Ciencia con conciencia. Schumacher College educación para el siglo 21

En un tiempo en que observamos una degradación medioambiental sin precedentes, en un mundo con armas químicas y biológicas, con clones y organismos genéticamente manipulados, la ciencia no puede esconderse más detrás de la imparcialidad del observador objetivo. Con la ayuda de las ciencias y en el nombre del progreso, las tecnologías modernas están avanzando a una velocidad que hace ya mucho tiempo ha superado nuestra habilidad de considerar las posibles consecuencias de sus aplicaciones.

Con la ayuda de las ciencias y en el nombre del progreso, las tecnologías modernas están avanzando a una velocidad que hace ya mucho tiempo ha superado nuestra habilidad de considerar las posibles consecuencias de sus aplicaciones. El reto que la humanidad tiene que confrontar al principio del siglo XXI requiere de nosotros que asumamos nuestra responsabilidad individual y colectiva de acuerdo con nuestra manera de vivir. Las ciencias no están actuando en un espacio vacío de valores, y los científicos tienen que asumir la responsabilidad por el conocimiento que producen, y también por cómo este conocimiento está siendo usado por la tecnología. Lo que necesitamos son ciencias con conciencia, que enfoquen la participación apropiada en los procesos de la vida y no sigan la meta anticuada de las ciencias del siglo XIX, que era establecer la humanidad como dueña de la naturaleza a través de la predicción y el control.Schumacher College

Científicos y activistas de todo el mundo

El Schumacher College, al sur-oeste de Inglaterra, desde su inauguración en el año 1991, ha juntado científicos y activistas de todo el mundo para explorar esta nueva conciencia, las ciencias nuevas y las opciones que ya existen para un futuro sostenible. En este Centro Internacional de Estudios Ecológicos se pone mucha atención al ambiente y a la manera en que aprendemos. Investigaciones académicas están enraizadas en la práctica diaria de mantener una vida socialmente y ambientalmente responsable. Las jerarquías tradicionales del mundo académico desaparecen, estudiantes y profesores participan en la formación de comunidades investigativas, creando así un espacio en el que el proceso colectivo de aprender ayuda a cada individuo a desarrollar los múltiples aspectos de su personalidad. Todos juntos comparten los trabajos diarios, como cocinar y limpiar, e intentan reducir el impacto que tiene el propio instituto sobre el medio ambiente. La intención es vivir ligeramente en el planeta, y de combinar la practica diaria de la participación responsable en la vida en comunidad con el rigor intelectual en la investigación de temas importantísimos para un futuro humano y sostenible.

Lo pequeño es bonito

El Schumacher College lleva el nombre del economista y visionario ecologista alemán E.F. Schumacher. El centro se mantiene en su tradición con la convicción de Schumacher de que “lo pequeño es bonito”. Schumacher estaba convencido de que lo pequeño también es la apropiada escala humana en la que el cambio real es posible. Es la escala humana que permite la participación de cada uno y la verdadera democracia en que cada persona tiene su cara y cada uno tiene su voz. En 1998 el Schumacher College inicío el primer curso académico al nivel Master en Ciencias Holísticas en el mundo. Cada año, un pequeño grupo de estudiantes resulta seleccionado de una multitud de solicitudes para este curso residencial de un año completo. En el curso que terminó en 2002 tomamos parte nueve estudiantes de cinco continentes, entre los 25 y los 48 años de edad. Es ese tipo de diversidad en un grupo pequeño lo que garantiza aprender mucho. Nuestras vidas académicas y profesionales eran muy diversas también, con estudios desde agronomía, botánica, química, biología marina hasta ciencias ambientales, fisiología, las ciencias sociales y zoología. Tanto el mismo curso como sus participantes son extraordinariamente interdisciplinarios.

