¡Para los físicos, la luz es algo sencillamente físico, algo que puede medirse de forma precisa. Para los biólogos, se trata de algo esencial para la vida y para los […]

Diseñando con la luz, para la salud, el bienestar y la belleza

¡Para los físicos, la luz es algo sencillamente físico, algo que puede medirse de forma precisa. Para los biólogos, se trata de algo esencial para la vida y para los psicólogos es una gran influencia en el estado de ánimo, que tiene consecuentes implicaciones en la salud. La luz juega un papel importante en nuestra salud.
© Foto Heddewen Day

Foto Heddewen Day

Hoy en día vivimos de forma muy diferente a como lo hacían nuestros ancestros, ¿qué significa esto para la salud del planeta o incluso para nuestra propia salud?. Muchos de nosotros vivimos bajo condiciones de luz artificial, tanto como con la luz del día, es lo más normal levantarse después de que haya salido el sol, irse a la cama mucho después de que se haya puesto el sol y trabajar lo suficiente en el interior como para necesitar al menos algo de luz eléctrica. ¡Menudo gasto ambiental más alto qué podría reducirse si utilizáramos mejor la luz solar!.

La luz solar es esencial para la vida. El sol en sí mismo es ferozmente poderoso, pero su luz alcanza la tierra de forma moderada gracias a una gran diversidad de capas protectoras que incluyen las nubes, las hojas, los edificios,… Estos filtros transforman su poder agresivo en una fuerza para la vida, y lo hacen de muchas maneras y a muchos niveles. Ahora, sabemos que no dependemos únicamente de la luz del sol como combustible para la cadena alimenticia, al igual que tampoco dependemos sólo de los ojos para poder ver.

Nuestra alma anhela la luz del sol, pero más allá de esto, los efectos desinfectantes y profilácticos de la luz solar han sido reconocidos desde hace más de un siglo. En 1980, Kock demostró que la luz solar mataba la bacteria de la tuberculosis, cuando la hizo entrar en un área inundada de luz solar en un sanatorio. Las influencias de la luz y el aire en la salud fueron un asunto impulsor para los primeros arquitectos funcionalitas motivados por los asuntos sociales. Desde los años 50 los hospitales comenzaron a confiar en los antibióticos en lugar de en la luz solar, sin embargo, en 1956 se descubrió que la luz solar aminoraba la ictericia infantil. De hecho, parece que esta enfermedad está causada por la falta de la luz del sol, lo cual tiene implicaciones en el cuidado obstetricio y el diseño de las guarderías.

 

La luz, nuestro alimento interior

Fisiológicamente la luz solar acelera la eliminación de toxinas (1). Es vital para la asimilación de calcio, la producción de vitamina D y los procesos del hígado (2). Nuestro cuerpo también tiene órganos regulados por hormonas (glándula pituitaria, glándula pineal e hipotálamo) que se alimentan, al menos en parte, por la luz. Entre las consecuencias hormonales de la luz inadecuada se incluye la depresión. Toda la vida depende de la luz del sol. La luz del día es luz solar repartida por la atmósfera y radiada sobre nosotros desde todas las direcciones, aunque no con igual color o intensidad, tiene un ancho espectro, visible e invisible, que es necesario para la salud. La luz del día es tan importante para la glándula pineal que las ovejas, particularmente sensibles en este sentido, no pueden reproducirse en condiciones de interior, lo cual hace que surjan preguntas en cuanto a la fertilidad humana. Un espectro de luz restringido causa serias enfermedades en los animales de laboratorio y también se cree que lo hace en los seres humanos (3).

Se estima que el Desorden Afectivo Estacional (SAD, Seasonal Affective Disorder) afecta de un 5 a un 10% de la población de Gran Bretaña, llegando a asociarse la luz inadecuada a los suicidios. El “Pesimismo” se asocia tanto a la luz como al estado de ánimo. La duración, la claridad, el espectro y la dirección de la luz son importantes, pero de forma más especial lo es la vida… Piense en el ambiente que proporciona una vela a una habitación y después imagine una luz eléctrica al mismo nivel.

