Agricultura urbana. Laboratorio para cultivar la ciudad del mañana

Un proyecto innovador, abierto a la ciudad, es este edificio de agricultura urbana. Un edificio responsable del desarrollo de un sector de producción de alimentos, que ofrece a los residentes locales productos frescos con una huella ecológica baja, reduciendo el uso del transporte por carretera a la vez que genera puestos de trabajo y formación.

Es la unión del invernadero hortícola y el edificio industrial, el proyecto está organizado en volúmenes  racionales y flexibles, lo que facilita la organización de los flujos y las áreas de producción. 

Las plantas se benefician del sol natural optimizado gracias a la exposición favorable de las fachadas del edificio. Diseñado como un entorno bioclimático controlado, el edificio combina sistemas para la producción de calor, ventilación e iluminación en envolturas térmicas eficientes  adaptadas a las plantas.

Este futuro edificio de agricultura urbana tiene como objetivo participar en  la vida del vecindario y transmitir valores y  principios de economía circular. El edificio también es un espacio abierto a residentes y visitantes locales  para desarrollar el conocimiento y la práctica de la  cultura en la ciudad.

Un edificio innovador

El diseño, los volúmenes y los materiales se han diseñado para maximizar la cantidad de luz natural. Las instalaciones interiores, técnicas y de almacenamiento satisfarán las necesidades de los operadores, lo que garantiza unas condiciones de trabajo óptimas.

Para garantizar la producción ecológica, el proyecto proporciona ventilación natural, recolección de agua de lluvia y el uso de compost.

Finalmente, ansiosos por llevar a cabo un proyecto sostenible, los diseñadores del proyecto han ideado una envoltura reforzada para un mejor aislamiento del edificio, pantallas móviles y térmicas para limitar la pérdida de calor en invierno y luchar contra el sobrecalentamiento en verano. La gestión y el control de las instalaciones técnicas se optimizarán para permitir una regulación fina del riego. Finalmente, se ha favorecido el uso de materiales de origen biológico (aislamiento en balas de paja y fibra de madera).

Ficha:
Costo de las obras :  5.138.678 € HT.
Superficie útil: 2184m².
Fase: Obra en curso, entrega primavera 2019.
Cliente: Ciudad de Romainville
Ubicación: Romainville (Francia)
Dominio del trabajo: Secousses architectes en colaboración con Ilimelgo architectes (agente)

Estructura BET / Economista: Alcance
BET HQE: Estambre; Agrónomo: Terre’eau Ciel
Paisajista: LAND’ACT

Perspectiva: Poltred

¡Somos Gaia! Unidos en un planeta vivo en crisis

Ojalá se pueda leer el nombre Gaia cada día más. ¿Pero de quién se trata, qué significa el concepto detrás de esta palabra? Gaia es en inglés el nombre de la diosa griega Gea. Más que una simple diosa, Gea contiene el todo. Gea es el planeta vivo. Según la mitología griega, el universo empezó en el Caos, desde el Caos surgió Gea y era ella que daba luz al mundo. El poeta Hesíodo (siglo VII A.C.) llamaba a Gea “la madre de todo”. Gea es el arquetipo femenino que da luz a la vida. Es un concepto tan antiguo como la conciencia humana. La Gaia de hoy, la Gea de la antigua Grecia y la Pachamama de América se refieren a la misma madre de todo.

Gaia: un hipótesis revolucionaria

Mucho del resurgimiento de Gaia en nuestro tiempo se debe al trabajo del científico inglés James Lovelock. Siguiendo el consejo de su amigo el escritor William Golding, autor de “El señor de las Moscas”, Lovelock eligió el nombre de Gaia para una hipótesis revolucionaria en los años setenta. Lovelock estaba trabajando para la NASA en uno de los primeros proyectos de investigación de Marte. Su trabajo era diseñar experimentos y aparatos para buscar vida en el planeta rojo. Analizando datos sobre las atmósferas de varios planetas, Lovelock se daba cuenta de que sólo la atmósfera de la tierra tiene un gran desequilibrio químico en la composición de gases como dióxido de carbono, nitrógeno y oxígeno.

Las atmósferas de los otros planetas están en un equilibrio químico con poco potencial de reaccionar y cambiar. Lovelock tenía la intuición de que quizá la vida misma es la causa de este desequilibrio, quizá existe una conexión íntima entre la vida y la tierra que mantiene las condiciones favorables para la continuación de la vida.

Gaia. James Lovelock

James Lovelock

Parece una buena hipótesis científica y, desde su primer pronunciación, se ha desarrollado una teoría con mucha evidencia a favor, pero la institución de la ciencia ha intentado desacreditarla muchas veces. Una teoría tan holística, que reúne la vida y la materia del mundo en una conexión íntima y cooperativa, no conviene con el intelecto frío de las ciencias. Este intelecto frío es el creador de un universo sin sentido que está en rumbo hacia la muerte de la entropía máxima.

La simbiosis y la cooperación

También, es creador de un mundo de materia muerta inhabitado por formas de vida que evolucionaron por casualidad genética, destinado a competir hasta su extinción en la lucha de la selección natural derivada de un Darwinismo malentendido. Aún nadie quiere negar la existencia de competición en la Naturaleza, sin embargo lo que reúne a los individuos como partes de un todo único, el planeta vivo, es la simbiosis y la cooperación. Las especies que sobreviven son las que saben adaptarse a la ecología de su hábitat, que saben colaborar con otras especies hacia conexiones simbióticas en el mantenimiento de la salud del ecosistema. Para sobrevivir hay que saber cómo participar de manera apropiada en los ciclos naturales que mantienen la salud de la biosfera entera, la salud de Gaia. La teoría Gaia ofrece unas lecciones muy importantes sobre estos ciclos naturales y la salud del planeta.

Una de las fechas claves para el nacimiento del movimiento ecologista en el mundo fue la publicación del libro “Primavera Silenciosa” de Rachel Carson, en 1962. Alertaba al mundo sobre la acumulación de residuos tóxicos en la tierra, el agua y el aire. Los datos químicos, que mostraban la presencia de estas sustancias químicas peligrosas, fueron recogidos con un instrumento ultra sensible desarrollado en 1957 por James Lovelock.

Rachel Carson

La capa de ozono

También fue Lovelock quien hizo los primeros experimentos mostrando la conexión entre la desaparición de la capa de ozono y los clorofluorocarbonos usados, por ejemplo, en la refrigeración. Su teoría Gaia, desarrollada en colaboración con la microbióloga Lynn Margulis, nos mostraba que los microbios juegan un papel importantísimo en el mantenimiento de los procesos de auto-regulación de los ciclos biológicos, químicos y geológicos, que mantienen la vida en la tierra.

