EcoHabitar 57. Editorial

Es significativo que estamos ante un sector, la bioconstrucción, concebido e impulsado desde abajo hacia arriba, desde el esfuerzo personal de la gente de la calle y las iniciativas de valientes emprendedores. El impulso, las pautas, los requisitos, las necesidades, los estándares y las innovaciones han salido desde esta energía, enfrentándose, muchas veces a unas administraciones conservadoras, reacias a evolucionar y flagrantemente conchabados  con los dictados de los mercados, de las grandes corporaciones y del pensamiento único.

Han sido años de fallo/acierto, de pruebas y experimentos, de búsqueda en lo más profundo de la construcción tradicional y vernácula, materiales olvidados, ideas geniales y prácticas de personas que han sabido ver aquello que cumplía una de las premisas más importantes: respetar nuestro entorno y dejar este planeta lo mejor posible a las futuras generaciones a la hora de crear hábitats dignos para las personas. Que la construcción consuma más del 40% de la energía del planeta y que esos edificios perjudiquen la salud de las personas que los habitan, es algo insostenible y que debemos cambiar.

Y entre muchas personas particulares, entidades y asociaciones debemos tener presente la gran aportación realizada por el Institut für Baubiologie + Nachhaltigkeit IBN para el desarrollo de la bioconstrucción. Desde 1977 esta entidad ha marcado las líneas a seguir en Alemania, extendiendo sus aportaciones a otros países como Francia, Austria, Suiza, Italia, Japón, España y otros muchos en todo el planeta. Su Norma Técnica de Medición en Baubiologie, SBM-2015 es la base por la que muchos nos regimos, las pautas a seguir en este sector. Sus  cursos de formación preparan profesionales a años luz de lo que puede ofrecer la enseñanza convencional universitaria (aunque, hay que decir que últimamente el sector académico se mueve algo).

Ahora tenemos el reto de diseñar lo que será la bioconstrucción del futuro y hay preguntas importantes que tenemos que hacernos para crear esta hoja de ruta: ¿Cómo preservar el espíritu intangible de autenticidad y de compromiso con la ecología, que ha dirigido hasta ahora este sector? ¿Confluirán en algún momento la arquitectura convencional y la bioarquitectura? ¿Seremos fagocitados por el capitalismo y el pensamiento único? ¿Realmente la sociedad se encamina hacia una nueva conciencia, un mayor control al consumo y a todo aquello que deteriora nuestro entorno?

Es evidente que las normas, las leyes y la conciencia de la sociedad han evolucionado. El cómo se edifica hoy en día, no tiene nada que ver a cómo se hacía hace 20 años en pleno boom inmobiliario. ¿Qué pasará dentro de otros 20 años? Posiblemente la necesidad de actuar ante los efectos del cambio climático (ver artículo en pg. 34) nos haga ver las orejas al lobo y nos haga poner en marcha para tomar medidas que, esperemos, sean de envergadura y sin timidez.

Posiblemente la bioconstrucción desaparezca ante lo innecesario de anteponerse y contrarrestar una metodología depredadora y toda la construcción sea, por fin, bio, con materiales locales y renovables, ahorrativa en un 100% y, por supuesto, saludable.

Al cierre de esta edición, y a punto de entrar en imprenta, nos hemos enterado de la triste noticia de que Camilo Rodríguez Lledó nos ha dejado. Hace tiempo, un servidor, buscaba una forma de rendir un homenaje a los pioneros de la bioconstrucción, aquellos que por los 80 empezaron todo esto y que sirvió de inspiración a los que llegamos después; estamos en ello y espero que esta revista pueda ofrecer un artículo para relatar toda aquella aventura. Camilo era uno de estos pioneros. Hasta siempre amigo.

Puedes conseguir la revista aquí.

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