Yo puedo leer con la luz de una sola vela, aunque la iluminación recomendada para una oficina es la equivalente a 10 – 15. Esto no es porque la visión se haya deteriorado desde las velas, sino por la naturaleza de la luz. Las luces fluorescentes mediante la oscilación de encenderse y apagarse, sólo informan al ojo de forma intermitente. A diferencia de la luz del día y de la luz de las velas, tienen un espectro limitado y carecen de la propiedad de estimular la vida, así que tampoco “alimentan”. No hace falta preguntarse entonces por qué las velas y los fuegos son tan hipnóticos para los niños, e incluso para los adultos.

Parte de nuestro alimento viene de la luz. Este alimento es bastante diferente del estímulo, se requiere bastante, pero nunca en exceso, supone cambios constantes y suaves y tiene que ver con una gran diversidad de factores cualitativos, sensoriales y estéticos.

 

Viviendo con la luz

La luz del día está relacionada con el paso del tiempo. En el ciclo de la luz y la oscuridad, cambia la fuerza, dirección, duración y espectro de la luz, existen ritmos diurnos y estacionales. Tanto espacialmente como temporalmente, sus cualidades son infinitamente variadas, como el latido del corazón, sus ritmos están vivos. En contraste, la luz eléctrica no varía y repite sin fin fluctuaciones mecánicas idénticas. Las cosas vivas, desde los huesos y los músculos hasta los ojos, necesitan movimiento y estimulación para el crecimiento y la salud y de la misma manera los pensamientos y los sentimientos. El cambio está ligado a la vida, no hay duda que la luz del día nos proporciona energía vital.

La luz del día varía en calidad según las diferentes direcciones en el cielo. Mientras que las ventanas situadas en una sola dirección simplifican la calidad de la luz, las ventanas en diferentes muros traen la luz solar del exterior llena de vida que juega con el color y la intensidad del interior. Las habitaciones con ventanas en dos o más muros tienen una luz más equilibrada, evitan la sobre iluminación y las zonas oscuras y reemplazan las siluetas por los modelos tridimensionales. Pero lo más importante es que permiten que el cielo y las diferentes sombras complementarias y colores interactúen de una manera viva y en constante cambio, alimentando así nuestros órganos sensibles a la luz. No es sorprendente que la mayoría de la gente prefiera tales habitaciones. En este caso los efectos fisiológicos y estéticos se entrelazan.

El color de la luz del día varía con la dirección, así como con el momento del día, por lo tanto las habitaciones que se orientan al sur disfrutan de una luz caliente, mientras que las orientadas al norte son frías, firmes e incoloras. La luz procedente del este nos despierta; la luz de la tarde es más pesada, deslumbradora en verano e incluso soporífera en invierno.

El color, especialmente la luz coloreada, induce los estados de ánimo y de alguna forma distinta lo hace también el ángulo de la luz. La luz tropical del día proveniente de arriba proyecta sombras pequeñas, densas y de bordes marcados. El sol poco profundo del sub-ártico da unas nubes de luz inferior y sombras largas y suaves. Las distintas cualidades de la luz enfatizan las diferentes relaciones, llegando a afectar como vemos el mundo y respondemos a las situaciones. De esta manera la calidad de la luz del día contribuye en gran medida al alma de una región. La luz del día nos conecta con los ritmos y los estados de ánimo en el corazón de cada lugar en particular.

 

Diseñando con la luz

¿Qué repercusiones tiene esto en cuanto al diseño de habitaciones, jardines y lugares en el exterior?. Tradicionalmente, se distribuían las habitaciones, patios y jardines para el aprovechamiento de la luz en los momentos en los que se usaban. Profundizando un poco más, puede decirse que las habitaciones sociales necesitan una luz cálida, mientras que las contemplativas necesitan una luz más fresca con pequeñas fluctuaciones en el ambiente. Las actividades que necesitan de alerta intelectual necesitan mucha luz, las destinadas más al sueño necesitan algo próximo a la mágica luz del crepúsculo. Muchos edificios distan bastante de ser ideales, e incluso están totalmente sombreados por otros, o no encajan con los modos de vida individuales: Están bien orientados en la mañana y usted está sólo por las tardes, o son frescas y amplias cuando usted quiere algo más recogido.

