CAD aplicado a la Arquitectura Orgánica

Una breve descripción para que los lectores puedan comprender el trabajo automatizado con programas del sistema CAD (Computer Aided Design) en PC aplicado a la arquitectura orgánica.

Primero hacemos una descripción corta para todos los lectores, que no puedan imaginarse algo sobre el trabajo automatizado con el PC con programas de CAD= (CAD=Computer Aided Design). Cada uno que quiere realizar un  proyecto de un edificio, tiene que relacionarse con un arquitecto y/o un proyectista estructural y probablemente tendrá discutir con ellos. Hay dos formas de la realización de los planos: a mano o con el ordenador o con ambos sistemas. Con este artículo vamos a traer un poco más luz a las técnicas del ordenador, para que el cliente no dependa de los programas del arquitecto y su desconocimiento de su software.

Introducción

La introducción de dibujar con el ordenador había comenzado al principio de los años noventa en el mundo de los proyectistas y de los arquitectos técnicos. Primero los programas eran disponibles en 2 disquetes y realizaron principalmente las geometrías simples, que fue entrado con la ayuda del ratón o de un tablero digital, que representa una extensión de la entrada del ratón. Algunos de los programas de hoy de la arquitectura se entregan en hasta 3 CD´s y tienen alrededor de los 1.5 a 2 GB (gigabyte), de que son aproximadamente. ¡1380 discos! Muchos técnicos trabajan aun con lápiz o en partes con el ordenador en 2 dimensiones. Pero lentamente se esta ampliando la comunidad, que se atreven dibujar en 3 dimensiones con el PC.

Nadie de los mecánicos de la ingeniería industrial puede negar las ventajas en el desarrollo con la tercera dimensión en el dibujo informático. Se puede simular procesos completos con sus deformaciones, sus calentamientos en las uniones, su estabilidad, sin tener las piezas físicas.

arquitectura orgánica

Diciembre, 11.30 horas. Se ve que el pino hace sombra en toda la galería acristalada mientras el roble dejar pasar los rayos de calor.

arquitectura orgánica

Junio, 11.30 horas. En la imagen se ven 2 árboles, un pino y un roble, frente a la edificación de un diseño orgánico que está construyéndose cerca de Huesca. La sombra no afecta a la casa, y los aleros protegen suficientemente la fachada.

¿Cómo es el trabajo en la arquitectura con los sistemas CAD?

El software ofrece iconos, que son realmente interruptores pequeños, que ponen a en ejecución funciones programados. En realidad cada icono es un miniprograma que actúa pinchándolo. Si se hace un click en el icono p.e. línea, se puede dibujar con el ratón en la pantalla una línea recta. Con programas de tres-dimensiones, uno tiene entonces una pared entera en el indicador del ratón. Así es también con los codos, los círculos etc. En 3D son ventanas enteras, puertas, cubiertas, barras, escaleras, vigas con sus medidas y formas necesarias. Poner las cotas en el dibujo funciona parecido. Al final el resultado se imprime en trazadores de grandes dimensiones, que se llaman también Plotter.

Ventajas

Algunos de las ventajas del CAD son: Menos consumo de papel en la fase inicial de un proyecto; las modificaciones se puede realizar cómodamente; trabajar relajado, por ejemplo con un Zoom se puede ampliar a un tamaño grande una parte del dibujo en la pantalla del ordenador; copiar y pegar de objetos de otros dibujos o insertar de una biblioteca; representaciones perfectas de líneas en diferentes colores y grosores; encontrar fácilmente dibujos o detalles antiguos por fechas o textos en el disco duro; menos ocupación en la mesa de trabajo de planos grandes; no trabajar con pegamentos tóxicos; mandar y comparar dibujos por Internet desde cualquier punto del mundo; llevar dibujos en un almacenamiento USB (lápiz electrónico); Se puede almacenar miles de dibujos en discos internos o externos en tamaño de papel de DINA-5.

Desventajas

Algunas de las desventajas del CAD: Más consumo de papel en la fase avanzada, por la facilidad de la impresión de los planos; (aún) existen pantallas con radiaciones; dibujar curvas y formas curvadas y orgánicas, necesitan más tiempo en la preparación; se debe tener el mismo sistema entre varios compañeros de trabajo del mismo proyecto y dibujar con el mismo software; el robo de la información digital de los diseños complicados y los detalles es más fácil (copyright); la destrucción de datos múltiples en el disco duro en un segundo solamente; tinta venenosa y componentes como cables y materiales tóxicos en los ordenadores. Posiblemente hay más ventajas y desventajas, de momento lo dejamos con estas descripciones.

Nuestra experiencia en la arquitectura organica

Cuando comenzamos en 1994 con nuestro primer programa de dos dimensiones del CAD, teníamos muy claro el que los esquemas de todas las ideas del cliente se deben dibujar en primer lugar con el lápiz en papel. Sólo cuando llega a concretarse el resultado final ya con sus formas, se empieza el dibujo en el ordenador. Y aquí surge la pregunta más importante ¿Se dibuja en 2 o en 3 dimensiones? Cuando se empieza con la tercera dimensióny por desconocimiento del programa hay que abandonar el dibujo y seguir con la segunda dimensión, representa un retraso enorme, acompañado de una importante frustración en el trabajo.

Desde hace 8 años trabajamos en nuestro estudio con los dibujos informáticos en 3D, los proyectos de los edificios se desarrollan tal como serán en la realidad, con todos los detalles. Se puede dar la vuelta al edificio, ampliar, ”pasear” dentro y fuera, tal como en la realidad.

Todavía hay pocos colaboradores técnicos que manejan los programas de 3D, lo cual es un problema; puede ser la falta de tiempo para el aprendizaje o simplemente que no hay interés en el tema. “Fácil y rápido” no puede ser la pauta para edificios de cientos de años.

Dibujar una línea recta siempre es más fácil que dibujar las curvas. En la mayoría de los estudios de arquitectura no hay musa y el trabajo únicamente es funcional; así en la arquitectura moderna, rápida, se ven ángulos rectos en muchas obras, lejos de las formas naturales. Parece que la única inclinación en los bloques de pisos es el borde

arquitectura orgánica

Diciembre, 11.30 horas. La sombra ya nos quita la ganancia solar total en la casa. Con este estudio de sombras, se ve claramente lo que tiene que hacer cada arquitecto con su proyecto.

Junio, 11.30 horas.En este ejemplo la casa del vecino no afecta la fachada de nuestra casa, mientras el alero protege una gran parte de fachada.

Septiembre, 11.30 horas. Estamos en otoño, en esta imagen ya la sombra de la casa vecinal nos afecta en relación al calentamiento de la fachada acristalada.

Las líneas curvas

La arquitectura orgánica en la fase del desarrollo del proyecto, necesita la posibilidad de ver el edificio de múltiples ángulos, para que no surjan fallos en las sombras de invierno o verano en el exterior e interior de las fachadas. También los espacios interiores se pueden ver perfectamente en la pantalla los volúmenes. Muchos clientes no pueden leer planos en 2D ni siquiera imaginar volúmenes de sus sueños. Allí ayuda la informática en 3D enormemente. Comprar algo para toda la vida, solo sobre planos 2D, parece una lotería. Naturalmente, lo más fácil tiene un arquitecto, que dibuja todo lo que quiere el cliente, en la tercera dimensión. Pero un proyecto necesita en todo el desarrollo muchos planos y estudios sobre la estructura y la influencia solar, tanto para el calentamiento del interior como el calentamiento de colectores solares para agua y la producción de energía eléctrica para vender.

Donde no cabe duda, hay que invertir muchas horas en el estudio de los programas para que todo fluya. “Todo fácil y rápido” no puede ser la pauta para edificios que se quedan cientos de años. Otro tema también desfavorable es que, los que venden programas 3D, las presentan siempre fácil y cómodo en las ferias. Pero cuidado con eso. La mayoría de las fotos e imágenes que se ve de los distribuidores llevan mucho trabajo por varias personas. Otro tema lamentable es que en la mayoría de las escuelas de dibujo no ofrecen cursillos en 3D, primero no tienen nadie que maneja el programa, mientras está instalado en todos los puestos, y segundo, los que venden el programa tampoco ofrecen mucho apoyo. De esta manera el 3D queda simple en un estado de fantasía. Si los estudiantes no tienen un acceso fácil a este tipo de informática, los arquitectos no van a trabajar nunca en 3D, solo en casos aislados y solos para imágenes bonitos y las cajas, que se llaman viviendas, siguen igual.

Una desventaja de dibujar con programas 3D es que se puede simular y diseñar cualquier forma, si tiene sentido o no. Esto se ve últimamente en proyectos “famosos”. Espacios inútiles con estructuras complicadas y con costes incalculables en la fase del desarrollo del proyecto. Allí es donde tiene que entrar los conceptos de la bioconstrucción o “Baubiologie, en alemán”. La frase inglesa “form follows funcion” quiere decir que el futuro uso de un edificio tiene que ser la pauta para el diseño. Proyectar espacios solo espectaculares, es en el fondo un derroche de energía. Desgraciadamente los humanos buscan estos sitios, donde nos quedamos impresionados del gigantismo. Los pequeños detalles de la vida ya no nos atraen.

La mayoría de nuestros clientes ya tienen difícil aceptar curvas y formas orgánicas. Muchos de ellos viven en cajas estériles, con poca o sin luz natural, con pasillos largos etc. Y esto es otro problema de la forma orgánica. La mayoría de la gente pregunta más detalles sobre su coche nuevo que sobre su vivienda nueva. Allí empieza la responsabilidad del arquitecto. El tiene que desarrollar y presentar, con todas las posibilidades, el sueño de los clientes. En los peores de los casos es cuando el cliente tendrá que adaptarse a las limitaciones del programa o al delineante que tiene el arquitecto.

Otra ventaja comentada anteriormente es la simulación 3D de sombras en el edificio virtual. Allí se puede evitar muchos fallos del diseño. La fachada sur acristalada mejor diseñada del mundo pierde sentido, si el árbol del vecino o la casa lo tapa. En los programas 3D se puede simular perfectamente la sombra en la fachada de un alero de 80 cm, por ejemplo, el 21 de diciembre y el 21 de junio y claramente los demás días. Se estudia la orientación al norte y sur en relación con el sol. El 3D tiene que ser una herramienta para servir a los clientes, para que se queden satisfechos en todas las habitaciones de su casa o vivienda durante toda la vida. También se puede incorporar una instalación fotovoltaica o térmica en la presentación 3D, para que no surjan sorpresas en el futuro.

Conclusión

3D solo tiene sentido si hay interés por parte del arquitecto y sus colaborador@s. El programa informático nunca debe ser el límite para realizar un sueño. El cliente normalmente esta encantado de ver su inversión en el ordenador sin poner la primera piedra.

Como pueden los jóvenes dibujantes y delineantes informarse de la tercera dimensión con los programas CAD:

  1. Pedir CD’s del distribuidor con un programa de prueba.
  2. Visitar una feria de construcción, por ejemplo Construmat en Barcelona.
  3. Informarse si hay un distribuidor cerca y si hay apoyo telefónico o en la red sin costes adicionales.
  4. Mirar en foros de Internet, si ya hay un grupo de usuarios.
  5. Preguntar al arquitecto si quiere apoyar la idea de 3D.
  6. Buscar técnicos y compañeros con el mismo interés.
  7. Estudiar como puede ser el intercambio de los ficheros y dibujos con otros.
  8. Preguntarse si tengo realmente interés meterme en este tema.