La ciencia holística intenta integrar las ciencias reduccionistas convencionales en un marco más amplio y holístico para facilitar una manera de ver el mundo más interconectado. Manteniendo el tesoro de conocimiento y técnicas de las ciencias convencionales, pero, al mismo tiempo, siendo consciente de sus limitaciones e implicaciones. La lógica lineal, analítica de ó A ó B y las metáforas mecanicistas sólo favorecen una manera de ver o percibir el mundo y la realidad. Los científicos holísticos no comprenden, como observadores desconectados y objetivos del mundo, que el flujo de la vida es participativa, y deberían entender que cualquier existencia es, en sí misma, participativa en su ambiente y no puede ser desconectada ni objetiva. Existir es algo fundamentalmente subjetivo, no es decir que no existimos, pero sólo podemos llegar a un consenso inter-subjetivo sobre lo que percibimos como la realidad en que existimos y no existe una prueba objetiva de la misma.

Capacidades analíticas y empíricas y capacidades intuitivas

Durante los últimos trescientos años las ciencias han estado obsesionadas con lo que es medible y lo que se puede cuantificar. Un enfoque útil para una ciencia dirigida a ampliar nuestro poder de predecir y controlar, pero mantener exclusivamente este enfoque nos hace semi-ciegos y olvida que en realidad vivimos y sentimos un mundo compuesto de calidades. Las ciencias holísticas intentan comprender el proceso de la vida de una manera cuantitativa pero también una manera cualitativa. Los científicos holísticos usan tanto sus capacidades analíticas y empíricas cómo también sus capacidades intuitivas y artísticas en sus intenciones de llegar a un consenso inter-subjetivo sobre el proceso del mundo que compartimos. Entender las relaciones e interacciones que forman parte de los procesos de la vida a cualquier escala de una manera más profunda, quizás nos ayudará saber cómo podemos participar de una manera más apropiada que la de la sociedad del crecimiento industrial y económico. Aprender cómo podemos participar apropiadamente en un medio ambiente particular y local, y al mismo tiempo en la escala mundial, forma parte esencial del cambio hacia el proceso de la sostenibilidad y un futuro sano y humano.

Un curso acreditado por la Universidad de Plymouth

El curso para el Máster en Ciencias Holísticas está acreditado por el Departamento de las Ciencias Medioambientales de la Universidad de Plymouth, y fue iniciado por el biólogo y teórico de la Teoría de la Complejidad, el doctor Brian Goodwin y por el doctor Stephan Harding, que anteriormente había enseñado en la Universidad Nacional de Costa Rica al concluir su doctorado en ecología por la Universidad de Oxford. Harding es el ecólogo residencial del Schumacher College desde su inauguración en 1991 y el nuevo coordinador del Máster. Él ha colaborado con el iniciador de la teoría Gaia, el químico atmosférico profesor James Lovelock, que visita el curso del Máster cada año.

Durante los primeros cuatro meses del Máster, los estudiantes participan en módulos que introducen el fundamento teórico de las ciencias holísticas, que está profundamente enraizado en la física, biología, y matemática y también en la ecología, la Teoría Gaia y las ciencias de la complejidad tales como la Teoría Caos. Durante los siguientes meses, los estudiantes reciben ayudas en sus investigaciones individuales en los temas de sus tesis para el Máster. En este periodo los estudiantes pueden aprovechar la oportunidad de asistir a dos de los varios cursos de tres semanas que forman parte del programa anual de Schumacher College. La continua exposición a grupos internacionales, con tanta diversidad cultural y profesional, ayuda mucho al proceso creativo de los estudiantes del Máster, que junto con los empleados del Schumacher College forman parte de la comunidad permanente durante los estudios.

Satisch Kymar alma mater del Chumacher College.