La reflexión puede compensar la mala orientación. Yo he podido experimentar la luz de la mañana desde el oeste al reflejarse en la ventana del vecino. Varias habitaciones están alineadas cardinalmente, así que se puede decir que en las que están orientadas al este, las ventanas situadas hacia el sur en el centro maximizan la entrada de luz. Los edificios que se benefician de la calefacción, como las escuelas, estarán orientados de forma óptima hacia el sureste. Por otro lado, los jardines domésticos necesitan una luz agradable cuando los niños vuelven de la escuela: si en el invierno a las 3.45 de la tarde están orientados al sur con 60º al oeste, entonces resultará óptimo. (Pero la longitud afecta donde está el sol, entonces por cada grado más al oeste, serán 4 minutos más tarde. Claro que en verano se añade otra hora (o unos 15º). En una ocasión, construimos un vestíbulo de un edificio comunitario en Suecia y elegimos ubicarlo con una orientación noroeste. En invierno no hay sol en las tardes de todas formas, pero en verano el sol está en el noroeste a las 10 de la tarde, ¡una hora perfecta!.

El color y la textura pueden modificar el carácter de la luz, calentando y suavizando las habitaciones demasiado frías; apaciguando y refrescando las que son demasiado cálidas. En los climas cálidos, las alfombras, demasiados muebles y la parafernalia de la vida cómoda resultan en un ambiente intolerablemente cargado. El ojo necesita colores más fríos y un descanso sosegado y la piel superficies más frescas como suelos de baldosa. Lo ideal es que todo esté lavado por una luz verde filtrada por las hojas de la vegetación.

Hasta que el aislamiento transparente sea asequible, cuanto más grande sean las ventanas, más difícil es el control térmico. El vidrio de control solar, las pantallas contra los insectos, las cortinas de red y los cristales triples reducen la luz, así que harán falta ventanas más grandes. (Cada cristal se hincha un 20% cuando se calienta). La privacidad visual puede eliminar la necesidad de cortinas y los ventiladores de techo o las cortinas de aire a presión en el interior pueden conducir a que vengan las moscas de vuelta.

Equilibrar la perdida de luz contra la perdida o ganancia de calor significa (en Gran Bretaña) tener ventanas equivalentes a un 20% de la superficie del suelo, para las habitaciones orientadas al sur un 30%. El buen almacenamiento del calor, la ventilación, el sombreado estacional y un aislamiento movible nos permiten más.
La luz procedente del tejado es mucho mayor que la procedente de las ventanas; tres veces más si proviene desde arriba directamente, dos veces o dos veces y media más si proviene de tejados inclinados. Cuando el aire caliente sube, la diferencia de temperatura entre dentro y fuera se incrementa y de esta forma la pérdida de temperatura aumenta de forma significativa cuanto más alta está la ventana. La iluminación del tejado procedente de muros orientados al sur, inclinados hacia el sol caliente del verano, son “hornos” potenciales, a no ser que estén sombreados por árboles, aunque en las latitudes del norte, como en Gran Bretaña, es raro encontrar una casa que se pueda refrescar de forma adecuada por ventilación cruzada.

 

Las cualidades de la luz reflejada

La luz puede fluir en líneas rectas, pero la luz del día procede del cielo entero y se refleja alrededor de las habitaciones, viéndose afectada por el tono, color y textura de las superficies. La reflexión en el exterior incrementa la luz en el interior, la nieve prácticamente la duplica y cambia su color, dirección, dispersión y calidad de forma significativa. El ojo lo corrige al color del ambiente, pero aún así afecta nuestros estados de ánimo. Compare la luz reflejada por el cemento húmedo y gris con la agradable luz procedente del reflejo de las hojas en primavera, o la luz de una dorada puesta de sol en invierno. Gran parte de la luz en el interior procede del tejado, pero como ha sido reflejada por la tierra en el exterior y los suelos en el interior, sus colores afectan el ambiente.