Artículo aparecido en el nº 20 de la revista EcoHabitar. Puedes encontrarla aquí.


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Ecoaldeas: por qué son tan importantes

Una ecoaldea es un grupo de personas con valores compartidos y un propósito común que suelen vivir en casas compartidas o individuales en una propiedad común compartida. Sin embargo, a veces las ecoaldeas son aldeas indígenas cuyos residentes valoran la sostenibilidad ecológica. La definición de ecoaldea del GEN —Red Global de Ecoaldeas— es “comunidades urbanas o rurales […] (que) aspiran a integrar un ambiente social de apoyo con una forma de vida de escaso impacto”.

Aunque en algunos casos las ecoaldeas llegan a integrar de 200 a 1.000 personas, suelen comprender entre 10 y 100 personas. Pueden ubicarse en ciudades, pueblos, barrios de las afueras de ciudades o pueblos o ser semirrurales o rurales.

Proposito

El propósito de una ecoaldea es aprender y demostrarl a otros la sostenibilidad ecológica y social y, si es rural, también la sostenibilidad económica. Ser ecológicamente sostenible, por ejemplo, suele implicar huertos ecológicos y puede que también bioconstrucción, diseño permacultural, recogida de aguas de lluvia, letrinas de compost, humedales construidos y/o energía sin conexión a la red. La sostenibilidad social significa autogobierno cooperativo, resolución de conflictos, ocio local y otras formas de interactuar cooperativamente con los demás. Sostenibilidad económica significa crear una economía de pueblo (o de aldea), habitualmente con pequeñas industrias artesanales o entidades sin ánimo de lucro ecológicamente responsables que les procuran ingresos a sus miembros. Las ecoaldeas a menudo ofrecen regularmente cursos y visitas guiadas. Algunas prestan servicios a otras; y muchos asentamientos, que ahora se llaman a sí mismos ecoaldeas, simplemente eran comunidades intencionales que, tras adoptar prácticas ecológicas, se dieron cuenta de que también eran ecoaldeas.

La forma de vida de las ecoaldeas está expresada en la declaración de misión de la mía propia en EE. UU., Earthaven: “Crear una aldea que sea un laboratorio vivo y un banco de semillas educativo para un futuro sostenible de la humanidad […]. En medio de un cambio planetario, ayudar a informar e inspirar un florecimiento global de culturas adecuadas a su biorregión”.

Redes de ecoaldeas

Las ecoaldeas son un fenómeno mundial. La red internacional de ecoaldeas, GEN, tiene cuatro redes mundiales: GEN-Europa, GEN-África, GEN-Oceanía/Asia y la Red de Ecoaldeas de las Américas (ENA). También existen las redes nacionales, como la Red Ibérica de Ecoaldeas (RIE).

Generalmente las ecoaldeas tienen algunos procesos de autogobierno participativo y toma de decisiones cooperativa. Normalmente tienen sistemas económicos de ingresos, independientes o compartidos. En una ecoaldea de “ingresos independientes” los residentes ganan, gastan, ahorran o invierten su dinero igual que si no vivieran en una ecoaldea, mientras que en una ecoaldea de “ingresos compartidos” todos trabajan para uno o más negocios propiedad de la ecoaldea o tienen trabajos en el exterior, aportan todos los ingresos a un fondo común para gastos comunitarios, reciben alojamiento y comida y un pequeño estipendio o el reembolso de gastos menores.

Siete ejemplos de ecoaldeas

Los proyectos de ecoaldea varían en edad, población, tamaño, enfoque y estructura interna. Veamos, por ejemplo, estas ecoaldeas muy diferentes:

Los Ángeles Eco-Village

En Los Ángeles Eco-Village, fundada en 1993 en California, alrededor de 40 “vecinos intencionales” alquilan viviendas en tres edificios de apartamentos cercanos y varias otras en un área de dos bloques en el corazón de la ciudad. La mayoría de los residentes son activistas ecologistas o de justicia social, casi todos utilizan el transporte público o van en bicicleta en vez de conducir, lo que es inusual en los norteamericanos, cultivan árboles frutales y huertos en los patios de sus viviendas, consiguen los alimentos básicos a través de cooperativas locales de alimentos a granel y les compran productos ecológicos frescos a agricultores de la región. En 2011 alrededor de 20 miembros de Los Ángeles Eco-Village empezaron a comprar sus tres edificios de apartamentos para crear una cooperativa de vivienda de derechos limitados. Algunos serán propietarios de sus casas en la cooperativa y otros seguirán alquilando.

Los Ángeles Eco-Village

Los Ángeles Eco-Village

Yarrow Ecovillage

En contraste con Los Ángeles Eco-Village, de gran ciudad, Yarrow Ecovillage, ubicado en la Columbia Británica, es una ecoaldea urbana en una ciudad muy pequeña. En 2004 un grupo de activistas sostenibles compraron una granja de 10 hectáreas, antes lechera, en la carretera principal de Yarrow, que está en el valle agrícola de Fraser, sobre una hora y media al noreste de Vancouver. La propiedad tenía dos casas junto a la carretera y un silo y granero adyacente, grande y bonito, que están reformando para que sea el centro de su comunidad y el espacio para negocios en el terreno. Después de que las autoridades locales les concedieran una nueva categoría de zonificación —“zonificación de ecoaldea”— ahora están usando el modelo de propiedad y financiación de la covivienda para construir una serie de edificios de apartamentos de madera e incrementar así el número de personas que pueden vivir en la propiedad de forma legal, finalmente tendrán 33 apartamentos. En la parte trasera de su propiedad cultivan vegetales, para sí mismos y para vender en el mercado agrícola local, y heno, que venden a los granjeros locales.

Yarrow Ecovillage

Ecoaldea deE Yarrow Ecovillage

Dancing Rabbit Ecovillage

Con 113 hectáreas en el noreste de Missouri Dancing Rabbit Ecovillage, fue fundada en 1995 y organizada como trust sobre el terreno en una zona de granjas lecheras y cultivo de soja. Dancing Rabbit está completamente desconectado de la red eléctrica comercial y genera energía a través de paneles fotovoltaicos y aerogeneradores. Sus 54 miembros se ganan la vida en el terreno a través de trabajos a distancia o negocios in situ, como cultivar alimentos para venderlos a otros miembros de la comunidad o llevar un negocio de hospedaje para visitantes. Como activistas medioambientales excepcionalmente rigurosos, los miembros de Dancing Rabbit no poseen vehículos personales, usando en cambio bicicletas y compartiendo los vehículos propulsados por biocombustible que posee la cooperativa de coches propiedad de la ecoaldea. Dancing Rabbit no tiene ninguna cuota de adhesión, ya que los préstamos de la compra del terreno y la urbanización se pagaron con fondos anuales de un programa del gobierno de EE. UU., que paga a los agricultores para que no labren ciertas hectáreas para que la tierra pueda estar en barbecho y recuperarse de décadas de prácticas agrícolas insostenibles. El exitoso sistema de moneda local de Dancing Rabbit, el ELM, combinado con inyecciones anuales de dólares de EE. UU. por parte de los miembros con trabajos exteriores a distancia, permite a los miembros cubrir sus necesidades básicas con créditos ELM, donde una cooperativa ofrece diversos bienes y servicios, incluyendo la participación en diversas cooperativas de comidas, internet, duchas y compostaje e incluso para pagar sus cuotas ecoaldeanas anuales.

 

Dancing Rabbit Ecovillage

Dancing Rabbit Ecovillage

The Farm

La comunidad The Farm, situada en 708 hectáreas en la Tennessee rural, fue originariamente fundada en 1971 como comunidad espiritual que compartía los ingresos. Y aunque sigue siendo una comunidad espiritual (cambió a una comunidad de economía independiente varios años después) ahora se considera una ecoaldea. La mayoría de sus primeras casas se construyó con materiales reciclados y gratuitos, y las casas más nuevas con materiales ecológicos. Donde más demuestra las prácticas de ecoaldea es en su economía de escala global, sus 175 miembros andan o van en bicicleta a trabajar en la misma ecoaldea, en alrededor de 20 industrias artesanales y entidades sin ánimo de lucro propiedad de la comunidad, de los miembros u organizadas por ellos mismos. The Farm es especialmente conocida por ayudar a los demás. Una de sus entidades sin ánimo de lucro, la Farm Midwives (parteras de The Farm), es en gran parte responsable de revivir la profesión de partera en el oeste. Otra entidad sin ánimo de lucro, Plenty, es una ONG que ha recaudado fondos y proporcionado ayuda humanitaria a las víctimas de terremotos en Guatemala y otras personas necesitadas de todo el mundo. The Farm también aloja el centro de formación en ecoaldeas (ETC), un centro de educación sostenible sin ánimo de lucro, fundado y dirigido por uno de sus miembros. El ETC investiga y ofrece cursos y talleres de bioconstrucción, energías alternativas, cultivo ecológico, diseño permacultural, diseño de ecoaldeas, construcción con bambú y cultivo de setas comestibles, entre otros temas, a estudiantes de EE. UU. y de otros países. Aunque The Farm y Dancing Rabbit son ecoaldeas de ingresos independientes, cada una tiene una subcomunidad donde se comparten los ingresos.

Las Gaviotas

Es un asentamiento de 200 personas en las llanuras cubiertas de hierba del este de Colombia. Fue fundada en 1967 como proyecto sin ánimo de lucro de investigación y desarrollo de tecnologías apropiadas, fundado por el gobierno colombiano y la ONU. Gaviotas se volvió famosa por inventar y repartir planos gratuitos de la “sleeve pump”, una bomba de agua que puede accionar cualquiera sin importar su fuerza, de aparatos mecánicos para la vida rural y por plantar a lo largo de los años millones de pinos del Caribe, la única especie que encontraron para cultivar en el suelo empobrecido de la zona. Los pinos atrajeron pájaros que echaron semillas y ahora, décadas más tarde, cientos de hectáreas de pinos se han cubierto de exuberantes especies selváticas del Amazonas en una zona que los ecologistas creen que hace cientos de años pudo haber sido selva amazónica. Tras el fin de la financiación de la investigación de Gaviotas, a finales de 1980, sus residentes crearon dos negocios de propiedad comunitaria, vendiendo trementina y colofonia de la savia de sus pinos para arcos de violines, y agua embotellada excepcionalmente pura, procedente de la capa freática que se formó inesperadamente debajo del bosque de pinos. Los gaviotanos trabajan en los negocios y reciben a cambio alojamiento, comidas y educación para sus hijos. La electricidad la generan paneles fotovoltaicos y aerogeneradores. Aunque Gaviotas no se puede llamar ecoaldea, yo la incluyo porque es un hermoso ejemplo de los valores, el estilo de vida y las prácticas ecoaldeanas.

Gaviotas, Colombia

Gaviotas, Colombia.