Quién es Quién del pensamiento crítico

En los listados de los tutores del Schumacher College se lee como el Quién es Quién del pensamiento crítico y moderno en el mundo social, económico, medioambiental, y también científico. El listado incluye gente como el famoso físico Fritjof Capra, del Tao de la física, y otros físicos como Chris Clarke, Vandana Shiva, y Arthur Zajonc, biólogos como Rupert Sheldrake, Humberto Maturana, Lynn Margulis y Jane Goodall. El intercambio interdisciplinario no tiene límite en el Schumacher College, donde han enseñado psicólogos como James Hillman, Theodore Roszak y Stansilav Grof, economistas como Hazel Henderson, Manfred Max-Neff, Richard Douthwaite, Anne Pettifor, Paul Hawken y Arturo Escobar, filósofos como Arne Naess, David Loy, y Jordi Pigem, activistas como Joanna Macy y John Seed, y diseñadores ecológicos como John Todd, educatores como David Orr, y por supuesto uno de los fundadores del Schumacher College, Satish Kumar. El listado de tutores también incluye cocineros, escritores, artistas, agricultores y poetas.

No son sólo los tutores los que enseñan en el Schumacher College. Muchas veces los diversos participantes aprenden y se enseñan mucho entre ellos. Durante el año del Máster en Ciencias Holísticas, los cursos de una semana dedicados al tema ‘Business and Sustainability” (negocios y sostenibilidad) me han dado la oportunidad de conocer a los especialistas en este campo, pero también podía conocer a ejecutivos de grandes empresas a través de una conversación informal durante la cena o después de la meditación por las mañanas. Otra oportunidad para crear nuevas amistades es, durante las ocasiones en que la comunidad se junta para tocar música y celebrar, pero también durante las horas cuando todos ayudan a limpiar o cocinar.

Schumacher College: un Master para el S. XXI

Fritjof Capra, el autor del Tao de la física explica por qué Schumacher College es el único lugar al que viene para enseñar: “Los debates intensivos con estudiantes procedentes de todo el mundo durante estas semanas de vivir y aprender juntos me dan un tipo de estimulación intelectual que no puedo encontrar en ningún otro sitio.” La economista Hazel Henderson está convencida de que “el Schumacher College es una de las pocas instituciones a nivel universitario que de verdad ofrece educación para el siglo XXI.” El Máster en Ciencias Holísticas no solamente ocupa a los estudiantes en sus trabajos académicos sino que, el curso está intentando ocupar al ser entero de los participantes, estimulando el cuerpo, la mente y el espíritu. La cooperación está enfocada y preferida a la competencia, los estudiantes están animados a explorar su expresión artística para favorecer no sólo el desarrollo intelectual, sino  también las capacidades intuitivas.

La famosa Living Machine observada por un grupo de estudiantes.

En mi experiencia personal, he ganado mucho con el intercambio interdisciplinario que existe en Schumacher College. Me ha ayudado a crear para mí mismo una perspectiva holística, poniendo las cosas en su contexto, comprendiendo las implicaciones éticas y estéticas. He aprendido a cuestionar de una manera crítica las suposiciones básicas de las ciencias convencionales y la manera de ver el mundo que esas suposiciones producen, sus fundamentos filosóficos y las metáforas usadas.

He aprendido cómo la teoría cuántica, la matemática no-lineal y la teoría de la complejidad ofrecen una base científica para integrar todo el conocimiento de las ciencias reduccionistas en un marco más amplio que tiene la sabiduría de entender el mundo de una manera más interconectada, holística y dinámica. Más de un año viviendo, aprendiendo, ayudando en el Schumacher College ha profundizado mi comprensión de mitología, filosofía, psicología, economía, diseño, arquitectura, meditación, y resolución de conflictos en grupos, de agricultura sostenible, de la globalización, el arte y por supuesto de las ciencias, pero el efecto máximo ha sido la profundización de mi comprensión de mí mismo.

