Edificios urbanos buscan ser autosuficientes en agua

En uno de los suburbios urbanos de Seattle, una pequeña escuela elemental pretende no usar más el agua potable de la red municipal ni el alcantarillado.

El retrete del aula en una escuela de Seattle (EE.UU.) convierte los residuos en composta y trata las aguas negras en lugar de descargarlas en las tuberías del alcantarillado municipal. El agua de los lavabos no fluye por las cañerías de desagüe, sino que es reciclada en un muro de 4 metros de altura lleno de plantas, que a la postre la absorben.

Una plétora de edificios “verdes” aspiran a generar tanta energía como la que usan, pero el nuevo edificio de ciencias de la escuela Bertschi es uno de decenas en Estados Unidos que van aún más lejos. Quieren desconectarse de la red de agua y alcantarillado municipal para recolectar, reciclar y reutilizar agua potable y residual en sus propias instalaciones, un concepto llamado con frecuencia “cero agua”.

El ejército estadounidense aspira a que varias de sus instalaciones lleguen a cero consumo de agua y energía, y cero generación de desechos, y esta semana designó las bases de Fort Riley, en Kansas, Camp Rilea en Oregon y la Base Conjunta de Lewis-McChord, en Washington, entre otras, para que alcancen esa meta.

Este mes, la Universidad de Miami inició la construcción de un dormitorio que reciclará toda el agua procedente de las duchas, retretes, y lavandería para todos los usos, salvo para beber y cocinar. Con una subvención de dos millones de dólares de la Fundación Nacional de Ciencias, los investigadores desarrollan un sistema que transforma el agua residual en agua potable al mismo tiempo que depura productos farmacéuticos y otros contaminantes.

“El agua es un tema pendiente tras la energía”, dijo el profesor James Englehardt, especializado en ingeniería del medio ambiente en la Universidad de Miami y que encabeza el proyecto. “La energía y el agua están íntimamente ligadas. Tenemos abundancia de agua, pero hace falta mucha energía para purificarla”.

Pese a la noción popular de que en Seattle llueve mucho, la conservación del agua es una preocupación porque los veranos suelen ser secos.

Los partidarios del plan sostienen que el proyecto escolar de Seattle y otros parecidos son muestra de que el agua es un recurso precioso. Tratar las aguas residuales en el lugar donde se generan y aprovechar las lluvias representa un ahorro en terrenos, infraestructura, energía y productos químicos necesarios para suministrarla a los grifos y tratarla posteriormente cuando es drenada de los baños.

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