 

Konohana Family

De 17 hectáreas y ubicada en las laderas rurales del monte Fuji, en Japón, es una comunidad de ingresos compartidos y espiritual iniciada por un maestro espiritual y sus estudiantes en 1984. Se basa en los principios espirituales de la unidad con la red de la vida y el respeto por ella, que comprende desde las energías no físicas hasta los humanos, las plantas, los animales y los microorganismos. Viven su filosofía dando importancia a comidas ecológicas nutritivas y deliciosas y llevando un negocio de agricultura ecológica de gran éxito desde donde venden productos frescos y alimentos con valor añadido a todo Japón. También llevan un hospedaje y tienen un programa de estancia para gente que sufre de diversas enfermedades físicas o emocionales. Su maestro espiritual sigue siendo un consejero, pero ya no está implicado en el gobierno. Los 70 miembros de la ecoaldea se reúnen cada noche varias horas, durante las que, para mantenerse conectados y sanos tanto emocional como físicamente, comparten sus sentimientos, emociones y sucesos del día, además de coordinar las tareas de la finca del día siguiente y discutir y decidir cuestiones de política.

Ecoaldea de Konohana Family

Ecoaldea de Konohana Family

Crystal Waters Permaculture Village

Crystal Waters Permaculture Village es una comunidad de 230 miembros e ingresos independientes en 239 hectáreas en Queensland, Australia. Cada hogar posee su propia parcela y casa y comparte la propiedad común del resto de la propiedad. Desde su fundación en 1989 los residentes de Crystal Waters han excavado muchos estanques y lagos, restablecido la pureza de sus arroyos y parte de su selva original. Crystal Waters es sede de EcoLogical Solutions, Ltd., un negocio de consulta y enseñanza propiedad de uno de sus fundadores y que enseña diseño permacultural y de ecoaldeas a estudiantes de toda Asia y del Pacífico. Los fundadores y diseñadores permaculturales de Crystal Waters consiguieron permisos de zonificación para que los residentes pudieran tener negocios en casa, y ahora muchos generan ingresos a través de diversas industrias artesanales, desde una panadería artesana tradicional hasta una tetería y una tienda donde se enseña a hacer didgeridoos y se crean por encargo.

Crystal Waters Permaculture Village una de las ecoaldeas más importantes de Australia

Crystal Waters Permaculture Village

Otras ecoaldeas famosas incluyen Auroville en India, Huehuecoyotl en México, EcoVillage at Ithaca en los EE. UU., Damanhur y Torri Superiore en Italia, Findhorn en Escocia, Sieben Linden en Alemania, Tamera en Portugal y Lakabe, Portales y Amalurra en España.

Por qué son importantes las ecoaldeas

Creo que las ecoaldeas son importantes porque ofrecen otra forma de entender lo que debemos hacer para transformar el mundo en un lugar más sensato, humano, sano y habitable para los humanos y todas las criaturas del mundo. Tradicionalmente los activistas medioambientales han hecho campaña para cambios legislativos y de estilo de vida, y protestado contra leyes y prácticas dañinas. Los ecoaldeanos, sin embargo, argumentan lo mismo desde el enfoque contrario. Lo que están diciendo es esencialmente: “El futuro sostenible de nuestro planeta podría tener el mismo aspecto que tiene hoy nuestra vida en las ecoaldeas”. Ponen en práctica el consejo de Buckminster Fuller: “Cambiar algo, establecer un nuevo modelo que haga que el existente quede obsoleto”.

Sin embargo, las ecoaldeas ciertamente no pretenden ser modelos ejemplares de sosteniblidad… todavía. Su huella ecológica a menudo no es tan reducida como les gustaría y no siempre tienen facilidad para tomar decisiones de forma cooperativa o vivir sin conflicto. Y si son rurales, no siempre tienen ecotrabajos atractivos para todos los miembros. Más bien están en “continuo desarrollo”, aprendiendo sobre la marcha.

Un salto de paradigma

Los ecoaldeanos están emprendiendo una intensa búsqueda para demostrar lo que podría ser dar el salto desde el paradigma dominante del materialismo y la insensibilidad hacia el medio ambiente, a ese paradigma imaginado del futuro, en el que la gente tiene vidas simples, gratificantes y cooperativas en equilibrio con el mundo natural. ¡Para los ecoaldeanos esta es una manera satisfactoria y útil de pasar la vida! 0

Diana es la autora de “Crear una vida juntos: herramientas prácticas para formar Ecoaldeas y Comunidades Intencionales”, es redactora y editora de Ecovillages (Ecoaldeas), un boletín gratuito por Internet sobre ecoaldeas de todo el mundo (http://www.EcovillageNews.org) y escribe una columna periódica para la página web de la Red Global de Ecoaldeas (GEN). Fue redactora de la revista Communities (Comunidades) de EE. UU. durante 14 años. Da conferencias, consultas y talleres internacionales sobre cómo empezar con éxito nuevas comunidades y otros tipos de comunidades intencionales y también da talleres de sociocracia.

Para saber más:

Findhorn: Un comunidad para hacer crecer personas

¿Qué es el diseño de ecoaldeas? La formación EDE

EcoHabitar 58. Editorial. Objetivos de Desarrollo del Milenio

Con el cambio de gobierno, y la marcha de un gobierno que parte de sus altos cargos están en el centro de la corrupción y con una clara connivencia con el lobby energético, la posibilidad de volver a unos cauces más aceptables, en cuanto a política energética se refiere, podría ser factible, aunque no sabemos los compromisos y acuerdos del nuevo Ejecutivo con los poderosos del sector energético.

Y poniéndonos en lo mejor, un compromiso real de nuestro país con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) contra la pobreza y los problemas de la sostenibilidad medioambiental y empezar con una política de acogida y protección de los refugiados más justa y generosa. Read more

Los techos verdes ahorran energía. Nuevos resultados

Ni el Reglamento de Ahorro Energético (EnEV, siglas en alemán), ni el DIN 4108 Protección Calorífuga y Ahorro Energético en Edificios, tienen en cuenta los efectos que tienen los techos verdes en relación a la protección térmica en verano y en invierno. Por ello en el Centro para la Construcción con Consciencia Ambiental (ZUB, siglas en alemán) de Kassel, se realizaron, entre noviembre de 2007 hasta febrero de 2009, unas mediciones en cinco techos verdes distintos, con el objetivo de determinar sus respectivos comportamientos de aislamiento térmico. El proyecto fue subvencionado por la Fundación Alemana de Medio Ambiente (Minke/Gross 2010).

Los techos verdes tienen la capacidad de reducir considerablemente el calor producido por la radiación solar en verano y la pérdida de calor, por radiación, de los techos en invierno.

Los gráficos 1 y 2 muestran los resultados de las mediciones de temperatura que el autor realizó en Kassel en un techo verde de inclinación leve. Este techo estaba cubierto por una espesa vegetación de pastos silvestres/hierbas silvestres, formando un sustrato ligero de 16 cm de espesor. Con una temperatura al mediodía de unos 30º C en septiembre, la temperatura en la cubierta por debajo de la capa de sustrato ascendía hasta un valor máximo de 17,5º C. Con una temperatura de -14º C en enero, la temperatura bajo tierra (sustrato) no descendió nunca por debajo de 0º C. Las curvas evidencian una reducción particularmente fuerte de las diferencias de temperatura, mostrando así el potencial de su ahorro energético en la climatización del edificio.

Gráfico 1. Forma de la curva de temperatura en un techo verde con 15 cm de sustrato ligero en otoño.

 

Gráfico 2. Forma de la curva de temperatura en un techo verde con 15 cm de sustrato ligero en invierno.

Los ensayos (ver tablas 1, 2 y 3 pág. 35)

El lugar del ensayo se ubicó a unos 14 metros de altura en el centro urbano de Kassel. Consistió en una sala de experimentación climatizada y fuertemente aislada, sobre la cual estaban dispuestos seis campos de pruebas, con una superficie de 1,00 m x 1,20 m cada uno, con su respectivo aislamiento lateral de 25 cm de espesor.

En la cámara climática había una temperatura de 20º C, con una oscilación del 10% de máxima.

Como campo de referencia sirvió un techo equipado con un aislamiento calorífugo (λ = 0,04 W/(m·K) de 20 cm de espesor y con una piel de tejado sintética para la evacuación del agua, sin capa de sustrato ni de vegetación. La tabla 2.8 muestra la disposición de los campos de pruebas. Se eligieron diferentes espesores de sustratos y especies de vegetación para poder registrar, de forma separada, la respectiva influencia del sustrato y de la vegetación.

En cada campo de medición se introdujeron 12 detectores Pt 100, además de una sonda para medir la corriente térmica. Cada 6 minutos se registraron los valores de medición de los respectivos sensores.

Tabla 1. Resumen de los tipos de construcciones de tejado.

Tabla 2. Diferencia proporcional de las pérdidas de calor por transmisión en relación con el campo de referencia.

Tabla 3. Diferencia proporcional de las pérdidas de calor por transmisión del campo V y del campo VI.

La medición de resultados

El gráfico 3 muestra las temperaturas medidas debajo del sustrato (es decir, las temperaturas reinantes en el elemento de construcción) de los cinco techos verdes durante una semana en verano, en comparación con las respectivas temperaturas detectadas por debajo de la impermeabilización de tejados del campo de referencia sin sustrato ni vegetación. Éstas resultaron entre 25º C a 45º C más altas que las de los techos verdes, aunque la temperatura del aire medida por encima del campo de referencia era sólo 7º C (de máxima) más alta, debido a la fuerte radiación solar. En comparación, durante la noche, la temperatura en la superficie del campo de referencia llegó a ser hasta 7º C inferior que la temperatura del aire, lo que demuestra el efecto nocturno de pérdida de calor transmitida en este tipo de techos.

Gráfico 3. Temperaturas en el elemento de construcción de todos los campos, además de la temperatura del aire exterior en la semana de verano de 2008.

 

Comparando los campos V y VI, se constató que el sustrato de 15 cm de espesor, en el campo V, con una densa vegetación de variedades de pasto, producen una mayor disminución en el rango de las temperaturas, que en el campo VI, cuyo sustrato tenía sólo 8 cm de espesor, y cuya cubierta de vegetación era, sobre todo, de Sedum (véase el gráfico 3), además demuestra que, debido al efecto del techo verde, las oscilaciones de las temperaturas exteriores se reducen un promedio de 50%, en el campo IV y de 70%, en el campo V.

Gráfico 4 Temperaturas en el elemento de construcción de todos los campos, además de la temperatura del aire exterior en la semana de invierno de 2009.

Resulta particularmente efectiva la reducción de las oscilaciones de temperatura debido a los techos verdes en invierno, tal como demuestran los valores medidos en la cubierta (véase la tabla 3). Durante la semana de enero, el valor máximo de la temperatura del aire exterior fue de 18º C, y la correspondiente máxima del campo de referencia ascendió a 15º C. Mientras tanto, en los campos con un sustrato de 15 cm de espesor no se registraron oscilaciones, mientras que en los campos con un sustrato de 8 cm de espesor se dieron unas oscilaciones máximas de sólo 3º C. En tiempos en que la temperatura del aire estaba continuamente por debajo de 0º C, bajando incluso hasta -18º C, lo que hacía oscilar las temperaturas en el campo de referencia entre +3º y –12º C, la temperatura en los campos con un sustrato de 15 cm nunca fue inferior al punto de congelación. Sin embargo, en el campo con un sustrato de 8 cm de espesor, la tierra llegó a congelarse.

