Co-nflicto y Co-nfianza en el Co-housing

Quien quiera una docena de razones para vivir en un Cohousing, no tiene más que preguntar a Google. Cómo decidirse y llevarlo a cabo es más complicado de contestar. La buena noticia es que a lo largo del 2013 se han producido otra docena de experiencias de las que intuir algunas respuestas. Para encontrarse habitando un Cohousing deben darse muchas circunstancias, no todas igualmente complejas. Conviene empezar poniendo un poco de orden. Pero remito a anteriores artículos sobre el tema, al lector que precise una introducción2.

El Cohousing bebe de una serie de principios y propuestas alternativas anteriores

Da respuesta a la “la sed de comunidad” actual e histórica, que se puede definir como “un grupo de personas que ocupan un territorio común en el que establecen de manera participada sus reglas y costumbres”.  Introduce el concepto de corresponsabilidad que incluye las interacciones, interdependencias, colaboraciones, proyectos comunes, toma de decisiones conjunta, mantenimiento y gestión compartida en la comunidad. Diseña de manera participativa sus procesos definitorios, con intención ecológica y humanista.

Es una forma de acción social y una estrategia de posicionamiento ante el contexto mayor. Las necesidades individuales se respetan a través de una estructura basada en la equidad y el consenso. El respeto y la opción por la diversidad de compromisos individuales es fundamental, así como la reciprocidad y la empatía ante los beneficios. Su diseño busca desarrollar la propincuidad entre los residentes. Sinónimos de propincuidad son “cercanía”, “proximidad”, “inmediación”, “contiguidad” y representa el acompasamiento de estilo resultado del cruce frecuente entre personas. Cada uno tiene su pequeña casa y entre todos tienen un gran hogar.

Esto se concreta en una relativamente alta densidad de vivienda, equipamientos comunes (taller, almacén, lavandería, salón-cocina-comedor (txoko), salas de juego infantil, biblioteca, habitaciones de invitados, porches o galerías conectadas, huertas, jardines, vehículos, aparcamiento periférico…), actividades que involucran la proactividad de cada vecino (cuidado a menores y ancianos, elaboración de alimentos, intercambio de habilidades y conocimientos, colaboración en tareas colectivas, gestión de residuos, explotación agroganadera…), participación voluntaria en función de las habilidades de cada individuo y su grado de compromiso y el progresivo cambio del pensamiento individual al pensamiento colectivo, que es el soberano de la comunidad.

Por tanto, reacciona y aporta alternativas al patrón de vivienda prevalente de familia nuclear “independiente”, idealizado en la vivienda unifamiliar accesible en vehículo, rodeada por un césped, vallas y calles anchas que no buscan la interacción entre vecinos, sino la conservación de la propiedad privada adquirida en el mercado. La cohesión social en Cohousing nace de la inclusión, no de la segregación. Uno visualiza inmediatamente una ecoaldea felizmente bioconstruida, integrada en la naturaleza, con niños recogiendo huevos del gallinero, un grupo de adultos compartiendo unas horas de trabajo artesano y una pareja de ancianos charlando mientras vuelve en bici del mercado local. Precioso, y hay otras imágenes posibles.

En la situación inmobiliaria actual del Estado resulta más sostenible rehabilitar edificios con este fin. Esto puede suceder en cascos urbanos, adaptando todo un bloque para cambiar los locales comerciales de planta baja por espacios comunes y optimizando la distribución de los apartamentos en cada piso para evitar los cuartos vacíos y afuncionales. En Bilbao, el colectivo Etxekoop detectó, asesorado por la agencia municipal de rehabilitación urbana, 12 inmuebles con las características que buscaban: 800 m2 construidos, propietario único, vacío excepto en PB, buen estado estructural, en el casco viejo y por 600.000 . Es lo que en inglés se denomina retrofit cohousing y requiere una adaptación singular e innovadora, condicionada por las características del inmueble. El caso de referencia internacional es Temescal en California.

La versión rural es la muy económica adquisición de rústicas singulares en buen estado, como la casa de indianos de Cadagua que menciono aparte. El m2 construido en estado de habitabilidad puede salir más barato que la autopromoción bioconstruida más ajustada, e incluir una mezcla de suelo rústico y consolidado para futuros desarrollos. Lo que despierta recelo es la promoción inmobiliaria de urbanizaciones con espacios compartidos. Eso ya existe en los barrios cerrados de alto standing, con club, piscina y golf privado. Si es Cohousing, entonces no es cerrado ni privado; por supuesto que protege la intimidad, pero es abierto. También es cierto que hay promotoras, individuales o cooperativas, comprometidas con el medio ambiente; pero el negocio de la construcción sigue basado en la plusvalía del suelo, no en su custodia ni en que sea colonizado de manera ecológica. Las cooperativas de vivienda son conocidas en los barrios obreros o las colonias industriales y en operaciones inmobiliarias que protegen el suelo y a los residentes, de manera colectiva, pero cerrada y no necesariamente equitativa. Sin embargo, en los pueblos que han desarrollado la VPO recomendada en su PGOU, y no la han vendido, el ayuntamiento está proponiendo su adquisición cooperativa, con cesión de usos comunes. Así al menos no pierde dinero en mantener una inversión sin retorno futuro.