La formación de la mayoría de las nubes, por ejemplo, depende de un gas emitido por algas unicelulares, las cocolitaforas. Las nubes reflejan una gran parte de la energía solar que llega a la tierra, ayudando así en la autoregulación de la temperatura de la atmósfera. Desde hace ya treinta años James Lovelock sigue avisándonos del peligro del calentamiento climático causado por el uso de combustibles fósiles, la causa principal del incremento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Este gas y varios otros, emitidos por nuestras industrias y el ganado, producen el efecto invernadero.

El calor de este verano, los incendios y las inundaciones en muchos lugares del mundo son indicios de este cambio climático. Es cierto que no se trata sólo de un proceso de calentamiento de la atmósfera. Cada año de la última década experimentamos a escala mundial nuevos extremos de calor y frío, de huracanes, lluvias, sequías, inundaciones, nevadas y tormentas más fuertes. En vez de hablar de un ‘cambio climático’ quizá la palabra más apta sea ‘caos climático’. Nuestro uso irresponsable de la energía fósil y nuestras tecnologías derrochadoras y contaminadoras están amenazando el equilibrio dinámico de los sistemas de apoyo de la vida en el planeta. Gaia está enferma. La tierra tiene fiebre y es culpa nuestra.

La extinción

Estamos en medio de la fase de extinción más grande desde que desaparecieron los dinosaurios. Si queremos asegurar un futuro para la humanidad, tenemos que frenar la pérdida de biodiversidad. Estamos perdiendo, según estimaciones conservadoras, aproximadamente 120 especies cada día. La pena es que con cada una de estas especies perdemos, para siempre, el valor intrínseco que tienen todas formas de vida, su diversidad genética, sus calidades particulares, su manera de ser, y su papel importante en el equilibrio dinámico de su ecosistema.

La recuperación de un ecosistema después de cambios drásticos y su adaptación a estos cambios depende de su biodiversidad. Tenemos que entender que el equi- librio ecológico de Gaia y, por lo tanto, también nosotros mismos, dependemos de la biodiversidad. Si queremos minimizar los efectos del caos climático, que esta acercándose, tenemos que acabar rápidamente con el uso de energía fósil y crear nuevas tecnologías ecoeficientes, sin contaminación y con el uso de energías renovables. El camino hacia la sosteniblidad, la participación apropiada de la humanidad en los ciclos de auto-regulación de Gaia, es un camino de aprendizaje en que cada uno de nosotros tiene que colaborar con su comunidad.

La transformación de la civilización

Estoy hablando de nada menos que una transformación total de nuestra civilización, que se caracteriza por ser una sociedad derrochadora y últimamente auto-destructiva, convirtiéndola en una civilización en simbiosis y colaboración con la comunidad de la vida. Es un cambio enorme, sin precedentes en la historia de la humanidad. Vivimos en un tiempo muy especial, como nunca antes, el futuro de lo que es humano depende de nosotros. Cambios y transformaciones tan grandes sólo son posibles si están empujados por un cambio en la conciencia humana.

Más que una nueva teoría científi ca, el resurgimiento de Gaia es la vida misma despertando a la civilización moderna del sueño de un literalismo científico, que hace sentirnos separados de la Naturaleza. Desde el anima mundi, el alma del mundo, Gaia se despierta para que la humanidad vuelva a ser consciente de su conexión íntima con toda la comunidad de la vida. Si nos damos cuenta de que somos miembros, pero no somos dueños de esta comunidad, podemos empezar a aprender a participar apropiadamente en ella. Gaia nos ruega la participación apropiada en sus ciclos de auto-regulación que mantienen el equilibrio dinámico y la salud de la biosfera.

Junto con el nombre de Gaia resurge una lección muy importante del subconsciente colectivo de la humanidad: todo está fundamentalmente interrelacionado e interconectado. La separación entre la humanidad y la naturaleza, que percibimos gracias al dualismo dogmático de nuestra civilización de ciencia y tecnología, en realidad no existe. Como participantes en los procesos de la vida, somos partes integrantes de la Naturaleza y del universo entero. Por eso tenemos una cierta responsabilidad individual y colectiva de participar en el proceso de la sostenibilidad. Tenemos que integrar de nuevo las actividades humanas en los ciclos naturales de Gaia.

Huella ecológica ¿Faltan planetas o sentido común?

Analizar nuestra huella ecológica 0 nos puede dar la medida del uso que hacemos de los recursos naturales, en relación a la capacidad de regeneración de la bioesfera.

“En nuestra manera de vivir… con cada decisión que tomamos, somos conscientes de la séptima generación de niños en el futuro… Cuando caminamos por la Madre Tierra pisamos con mucho cuidado, porque sabemos que las caras de las generaciones del futuro nos están mirando desde debajo la tierra. Nunca nos olvidamos de ellas.” Oren Lyons, Guardián de la Fe, Nación de los Onondaga, Día de la Tierra, 1993. 1

Intentar hacerse consciente de la calidad de vida, que será posible para la futura séptima generación, con cada decisión que tomamos, (vaya, que buen consejo para llegar a la sostenibilidad), nos serviría bien escuchar más los consejos de las culturas indígenas que quedan. Ellas saben cómo vivir en armonía con la tierra, sus culturas son mucho más antiguas que la nuestra y no han olvidado el arte de la mirada a largo plazo.

No tenemos que volver atrás, tenemos que integrar nuestro conocimiento moderno con sus sabidurías tradicionales. A largo plazo, vamos a sufrir todos si seguimos usando los recursos naturales más rápido de lo que se pueden renovar. ¡Solo hay una tierra! ¡Estamos gastando las herencias de las generaciones que aún no han nacido!. ¿Qué van a pensar de sus antepasados cuando sufran los efectos de nuestro derroche?

Paisajes sin contaminación radioactiva, aire limpio, agua puro, bosques autóctonos, comida sin manipulación genética, ni metales pesados ni otros residuos tóxicos, naturaleza salvaje, sana y diversa, todo esto no lo podemos dar por supuesto hoy en día. ¿Cómo van a vivir las generaciones del futuro sanamente y humanamente si no cambiamos nuestro rumbo auto-destructivo ahora? ¿Qué calidad de vida van a tener?

“El Informe sobre el Planeta Vivo 2000” de la WWF indicaba que la tierra tiene aproximadamente unos 126 millones de kilómetros cuadrados de superficie bioproductiva. Estos terrenos son la biocapacidad del planeta y representan un 25% de la superficie total. Los otros 75% de la Tierra son desiertos, alta montaña, u océano profundo, áreas con bioproductividad muy reducida. Si sólo dejáramos un 10% de esta capacidad biológica para los animales salvajes, nos quedaríamos con 113 millones de kilómetros cuadrados de superficie bioproductiva para cubrir las necesidades de la humanidad.

