiere de un esfuerzo por parte de todas las personas que lo habitamos. Y es en el día a día donde podemos realizar estos cambios: nuestros hábitos de consumo, la alimentación, el gasto de energía, cómo nos movemos…

Esta editorial va de cómo ahorrar dinero y recursos en nuestra vivienda con inversiones razonables y de la importancia de emprender estas actuaciones con los criterios que establece la biología del hábitat (bioconstrucción y bioarquitectura) en los que, además, se plantea, entre otros aspectos, la utilización de materiales biocompatibles (saludables) y con la mínima huella ecológica, producidos de forma ética y respetuosa.

Eficiencia con bioconstrucción

Eficiencia con bioconstrucción

En la actualidad el consumo del sector residencial se lleva buena parte de la energía que consumimos, un 30%. Una vivienda española consume al año 9.922 kilovatios-hora (kWh), que equivalen a 0,85 toneladas de petróleo. No todos consumimos lo mismo. Las viviendas unifamiliares (casas aisladas) duplican el gasto de energía (15.513 kWh como media anual) de los pisos y bloques de viviendas (7.544 kWh).

Son consumos elevados que, aunque hoy es posible hacer frente, ponen en riesgo las necesidades energéticas de las generaciones futuras.

Hemos construido edificios que gastan mucha energía, son poco ahorrativos en su diseño y, además, hemos utilizado materiales poco adecuados, en muchos casos con una elevada huella ecológica e incluso tóxicos.

Podemos hacer tres cosas: ahorrar, ahorrar y ahorrar. No es broma, rehabilitar ya sea nuestra casa unifamiliar, adosada o nuestro edificio traería, a medio y largo plazo, beneficios económicos en la salud para las personas, para la comunidad y para el planeta. Ahorramos dinero, ahorramos en salud y ahorramos recursos.

Es preciso plantear proyectos de edificios de energía casi nula o nula. Por ejemplo dotándolos de criterios bioclimáticos puede conseguirse un ahorro energético del 65% con solo un incremento del coste de un 17% 1, con sistemas energéticos autosuficientes fotovoltaicos y colectores de ACS, utilizando materiales biocompatibles con la mínima huella ecológica y de producción local.

¿Que hacer con los edificios ya existentes?

En cuanto a los edificios ya existentes, es relativamente sencillo conseguir ahorros superiores al 50% con buenos criterios de rehabilitación, por ejemplo, dotándolos de un SATE, con un aplacado de plaqueta ligera (como paneles de viruta de paja aglomerada con cal). También dotando las fachadas sur y oeste con sistemas de sombreado vegetal y/o fachadas ventiladas.

Las alternativas son completamente factibles y se consiguen con un coste muy inferior al esperado. Para hacernos una idea, el coste por persona estimado en el estudio realizado por el ingeniero Ismael Caballero, sería de 20.800 euros en las viviendas ya construidas y de 10.300 en las de nueva construcción. Su amortización económica rondará entre 14 y 29 años, pero el ahorro de emisiones resulta espectacular. La vida útil de los equipos de producción limpia, ronda entre 20 y 40 años para los de producción térmica y de más de 60 años para los solares fotovoltaicos. Los beneficios medioambientales son de tal magnitud que parece  absurdo no poner en práctica las soluciones que se proponen.

En el mencionado informe se expone que con una voluntad política adecuada es posible conseguir que todas las viviendas del estado sean autosuficientes en el plazo de 17 años, creando 1.340.000 puestos de trabajo.


Puedes conseguir el último número aquí.

  1. – Datos de 2005.
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