Franziskannerstr 34, en Munich.

De mi propia historia puedo decir que, de 2001 a 2004, el bloque de 38 vecinos donde vivía en Franziskannerstr 34, en Munich, compartíamos espacios de lavado y secado de ropa, garaje de bicis, y un espacio centralizado de reciclaje de residuos domésticos. En 2007 estuve en The Wintles, Shropshire, 3 horas al NE de Londres, donde un promotor ecologista había construido 12 unifamiliares bioclimáticas con huertas centrales compartidas. Cuando Zamudio compitió en 2009 como sede del Centro de Espalación de Neutrones tuve la ocasión de planificar un collar de Cohousings para los 2000 científicos internacionales que hubieran aterrizado ahí, alguno de ellos, sin duda, interesado en este estilo de vida. Esto fue expuesto en una conferencia internacional y quedó a la espera de otra ocasión para llevarse a cabo, pero despertó el interés en la población local.

The Wintles, Shropshire, 3 horas al NE de Londres, donde un promotor ecologista había construido 12 unifamiliares bioclimáticas con huertas centrales compartidas.

Visitando Cohousing

Ultimamente, estoy en deuda con dos amigos, OA y GH que han dedicado un tiempo a dar la vuelta al globo visitando Cohousing y observando por mí. Algunos casos de referencia son: el Berkeley Cohousing en California, donde 34 vecinos en 9 edificios (más una red de pequeños núcleos alrededor) comparten tres comidas semanales, huerta, guardería, biblioteca y un estilo de vida colaborativo; y la ecoaldea de Illabunda, a media hora del centro de Sydney, que está en la segunda fase de construcción de 22 viviendas variadas, con una serie de edificios y espacios comunes diseñados permaculturalmente en un terreno de 2 ha. Entre Hamburgo y Berlín conocí Sieben Linden, con 150 personas en 11 vecindarios coexistiendo, cada uno con una identidad específica pero complementaria, y un activismo social y ecológico reconocido en Alemania. En la actualidad resido en el Cohousing Cadagua, en fase de espera de comunidad. En el recuadro de la página 34 se presentan este y otros dos proyectos, en Madrid y en Valencia. Hay varios otros proyectos en marcha, que puedes buscar aquí.

En este punto, convencidos de que un Cohousing es posible y hay ejemplos que lo demuestran, la pregunta es, ¿qué tipo de personas buscan esto? –todo tipo–, y ¿qué tipo de profesionales saben hacer esto? A esta, los norteamericanos responden que un “Cohousing Coach” conecta personas y recursos afines, acompaña a individuos interesados en el tema y cataliza la transformación de un grupo en una comunidad. Clarifica los matices entre cooperativa, condominio, cohousing, ecoaldea, comunidad intencional, vivienda social, lugar en transición y jubilar. Relata cómo es este estilo de vida y sugiere formar parte de uno existente o formar uno nuevo. Facilita el desarrollo cooperativo, la economía colaborativa y la sostenibilidad del cuarteto comunidad-casa-individuos-bienes. Quienes nos dedicamos a esto vamos recopilando experiencias poco a poco y habilitando espacios para que esto surja. Tratamos de conseguir acuerdos de modo participado, garantizar una comunicación profunda, mantener una visión holística, cuidar las relaciones, acompañar el crecimiento individual y grupal, concretar decisiones económicas y ecológicas, diseñar soluciones arquitectónicas, urbanísticas y paisajísticas, saber cuándo jugar, cuándo parar y cuándo celebrar, y confiar en que los procesos llevarán a buenos resultados.

No es la falta de voluntad, ni de conocimiento, ni de soluciones prácticas, ni de candidatos lo que retrasa la aparición de más resultados. Más bien hay que superar dos enormes barreras: el apego a la propiedad privada y la cultura competitiva. A nuestro favor tenemos un cambio poderoso, aunque imperceptible, que nos lleva del dominio del individuo (me) hacia la convicción de lo colectivo (nosotros), como ilustra el juego de aquí abajo.

 

Pero tras superar esas dos barreras iniciales, al enfrentarnos con la colaboración en colectivo, surgen otros 10 lastres que hay que desatar urgentemente. Estoy de acuerdo con Amalio Rey y con la PNL en que: seguimos la ley del menor esfuerzo; manejamos la diversidad de forma xenófoba; nos falta paciencia; alimentamos la desconfianza, la falta de transparencia, la suspicacia, la paranoia y la profecía autocumplida; estamos obsesionados con los resultados, sin disfrutar el proceso; nos gusta controlar más que ceder; no toleramos la ambigüedad; elegimos compañías con valores divergentes y habilidades semejantes, en vez de al revés; ansiamos cosechar nada más sembrar, y además, nos embadurnamos de reglas, expectativas y burocracia.