Por ejemplo, para cada tonelada de pescado consumido cada año hacen falta dos kilómetros y medio de campos de pesca para que la población de peces se pueda renovar. Para cada tonelada de emisión de dióxido de carbono que efectuamos cada año por el uso de combustibles fósiles, hacen falta 0,35 hectárea de bosque para su reabsorción. Por cada metro cúbico de madera que usamos cada año hacen falta 1,3 hectáreas para sustituirlo.  2

Si no tenemos conciencia de estos límites naturales de la biocapacidad de la tierra, estamos gastando más de lo que la tierra puede producir en este tiempo y por tanto empobreciendo el planeta, bajando la bioproductividad cada año. Así entramos en un círculo vicioso de degradación medio-ambiental. La cuenta la pagarán nuestros hijos y sus descendientes.

La huella ecológica como medida de nuestros límites

El análisis de la huella ecológica ofrece una manera de presentar nuestro uso de los recursos naturales en relación con la capacidad regenerativa de la biosfera. El impacto ecológico está expresado en superficie bioproductiva necesaria para rege-neración y absorción. La medida de la huella ecológica expresa cuánto espacio bioproductivo se necesita exclusivamente para producir todos los recursos consumidos y absorber todos los residuos producidos por una cierta población. 3 Si analizamos la huella ecológica de la humanidad entera, nos damos cuenta de que hemos empezado a sobrepasar la biocapacidad de la tierra durante los años setenta.

A escala mundial, consumimos, de momento, un 30% más del nivel de consumo que sería sostenible. Eso significa que necesitamos uno más un tercio de planetas para sostener los gastos de capital natural producidos por el nivel de consumo mundial. El análisis individual de las huellas ecológicas por países muestra la enorme desigual- dad entre los niveles de consumo que existe en el mundo. La huella, en promedio por persona a escala mundial, es de aproximadamente 2,85 hectáreas. El país de Eritrea tiene la huella ecológica más pequeña del mundo, con sólo 0,35 hectáreas por persona. Al otro extremo, encontramos los Emiratos Árabes con una huella ecológica de 15,99 hectáreas por persona. 4

huella ecológica

POORAN DESAI y SUE RIDDLESTONE, consultores de desarrollo sostenible de la empresa “BioRegional” en Londres (ver artículo) calculan que si dividimos los 113 millones de kilómetros cuadrados de superficie bioproductiva en el mundo por seis billones de seres humanos, llegamos a 1,9 hectáreas por persona. Llaman a esta huella ecológica “la parte justa para cada persona de los recursos naturales producidos cada año”. La persona media en el Reino Unido, hoy en día, tiene una huella ecológica de 6,29 hectáreas. Para sostener este nivel de consumo a escala mundial necesitaríamos tres planetas enteros. En el caso de los Estados Unidos con una huella ecológica de 12,22 hectáreas, nos harían falta cinco planetas más para sostener su nivel de consumo para todos. 5

Obviamente, las estimaciones de la huella ecológica no pueden tener mucha exactitud, por- que están basadas en estimaciones del consumo y de la productividad biológica. Además, la bioproductividad mundial está bajando constantemente y la población de seres humanos sigue subiendo. Los valores de la huella ecológica dependen mucho de los detalles del análisis. (Por eso no coinciden los valores citados arriba con los de la gráfica abajo. Vienen de dos análisis diferentes).

La huella ecológica sólo es un indicador cuantitativo que no refleja la calidad de vida en estos países. Un problema muy básico de nuestra civilización moderna es que estamos obsesionados con medir, cuantificar y analizar el mundo. Esta distancia del observador “objetivo”, nos hace perder el enfoque a las calidades de vida y de la naturaleza. Al mismo tiempo, indicadores como la huella ecológica nos pueden ayudar a visualizar nuestro impacto ecológico y las grandes diferencias entre el nivel de consumo. 6

La historia de la huella ecológica

El concepto del análisis de la huella ecológica fue inventado por el ecólogo canadiense, WILLIAM REES y su colega, el suizo MATHIS WACKERNAGEL, en los años noventa. WACKERNAGEL nos recuerda: “Si la población mundial continúa creciendo como está previsto, para el año 2030 habrá 10 billones de personas y cada una dispondrá en promedio de sólo 0,7 hectáreas de tierra productiva. Esto, suponiendo que se detenga la galopante degradación del suelo.” No repito estas cifras para preocupar a la gente. Esto no sirve para nada. La verdad es que ahora es tiempo para ocuparse. ¡No te preocupes, ocúpate! Como decía la ecologista, DONELLA MEADOWS: “Cuando me preguntan si nos queda bastante tiempo, siempre digo que sí. Nos queda justamente bastante tiempo, si empezamos a cambiar ahora mismo.”

Según el Dr. WACKERNAGEL: “Si ahora actuamos sabiamente, todavía tendremos tiempo para hacer que nuestras comunidades puedan vivir dentro de los límites ecológicos y, al mismo tiempo, incrementar su calidad de vida.” WACKERNAGEL sigue: “Con la huella ecológica podemos evaluar rápidamente el impacto global de individuos, comunidades, ciudades o naciones. Es una herramienta de reflexión y enseñanza que se ha probado útil, en aulas de clase, actividades de planificación urbana y evaluaciones de proyectos, entre otros.” WACKERNAGEL está convencido de que “Sí, es posible asegurar el bienestar humano con el patrimonio ecológico que tomamos prestado de nuestros hijos. Y la huella ecológica nos indica si caminamos en buena dirección.” 7

Las diferentes huellas ecológicas nos permiten visualizar el impacto medio-ambiental de nuestra manera de vivir. En el caso de países como los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania o España vemos la necesidad de reducir nuestro nivel de consumo entre un 50 y un 80%. Esto parece una amenaza para nuestro estilo de vida, pero en definitiva, los esfuerzos de la transformación hacia la sociedad sostenible quieren asegurar nuestro bienestar.

Si dedicamos toda la creatividad humana a la meta de rediseñar nuestras maneras de producir, consumir y vivir en armonía con y dentro de los límites de la Naturaleza, la verdad es que nuestra calidad de vida va a subir. Tenemos que equilibrar los deseos y necesidades humanas con la realidad actual del nivel y de la forma de consumo que puede sostener el planeta. El astronauta estadounidense, FRANK CULBERTSON, decía en noviembre de 2001: “Desde mi primer vuelo en 1990, he visto cambios en el agua que sale de los ríos al mar y cambios en el uso de las tierras. Podemos ver áreas de la tierra que las están quemando para limpiar terreno. Estamos perdiendo muchos árboles. Hay humo y polvo en áreas más amplias que antes. En particular, unas partes de África se están secando. Tenemos que tener mucho cuidado en cómo tratamos esta Tierra en que vivimos.”

La Huella Ecológica del Urbanismo

Sólo un 2% de la superficie del planeta está cubierto por ciudades, pero son responsables del uso de un 75% de los recursos mundiales y de un porcentaje similar de los residuos producidos.