El gráfico 5 muestra la pérdida (o la ganancia) mensual de calor por transmisión de los cuatro campos con un aislamiento calorífugo de 20 cm de espesor durante el año 2008. Con ello se evidencia que el campo de referencia en los tres meses de verano sufre un considerable aumento de calor, el cual ascendió a 960 Wh/m2 en el mes de junio, mientras que, en los demás campos, solamente alcanzó la quinta parte de este valor. En el gráfico 6 queda representada la pérdida (o la ganancia) mensual de calor por transmisión durante los meses de junio a agosto de 2008.

Gráfico 5. Pérdida mensual de calor, además del registro de calor para el campo de referencia, el campo II, el campo III y el campo IV. Se considera el período entre enero de 2008 y agosto de 2008.

A pesar de que, durante la semana de invierno del 2 al 8 de enero de 2009, reinaban continuamente unas temperaturas del aire de 0º C a -17º C, la temperatura por debajo del sustrato, de 15 cm de espesor, del techo verde cubierto con pastos se mantuvo constantemente en +1º C. Este hecho puede ser explicado, sobre todo, por el efecto de almacenamiento de calor latente por la humedad del sustrato.

De la tabla 2 se deduce que, en comparación con el techo de referencia, las pérdidas de calor invernales, en el caso del techo con un sustrato de 15 cm de pastos, fueron 25% menores en diciembre, alcanzando una reducción de 18,2% de promedio, durante todo el período de calefacción.

La tabla 3 muestra que el techo con una vegetación de pastos y con un sustrato de 15 cm de espesor mostró 10% menos de pérdida de calor durante el período de calefacción en comparación con los correspondientes valores del techo equipado con un sustrato de sólo 8 cm de espesor y con una vegetación de Sedum.

Los resultados de la prueba confirman que, incluso en comparación con un aislamiento calorífugo de 20 cm de espesor, el techo verde presenta una considerable protección calorífuga en verano, e, igualmente, un considerable efecto adicional de aislamiento térmico durante todo el período de calefacción. Además, resultó obvio que es recomendable emplear una espesa vegetación de pastos silvestres, con un sustrato ligero de 15 cm de espesor, en vez de una vegetación de Sedum, menos espesa, con un sustrato ligero de solamente 8 cm de espesor. Únicamente habrá que tomar en consideración que los 7 cm adicionales de sustrato ligero se traducen, en su estado saturado de agua, en un aumento de peso de unos 70 – 80 kg/m2.

Gráfico 6. Pérdida total de calor, además del registro de calor para el campo de referencia, el campo II, el campo III y el campo IV. Se considera el período entre junio de 2008 y agosto de 2008.

Conclusiones

Los efectos térmicos de techos verdes se deben  a los siguientes fenómenos:

  • Se da una protección térmica adicional en verano porque, debido a la sombra producida por la vegetación, los rayos solares no alcanzan la tierra y, además, la energía solar en el colchón vegetal es, casi completamente, consumida por la reflexión y por su absorción para la fotosíntesis.
  • El colchón de aire encerrado actúa como una capa de aislamiento térmico. Dürr parte del hecho de que un colchón denso de pastos muestra un λ de 0,17 W/(m·K), mientras que un sustrato húmedo como la tierra muestra un λ de 0,6 W/(m·K) [Dürr 1995], véase también [Umweltbundesamt 1987].
  • Un colchón vegetal espeso protege la superficie del sustrato contra el viento. Debido a que así no se registra casi ningún movimiento de aire, la pérdida de calor por el efecto del viento tiende a cero.
  • En la madrugada, cuando la temperatura del aire exterior llega a su punto más bajo de la noche, normalmente se produce rocío en la vegetación. Este rocío matinal aumenta la temperatura en la capa de vegetación, debido a que la condensación de 1 g de agua hace liberar alrededor de unas 530 calorías térmicas. De esta manera, se reduce en parte la pérdida de calor por transmisión.
  • La masa térmica de la capa del sustrato, además del agua almacenada en las plantas y en el sustrato, producen una reducción en el rango de temperaturas.
  • A través de la respiración por las raíces se da una ganancia de calor – aunque sea muy leve – en la tierra. En invierno, esta ganancia de calor contribuye a que la tierra se congele con menos frecuencia.

Además, la fotosíntesis y la respiración ayudan a que se suavicen las oscilaciones de temperatura entre el día y la noche:

  • En la fotosíntesis, para cada molécula producida de C6H12O6 (glucosa) se consumen 2,83 kJ de energía. En días de verano, cuando prevalece la fotosíntesis, se produce un efecto de refrigeración. De noche, cuando ya no se da ningún proceso de fotosíntesis, se produce calor debido a la respiración.
  • El efecto de almacenamiento del calor latente en el sustrato ligero, hace que se amortigüen las diferencias de temperatura: cuando el agua en la capa superior del sustrato se congela, la transformación de un gramo de agua a un gramo de hielo hace que se liberen alrededor de unas 80 calorías térmicas. El sustrato en proceso de congelación permanece por un tiempo muy prolongado a una temperatura de 0º C, aunque la temperatura exterior sea bastante inferior. Durante la descongelación del hielo se consume otra vez la correspondiente cantidad de energía de unos 80 cal/g del hielo para la transformación del estado de agregación; sin embargo, casi toda esta energía se extrae del aire. Analizando el proceso en su totalidad, el efecto de almacenamiento del calor latente conduce a una ganancia térmica para el tejado.

En viviendas de construcción antigua y en oficinas en altillos, la protección térmica en verano conseguida por los techos verdes es de notable importancia. En edificios ubicados en Kassel, en varios casos se verificó que, con unas temperaturas exteriores de 30º C, la temperatura por debajo de la capa de tierra del techo verde nunca fue superior a 20º C (véase también el gráfico 2.6), y que la temperatura interior no superó nunca los 25º C. La fotografía  muestra el ejemplo de Berlín-Kreuzberg donde, gracias a la ampliación sobre la azotea, se ganó un local habitable adicional. Bajo el techo ajardinado se creó un clima confortable.

 

Techos Verdes

Shou Sugi Ban quemando la madera

Shou Sugi Ban, en japonés 焼杉板 significa literalmente “tabla quemada de cedro”, es la palabra utilizada para describir la técnica centenaria Japonesa de carbonizar, “Sugi”, las tablas de cedro que se emplean en recubrimientos de fachadas, suelos y vallas.

Esta técnica tiene sus orígenes en unos carpinteros japoneses que buscaban un acabado artístico y duradero con madera recuperada de las playas. Al estar en el mar, la madera expuesta al agua salada era muy valorada por su apariencia y durabilidad.

Al ser muy cotizadas, pero escasas, los artesanos japoneses comenzaron a buscar otra técnica para embellecer y proteger la madera y así descubrieron que el fuego puede dar un resultado bonito, económico y duradero.

Shou Sugi Ban era una técnica común a partir del siglo XVIII, posiblemente es más antiguo, aunque sufrió un declive en el siglo XX a consecuencia de la abundancia de materiales baratos como el hormigón, el plástico o el aluminio.

En los primeros años de siglo XXI comenzó el renacimiento de Shou Sugi Ban a manos del arquitecto japonés Terunobu Fujimori siendo visto como una técnica vanguardista en Japón, Estados Unidos y Europa.

Acabados y usos

El acabado puede variar desde profundamente carbonizado “piel de cocodrilo” hasta un ligero quemado. Según el deseo de los clientes es posible cepillar y tratar las tablas para variar la textura y color.

Fachadas, suelos, vallas, tarimas exteriores, muebles y casi cualquier artículo de madera es apropiado para tratamiento con Shou Sugi Ban. Su uso en interiores, tiendas y exposiciones da un efecto vanguardista/artístico/moderno.

 

Los acabados varian de entre una simple veladura hasta una superficie carbonizada.

Los acabados varian de entre una simple veladura hasta una superficie carbonizada.

Ecológico

Los productos para el tratamiento de la madera más modernos y ecológicos requiere una reaplicación periódica debido al efecto de la luz ultravioleta. En Japón, un país con una clima bastante húmedo, las fachadas exteriores con tablas Shou Sugi Ban pueden tener una vida útil de hasta 60 años, incluso en algunos casos hasta 80 años. El diseño y montaje también pude afectar a la vida útil.

Después de muchos años tratando la madera con productos altamente tóxicos Shou Sugi Ban es un tratamiento ecológico que también puede ofrecer un grado de protección contra el fuego, los hongos y los insectos.

Uno de los efectos del fuego es que la capa exterior de la celulosa es eliminada, material más blando e inflamable que las capas de lignina del interior.

Almacén/taller con la técnica Shou Sugi Ban

El proyecto principal, la rehabilitación de una casa, incluye la construcción de una caseta/almacén.

Tradicionalmente estos almacenes se construyen enteramente de piedra, sin cimentaciones y con un techo de losa o teja árabe. En los últimos 40/50 años se ha visto un cambio radical en los materiales y técnicas utilizadas para la construcción, por ejemplo para las cimentaciones con plancha de hormigón, estructura de bloques revocada con morteros de cemento y techo de chapa o uralita.

Que el proceso sea rápido y económico, bajo en mantenimiento y, sobre todo, fácil de construir, hace que sea la solución más pragmática, y económica.

Shou Sugi Ban

Una caseta de madera

En nuestro caso el proyecto está situado en las afueras de una aldea, con unas vistas espectaculares, y es importante que la estética encaje con el paisaje que le rodea. Larga vida útil, cumplir un presupuesto económico y el empleo de técnicas de bioconstrucción son algunos de los elementos tenidos en cuenta en el diseño de esta caseta. Parte del proyecto para reformar la casa era una ampliación de la superficie en la cara norte –una galería de madera– y la construcción de un gallinero. A todo esto se sumó la idea de construir una caseta de madera. En principio se tuvo en consideración comprar una caseta prefabricada, pero el coste, la calidad, la estética, además de la necesidad de excavar y hacer una plancha de hormigón, desecharon la idea.

Inspirado por el hórreo –la caseta tradicional en Galicia– el diseño original fue modificado durante la construcción por razones prácticas. En vez de hacer toda la construcción al mismo tiempo realizamos varios modelos por separado y se montó la estructura por partes.

La imagen que se tiene de la madera como material de construcción en España es bastante negativa a pesar del bajo nivel de humedad que existe en muchas zonas. Con esta percepción el consenso general es que, a la hora de tratar la madera en construcción, es imprescindible el uso de productos altamente tóxicos.

Proceso de quemado de las tablas del exterior con un soplete de butano.

Proceso de quemado de las tablas del exterior con un soplete de butano.

En contraste, la madera es un material utilizado muy a menudo en el norte de Europa, sobre todo en construcción de cubiertas y techos en el Reino Unido. Hace muy poco fue obligatorio el tratamiento de maderas si se quería obtener permiso de construcción. Hoy en día el diseño, la elección del tipo de madera en relación a la cantidad de lluvia a la que se expone y la capacidad que tiene la madera para secarse son factores más importantes.