La textura puede avivar esta luz reflejada. La luz reflejada en el agua ilumina los techos (como hacen las luces de estanterías), pero es también dispersa, en movimiento y a veces refractada por el arco iris. Yo utilizo elementos de agua, como corrientes y estanques, para depurar, refrescar, ofrecer barreras de seguridad o privacidad (¡normalmente para todo esto al mismo tiempo!), los sitúo para que también puedan reflejar la luz prismática, llena de vigor y vida, en las habitaciones.

Cuanto más viva sea la luz, más atractivos resultan los lugares. La auto alineación de los reflectores solares y las llamas de gas simplemente no puede competir con la sombra moteada de la luz reflejada del agua que baila, o la chispeante luz del fuego. La luz con la textura de las sombras anima hasta las habitaciones más sombrías, haciendo que las ya atractivas canten.

Todo el mundo ansía la luz del día. En casa todo el mundo quiere una habitación soleada; en el trabajo los trabajadores veteranos obtienen las mejores posiciones al lado de las ventanas. Además de la luz natural, también se puede disfrutar de las vistas, la orientación en el lugar y el tiempo, que suponen un descanso para los ojos y para la mente. Incluso los grandes edificios comerciales pueden hacer que la luz del día sea accesible para cada empleado y ¡hacer que esto reporte beneficios económicos!. Este fue el caso de la compañía Lockheed, que cuando se trasladó a unas oficinas con iluminación natural, el absentismo laboral disminuyó un 15%, llegando a recuperar de forma triple los costes de iluminación cada año y obteniendo también los beneficios de la luz del día (4). Nosotros como clientes sabemos esto, pero además Wallmart, en un estudio que realizó, encontró que las ventas eran mayores de forma significativa en las zonas de iluminación natural (5).

 

La luz del día y el alma

Al igual que la luz del día afecta los estados de ánimo, está también ligada al alma de un lugar y a la gente que vive en él. Y no es de sorprender, ya que la luz nos afecta de forma fisiológica y psicológica. De hecho, la luz del día está continuamente cambiando sus cualidades adaptándose a los ritmos de la naturaleza, conectándonos con el paso del tiempo y las energías de la vida. Podemos encontrarnos debilitados si sus cualidades se echan en falta. No solo fertiliza la vida en la naturaleza, sobre la cual nosotros dependemos, pero también nuestros estados de ánimo y las características naturales. Así que tiene una influencia sobre la salud tanto social como física y psicológica.

La luz del sol tiene efectos radio-físicos, fotoquímicos, biológicos y psicológicos. No podemos sobrevivir si hay demasiada, pero sin ella el planeta moriría. La luz complementa lo físico, con la energía que da la vida, la influencia en el estado de ánimo y la inspiración en el alma. Suficientes razones (dejando aparte las esotéricas y espirituales) para que las civilizaciones antiguas dotaran al sol de los poderes de un Dios.

La luz del día es algo más que información visual, da alma al color y es, al fin y al cabo, vida. Es por ello que es tan importante para la vida.

© Cristopher Day y EcoHabitar 2001

1 ‘The Healing Surí: Richard Hobday, en ‘Building For A Future’, summer 2000, vol. 10 No 1; AECB, Llandysul, Wales.
2 Sensual Interior Design in Building with Nature, Millicent Gapell. También ‘DepressioJí – A Health Approach’; Robín Daniel; en New View, 4th quarter 1999, London.
3 Los experimentos de John On con las plantas y catones éon espectros reducido de luz muestran lo insano que es de vivir en estos espectros:
4 ‘Daylighting and Productivity’: Burke, Miller and Thayer at Lockheed; Solar Today, May/June 1995; Colorado, USA.
5 Greening the Bottom Une, Joeph Romm and Bill Browning: Rocky Mountain Institute, 1994

Compartir :TwitterFacebookGoogle+LinkedInStumbleUponEmail