Herbert Girardet, el presidente de la “Schumacher Society” del Reino Unido, calculaba que la huella ecológica de Londres, por ejemplo, es aproximadamente 125 veces su superficie real. Esto

corresponde a un 98% de la superficie bioproductiva de las islas Británicas. Precisamente porque el impacto ecológico de las áreas urbanizadas es tan enorme, es aquí donde podemos efectuar una reducción muy grande del nivel de consumo. Herbert Girardet sugiere que tenemos que rediseñar nuestras ciudades con metabolismos circulares y no lineales. Tenemos que imitar el funcionamiento de ecosistemas naturales. Tenemos que convertir los residuos en recursos, así podemos reducir la huella ecológica de nuestras ciudades.

Un diseño consciente de las energías renovables, del ahorro de energía y de las materias crudas, y de las emisiones de dióxido de carbono pueden ayudar a reducir el impacto medioambiental de nuestras ciudades. Así podemos efectuar una gran reducción de la huella ecológica de la humanidad. Aprovechando las economías de escala que ofrece la convivencia en ciudades podemos crear ciudades verdes y sostenibles de alta densidad y así dejar más tierra agrícola y más parques naturales para contribuir a la bioproductividad del planeta.

huella ecológica

  1. Trad. “Sharing Nature”s Interest – Ecological Footprints as an indicator of sustainability, Nicky Chambers, Craig Simmons, Mathis Wackernagel, Earthscan Publications 2000.
  2.  Trad. “Bioregional Solutions for Living on One Planet” Pooran Desai, Sue Riddlestone, Schumacher Briefing Nr. 8, Green Books 2002.
  3. “Sharing Nature”s Interest – Ecological Footprints as an indicator of sus- tainability, Nicky Chambers, Craig Simmons, Mathis Wackernagel, Earthscan Publications 2000
  4. “Bioregional Solutions for Living on One Planet” Pooran Desai, Sue Riddlestone, Schumacher Briefing Nr. 8, Green Books, 2002.
  5. “Bioregional Solutions for Living on One Planet” Pooran Desai, Sue Riddlestone, Schumacher Briefing Nr. 8, Green Books, 2002.
  6. La gráfica esta basada en las huellas ecológicas listadas en la pagina Web: www.earthday.net/espanol/huella.stm 
  7. ¿Cuánto mide? Nuestra huella ecológica, por Mathis Wachernagel, www. tierramerica.org/consumidor/huella.shtml. Libros EcoHabitar: Nuestra Huella Ecológica. Pág. 55

Otra vez el cambio climático. EcoHabitar nº 60

Es desalentador ver que, a estas alturas y ante los titulares que estamos viendo estos últimos días en los que los científicos alertan de que los efectos del cambio climático son más graves y extensos de lo que se creía y que las consecuencias van a llegar antes y en mayor medida, todavía gran parte de la sociedad occidental continúa con sus derrochadores e irresponsables hábitos de vida, ignorando la necesidad de actuar sin pérdida de tiempo, al mismo tiempo que los políticos a los que votan siguen sin tomar medidas drásticas.

Tenemos claro que discutir si existe o no el cambio climático es un debate bizantino, tenemos claro que debemos hacer algo tanto para frenarlo como para mitigarlo, incluso nuestros políticos se pusieron de acuerdo en un Protocolo de Kioto (iniciado en 1997), y en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, que aún falta dilucidar cómo implementarlos. Read more

Se inaugura en Noruega el rascacielos de madera más alto del mundo, Mjøstårnet

No es una novedad que uno de los pilares de la economía y de la cultura noruega es el aprovechamiento de los recursos y su utilización de forma innovadora. Esto ocurre también en la arquitectura, donde se ha logrado la fórmula perfecta: usar materiales naturales que pueden perdurar durante siglos. El gran éxito de los arquitectos noruegos radica en saber combinar las tendencias actuales en diseño con el uso de materiales tradicionales naturales tales como madera, piedra o metal.

El principio de arquitectura sostenible se basa en cuatro pilares: la funcionalidad, el confort, la salud y la sostenibilidad. Para ello hacen uso de su experiencia, sus avances en I+D e innovación y su respeto por el medioambiente.

Construcción Noruega, fusión de arquitectura y naturaleza

La madera y la piedra son los materiales más utilizados en multitud de construcciones en el país; viviendas, cabañas y edificios representan formas simples y elegantes que recuerdan a las formas de montañas y glaciares.

La fusión de naturaleza y arquitectura es una de las principales características de la arquitectura noruega. El clima y la luz también condicionan la arquitectura de manera que muchos arquitectos se han centrado en crear cálidos espacios abiertos capaces de capturar la luz del día en las pocas horas de sol.

Estas estructuras no se visualizan de forma aislada, sino en elación con los paisajes de alrededor y otros edificios, a menudo con un toque de simbolismo.

Estos principios de la arquitectura se empiezan a ver en la edad media con la construcción de las iglesias de madera medievales, las Stavekirker.

El interés de los vikingos por la construcción de barcos y viviendas en madera hizo que utilizaran este material para la construcción de sus Iglesias que tienen como elemento en común los postes angulares (stave), de ahí su singular nombre.

Objetivo: edificios sostenibles

Los edificios representan cerca del 40% del uso energético en Noruega, por lo que cobra especial importancia tomar medidas de eficiencia energética.

Para conocer los primeros estándares en materia de energía en edificios tenemos que remontarnos a 1949, fue el Ministerio de Gobierno Local y Modernización el encargado de determinar estándares mínimos a través de un Reglamento Técnico.

El concepto de casa pasiva (construcción en la que se utilizan recursos de la arquitectura bioclimática combinados con eficiencia energética superior a la construcción tradicional) entró en el ámbito académico noruego alrededor del año 2000 y desde entonces las viviendas de bajo consumo energético han ido cobrando cada vez más importancia. Tromsøya fue el primer proyecto de casa pasiva en Noruega, su construcción finalizó en diciembre de 2005.

Pero Noruega se ha propuesto llevar más allá la eficiencia y la arquitectura sostenible trasladándolo a complejos proyectos por tamaño y diseño. La ciudad de Brumunddal, a 150 kilómetros de Oslo, alberga la construcción del rascacielos de madera más alto del mundo.

Mjøstårnet es un edificio piloto que trata de demostrar que es posible construir edificios de altura con materiales respetuosos y que supongan una reducción de emisión de gases efecto invernadero de hasta un 85% en la producción de los materiales. Este rascacielos tendrá una altura de 80 metros y 18 plantas que integrarán apartamentos, oficinas, un hotel y restaurantes, y está previsto que abra sus puertas en marzo de 2019.

Arthur Buchardt es el creador de este proyecto con el que se quiere crear un símbolo verde, impulsando la construcción de edificios altos utilizando recursos locales, proveedores locales y un material sostenible y renovable. Este innovador rascacielos ya ha recibido galardones como Norwegian Tech Award 2018 y The New York Design Awards 2018.