Construida con madera, la estructura se levanta sobre una serie de piedras para facilitar el flujo del aire, combatiendo la humedad.

La fachada se construye con madera de alerce (Larix decidua) resistente a la humedad, utilizada tradicionalmente en la construcción de barcos.

La colocación, a mano, de las piedras era un desafío. Para conseguir la alineación en paralelo y nivelado se utiliza un nivel de agua graduado, una escuadra de madera y un plomo con soporte en forma de “A”. Enterradas entre 40 cm y 60 cm, las piedras son calzadas sobre una grava fina en el fondo de la excavación,  rellenada con más grava, compactada y terminada con tierra.

La idea de utilizar tejas para la cubierta era la solución más pragmática, estaban disponibles en suficiente cantidad y gratis.

El tratamiento de la madera exterior es, a veces, un rompecabezas para el bioconstuctor. El aceite de linaza puede servir como un medio para evitar el crecimiento de moho. El aceite de teca puede incluir productos bastante naturales a base de trementina y ceras, pero a veces lleva mezclas de disolventes con colorante. Hay también productos a base de agua, la mayoría con una larga lista de componentes tóxicos. Barnices y gel de acrilato tienen el problema de que la madera queda sellada y la humedad no puede escapar al exterior. Normalmente la madera se trata después de montar y en el caso de barnices su aplicación necesita la eliminación de las capas viejas antes de repintar. Puedes imaginar el laborioso proceso de lijar decenas de metros cuadrados de madera montada en una fachada.

El proceso de Shou Sugi Ban tiene su trabajo y para mantener sus calidades estéticas uno puede repasar periódicamente la superficie con un trapo mojado con aceite o dejar que la madera cambie naturalmente bajo los efectos del paso del tiempo.

Artículo aparecido en el nº 47 de EcoHabitar. Otoño 2015

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Timber frame, sistema tradicional de entramado pesado de madera

Construir con madera

Antes incluso de la edad de piedra (2.500.000 – 3.000 a.C.) la madera se convirtió ya en un material imprescindible en la vida cotidiana de la humanidad. Mantener las hogueras encendidas, elaborar sencillas armas y herramientas o construir las primeras cabañas que recubrían con pieles, fueron los inicios de este estrecho vínculo que ha perdurado hasta día de hoy.

Hablar de historia constructiva es, indudablemente, hablar de la madera como solución estructural. Desde el paleolítico, su aplicación ha permitido solventar muchos de los desafíos técnicos que la humanidad ha debido hacer frente para elaborar sus construcciones. Allí donde los asentamientos humanos se toparon con las extensiones forestales, la técnica constructiva de la madera se desarrolló, prosperó y se transmitió generación tras generación. A pesar de sus múltiples propiedades naturales, la madera se ha visto relegada en diferentes etapas de la historia a un papel secundario. Su escasez en el entorno más próximo, la tendencia constructiva de ciertas culturas, la aparición de nuevos materiales o exclusivamente motivos económicos, fueron algunas de las principales causas. Hoy en día, gracias al desarrollo de nuevas técnicas como la madera laminada y, sobre todo, al reconocimiento de sus características ecológicas y de sostenibilidad, su aplicación parece estar recobrando el protagonismo que se merece.

El riesgo del amianto. Un peligro silencioso

Hace poco más de diez años que se prohibió el amianto en España 1. Se prohibió la utilización, producción y comercialización de las fibras de amianto y de los productos que las contenían. Pero la ley no reguló un aspecto importante: qué debemos hacer con los diferentes productos y materiales con amianto que están colocados en nuestros edificios 2

Esta situación permite y, por tanto hace invisible el hecho de que el amianto permanezca colocado conviviendo con nosotros. ¿Es esta una situación de riesgo?

El amianto forma parte de un gran número de materiales colocados en buena parte de los edificios construidos durante el siglo XX. Forma parte intrínseca de redes de saneamiento, depósitos de agua, cubiertas y medianeras, en el fibrocemento o “uralita“, llamado así en honor al mayor fabricante e importador de amianto en España. Además de los materiales de fibrocemento, existen otras aplicaciones fundamentales en la edificación como son los aislantes térmicos y acústicos, las ignifugaciones y las calorifugaciones que también pueden contener las fibras. Este último grupo de materiales con amianto es mucho más desconocido para la población en general y, a su vez, supone un riesgo mayor para la salud, ya que son materiales fibrosos, de baja densidad, que desprenden fibras con bastante facilidad. Las fibras de amianto al llegar al aire y ser respiradas pueden quedarse depositadas en nuestro organismo que, no pudiéndolas absorber ni eliminar, se protege de ellas dando paso a diferentes patologías graves. La inhalación de fibras de amianto puede ocasionar enfermedades como el mesotelioma pleural, la asbestosis y el cáncer broncopulmonar, enfermedades irreversibles, de largos periodos de latencia, que se pueden desarrollar 20 ó 30 años después de haber estado en contacto con las fibras.

Fuentes de exposición a las fibras

A partir de los años 80 y mientras se fabricaron productos con amianto en nuestro país, el sector reconocido como expuesto al riesgo de amianto era el que directamente manipulaba o estaba presente en la elaboración de los diferentes materiales. No se consideró durante muchos años que la población cercana a una fábrica de productos de amianto, o los familiares de los trabajadores como las mujeres que lavaban las ropas de trabajo contaminadas con las fibras, fuesen también un sector expuesto. Numerosos estudios 3 han demostrado la relación entre patologías derivadas de la exposición a amianto y las personas que no han trabajado directamente con el mineral, considerando estas fuentes de exposición como ambientales, domésticas y de convivencia.

En la actualidad se tienen identificadas diferentes fuentes posibles de exposición:

  • Exposición laboral: afecta a los trabajadores que pueden inhalar fibras de amianto mientras desarrollan su jornada laboral, ya sea de forma directa porque trabajen manipulando amianto en tareas de mantenimiento, rehabilitación o desamiantado, o indirecta porque puedan inhalar las fibras que se desprenden de un material ubicado en el lugar de trabajo.
  • Exposición por convivencia: no debería existir en la actualidad, ya que la legislación vigente no permite que las ropas de trabajo contaminadas se lleven a casa, siendo el empresario el responsable del lavado y descontaminado de las mismas.
  • Exposición ambiental: puede afectar a cualquier persona, ya que es la provocada por las fibras que se encuentran en el aire, bien sea de forma natural (zonas cercanas a minas de amianto), por la fricción y desgaste de los frenos y embragues de los automóviles que contienen amianto (comercializados hasta 2002) o por una posible contaminación de trabajos con amianto en edificios, en el transporte de residuos, vertidos incontrolados, etc.
  • Exposición doméstica: está provocada por el desprendimiento de fibras en utensilios de uso doméstico como guantes de cocina, forros de tablas de plancha, aislamientos en tostadoras de pan y secadores de pelo, protecciones de hornos y chimeneas, mantas, etc. Todos estos productos y utensilios son de fabricación muy antigua, ya que están prohibidos desde hace 20 años, por lo que cada vez son menos habituales en nuestras viviendas.
  • Exposición en el interior de edificios: está provocada por el desprendimiento de fibras de los materiales que contienen amianto y forman parte de la construcción. Aunque el uso de la mayoría de productos con amianto para  la construcción (al margen del fibrocemento) se prohibió en el año 1993, esos 20 años no son suficientes para establecer que en los edificios no queda amianto. El riesgo dependerá del tipo de material, de su localización y del estado de conservación.

 

El amianto en los edificios

El amianto es un excelente aislante térmico y acústico, es ignífugo, tiene una gran resistencia a la fricción y es prácticamente indestructible. Estas valiosas cualidades hicieron proliferar innumerables materiales de construcción que se colocaron en los edificios, según fuesen las necesidades en cada caso.

a) Según el tipo de estructura del edificio.

A finales de los años 50 las ciudades españolas más relevantes empezaron a poblarse de imponentes edificios en altura, símbolo del crecimiento y el desarrollo del país. Muchos de estos edificios se construyeron con estructuras metálicas que, en muchas ocasiones, se protegieron contra el fuego con revestimientos ignífugos como el amianto, recomendado en la normativa de la época como material ignífugo y aislante de grandes propiedades.

En el caso de las estructuras de hormigón, los revestimientos ignífugos no han sido tan habituales debido a la resistencia del propio material. No obstante, y con el objeto de proporcionar más resistencia al fuego en una posible rehabilitación o intervención para adecuación a la normativa, podemos encontrar este tipo de estructuras revestidas de morteros o proyecciones de amianto.

b) Según el uso a que está destinado el edificio.

En cuanto al tipo de uso, el sector terciario de edificios de servicios es el que tiene más posibilidades de tener materiales con amianto en sus soluciones constructivas: hospitales, escuelas, teatros y salas de cine, estudios de grabación, oficinas, edificios industriales… Por un lado, porque se ha desarrollado más normativa y legislación específica, y por otro, porque los requerimientos particulares del servicio daban paso a productos específicos como:

  • El aislamiento acústico en estudios de grabación, cines, teatros y bibliotecas, en forma de placas acústicas o fibras sueltas como la borra de amianto en cámaras de aislamiento y en el interior de falsos techos.
  • Los pavimentos resistentes al agua, a las grasas, a los agentes químicos y que impedían la propagación del fuego en cocinas y restaurantes, comercios, oficinas, hospitales y escuelas como los pavimentos de amianto- vinilo.
  • Los falsos techos registrables que facilitaban la revisión de instalaciones en oficinas y comercios.
  • El control de la humedad por condensación en vestuarios y piscinas cubiertas, o industrias textiles, con proyecciones de fibras de amianto.
  • Los revestimientos resistentes al desgaste como zócalos de protección en escuelas, en talleres y en equipamientos, con morteros y pinturas con amianto.
  • Los aislamientos térmicos extremos en naves frigoríficas, laboratorios e industria, con mantas y borra de amianto.
  • La protección al fuego de instalaciones, compuertas cortafuego, fosos de ascensores, cuadros eléctricos, puertas RF, telones en teatros…, así como las ignifugaciones en aparcamientos.

En el caso de las viviendas, las edificaciones que tuvieron una mayor calidad en su construcción, las que tuvieron mejores acabados y más prestaciones, son las más susceptibles de tener aplicaciones de amianto de riesgo alto como los aislamientos térmicos, acústicos o calorifugaciones de instalaciones, mientras que los edificios de menor calidad se quedaron con las aplicaciones de menor coste y de menor riesgo, como son todas las derivadas del fibrocemento.

c) Según el tipo de instalaciones que contiene el edificio.

Otro parámetro que nos puede determinar la existencia o no de amianto en el edificio es el tipo de instalaciones que alberga:

  • Las instalaciones centralizadas de producción de agua caliente sanitaria o de calefacción por agua caliente, con calorifugaciones de tuberías y calderas.
  • Las protecciones de radiadores, las juntas de tuberías y masillas aislantes.
  • Las protecciones de focos puntuales de calor, como repisas aislantes sobre radiadores, separadores entre paredes y elementos como hornos y chimeneas.
  • Las instalaciones de distribución de aire climatizado y evacuación de humos.
  • Las instalaciones de hornos o cámaras de altas temperaturas aisladas con placas de amianto, con cordones y juntas de aislamiento.
  • Las instalaciones en talleres y en la industria en general, con conducciones de ácidos y derivados del petróleo, productos químicos corrosivos y vapor de agua, líquidos y gases con requerimientos de altas temperaturas, y pH extremos, en forma de aislamientos, juntas de estanqueidad y masillas aislantes.

d) Productos de fibrocemento.

