Cohousing en Europa, convivir compartiendo espacios

Un palacio en el centro de Milán, una modesta granja del Báltico o una antigua guardería en Metzingen y con capital privado, se transforman en co-viviendas adaptadas a las necesidades de sus habitantes para ganar calidad de vida.

La idea surgió en Dinamarca a mediados de los años 60 con el arquitecto Jan Gudmand-Høyer. Es una alternativa cada vez más demandada que consigue ofrecer pisos asequibles en buenas zonas porque se reducen los metros de vivienda privada pero se complementan con zonas comunes. Estas casas están planificadas para reducir los gastos de energía y agua. Comparten además jardín, coches y bicicletas. Suelen ser edificios en desuso que contribuyen a dinamizar la zona.

Unos proyectos buscan vecinos similares como familias y otros la mezcla social para romper el aislamiento con actividades o ayudándose mutuamente. Numerosas plataformas y portales ofrecen información por toda Europa.

COventidue

En el Corso XXII, en pleno centro de Milán un palacio histórico de estilo Liberty se está transformando en el primer proyecto co-vivienda urbano en Italia. Es COventidue que contará con 57 apartamentos más jardín. Sus objetivos son el regenerar y revalorizar el patrimonio urbano, la sostenibilidad ambiental, social y económica para ofrecer precios más bajos pero con un alto valor añadido gracias a la calidad del vecindario y a las zonas comunes. La idea se presentó a la plataforma Cohousing it, que se ocupa desde hace diez años de desarrollar estas propuestas y que cuenta con 25.000 inscritos. Trabajan principalmente con edificios que recuperan para dar hogar a unas 30 o 50 familias. Se reserva un diez por ciento de la superficie para las zonas comunes. Según ellos, es un modelo de vivienda que parte de la persona, siendo ésta el centro del proyecto, en un ambiente de bienestar psicológico.

Foto-piloto de un piso en COventidue © Cohousing it

Área de trabajo en COventidue © Cohousing it

Cuando COventidue contó con la adhesión de la mitad de los interesados pasó a manos de la sociedad Newcoh, pioneros en Italia, para dar forma al concepto. Se inaugurará en otoño del 2019 y van a disponer de servicio de portería, espacio co- working, sala multiusos, sala de bricolaje, lavandería, cuartos para invitados, wellness, jardín, juegos infantiles, incluso cine. Tendrá clase energética A.

Prasdorf

Las co-viviendas aportan soluciones a las distintas formas de vida. Un ejemplo diferente es la granja de ponis en Prasdorf, localidad de 490 habitantes en la costa alemana del mar Báltico. Se transformó en casa comunitaria con unidades para alquilar en donde conviven 17 de mayores y niños. Es un edificio de 120 años que ellos mismos siguen renovando, con una hectárea de terreno entre lagos y playas y a tan solo15 kilómetros de la capital Kiel, con conexión de autobús. Son vegetarianos. Comparten cocina, sauna, ofuro japonés, chimenea y actividades como el cuidado de los animales, la huerta, excursiones o tocar música. Para ahorrar costes realizan pedidos y compras en común. Utilizan energía solar térmica y se calientan sólo con leña. Es una pequeña comunidad que contribuye a mantener vivo su pueblo en una zona atractiva para el turismo.

 

Wohn(T) raum

Gran dosis de idealismo fue el material principal de Wohn(T) raum, combinación de tres palabras alemanas que definen este proyecto: habitar, espacio y sueño. Está en Metzingen, en la región de Stuttgart. Es el primer gran proyecto con iniciativa y capital privado de Alemania con un presupuesto de 9,8 millones de euros para 31 pisos, incluida la compra del terreno. Todo empezó cuando Michael Giehrl, maestro, se jubiló y junto con su mujer decidieron vivir de otra manera. La casa se les quedó grande y buscaban un terreno en el centro. En torno a él fue surgiendo un grupo de interesados como Albin Gugl, colaborador desde el primer momento.

Wohn(T)raum en Metzgen, primer proyecto con capital privado en Alemania © Simon Anhorn

Pronto contaron con la iniciativa del alcalde. Era el el año 2009. Buscaban sostenibilidad a largo plazo con la participación de varias generaciones para complementarse en las etapas de la vida. En el 2012 el ayuntamiento les ofrece construir en una antigua guardería y en el terreno colindante, lo que les permite vivir en el centro de la ciudad y a la vez muy cerca de las zonas verdes del río. Van preparando la filosofía, el diseño, calculando los riesgos. Constó convencer a familias jóvenes, más reacios a dar dinero por algo que aún estaba en el aire. Pero eran precisamente estas las que aseguraban la continuidad de la comunidad.

Jardín y huerta comunitarios en Wohn(T)raum © Simon Anhorn

Dos años más tarde fundan la sociedad y cuando ya tenían la mitad de compradores, buscan ayuda profesional en la empresa Citiplan pero manteniendo el capital en sus manos. El estudio de arquitectura Casa Nova de Ulm concibió un edificio simple para mantener bajos los costes. Con la categoría Passivhaus consume sólo 2 euros en energía por metro cuadrado al año. Utilizan geotermia para calentar y refrigerar, así como fotovoltaica. En el 2016 empieza la construcción de Wohn(T) raum. Un piso se ha reservado a un proyecto de inclusión tutelado por una ONG para cuatro personas discapacitadas y otro a una guardería para doce niños. Los pisos restantes se vendieron rápidamente. Todos tienen una distribución individual. La arquitectura favorece el contacto social con sala para fiestas o reuniones, jardín y huerta.

Maqueta de Wohn(T)raum realizada por Casa Nova en Ulm © Wohn(T)raum GbR

Comparten además cuartos para invitados, horno de pan, lavandería, talleres y garaje para bicicletas. Incluso se han permitido un coche eléctrico y un garaje subterráneo también para visitas y así evitar el tráfico que busca aparcamiento por los alrededores. Los residuos están soterrados. Este verano han abierto el Repair-café para el barrio. Confiesan que hace falta mucha solidaridad, confianza y buena voluntad para llegar a acuerdos y para que cuadren las cuentas, así como mucho diálogo desde el primer momento. Han conseguido construir su sueño con un fundamento sólido para vivirlo ya, siendo parte activa de una comunidad que es mucho más que solo contribuyentes al final de mes.

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