Aislamiento textil reciclado en un proyecto que lidera Koopera

El aislamiento textil es uno de los que podemos considerar ecológicos y reciclados. En los últimos meses, en colaboración con empresas especializadas en la construcción y en la fabricación de materiales no tejidos, Koopera ha liderado un proyecto de economía circular que permitirá recuperar, en 5 años, 600 toneladas de textil de algodón post-consumo y darle una segunda vida en la forma de paneles aislantes para la construcción. El trabajo, realizado en colaboración con la empresa técnica Rener, y con Triturats La CanyaLogrotex y RMT, permite aprovechar un residuo textil post-consumo que suele terminar en vertedero o incineradora.

Este proyecto ha sido subvencionado por Ihobe, Sociedad Pública adscrita al Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco, en la convocatoria de proyectos de demostración de economía circular.

Resultados del material

El material ha conseguido unos resultados muy buenos en el apartado de comportamiento acústico y térmico, y el trabajo se centra ahora en mejorar su comportamiento ante el fuego. Además, el análisis económico realizado confirma que el producto podría comercializarse con un precio competitivo en el mercado, comparable con los costes de la competencia, pero con el valor añadido para la construcción sostenible de que ha sido desarrollado bajo los principios de la economía circular, contribuyendo a la prevención de residuos y proporcionando una segunda vida al textil post-consumo.

El proyecto para recuperar prendas a través de procesos innovadores de reciclaje es además, junto a las tiendas Koopera Store, una de las vías con las que Koopera Cáritas contribuye a la economía social y a la generación de empleo.

Tiendas Koopera Store

Así, la donación de prendas de miles de personas en los territorios donde está presente ha permitido a Koopera recuperar cerca de 15.000 toneladas de ropa en lo que va de año. Muchas de las prendas son destinadas, a través de las 35 tiendas Koopera Store, a entregas sociales a personas con necesidades a través de Cáritas, en el marco de una tienda de moda donde pueden elegir lo que más necesitan. En ellas también se ponen a la venta las prendas de segunda mano a precios reducidos, fomentando y haciendo accesible la moda sostenible. De este modo, las compras de miles de personas en las tiendas Koopera Store apoyan este proyecto social y medioambiental y hacen posible la creación de empleo.

Aquellas prendas que no pueden ser reutilizadas, por su parte, son sometidas a distintos tratamientos y a proyectos innovadores de reciclaje como el destinado a la fabricación de paneles con materiales aislantes a través del residuo textil. Con todo ello, Koopera da empleo a más de 600 personas, el 55% de las cuales siguen procesos de inserción.

Málaga acogerá la II edición de NESI Global Forum, el ‘Foro Global de la Nueva Economía e Innovación Social’

El Ayuntamiento de Málaga ha acogido la presentación del NESI Global Forum 2019, el ‘Foro Global de la Nueva Economía e Innovación Social’ que se celebrará en el Palacio de Congresos de Málaga del 24 al 26 de abril de 2019.

Considerado como el ‘Davos’ de la nueva economía y la innovación social, en su primera edición celebrada en la capital de la Costa del Sol en 2017, reunió a más de 700 personas de más de 40 países, incluyendo referentes empresariales, académicos y del activismo social que trabajan para construir una nueva economía al servicio de las personas y el Planeta.

Con esta nueva edición del NESI Global Forum queremos volver a posicionar a Málaga como referente mundial de la nueva economía y la innovación social, además de contribuir a generar ideas y propuestas para generar el cambio hacia un modelo económico y social más sostenible, que ponga en el centro a las personas”, sostiene Diego Isabel, fundador del NESI Forum.

El concejal de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, Raúl Jiménez, ha destacado que Málaga acoja un año más este foro que contribuye a su posicionamiento como una ciudad de referencia a nivel internacional en materia de nuevas economías e innovación social. Además, Jiménez ha subrayado que esta edición de Nesi estará especialmente centrada en cómo contribuir desde lo local al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, con los que Málaga está claramente comprometida; en este sentido, ha recordado que el Ayuntamiento va a elaborar un Plan de acción para que la ciudad cumpla con los ODS de modo que el crecimiento económico sea compatible con el hecho de que nadie se quede atrás en el desarrollo que el Consistorio defiende. Igualmente ha avanzado que en estos momentos y, en paralelo a ese plan, el Ayuntamiento está elaborando un Plan de Innovación Social que se encuentra en la fase participativa y con el que se persigue identificar retos de la ciudad, ofrecer soluciones diferentes a problemas sociales y generar nuevas ideas perdurables en el tiempo.

Por su parte, la vicepresidenta de la Diputación y diputada de Igualdad e Innovación Social ha destacado la apuesta de la institución provincial por la innovación social con el centro La Noria que se posiciona tras 5 años de andadura como referente internacional en países latinoamericanos y europeos. “El Foro Global NESI, además, como novedad en esta edición, pondrá en valor las experiencias de emprendimiento e innovación social que se están desarrollando en la provincia, dándoles voz en un entorno internacional a las entidades sociales que funcionan como motor de cambio”, ha destacado en su intervención.

Una oportunidad para la Universidad

“Nesi Forum se presenta como una oportunidad para la Universidad tanto desde el punto de vista de la investigación, de la formación como desde la innovación y el emprendimiento social. Estamos seguros de una participación activa de los estudiantes de la universidad y buscamos en Nesi Forum una inspiración para rediseñar nuevos programas de formación, para rediseñar nuestras políticas de emprendimiento social y como espacio de difusión de valores asociados a la cultura de la innovación, compartidos desde la UMA” afirmó el vicerrector de Innovación Social y Emprendimiento de la Universidad de Málaga, Rafael Ventura.

Por último, el director de CIFAL Málaga y fellow de UNITAR, Julio Andrade, dijo que este Foro pretende empoderar a los líderes de nuestra sociedad para que apliquen sus estrategias de innovación social para transformar sus entornos, sin dejar a nadie atrás.

Los ejes temáticos del NESI Global Forum tratarán sobre las tres necesidades básicas (alimentación, vivienda y vestido) y tres recursos que las hacen posibles (energía, finanzas y trabajo)

Un evento para co-crear

Esta edición reunirá una mayor participación de asistentes y ponentes que en 2017, y se centrará en co-crear, a través de la innovación social, una nueva economía (Economía Circular, Economía Social y Solidaria, Economía del Bien Común, Economía Colaborativa y Finanzas Éticas, entre otras), vinculada a los Objetivos de Desarrollo del Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y el Acuerdo de París para frenar el cambio climático.

El NESI Global Forum se desarrolla en colaboración con la Wellbeing Economy Alliance (WEAll), una iniciativa global que conecta movimientos que trabajan para crear una economía al servicio de las personas y el Planeta. El Foro es co-organizado por el Ayuntamiento de Málaga, la Diputación de Málaga y la Universidad de Málaga. Además estará respaldado por CIFAL Málaga, dependiente del Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR).