El fibrocemento o “uralita”, clasificado aquí como una categoría aparte por la gran variedad de productos que se fabricaron, fue un material muy versátil, moldeable, ligero, incombustible, impermeable y, sobre todo, barato. Con él  se realizaron redes de suministro de agua potable, depósitos, canalizaciones de desagüe en edificios, cubiertas de chapa lisa y ondulada, tabiques pluviales en medianeras, revestimientos de fachadas, persianas, sombreretes, rejas de ventilación, tuberías de aire, tanto en impulsión como en evacuación de humos, jardineras….y un largo etcétera.

La protección de la población en riesgo

La legislación española en temas de amianto regula y ampara el sector laboral, por lo que se deben considerar dos poblaciones diferenciadas: los trabajadores expuestos a amianto durante el transcurso de su jornada laboral y el resto de la población.

La protección de los trabajadores.

Dentro del sector laboral se encuentran, de una parte el personal que trabaja directamente con amianto y de otra, los que trabajan en un edificio que contiene amianto.

Los primeros son los trabajadores que deben realizar tareas de extracción de amianto o desamiantado, trabajos de mantenimiento o rehabilitación donde deba manipular el amianto, así como los trabajadores ligados a la gestión del residuo y su deposición en vertedero, al control de calidad ambiental, a los laboratorios de análisis… Todos estos trabajos necesitan de la realización de un Plan de Trabajo con amianto que debe aprobar la autoridad laboral competente, deben estar inscritos en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto), así como realizar un control periódico sanitario a los trabajadores implicados, todo ello según el RD 396/2006 4 .

Dicho de otra manera, este sector claramente identificado y considerado de riesgo por la legislación es el que conoce la existencia del amianto, trabaja 5 según la legislación vigente, y por tanto, está bajo su amparo en cuanto a protección sanitaria y dineraria (por la responsabilidad civil del empresario). Por tanto, se podría decir que en la actualidad los trabajadores del amianto son un sector de riesgo controlado que está protegido por la legislación vigente.

El segundo grupo lo componen las personas que trabajan en un edificio que contiene amianto. Éstos también están protegidos por la ley. En este caso es la ley de prevención de riesgos laborales la que otorga al empresario la responsabilidad de la seguridad de sus trabajadores. Por tanto, es obligación del empresario adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo. No obstante y aún estando legislado, este grupo no está claramente definido, ya que los empresarios no conocen si el edificio donde se desarrolla su actividad tiene o no amianto. Los principios de acción preventiva se suelen entender directamente ligados a la actividad, considerándose el edificio como un elemento inerte.

Por tanto, se podría decir que las personas que trabajan en un edificio con amianto son un sector de riesgo no controlado, aun estando protegido por la legislación vigente.

La población en general.

Por último, está el resto de la población. Los que vivimos en edificios, estudiamos en ellos, acudimos a ellos a hacer compras, a ver espectáculos, a sanar nuestras enfermedades o a dejar el coche en sus aparcamientos. Todos formamos parte de un sector potencial de riesgo no controlado, que no es conocido y que no está legislado.

Pero no todas las personas que hemos estado expuestas a las fibras padeceremos una enfermedad relacionada con el amianto. Dependerá de la sensibilidad del organismo de cada individuo, del tipo de fibra, del tiempo e intensidad en la exposición, así como de factores sinérgicos como el tabaco.

Dicho esto, hay que puntualizar que, tal y como la EPA instruyó en 1971, y que ha sido nuevamente refrendado por el Parlamento Europeo en marzo de 2013 6 , “no se conoce un límite de exposición al amianto por debajo del cual no existan riesgos”. Por tanto, es imprescindible evitar la exposición al amianto, por una parte, trabajando con las medidas de seguridad establecidas, y por otra, conociendo la existencia de las fibras y su peligrosidad ya que el verdadero riesgo del amianto es el desconocimiento de su existencia.

No debemos olvidar que pese a hacer más de 30 años que están reguladas las condiciones de trabajo en la manipulación de amianto, el reconocimiento al trabajador de padecer una enfermedad profesional derivada del amianto, y las consecuentes reclamaciones por daños y perjuicios por falta de medidas de seguridad suponen, a día de hoy, arduos procesos con finales más ventajosos para las grandes empresas responsables que para los enfermos o familiares de los fallecidos. Los afectados por exposiciones no laborales aún lo tienen peor.

Consumo mundial de amianto en 1979, Asbestos: overview and handling recommendations, Deutsche Gesellschaft fur Technische Zusammenarbeit (GTZ) GmbH, Eschborn 1996. Ilustración © EcoHabitar


*Lara Trujillo, la autora de este artículo, es Ingeniera de Edificación, máster en Patología, Diagnosis y Técnicas de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico. Se dedica a la docencia en la universidad, así como a la rehabilitación energética, diagnosis de edificios y edificación sostenible. www.edilar.net

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  1. La Orden de 7 de diciembre de 2001 por la que se modifica el anexo I del Real Decreto 1406/1989, de 10 de noviembre, por el que se imponen limitaciones a la comercialización y al uso de ciertas sustancias y preparados peligrosos, dice en su articulado que «El uso de productos que contengan las fibras de amianto… que ya estaban instalados o en servicio… seguirá estando permitido hasta su eliminación o el fin de su vida útil».
  2. Resolución de 30 septiembre 1982 sobre normas para la aplicación y desarrollo de la Orden de 21 de julio de 1982 sobre las condiciones en que deben realizarse los trabajos en los que se manipula el amianto.
  3.   Enfermedad por amianto en una población próxima a una fábrica de fibrocemento, Arch Bronconeumol. 2009; 45(9):429–434, J. Tarrés, R. Arbós-Herràndiz, C. Albertí, et al. Contenido pulmonar de amianto en la población de Barcelona, Arch Bronconeumol. 2006;42:17, R. Recuero, A. Freixa, M.J. Cruz, et al.
  4. El Real Decreto 396/2006 de 31 de marzo, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto, se enmarca en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, cuyo ámbito de aplicación incluye «a los trabajadores vinculados por una relación laboral en sentido estricto», quedando fuera de este ámbito los trabajadores autónomos.
  5.   Background Information. Proposed National Emission Standards For Hazardous Air Pollutants: Asbestos, Beryllium, Mercury. Environmental Protection Agency, North Carolina, December 1971.
  6. Resolución del Parlamento Europeo, de 14 de marzo de 2013, sobre los riesgos para la salud en el lugar de trabajo relacionados con el amianto y perspectivas de eliminación de todo el amianto existente.

Informe: aislamientos ecológicos. Comparativa global

Por supuesto hay que elegir aislantes ecológicos y aunque todos tengan sus puntos débiles, destacan sobre todo sus grandes cualidades.

En primer lugar su buen balance medioambiental: los aislantes ecológicos tienen la ventaja, en la mayoría de los casos, de consumir poca energía en su fabricación, lo cual no es el caso de sus primos “convencionales” tales como el poliestireno y el poliuretano derivados de la industria petroquímica. También son más fáciles de reciclar y proceden de materias primas de origen vegetal o animal, que son renovables por naturaleza.

En segundo lugar, su durabilidad, que precisamente no es la característica principal de la lana de vidrio, la cual ofrece un bienestar mediocre en verano y, además no soporta la humedad.

Una vez elegida la versión ecológica del aislamiento, todavía tienes la posibilidad elegir entre dos tipos: el distribuido y revocado.

El aislamiento distribuido permite obtener una pared directamente aislante: en paredes de ladrillos (que, desgraciadamente, tienen una huella de carbono elevada), en balas de paja y fibras aglutinadas (tierra y paja, cáñamo y cal).

Del aislamiento revocado no se hablará en este artículo por cuestiones de espacio.

Las páginas siguientes están dedicadas al aislamiento distribuido, que permite fortalecer térmicamente las paredes poco o insuficientemente aisladas. Este aislamiento incluye apenas una decena de familias de materiales presentados en la tabla de resumen que está a continuación. Para un bajo consumo energético y un bienestar interior tanto en verano como en invierno, hay que prever un espesor consecuente. Un aislamiento de alto rendimiento, del tipo propuesto por el sello BBC Effinergie1, requiere de 26 a 40 cm de aislamiento en techo (R entre 6.5 y 10) y 13 a 22 cm en la pared (R 3,2 a 5,5), para los aislantes que tienen un lambda cerca de 0.040.

En España, la información sobre los efectos en la salud de los productos de construcción se ofrece a cuentagotas. Sabemos que el poliestireno emite humos tóxicos en caso de incendio y pentano durante la instalación; que las lanas minerales pueden causar afecciones dermatológicas importantes, por no mencionar el riesgo de asma, debido a los aglutinantes y además persisten las dudas sobre el potencial cancerígeno de sus fibras2. Sin embargo todavía no hay datos fiables o son insuficientes tanto para los aislamientos de origen mineral y sintético como para los ecológicos y su instalación, ya que también requieren tomar algunas precauciones.

En cuanto a los aislantes convencionales, su corte, manipulación e instalación generan polvo, que puede causar enfermedades respiratorias.

Se recomienda el uso de una máscara (clase de eficiencia P1, P2 o P3, CE, EN 149). Sobre todo porque las sales de boro, insecticidas ignífugos y fungicidas naturales, que se utiliza en algunas guatas de celulosa o lana de oveja, consideradas por mucho tiempo inofensivas, fueron clasificadas en noviembre de 2008 como neurotóxica, cuando se inhala.

Todavía no disponemos de datos de los valores de umbral, pero el principio de precaución invita a protegerse.

La barrera de vapor y el revestimiento exterior, debidamente instalado, evitará el contacto de estos  tóxicos, con los ocupantes de la casa.

Nuestros criterios para la comparación

Entre los criterios técnicos presentados en este primer cuadro, figura la lambda,(λ) que es un coeficiente de conductividad térmica (en W/mK), que proporciona información sobre la capacidad aislante de un material.

Cuanto menor es el lambda, mayor es su capacidad de aislamiento.

La mayoría de los aislantes tienen un lambda situado a unos 0.040.

Hay que tener cuidado con los documentos comerciales, que sólo indican “0.04” ya que el tercer dígito después del punto decimal es importante. Hemos decidido deliberadamente no tomar este criterio comparativo en las tablas de comparación de las páginas siguientes ya que los fabricantes, rara vez calculan el lambda de la misma manera.

Sin un método común, la comparación sería necesariamente parcial. Para comparar los espesores de las familias de aislamiento con un mismo rendimiento térmico, se optó por tomar una resistencia térmica, R (m 2 K/W) de 5, que corresponde a un buen aislamiento de las paredes. R se obtiene dividiendo el espesor de un material (en metros) por su lambda.

La capacidad higroscópica es la capacidad de un material para absorber el exceso de vapor de agua cuando el aire está demasiado húmedo y devolverlo cuando se seca.

