¿Donde se concentran más radiaciones artificiales?

Según el ingeniero experto en mediciones del aire Carles Surià, el dormitorio, y sobre todo la cama, es el sitio de la casa donde se acostumbran a medir más radiaciones artificiales, las mismas que centenares de estudios indican que pueden provocar interrupciones del sueño, dificultades para el embarazo o infertilidad masculina

Como sistemas bioeléctricos que somos, tanto nuestro corazón, como nuestro sistema nervioso, nuestro cerebro y nuestras células están regulados por señales bioeléctricas internas. Las ondas electromagnéticas que hay a nuestro alrededor pueden excitar nuestras células y, dependiendo de la radiación absorbida del exterior, pueden llegar a calentar las células igual que un horno microondas.

El dormitorio, y en concreto la cama, es el lugar donde en general se miden más radiaciones artificiales de la casa”. Así lo afirma Carles Surià, Ingeniero experto en mediciones del aire. Más allá de la legalidad vigente en España, en las camas se acostumbran a medir valores de radiación electromagnética superiores a los umbrales que recomienda la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa (0,1 μW/cm2) para niveles de exposición a largo plazo a las microondas en espacios interiores.

Los aparatos que nos afectan

Radio despertadores, teléfonos inalámbricos, routers WIFI, teléfonos móviles en marcha sobre la mesita y cargándose, interfonos para bebés inalámbricos, cableado eléctrico detrás del cabezal… Todo ello, junto a la entrada de ondas electromagnéticas por la ventana, o de campos magnéticos debido a la proximidad al cableado eléctrico público, puede inducir corrientes corporales parasitarias que exciten el sistema bioeléctrico humano.

En la industria farmacéutica rigen unas normas de evaluación de productos muy estrictas previas al lanzamiento de cualquier nuevo artículo. En el medio físico, donde se transmiten las ondas electromagnéticas, el marco legal no exige estas comprobaciones previas al lanzamiento de una nueva tecnología. Sin embargo, son varias las patologías que estudios científicos relacionan con campos electromagnéticos: desde la interrupción del sueño, la dificultad para el embarazo, la infertilidad masculina o alteraciones en el desarrollo del cerebro de los niños hasta depresión, fatiga y Alzheimer.

No obstante, la principal duda es lo que pasará en el largo plazo. No ha podido realizarse ningún estudio a largo plazo sobre los efectos de las ondas electromagnéticas pulsadas que utilizan las telecomunicaciones digitales.

¿La solución? La prevención

Ante este escenario, la recomendación que da Carles Surià es la prevención. Si se sufre alguno de los síntomas anteriores se puede analizar con mediciones técnicas si hay un exceso de radiación electromagnética, especialmente en los espacios de descanso, pues es allí donde se permanece más tiempo y es el espacio donde el cuerpo se debe recuperar del estrés diario.

Existen soluciones sencillas que pueden reducir las radiaciones artificiales en el dormitorio sin que ello afecte a las comodidades del usuario, como por ejemplo utilizar el reloj despertador a pilas de toda la vida en lugar de uno conectado a la toma de corriente o el teléfono móvil.

Pronto llegará el 5G y se incrementará la información transmitida. Es evidente que la tecnología ayuda al progreso social. Este progreso no debe hacernos olvidar un principio básico, que es el de la prevención ante el desconocimiento de los efectos a largo plazo. ¿De qué sirve tener el WIFI en marcha durante la noche? ¿Merece la pena cargar el móvil en funcionamiento debajo de la almohada? ¿Hace falta ver en primer plano la cara del bebé con el interfono digital?


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