¿Edificios totalitarios para proteger el clima?

Una crítica de los edificios de ahorro energético automatizado.

La Normativa de la Construcción noruega de 2012 y el anuncio del establecimiento de la Casa Pasiva como norma general a partir de 2015, marcan un fatídico cambio de paradigma en la práctica constructiva: por primera vez se establece la mecanización como premisa para, simplemente, poder habitar una casa.

Mediante los cambios que se están introduciendo ahora en el sector de la construcción noruega y en la mayor parte de los países de la Unión Europea, pronto el clima interior en nuestras casas y su gestión energética, se confiarán más y más a tecnologías avanzadas, sustrayéndose así a nuestra influencia. Y el hecho de que éstas pueden supuestamente cuidar mejor de nosotros y del medio ambiente, legitima una política oficial de subvenciones con el objetivo de que las nuevas tecnologías sean utilizadas por el máximo de gente posible.

En paralelo se está desarrollando la denominada “smart house” (vivienda inteligente) que, además del arsenal completo de medidas de ahorro energético ofrece toda una serie de servicios adicionales, como por ejemplo técnicas de seguridad para mayores y discapacitados. ¿La puerta está cerrada con llave? ¿El horno está apagado? Y, a continuación: ¿El ritmo cardíaco está bien? ¿Se ha tomado la medicina? … Todas estas medidas se toman con la mejor de las intenciones y de ahí que sean de lo más adecuado para ser recogidas en posteriores normativas para la construcción.

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