El coeficiente de resistencia a la difusión del vapor de agua (µ), por su parte, indica la capacidad de un material para permitir la difusión de vapor de agua. Más µ, mayor será la resistencia y menor es el vapor de agua que puede pasar a través de la pared. Este valor (sin unidades) es interesante para componer la máxima  capacidad transpirable de la pared.

La resistencia al fuego se rige por Euroclases. La clase A se refiere a productos que contribuyen poco o nada al desarrollo del fuego. En cambio, en la clase F se encuentran los materiales sin ninguna característica contra la propagación del fuego.

El desfase de un material juega un papel importante en la confortabilidad de la vivienda en verano.

Representa el tiempo entre el momento en que la temperatura es más alta en el exterior y el momento en que es más alta en el interior. Se dará preferencia en las zonas de sobrecalentamiento estival a un aislamiento de la azotea con un desfase de al menos 10 horas, para que la ola de calor exterior del mediodía llegue al interior de la casa durante la noche.

Guía de implementación

Para llevar a cabo un buen aislamiento, se necesita un experto en la materia. Un buen aislante colocado descuidadamente no será más eficaz que un aislante malo. Y ahí es donde radica el problema en España, ya que los profesionales capacitados en la colocación de aislamiento térmico son escasos. Según un informe que el OPEN (Observatorio Permanente de la reconversión de vivienda) publicó en julio 2008, sólo el 8% de los hogares renovados en el 2006 consiguen “un nivel de rendimiento térmico ejemplar” .

Podemos concluir que el 92% restante son viviendas repletas de puentes térmicos o de defectos de estanqueidad al aire, los errores más comunes, o que el espesor del aislamiento es insuficiente.

Para evitar contratiempos lo mejor es contactar con el área de ahorro energético de su comunidad, o con distribuidores de materiales aislantes ecológicos; estas empresas están relacionadas con profesionales capacitados para hacer un buen aislamiento. También hay técnicas para comprobar en qué estado está su aislamiento, la termografía infrarroja es una de ellas, esta técnica permite fotografiar los puentes térmicos. Y para verificar la estanqueidad al aire, existe la prueba de soplador de puerta. Pero cuidado ¡ecológico o no, el aislamiento no lo es todo! Una pared es un conjunto: estructura, albañilería, revestimiento y sellado, todo ello juega un papel significativo en la calidad final del aislamiento.

Hacer clic para ampliar. © EcoHabitar y autores

 


1.- Sistema de certificación de aislamiento en Francia.

2.- 1987: OMS clasifica la lana de vidrio y la lana de roca como posibles cancerígenos en el grupo 2B.

1997: La Directiva de la UE del 05/12 clasifica a las fibras de aislamiento de lana de vidrio como posible carcinógeno pero insuficientemente evaluadas con la posibilidad de riesgos irreversibles.

2001: OMS reclasifica las lanas minerales en la categoría 3 o sea que no son clasificables en cuanto a su potencial cancerígeno en el hombre. Aparentemente los fabricantes han trabajado para  reducir la biopersistencia de las fibras.


Este articulo apareció en el número 30 de Ecohabitar.


 

Análisis del ciclo de vida: instrumentos para cuantificar los impactos medioambiemtales

EH 54. Editorial

Seguiremos insistiendo, pase lo que pase, en la necesidad de que cada persona tenga una vivienda digna y asequible y que para ello hay que diseñar, construir y rehabilitar hábitats saludables y con la mínima huella ecológica; algo que la industria convencional y las administraciones han pasado por alto, primando los intereses económicos por encima de todo.

Vivimos en una sociedad injusta que no duda en acusar de “enemigos de la ciencia”, “ecotalibanes”, “jipis retrógrados” y otros muchos apelativos, a aquellos que pedimos algo de sentido común y que los avances de la tecnología, de la ciencia y de la industria se utilicen aplicando el principio de precaución y no escatimando medios para demostrar la inocuidad de los productos y materiales que vamos a utilizar en nuestro entorno.

Por desgracia parece que nada hemos aprendido en todo este tiempo y la humanidad sigue tropezando con la misma piedra una y otra vez. La historia se repite y parece un déjà vu, un volver a empezar que ya cansa. Read more

Al sur del idealismo: la búsqueda de la autosuficiencia en La Alpujarra

Un ejemplo de vida sencilla, bioconstrucción y que apuesta por la sostenibilidad protagonizado por el escritor Chris Stewart y su familia que se instalaron en un cortijo de Las Alpujarras hace 18 años.

El ritmo enloquecido de vida que la mayor parte de las personas lleva no es impedimento para que otras muchas se planteen un cambio. Parar la máquina para disfrutar de nosotros mismos y de nuestro entorno. Intentar abandonar una existencia basada en la producción-consumo de objetos y apostar por el disfrute de la vida con sencillez. El valor de las cosas sencillas: Deleitarse con el sabor de una tostada de pan con aceite de cultivo propio o de limoneros que ofrecen su lustroso fruto durante todo el año o de la compañía de algún viajero soñador que te admira por ser tú mismo o de las ventajas de no ser esclavo del despertador. Numerosas personas han deseado o desean llevar una vida de contacto con la naturaleza; de coherencia humana, animal, tal vez, por qué no. Encontrarle un sentido al difícil arte de vivir. Esta es la historia de algunas que lo consiguen.

Entre los afilados cortados de un valle de Las Alpujarras (Granada), concretamente el que la naturaleza ha decidido formar con los ríos Trevélez y Cádiar, en el municipio de Órgiva viven de un modo sencillo personas que un día decidieron huir de cierto concepto del mundo, que no de sí mismos. Allí en lo que hace 18 años era, con todos mis respetos, un secarral del que surgían unas ruinas, entre esparto y pitas, residen Chris Stewart, Annie -su mujer- y Chlöe -la hija de ambos-. Chris y Annie, son británicos y ya casi no recuerdan qué les trajo a éstas tierras. ¿La llamada del libro de su compatriota Gerald Brenan Al sur de Granada? “Entre otras cosas, sí. Pero Brenan era un intelectual y yo no llego a tanto”, explica Stewart, que además de tener como profesión el dedicarse a vivir con la mayor libertad posible es escritor. Y a fe que no lo hace nada mal, como lo demuestra su libro Entre limones (ver recuadro).

Chris quizá no sea un intelectual pero sí es una persona acostumbrada a caminar por la vida de acuerdo con sus ideales. El hombre iba para músico y ha acabado siendo uno de los mejores escritores sobre las costumbres populares que hay en nuestro país. La carrera de músico no la comenzó mal, tampoco. O según se mire, porque fue batería de Genesis antes de Phil Collins (en los dos primeros singles) pero le echaron de la banda, aunque eso nos aleja de nuestra historia.

Chris y Annie llegaron a El Valero, así se llama su cortijo alpujarreño, en 1988. La morada se encuentra retirada del pueblo. Muy retirada. Tras cinco kilómetros de un estrecho carril de asfalto que sale de Órgiva paralelo al río Guadalfeo es necesario transitar alrededor de siete kilómetros por una escarpada pista de tierra a prueba de vértigo. Poco antes de llegar a la finca se atraviesa el río Cádiar, que puede dar un susto al que lo haga en todoterreno (mejor no intentarlo con otro tipo de vehículo) sobre todo en la época de lluvias en que ha llegado a derribar la pasarela que lo hace accesible a pié.

Foto: Óscar Rivilla

Autosuficiencia alpujarreña

El Valero es una finca de considerable extensión, 70 hectáreas, aunque muy empinadas y la mayor parte de secano, y cuando decimos de secano, decimos apenas aprovechables por las ovejas de Chris, que cada mañana y sin la necesidad de que alguien las oriente trepan hasta las cimas en busca de pastos para regresar al mediodía al cobijo de sombra cortijera. Las hectáreas habitables, en las que la familia hace vida, son dos y media. Como todo típico cortijo alpujarreño está compuesto por varias estancias. La vivienda de Chris y su familia tiene unos 120 metros cuadrados y está compuesta por varios departamentos rehabilitados. Está en perenne construcción pues el trabajo lo han realizado ellos con la ayuda de diversas amistades. Hay otro apartado del que, con los necesarios arreglos, podría obtenerse otra vivienda de similares dimensiones.

El Valero tiene una excepcional orientación suroeste lo que lo hace muy luminoso. Además, “la construcción original puede tener unos 500 años aunque se haya reconstruido encima de la  misma en numerosas ocasiones. Seguramente sea de la época en la que los árabes poblaban éstas tierras y eso se nota, por ejemplo, en la buena situación de la vivienda para captar las brisas que refrescan las estancias”, nos cuenta el propietario. “Quienes eligieron éste lugar tenían genio y las vistas… no nos hemos cansado en 18 años de ellas; esto es muy importante para el alma humana”, confiesa el inglés.

Desde que Chris y Annie decidieron instalarse en El Valero una de sus premisas filosóficas fue vivir de una manera sencilla intentando causar el menor impacto ambiental posible: “Hemos conseguido la autosuficiencia energética y la alimentaria en un 70%. Gracias a ello nuestra huella ecológica es muy baja, quizá el punto negro de la misma es el todoterreno”, argumenta Annie, una mujer de vivaces ojos azules, muy delgada y que siempre exhibe una rotunda sonrisa. En efecto, al vivir a 12 kilómetros del pueblo están obligados a disponer de un vehículo cuatro por cuatro o mejor dicho de dos; en invierno, cuando el río crece, hasta ser imposible vadearlo en automóvil, un coche se deja en la otra orilla y se atraviesa por una pasarela a pie para conducirlo.

Como describo la vida simple para esta familia es una cuestión de principios: lo importante es que casi cualquier persona puede vivir de este modo, con un gran grado de libertad, con una economía sencilla basada en la reducción de sus necesidades vitales y en contacto con el entorno natural. La fuente energética básica de la finca es solar fotovoltaica –sol no falta en estas latitudes- que se acompaña cuando no luce el astro rey con un grupo electrógeno, “cuyo uso no llega ni a los diez días anuales”, comenta Stewart. En total, la potencia instalada ronda los 1.100 watios. Lo suficiente para encender las bombillas -de bajo consumo-, la nevera “congelador no tenemos, esa será nuestra próxima gran adquisición para facilitarnos la existencia”, indica Chris, un aparato de música, un ordenador portátil y un video “aunque éste de poco nos sirve porque no tenemos televisión”, admite el escritor complaciente. La calefacción –en invierno la temperatura no baja de 5º C- consiste en chimenea y estufas de biomasa. Cocinan con bombonas de butano.