Entender que en lo más profundo de existir, en sí mismo, es una forma de participación desde dentro en el uno que es la naturaleza y el universo, y cómo soy participante en este uno, todas las relaciones que tengo y todas las interacciones en que participo literalmente afectan el cómo voy a experimentar lo que es la realidad. Desde esta perspectiva holística de interconexión fundamental me he dado cuenta de que las acciones de cada uno sí cuentan y que tengo una responsabilidad personal de intentar participar en el proceso de la vida de una manera apropiada. La participación en el uno que es el mundo (la pachamama) conecta todo. Los procesos biológicos de la vida conectan la ameba a la biosfera entera, y la humanidad a la comunidad de vida en toda su diversidad. Somos dependientes de esta diversidad.

El profesor de astrofísica, Chris Clarke, de la Universidad de South Hampton, durante uno de los cursos de tres semanas del Schumacher College, bajo el título “Viendo las ciencias con ojos nuevos”, ha dicho que “tenemos que empezar a pensar sobre el universo como una conversación, como una comunidad de seres en interacción consigo mismos. Es como que cada organismo está actuando y existiendo en el contexto creado por todos los otros organismos.” Chris Clarke está convencido de que las ciencias tienen que abandonar las anticuadas metáforas mecanicistas y empezar a usar nuevas metáforas orgánicas. Stefan Harding, el coordinador del Máster en Ciencias Holísticas, dice que “el avance de la teoría Gaia es capaz de abrir nuevas puertas de percepción y abrir nuestra visión al estado interdependiente de todo en la naturaleza. Existe una calidad sinfónica en este estado interconectado, una calidad que comunica algo magnífico e inexpresable.”

“Tenemos que empezar a pensar sobre el universo como una conversación, como una comunidad de seres en interacción consigo mismos. Es como que cada organismo está actuando y existiendo en el contexto creado por todos los otros organismos.”

Implementación al mundo empresarial

El Schumacher College y el Máster en Ciencias Holísticas están combinando teorías científicas y comprensión filosófica, con ejemplos tangibles y prácticos. Las realizaciones de la teoría de la complejidad se usan en la gestión de empresas y para una mayor colaboración de los recursos humanos. El conocimiento de la teoría Gaia y de la ecología profunda ha inspirado a mucha gente de los negocios a entender el estado interrelacionado e interconectado del mundo y lo que ésto implica. Cada año, hay por lo menos un curso de tres semanas dedicado al diseño ecológico con tutores como John y Nancy Todd, David Orr, Janine Benjus o Max Lindegger.

El diseño ecológico es como una ciencia aplicada de la participación apropiada en los procesos de la vida al nivel local, regional y mundial. El diseño ecológico intenta encontrar soluciones prácticas y ecológicas para las preguntas: “¿Cómo vamos a rediseñar las maneras en que nos vestimos, nos alimentamos, nos alojamos, y también nuestros sistemas políticos y económicos, igual que el transporte y la producción?”

El profesor David Orr, de la Universidad de Oberlin en Estados Unidos, que es un huésped regular en el Schumacher College, describe el diseño ecológico así: “El diseño ecológico es una disciplina y un concepto muy amplio que junta las ciencias con las artes prácticas, y ésto con la ética, la política, la economía.” Para David Orr, “el reto más importante del diseño ecológico es cómo podemos transformar una sociedad derrochadora en una sociedad humana que satisfaga las necesidades de la humanidad de una manera elegante y sencilla.”

Personalmente, estoy convencido de que una educación holística y una manera más responsable de practicar las ciencias con conciencia nos van a ayudar a encontrar respuestas para muchas de las cuestiones más importantes que nos confrontaron al principio del siglo XXI. Si esperamos cambiar la crisis mundial de la sociedad, de la cultura, del medio ambiente y de la economía, tenemos que convertirnos en participantes responsables en el proceso en que cada comunidad va a aprender a cómo mantener una manera de vivir que debe ser sostenible, respetando los límites y situaciones especificas de cada ecosistema local. Porque tenemos que rehabitar nuestras “bioregiones” de una manera sostenible, para vivir dentro de los límites del planeta y vivir en convivencia con toda la comunidad de la vida.


Este artículo apareció en el nº 9 de ReHabitar, en otoño de 2003.

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