Nuevos objetivos de uso de renovables y eficiencia energética

El Parlamento aprobó el martes elevar la cuota de uso de energías renovables en la UE hasta el 32% del total en 2030 y un objetivo indicativo de eficiencia energética para ese año del 32.5%.

La Cámara respaldó el acuerdo informal alcanzado en junio con el Consejo sobre eficiencia energética (434 votos a favor, 104 en contra y 37 abstenciones), renovables (495 votos positivos, 68 negativos y 61 abstenciones) y gobernanza de la Unión energética (475 frente a 100, con 33 abstenciones), tres textos legislativos que forman parte del paquete de energías limpias.

Los objetivos de eficiencia energética y renovables serán revisados antes de 2023, pero sólo podrán endurecerse y no rebajarse.

Abaratar la factura energética y fomentar el autoconsumo

Gracias al fomento de la eficiencia, los ciudadanos verán cómo bajan sus facturas. Además, Europa podrá reducir su dependencia del petróleo y el gas importado, mejorar la calidad del aire y proteger el medio ambiente.

Los países estarán obligados a introducir medidas específicas para atajar la pobreza energética. Asimismo, se permitirá a los particulares la producción de energía para cubrir su consumo, así como almacenar y vender lo que no necesiten.

Hacia la segunda generación de biocombustibles

Los biocombustibles de segunda generación pueden jugar un papel clave en la reducción de la huella de carbono del sector del transporte. Además, al menos el 14% del combustible usado para transporte deberá proceder de fuentes renovables en 2030.

Los biocarburantes de primera generación con un alto riesgo de “cambio indirecto en el uso de la tierra” (ILUC, es decir, cuando la tierra pasa del uso no agrícola -como pastizales y bosques- a la producción de alimentos, lo que aumenta las emisiones de CO2) no se tendrán en cuenta para los objetivos de uso de renovables a partir de 2030. Desde 2019, la contribución de los biocarburantes de primera generación a estos objetivos se irá reduciendo gradualmente hasta quedar fuera en 2030.

Nueva estructura de gobierno para la Unión energética

Cada Estado miembro deberá presentar planes a diez años sobre energía y clima, detallando objetivos nacionales, políticas y medidas en este ámbito, antes del 31 de diciembre de 2019, y cada diez años a partir de esa fecha.

Declaraciones de los ponentes

El ponente sobre renovables, José Blanco (S&D, España), señaló: “Desincentivamos la inversión en nueva producción de biocombustibles elaborados a partir de alimentos y piensos e impulsamos los biocarburantes más avanzados. También hemos logrado reforzar el autoconsumo y producción como un derecho, y ha quedado clara la voluntad del Parlamento de prohibir los gravámenes o cargos al autoconsumo como norma general”

El ponente sobre eficiencia energética, Miroslav Poche (S&D, República Checa) dijo: “El incremento de la eficiencia energética beneficia a todos los europeos. Reducirá las facturas, y repercutirá en la competitividad de la industria, rebajando los costes y estimulando la inversión”.

Próximos pasos

Una vez adoptados formalmente por el Consejo, los textos legislativos entrarán en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE. El reglamento sobre gobernanza se aplicará directamente en todos los Estados miembros, mientras que los países tendrán 18 meses para trasladar a la legislación nacional las otras dos directivas

 

Entrepatios arranca con las obras del primer edificio ecológico en derecho de uso de Madrid

La cooperativa de vivienda ecosocial Entrepatios acaba de arrancar con las obras del primer edificio ecológico en derecho de uso de Madrid capital. El grupo de Las Carolinas, una de las tres promociones con las que cuenta en la actualidad Entrepatios, aspira a levantar un edificio con estructura de madera y demanda energética casi nula que contará con 17 viviendas y varios espacios comunes.

Construir un modelo inmobiliario alternativo que no permita la especulación, basado en criterios sociales y ambientales, constituye uno de los objetivos fundamentales de este proyecto, que cuenta con una segunda promoción que ya está diseñando otro edificio en Vallecas y una tercera a la búsqueda de solar. El edificio responde a los criterios de una arquitectura para mitigar el cambio climático, con niveles máximos de eficiencia energética.

Se trata del primer edifico de vivienda colectiva en derecho de uso en España que combina el estándar passivhaus de vivienda, la estructura de madera (madera laminada cruzada -CLT, por sus siglas en inglés) y la generación de energía fotovoltaica propia.

El solar se encuentra ubicado en el distrito de Usera, barrio de Orcasur, y en la zona llamada popularmente Las Carolinas. El pasado 28 de junio se firmó el acuerdo de financiación con Triodos Bank y Fiare Banca Ética por 3,3 millones de euros.

Iñaki Alonso, director del estudio arquitectónico que ha diseñado el edificio y cooperativista de Entrepatios, explica: “Desde sAt hemos diseñado un edificio dentro de las nuevas relaciones que pensamos que tener que establecer la arquitectura con las cuestiones sociales y medioambientales. Un edificio que no solo construya espacios, sino que también pueda construir estructuras sociales a través de una nueva relación entre lo privado y lo común”.

Para Belén Macías, cooperativista portavoz de Entrepatios, “el comienzo de la obra es un paso muy importante para nosotras. Se trata de ver como se concreta todo aquello en lo que hemos estado trabajando en los últimos anos y ver crecer un edificio en cuyo diseño hemos participado activamente. Además, mientras dure la obra nos vamos a seguir reuniendo para pensar en como hacemos realidad esa otra manera de vivir en la ciudad que pretendemos y como gestionarla de forma colectiva”.

Entrepatios

Dirección de obra de Entrepatios

La dirección y el seguimiento de obra lo realiza sAt, oficina de arquitectura social y ecológica, mientras que la dirección de ejecución y coordinación de seguridad la lleva a cabo Técnica ECO y la obra es ejecutada por la constructora GEOH, una empresa especializada en la construcción de viviendas bioclimáticas. Entrepatios también cuenta con el apoyo de Lógica’Eco, una gestora de iniciativas colectivas. Todas ellas son empresas pertenecientes al ámbito de la economía social, Mercado Social y SANNAS.

“Estamos ante la oportunidad de generar un referente físico de construcción de un edificio ecológico en derecho de uso. Es vital contar con experiencias reales que sirvan de motivación para que se puedan replicar futuras iniciativas que den lugar a un crecimiento de la propuesta. Que el proceso de obra se desarrolle correctamente también es condición para que la comunidad vea recompensado el gran esfuerzo personal que ha realizado con su participación en el proceso de diseño”, apunta Pablo Rodríguez, director de ejecución de la obra, de Técnica ECO.

Según Leo Bensadon, de Lógica ́Eco, “Entrepatios es un proyecto pionero en todos sus ámbitos, en el social, en el económico y en el medioambiental. Con respecto a este último, el inicio de las obras es un paso esencial para demostrar que podemos construir viviendas de forma ecológica en la ciudad. Un paso muy simbólico, que nos permite ver por fin como todas las ideas debatidas y decididas en grupo van tomando forma física. Y un escaparate para que otros grupos, dentro y fuera de Entrepatios, vean que es posible hacerlo”.