Foto: Óscar Rivilla

Arquitectura de la tierra

La arquitectura popular suele ser espartana, por lo general, pero en La Alpujarra granadina -también la hay almeriense, pero esa no la conozco lo suficiente- lo es más, si cabe. Los cortijos como el que describo no suelen ser de grandes dimensiones, ni mucho menos, aunque sí están conformados por numerosas estancias, “en el nuestro sabemos por el anterior dueño, el que nos lo vendió, que vivían al menos tres familias”, nos cuenta Chris. El cortijo típico alpujarreño es muy cuadrado, con techos relativamente bajos, tejados completamente planos –llueve poco por estos pagos- y con muros que poseen entre 60 centímetros y un metro de espesor; un diseño muy adecuado para resistir los embates del sofocante calor veraniego y soportar de buen grado los rigores del invierno que, como ya hemos comentado no son para tanto. A las cuatro de la tarde de un caluroso día de finale de junio pudimos comprobar in situ la bonanza de este tipo de muros y la buena orientación de la vivienda para recoger las brisas, dentro de la estancia en la que nos alojamos los invitados, el ambiente era incluso fresco. Los muros de las casas alpujarreñas, y El Valero no es una excepción, suelen estar construidos con piedra y launa, la arcilla aceitosa característica de esta comarca -El Valero tiene una veta a pocos metros de sus muros- que posee enormes propiedades constructivas, aunque según el dueño de la casa “también es muy trabajosa”. Los tejados son prácticamente planos y de abajo a arriba llevan las siguientes capas: troncos de madera de castaño, álamo o chopo; cañizo atado con guita de esparto (la guita original es de cáñamo pero en esta zona se hace con el abundantísimo esparto); una capa de cartón, retama, adelfas secas o gayomba; por último pizarra y launa. Ésta última, de color muy similar al del cemento, es muy dúctil y porosa, para Chris, demasiado, pues le obliga a que casi una vez al año deba rastrillarla y repararla, por lo que ha optado por usar cemento en las estancias habitables y tiene pensado hacerlo, si nadie le ofrece otras alternativas, en las que le queda por rehabilitar. No es tontería lo de rastrillar la launa ya que si ésta se apelmaza y cala el agua las vigas de madera pueden podrirse y con el tiempo caerse encima de quien se encuentre en el habitáculo.

Para el revoco interno de las paredes, en ocasiones se ha utilizado yeso y las pinturas son naturales, sin añadidos químicos. No utilizan barnices, pese a la abundancia de madera, pero han tratado ésta con aceite de linaza.

Una de las cosas que llama la atención del cortijo es la práctica ausencia de aristas en su diseño; predominan las líneas curvas y uno de los elementos más originales del mismo es la despensa, también realizada por Chris y uno de sus amigos ingenieros. Tiene forma de bóveda y cumple bien su papel de fresquera, además de ofrecer unas cualidades sonoras muy “refrescantes”, por aquello de las propiedades del silencio. Podía haberse mejorado eligiendo semienterrarla en un lugar fresco que dé al norte pero lo cierto es que cumple su función. Chris ha vuelto a repetir el capricho abovedado con un nuevo baño familiar que está construyendo con balas de paja, ventanas de botellas de vidrio de reciclaje y un tejado de cúpula para lograr ese clima de relajación, por si no tenían suficiente relax en El Valero, digo.

Foto: Óscar Rivilla

La relación con el agua

La Alpujarra es una tierra de contrastes. Ubicada en la cara sur del macizo de Sierra Nevada tiene un índice de pluviosidad bajo pese a que cuando visitamos el cortijo de nuestros protagonistas a finales de junio, todavía podían verse en las cumbres serranas algunos neveros, pese a que este año las nevadas no se han prodigado. No obstante la altura máxima de Sierra Nevada es el pico Mulhacén, con casi 3.500 metros de altitud. El agua, por tanto, no es escasa merced a los neveros de la sierra pero “el cambio climático se está dejando notar porque cada año llueve mucho menos y hace más calor. Esto lo notamos especialmente en el huerto”, explica Annie, la encargada de las labores hortícolas de la casa. A estos problemas hay que añadir que en la costa granadina, a no muchos kilómetros en línea recta de la falda de Las Alpujarras no paran de construir urbanizaciones y campos de golf que chupan literalmente el agua de las comarcas montañesas.

El agua y el uso racional de la misma, ha marcado la existencia de Chris, Annie y Chlöe desde que se instalaron en Órgiva, no obstante el cortijo se encuentra en un tajo entre dos ríos, uno de los cuales, el Trevélez mantiene su cauce todo el año. Cuando la pareja inglesa se instaló en su nueva residencia, por llamarla de alguna manera, ésta no tenía ni luz ni agua, ni todo lo demás. El agua que abastece a los siete cortijos habitados del valle la toman de un colector que hay arriba en la montaña. No pagan por el agua en sí, pero deben hacerse cargo del mantenimiento de la instalación y de tener siempre limpias las acequias que distribuyen el líquido elemento.

En la vivienda, las aguas se separan tras su uso. Las negras van a parar a una fosa séptica en la que los residuos se descomponen de manera biológica. Las grises se reutilizan en el riego de huertos y jardines. Por ello, el jabón líquido que utilizan para lavar los platos por ejemplo, es ecológico. Se trata de intentar no contaminar esas aguas que luego alimentarán las verduras que han de comerse. A veces, la cuestión del agua es un asunto de escala. Una gran infraestructura puede ser antiecológica e inhumana y la misma a escala humana puede resultar beneficiosa. Al menos así se desprende de la anécdota que nos contaba Chris una tarde, mientras admirábamos la puesta de sol tras los afilados cerros que rodean el cortijo: “allí, –nos dijo señalando un pequeño embalse que hay situado en la confluencia de los ríos que rodean la vivienda- querían levantar una presa de 50 metros. Arreciaron las protestas y se construyó de 15. Pasamos de la práctica desaparición de nuestras casas a esta bendición”, comenta el inglés refiriéndose entre otras cosas al nuevo ecosistema creado. Aunque uno que es muy crítico, piensa si esto no fomentará que más ríos sean cortados por el hormigón armado acabando con sus ecosistemas originales.

Foto: Óscar Rivilla

Piscina integrada

Hablando de ecosistemas acuáticos y del uso racional del líquido elemento, uno de los puntos más llamativos de El Valero es la piscina, que tiene toda una historia. La casi obsesión familiar por relacionarse respetuosamente con el agua les ha llevado a llevar a cabo un gran proyecto de baño -el clima permite utilizar la piscina seis meses al año- con un tratamiento ecológico y cíclico del agua y del proceso. La sencilla complejidad del mismo y el gusto por el detalle ha producido que se les vaya de presupuesto, pero con ciertos ajustes, este proyecto puede desarrollarse en piscinas de gran tamaño. Esto puede ser muy interesante para los ayuntamientos a la hora de transformar sus actuales piscinas en ecológicas.

La energía que mueve todo el proceso de depuración de la piscina es solar. Entre sus olivos y naranjos Chris Stewart posee un panel solar capaz de autodirigirse en busca de la mejor colocación para recibir la mayor cantidad de rayos solares. Una maravilla de la técnica. El vaso de la piscina es de generoso tamaño y de diseño ovalado, sin  aristas. Está pensado de tal manera que constantemente el agua supura por los bordes y se dirige a un estanque donde plantas acuáticas con especiales propiedades depurativas hacen lo propio con el líquido elemento. De ahí pasa prácticamente limpia a un pozo en el que una noria, diseñada ex profeso por un técnico amigo de los dueños de la casa, alza el agua hasta un depósito también artesano con forma de alambique, en cuyo interior hay un filtro de arena que termina de dejar el agua impecable para que siga su camino natural hasta el vaso de la piscina. Este proceso se realiza unas ocho horas diarias durante los seis meses propicios para el chapuzón. Llama la atención la sobriedad del proyecto, el cuidado de cada detalle para evitar contaminar el agua y reciclar constantemente la misma. Todo ello con emisión 0 de CO2, que se dice ahora.

Foto: Óscar Rivilla

Simple felicidad

Con cinco gatos, dos perros y un loro que, como el propio Stewart reconoce, sólo tiene ojos para Annie, a la que sigue a todas partes, a todas. Esos son los habitantes de El Valero, los reconocidos, claro. Luego están los jabalíes que la noche anterior husmearon en el huerto o la culebra que a la mañana siguiente se coló en la piscina, así de natural es la vida que hace feliz a “los Stewart”: “Para nosotros es muy importante transmitir que se puede vivir disfrutando de las cosas sencillas sin el materialismo que vemos en la sociedad actual” Es que Chris Stewart es un hippy. “Estoy orgulloso de ser hippy. Los españoles tienen la palabra o el concepto equivocado. La vida que vivimos aquí es la conclusión lógica de aquel movimiento, que era ecologista”, afirma.

En efecto, hoy la familia vive como piensa y este es un privilegio de pocos porque lo “normal” suele ser pensar como se vive. Los libros van viento en popa para el autor británico y esto les ha proporcionado una economía desahogada. Pero eso no se nota en su modo de vida, todo lo que identifica en la casa que allí reside un escritor es un despacho, que antes era la estancia de los animales,  cuyas paredes están literalmente forradas de libros (parte del suelo también) y una extraña antena en forma de cuadrilátero que es fundamental para garantizar la conexión por adsl. Las cosas han cambiado mucho en cuanto a tecnología se refiere y hoy Internet es la conexión con el mundo. Conexión que por estas altitudes también tiene su particularidad. En un pináculo a pocos metros de la vivienda se alza un repetidor “casero” que funciona, como no, con una pequeña placa solar que recoge la señal telefónica y la difunde a los cortijos del valle, un sistema inalámbrico subvencionado por la Junta de Andalucía.

Y así es la vida por aquí, en casa de Chris Stewart y compañía, rodeado de limoneros naranjos, almendros, olivos centenarios, y huertas con tomates, lechugas, ajos, cebollas, berenjenas o fresas. ¡Ah! y la alfalfa para las ovejas del inglés alpujarreño, que qué sería él sin sus ovejitas.


“Nos habíamos desecho de todo lo que había de cómodo y previsible en nuestras vidas y nos habíamos lanzado al vacío”. Así explica Chris Stewart en su libro “Entre limones. Historia de un optimista” (Editorial Almuzara, septiembre 2006) su llegada con Annie a El Valero y el comienzo de una nueva vida. Cuenta el escritor que cuando le enseñó fotos a su madre de su nueva morada ésta quedó horrorizada por su aspecto hasta el punto de calificarla de establo. “Es que la arquitectura alpujarreña es sencilla y cuadriculada; su encanto reside en la simplicidad: (…) Consiste en volver a colocar de manera más o menos ordenada los materiales que, o bien crecen a mano, o se encuentran dispersos al azar por los alrededores. Las proporciones vienen dictadas por una sencilla ecuación: la anchura equivale a la capacidad máxima de soporte de una viga de castaño, de chopo o de eucalipto, cubierta con una espesa capa mojada de launa (…) y normalmente equivale a aproximadamente tres metros y medio. La altura depende del nivel hasta el cual puede levantar piedras un alpujarreño y, como la mayoría de ellos son de estatura baja, raramente sobrepasa el metro ochenta desde el suelo hasta el asiento de las vigas. La longitud viene limitada por la cantidad de suelo disponible, y las ventanas se calculan de manera que dejen pasar la cantidad de luz justa para poder andar a tientas al mediodía, pero de modo que al mismo tiempo no dejen entrar los rayos exteriores que de otra forma podrían comerse vivos a los habitantes de la casa”, describe con maestría Stewart en “Entre limones”. La gran ventaja de esta arquitectura es su bajo precio pues sólo las puertas y ventanas hay que pagarlas con dinero, lo demás es extraído, cortado y/o acarreado de la propia naturaleza.


Articulo aparecido en la revista EcoHabitar nº 15. otoño de 2007. Puedes conseguir la revista aquí.