La ciudadanía como solución a los retos de los municipios

La ciudadanía como solución a los retos de los municipios

La ciudadanía como solución a los retos de los municipios. Aunque Jaime Lerner afirmara que “la ciudad no es el problema, es la solución”, su credo sobre la sostenibilidad civil no ha instaurado profesión. Su propuesta de acupuntura urbana, rápida, precisa y profunda, no llegó a calar, y el urbanismo apenas vadea sus dilemas, empantanado por la burocracia e incapaz de dominar sus fuerzas centrípetas. La raíz nace del sistema territorial, que ha ido mutando de la “concentración descentralizada” -la del sistema equilibrado y policéntrico de ciudades medianas-, a la “desconcentración centralizada” -esa difusa mancha periurbana de descomunal huella ecológica-.

La Teoría de los lugares centrales de Christaller en 1933 definía como objetivos urbanos minimizar el transporte e intercambiar los bienes necesarios con su hinterland. Se cruzaron después las tendencias, decreciente de la población rural y creciente de la población urbana, hasta que en 1992 Garreau bautizó como edgecities a las conurbaciones insostenibles que acogen hoy al 80% de la población europea: los 14 millones de habitantes de Londres, París y la cuenca del Ruhr; 7 de Madrid y Milán; 5 de Barcelona y Berlín; y en torno a 3 de otras 15 ciudades europeas que comparten ineficiencias en movilidad, e injusticias en la distribución de cargas territoriales; ciudades al borde del colapso ecológico, sin centro ni hinterland.

Por suerte, la idea de “pensar globalmente y actuar localmente” gestada por Geddes en 1915, convertida en slogan por Amigos de la Tierra en 1969 y apropiada por los ODS en la actualidad, fue introduciendo la praxis ecologista en las instituciones y regulaciones ciudadanas. También las tesis de la “Transition network” han entrado en el discurso político de la transición energética. La innovación en urbanismo se viste de propuestas como el reinventing cities. La Filosofía de la simbiosis de Kurokawa, traducida en la arquitectura del sukiya, da forma al ecooptimismo, mientras el Ecopolis de Tjallingi se adentra ya en la resiliencia.

Anidada en estos mimbres, la iniciativa ecooolocal aplica varias metodologías para que todo tipo de municipios transiten por el descenso energético hacia la resiliencia, a ritmo ciudadano y con la reinversión de sus propios recursos ahorrados. Un proyecto de ahorro y eficiencia energética presente en más de 40 municipios, que activa y busca la participación de la ciudadanía, lo que supone una incidencia en más de 8 millones de personas, y que muestra como 414.000 Tn CO2 son evitables.

Aún hay más destellos. La Guía práctica para el fomento del autoconsumo renovable desde el ámbito municipal nace para facilitar que los municipios desplieguen sus capacidades administrativas, fiscales, técnicas y sobre todo ciudadanas, y consigan llegar a los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático. Madurando su propio equipo de gestión energética municipal, pueden comprometerse a reportar cada dos años sus emisiones y vulnerabilidades. Empoderando a la ciudadanía se toman decisiones como la propuesta realizada por el alumnado de 3º de primaria del CEIP Dos de Mayo de Pinto, en el marco del proyecto 50/50: “¿Por qué en lugar de celebrar el fin de curso con una fiesta del agua que consiste en derrochar, no se nos une todo el alumnado unas horas a la patrulla basura y dejamos limpia la manzana?”. Decisiones de abajo a arriba que no generan resistencias y se convierte en el motor de transformación para lograr otras ciudades, otros pueblos, otros barrios, …, otro modelo energético.

El pasado 1 de agosto sobrepasamos la capacidad terrestre de regenerar los recursos naturales que consumimos los 7.500 millones de terrícolas (en España la sobrepasamos el 11 de junio) . Es urgente, por tanto, dar un viraje conjunto al destino humano. Negar la falacia que se sustenta en la creencia de que es posible desarrollar un crecimiento infinito en un planeta que es finito no supone ninguna merma en la calidad de vida sino todo lo contrario. El confort y la reducción de la demanda van parejos. Simplificar el estilo de vida es bueno para todas las formas de vida. Civismo, urbanidad y ecopolítica son la tríada posible para que la civilización urbana pública se sostenga y nos sostenga. El camino está lleno de destellos, estelas en la tierra, el aire y el mar.


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