Por su parte, Penélope Retamal, de GEOH Grupo Inmobiliario, señala: “Desde el primer momento teníamos claro que era un proyecto del que queríamos formar parte. Nuestro objetivo ahora es ejecutar las obras en plazo y presupuesto para entregar un edificio que sea un hogar excepcional para 17 familias que han apostado por un modo de vida alternativo o 17 hogares para una gran familia, según se mire”.

Entrepatios pretende experimentar con otros modos de vivir en la ciudad que no permitan la especulación inmobiliaria, tengan en cuenta la sostenibilidad ambiental y creen comunidad. El derecho de uso es un modelo de gestión inmobiliaria alternativo al alquiler y la compra que permite disfrutar de una vivienda, así́ como participar en la toma de decisiones sobre ella y su diseño, pero sin llegar a adquirirla en propiedad: la propiedad del inmueble es de la cooperativa. Este modelo, más común en países del norte de Europa o Uruguay, puede ser indefinido en el tempo, transmitido y heredado.

Entrepatios

Sostenibilidad, feminismo y comunidad

El ecologismo es otro pilar de este proyecto. Entrepatios-Las Carolinas ha apostado por un edificio de energía casi nula (EECN) dentro del llamado estándar Passivhaus. El fundamento de esta forma de construcción es evitar las perdidas de calor y frio, de forma que las necesidades de climatización sean muy reducidas. Otras cuestiones también se han considerado importantes para la sostenibilidad ambiental del edificio. Es el caso de la minimización de la huella de carbono en el proceso de fabricación de los materiales. La producción de energía renovable será́ posible gracias a la instalación de paneles fotovoltaicos en el propio edificio.

Además se pretende gestionar mejor un recurso escaso como es el agua, recogiendo lluvia y usándola para el riego y con un doble circuito de tuberías para reutilizar las aguas grises en las cisternas y/o para riego. Por ultimo, se han incorporado materiales ecológicos, que en su fabricación tienen menos impacto ambiental, pueden ser reutilizables o integrarse en una economía circular

Otro de los objetivos de Entrepatios es construir comunidad de vecinas y vecinos y favorecer la vida en común y el apoyo mutuo. Desde una perspectiva feminista, se trata de reconocer que todo el mundo es interdependiente, y en función de esta premisa construir los espacios físicos y sociales que hagan de esa interdependencia algo justo y placentero.

Espacios comunes

Una de las características más relevantes del edificio es el diseño de los espacios comunes, entre los que destacan los locales de la planta baja y del ático, cuyos usos principales serán de salón de reuniones (con cocina), de gestión del grupo de consumo, actividades internas y abiertas al barrio, etc. Además, en la planta sótano existirá́ un local con un pequeño taller y un cuarto común de lavadoras. También contará con el pato interior, un pequeño espacio de vegetación en el ático y el parking para coches compartidos y 67 bicicletas.

La certificación del Ecómetro, que valora el impacto del edificio en todo el ciclo de vida y calcula su huella de carbono, sirve de guía para conseguir una construcción innovadora

El síndrome del edificio enfermo: diagnóstico sensorial de factores microambientales

Cada vez es más patente el problema del síndrome del edificio enfermo. Hace unos pocos años fue noticia en todos los medios el brote de Lipoatrofia semicircularis que aún afecta a los trabajadores de inmuebles tan singulares como Gas Natural y Agbar, una plaga que se extiende a más de 400 edificios laborales sólo en Cataluña.

Hoy día está oficialmente reconocido por el Ministerio de Trabajo que muchos edificios presentan factores microambientales que pueden resultar patógenos para los trabajadores, es lo que conocemos como Síndrome del Edificio Enfermo (SEE).

La mayor parte de la gente percibe, de manera más o menos consciente, esos factores del clima interior de los edificios que definen su confort y habitabilidad, y en la práctica todo el mundo detecta el Síndrome del Edificio Enfermo sin necesidad de instrumentos técnicos, gracias a su sensibilidad natural.

A continuación analizamos los principales factores microambientales en cinco breves sainetes:

síndrome del edificio enfermo1. Ahaaág! Me ahogo

Todos hemos sentido la sensación de ahogo, debida a la atmósfera cargada,  al penetrar en ciertos locales. Con frecuencia la calidad del aire en un ambiente cerrado puede favorecer la aparición de síntomas como rinitis, conjuntivitis, reacciones cutáneas, y las personas más sensibles pueden presentar crisis de asma o alergias.

Esto se debe a la calidad del aire respirable dentro del edificio, donde existe déficit de ventilación, pues necesitamos 10.000 litros de aire por persona y día, y ese aire debe ser puro y fresco. Sin embargo el aire respirable dentro de muchos edificios tiene un exceso de polvo, polen, ácaros, y es caldo de cultivo de legionella o aspergillus, además de otros agentes químicos tóxicos. El informe Greenpeace sobre el polvo doméstico, encuentra más de 100 productos tóxicos en el polvo de nuestra casa.

Otros factores de confort son la humedad, la temperatura, y en particular la ionización, pues el exceso de iones positivos favorece la proliferación de agentes patógenos e incrementa las molestias descritas.

La publicidad nos ofrece ahora máquinas que fabrican “aire medicinal”, purificadores de aire, algo tan simple como el aire limpio y fresco de alta montaña, pero a un precio de mercado capitalista.

síndrome del edificio enfermo2. Toy cansao, tengo “depre”…

Muchas personas que están deprimidas en casa, sienten necesidad de huir del trabajo y escaparse al bar de la esquina, deben saber que el primer motivo puede ser la necesidad de ver el sol. El primer factor microambiental mensurable es la cantidad de luz, literalmente podemos afirmar que vivimos en la oscuridad. Los “urbanitas” pasamos hasta el 80% del tiempo en entornos cerrados, casa, transporte o trabajo, unos recintos opacos, con poca o ninguna la luz solar. Frente a la escasa iluminación artificial que tenemos dentro de los edificios, entre 300 y 500 lux, la luz natural del sol nos ofrece en un día nublado más de 50.000 lux, intensidad luminosa que puede alcanzar los 150.000 lux en un día luminoso de verano.

La falta de luz natural es la causa de la aparición de la depresión otoñal (TAE), y es un factor de riesgo en muchas patologías como la fibromialgia o el cansancio crónico. En la naturaleza el ciclo circadiano de la luz, noche-día, produce una estimulación cíclica de los neurotransmisores, los mensajeros de la información entre neuronas. A través de la glándula pineal nuestro reloj biológico responde a la luz, y la luz diurna favorece la producción de serotonina y dopamina, que activan la atención y estimulan la actividad. Por el contrario en ausencia de estímulos luminosos, aumenta la melatonina, que induce el sueño y el descanso reparador. La falta del ritmo luminoso natural del sol, altera el ciclo melatonina-serotonina, lo que causa somnolencia matinal e insomnio de noche. El 30% de la población mundial, la mayoría en los países desarrollados, sufre de fatiga matinal e insomnio crónico.

