Guillem Ferrer fue el alma del diseño de calzado Camper. Durante 14 años su reto fue producir productos sanos para las personas y respetuosos con la naturaleza, hasta que se […]

Diseño y Autosuficiencia

IMG_0576Guillem Ferrer fue el alma del diseño de calzado Camper. Durante 14 años su reto fue producir productos sanos para las personas y respetuosos con la naturaleza, hasta que se dio cuenta de “que no necesitamos más zapatos, lo que necesitamos es caminar en otra dirección”.

Hace casi tres años decidió dar un frenazo, bajarse del tren y replantearse su vida para “llevar una vida sencilla y compartir una cultura de la simplicidad.  No quería seguir viviendo sin saber quien soy… Para mí espiritualidad quiere decir conocerse a sí mismo. Desde entonces he estado viviendo la mayor parte del tiempo entre el bosque y el huerto haciendo lo que yo llamo viaje interior, el mejor viaje que uno pueda hacer en la vida…

Soy un campesino durante una parte del día, y desde que me levanto hasta que me acuesto, un activista que impulsa el cuidado de la tierra, alma y sociedad. Vivo en la montaña, en una casa que funciona con el Sol, hecha con criterios de bioconstrucción, utilizando materiales locales y reciclados; reciclo en un pequeño estanque todas las aguas grises y negras. Cada día hago mi propio pan, bebo el agua de la lluvia, produzco mi propio aceite y miel, y la mayor parte de la comida que cocino y como, viene del huerto ecológico que cultivo…es un peregrinaje hacia la autosuficiencia. De Gandhi aprendí: Sé el cambio que tu quieres ver en el mundo”.

Lo visité en su casa de Mancor de la Vall y después de charlar un rato de esto y aquello, le pregunté cómo le nació la conciencia. Me habló de los agradables recuerdos de su infancia en el campo hasta los diez años. Sus abuelos tenían una “teulera”, una pequeña fábrica artesanal de cerámica para hacer tejas, ladrillos… Ir con el carro, el ritmo reposado, los frutales… Después la ciudad, primero Inca, luego EEUU, Puerto Pollensa, Palma… Japón, país al que vuelve a menudo… la cultura japonesa…, hasta que decide volver al origen y construirse su casa en el campo. El contacto con el bosque propicia la transformación.

Me cuenta que el periodista y escritor Jordi Bigues es su mentor ecológico, le conoció cuando propuso a Camper  la filosofía de hacer zapatos que funcionaran como árboles y la empresa como un bosque; él le introdujo en los temas ecológicos, desde entonces son amigos: ”para eso están los negocios, para hacer amigos y servir a la comunidad”.

El diseño de Sa Pedrissa

Fué su amiga Sybilla la que le inició y le presentó a  Julio Campos y Lidia Carpio, agroforestadores, que lo introdujeron en la permacultura. Julio le habló de un sabio japonés que hacia una agricultura muy natural; en 1999 invitaron a Fukuoka a la isla. Allí, además de la agricultura del no hacer, les habló de lo cercano al desierto que es el paisaje mediterráneo. “A la naturaleza le falta vitalidad, y esta falta de vitalidad se transmite a la comida y a través de la comida a las personas. No veo variedades en los campos. Es como si la naturaleza fuera muy simple y los nutrientes también son muy simples. Tengo un plan para hacer una olimpiada verde, una campaña de repoblación forestal por el Mediterráneo con bolitas de arcilla. España, sobre todo padece un problema grave de desertización.”  

Hace unos 13 años compró una finca de 18 cuarterades (14 hectáreas), en el término municipal de Mancor de la Vall, (Mallorca). La finca está situada en el Puig de Massanella, en las estribaciones de la Serra de Tramuntana, con una amplia y preciosa vista sobre el valle, puede verse Inca y al otro lado, en días claros, el mar de la bahía de Alcudia. Se hizo construir una casa lo más integrada y respetuosa con el entorno; la construcción duró dos años. Una casa hecha con la colaboración de muchas personas. Quería una casa ecológica, hecha con criterios de bioconstrucción, materiales no contaminantes y locales, que funcionara con el Sol, que se reciclaran todas las aguas grises y negras con huertos y  vergeles, completado todo ello con una piscina natural.

En el diseño y  la construcción de la casa propiamente intervinieron Toni Esteva, aparejador y  “l’amo” en Toni un constructor de “marjades” (muros de piedra para las  terrazas y bancales, que tanto abundan en Mallorca).

En el proceso también intervinieron Toni Marín, fundamental y Miracles Delgado que además de estructurar espacios con diversas plantaciones alrededor de la casa; realizó el sistema de reciclaje de aguas grises y negras por lagunaje con plantas, entre las que destacan los papirus, y con Albert Torrents la piscina natural que depura el agua con plantas. Previamente Mariano Bueno hizo los estudios geobio-lógicos pertinentes, de toda la finca y de la vivienda.

 

Este texto es solo un resumen del articulo completo publicado en "nº 16 EcoHabitar".
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