Con Amalio veo el siguiente dilema: ¿Te conformarías si el vecino gana más que tú en el Cohousing, aunque tú cumplas las expectativas que tenías al entrar? ¿Importa lo que gane el vecino si estás satisfecho con lo que ganas? ¿En qué momento mides si la relación es equilibrada? Y respondemos en clave sistémica: La reciprocidad tiene un plazo entre el dar y el recibir. La prisa hace daño a la colaboración, porque uno tiene la sensación de perder el control, de querer atajos, o reglas, pero muchas están pensadas para institucionalizar la desconfianza… y matar la colaboración. Colaborar nos da miedo. Esto nos lleva a sobreespecificar, a hiperorganizar. Sin embargo, en colaboración, pocas directrices (pero buenas) y mucha autonomía, aportan la flexibilidad y la robustez de una buena auto-organización. Así que debemos desaprender para confiar, (y nos han educado para lo contrario).

La rueda de arriba  es fruto de mis reflexiones sobre las claves a definir en un Cohousing. Integra 12 cuestiones que han ido perfilándose como metas fundamentales por alcanzar. Se hace necesario afrontar todas ellas tarde o temprano. Cualquiera de ellas sirve como inicio y despiertan varias otras cuestiones, pero conviene organizarlas de manera simplificada. Sin perder nada de vista, pero dando un paso tras otro. Las denomino así:

Metas

Pertenencia, es decir, ¿quiénes somos juntos? Hito cuya definición considero primordial, para ir al…

Ideario, es decir, ¿qué somos juntos? O al menos, qué nos gustaría ser en conjunto, antes de ver la…

Diversidad, es decir, ¿quién es cada uno/a? Y reconocer la singularidad de cada cual, y de ahí, los…

Recursos, es decir, ¿qué aporta cada uno/a?, o lo que tenemos entre todos y ponemos en común, en…

Orden, es decir, ¿cómo debe suceder? Las pautas, principios y decisiones de diseño también para el…

Edificio, es decir, ¿dónde debe suceder? ¿Construido, distribuido, acabado… cómo? Desde la…

Co-Co-Co, es decir, ¿cómo puede aparecer? En confianza, atendiendo conflictos y colaborando en un..

Lugar, es decir, ¿dónde puede aparecer? Y ¿qué y quiénes hay ya allí? Implicaciones que incluyen…

Dinero, es decir, ¿cuánto cuesta ahora? Materializar todo lo anterior, conscientes también de la…

Energía, es decir, ¿cuánta energía requiere? ¿De qué tipos? ¿Gestionada cómo? Planificada con un…

Timing (sorry por el anglicismo), o, ¿cuándo es el momento? Para oler la oportunidad dada por…

Lo Otro, es decir, ¿qué más se requiere? O ¿cuándo parar? O ¿qué quedará? O ¿y después qué?

Y cada cuarteto de metas (ver cuadro) lo incluyo en las siguientes tres Claves:

Contenidos: Individual y colectivamente, las personas del Cohousing; su identidad y los bienes y servicios que consumen. Todo ello forma la “materia” humana, nutritiva, productiva, construida y fungible. Debe mantener una cohesión aunque los elementos cambien. En este sentido corresponde al sujeto “nosotros” y a nuestras cosas materiales.

Continentes: La forma que toma la construcción física y organizativa de las personas y sus actividades en un emplazamiento determinado. Y también la dialéctica Confianza-Conflicto-Colaboración. Estos “continentes” son estables y dinámicos a la vez; en constante revisión, mantenimiento y adaptación. Suman los objetos de los que nos apropiamos y los otros, elusivos.

Conectores: Digamos que tienen “vida propia”. No siempre se comportan con docilidad. Son necesarios por mucho que nos pese porque actúan como “sinapsis”. Si coinciden financiación y ganas, en una ocasión que “algo” hace propicia, cualquier cosa puede suceder; si están listos contenidos y continentes, entonces surge un Cohousing. Sólo hay que atraerlos.

El Cohousing es más que un marco sostenible para un estilo de vida comunitario: es una escuela de colaboración, de resolución de conflictos y de aprendizaje de la habilidad de confiar. Bienvenida a comentar y visitar. 


Artículo aparecido en el nº 40 (invierno de 2014) en la revista EcoHabitar


Cohousing y Covivienda

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4 thoughts on “Co-nflicto y Co-nfianza en el Co-housing

  1. Estamos empezando a formar un grupo para Cohousing Senior en provincia de Barcelona. Quien esté interesada que nos contacte.

    Gracias

  2. Me gustaria conocer gente interesada en formar un cohousing en el sur de Espana.
    Ponganse en contacto si interesa la propuesta.

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