También nos afecta cierta arquitectura monocromática, con exceso de blanco (o beige), pues las frecuencias vibratorias de los colores son imprescindibles para estimular los chacras, armonizar los órganos internos, y activar el sistema inmunitario. La solución, mientras no podamos montar la oficina en la playa, nos la proveen las lámparas del tipo fullspectrum, con temperatura de color de 5.400 ºK o superior, lo que nos asegura una luz idéntica al sol de mediodía, con alta intensidad y todos los colores el arco iris.

Necesitamos luz ¡más luz! mucha luz de calidad biológica para verlo claro.

3. Sacadme de aquiií!!!

Muchos sentimos sensación de opresión, incluso una aguda claustrofobia, al penetrar en ciertos edificios. Esto es natural pues tenemos una necesidad vital de espacio, y un buen piso se cotiza por su panorámica, por tener amplia perspectiva. Como sabe cualquier agente de la propiedad inmobiliaria las ofertas comerciales nos anuncian un pisito con vistas, lo que lleva a evitar los pisos interiores, e incrementa la demanda de áticos.

La especulación en construcción lleva a que en la mayoría de casas nos falta espacio, espacio para libros o trastos, espacio para respirar, espacio para el silencio, espacio para bailar, espacio para vivir. Los pasillos o las puertas son demasiado estrechos, no permiten pasar con una bandeja, y menos con una silla de ruedas o una camilla, la despensa o el trastero han desaparecido, y la pregunta es ¿donde guardo la bici o el triciclo del niño?

Con los mini pisos de 30 m2 vemos que el espacio horizontal es cada vez más estrecho, y sin darnos cuenta también nos roban también el espacio vertical. Desde mediados del siglo XX los pisos han pasado de 4 m de altura, a un techo cada vez más bajo, hoy la norma permite construir con altura de 2,50 m. Donde antes se construían seis plantas, hoy caben casi diez alturas, o sea que nos ha robado el 40% del volumen habitable, y los pisos son un zulo.

Como decía un anuncio de televisión ¿Y si el verdadero lujo fuera el espacio?

4. Estoy que hecho chispas

Esa sensación de sentirse saturado, agresivo, sobrecargado de energía, corresponde literalmente a estar cargado de electricidad. El cuerpo humano es una máquina bioeléctrica, los órganos funcionan eléctricamente y la actividad electromagnética del entorno nos afecta. La carga eléctrica de la atmósfera modifica la resistencia eléctrica de la piel, afecta al ritmo cerebral y cardíaco, cambia el metabolismo e incluso altera la polaridad de la membrana celular. En un entorno artificialmente electrificado, caminando sobre un suelo aislante como parket plástico, o calzados con materiales sintéticos, esta carga eléctrica se incrementa. La tensión eléctrica del cuerpo se reduce rápidamente al tumbarse sobre la arena o el césped, pues se produce una descarga a tierra que normaliza las constantes biológicas y favorece el relax y el descanso.

La medición de la tensión eléctrica en el cuerpo humano revela que permanecer cerca de equipos o materiales que generen campos eléctricos o magnéticos modifica las constantes bioeléctricas del organismo, y produce estrés electromagnético, o electroestrés. Un individuo sano, en estado de reposo, presenta una descarga eléctrica corporal del orden de 100 mV, y durante una actividad física moderada (trabajo, deporte), esa tensión eléctrica puede alcanzar hasta 500 mV, Sin embargo la tensión eléctrica de diversos operarios de ordenado puede subir a más de 10.000 mV, e incluso hasta 24.000 mV. La causa puede ser los campos eléctricos artificiales, o la carga  electrostática de materiales, revestimientos y vestuario sintéticos, por ser aislantes eléctricos. Nos carga la cercanía constante de redes eléctricas, ordenadores, electrodomésticos y telecomunicaciones, y nos descarga instalar una buena toma de tierra, con menos de 5 Ohm de impedancia y usar materiales naturales.

La dolorosa descarga eléctrica al tocar la lavadora, que puede ser visible al sacarse un jersey. sintético en la oscuridad, nos permite tomar conciencia de que realmente ¡estoy que echo chispas ¡ Quizá necesitemos sentirnos como un gorila de montaña, trepar a un árbol, y caminar por el césped o la arena descalzos.

5.  ¡¡¡ Me disuelvo !!!

Con el brote descrito de Lipoatrofia semicircularis. el efecto de los campos eléctricos aparece de modo visible y palpable y el Ministerio de Sanidad tendrá que revisar su afirmación de que es inocuo, o no está demostrado.

Cualquiera puede ver que la grasa del muslo se disuelve, generalmente formando una depresión en semicírculo, como si llevásemos una prenda apretada. La evidencia muestra que la patología remite espontáneamente cuando la persona está unas semanas fuera de ese entorno agresivo, con frecuencia un puesto de trabajo informatizado, plastificado y excesivamente electrificado.

Los investigadores saben que la grasa es el aislante de los nervios, vaina de mielina, y la desmielinización es la causa del Parkinson, ya que dificulta o impide la señal eléctrica que controla los músculos. La pregunta es ¿la grasa del cerebro también se disuelve? Si fuera así estaríamos identificando una posible causa de la demencia de Alzheimer, y otras patologías como la esclerosis, cuyo primer síntoma es la desmielinización, que hoy puede observarse con la resonancia magnética.

No es casualidad que el incremento de estas patologías coincida con la electrificación intensiva de nuestro hábitat, gracias a la aparición de los electrodomésticos a partir de los años 50. Hoy la informática y la telefonía móvil se han generalizado en la casa y en le trabajo y llevan la invasión electromagnética hasta el interior de nuestras neuronas.

Epílogo optimista

Después de preocupar al lector con los riesgos de los factores microambientales, y motivarle quizás al urgente cambio de hábitat, vamos a abrir una ventana al pensamiento positivo.

Según el Instituto de Higiene y Seguridad en el Trabajo el 30% de los edificios laborales están enfermos, donde el ambiente interior resulta molesto o nocivo para los trabajadores. Con los criterios más exigentes de la biología del hábitat el 80% de los edificios pueden ser considerados insanos, o claramente nocivos para las personas.

Sin embargo, con nuestra praxis profesional demostramos cada día que se pueden rehabilitar, o construir casas sanas a un coste competitivo, la solución es la Bioconstrucción, edificios naturales, saludables y sostenibles.


©  EcoHabitar y Carlos M. Requejo. Domobiotik. Oct. 2008. www.domobiotik.com.

© de las ilustraciones EcoHabitar y Marta Folqués


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