EH 54. Editorial

Seguiremos insistiendo, pase lo que pase, en la necesidad de que cada persona tenga una vivienda digna y asequible y que para ello hay que diseñar, construir y rehabilitar hábitats saludables y con la mínima huella ecológica; algo que la industria convencional y las administraciones han pasado por alto, primando los intereses económicos por encima de todo.

Vivimos en una sociedad injusta que no duda en acusar de “enemigos de la ciencia”, “ecotalibanes”, “jipis retrógrados” y otros muchos apelativos, a aquellos que pedimos algo de sentido común y que los avances de la tecnología, de la ciencia y de la industria se utilicen aplicando el principio de precaución y no escatimando medios para demostrar la inocuidad de los productos y materiales que vamos a utilizar en nuestro entorno.

Por desgracia parece que nada hemos aprendido en todo este tiempo y la humanidad sigue tropezando con la misma piedra una y otra vez. La historia se repite y parece un déjà vu, un volver a empezar que ya cansa.

¿Cómo es posible que en este país no se aplique ninguna normativa para evitar que el radón entre en nuestras casas? Es incomprensible e inadmisible que la administración no haya aplicado las recomendaciones dadas en 1990 por la UE para incorporar medidas de protección. No se entiende que el Código Técnico de la Edificación no incorpore normas y medidas para evitarlo, como tampoco se entiende que la mayoría de los arquitectos no tengan ni idea de qué es eso del radón. En nuestro país más de 1500 personas mueren al año debido a este gas invisible e inodoro que se acumula principalmente en los sótanos de nuestras casas. Según la OMS1 es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón después del tabaco.

Seguiremos luchando contra la presión de las corporaciones sin escrúpulos, el “si no pasa nada”, la idea que arguyen los “talibanes” de la ciencia de que el progreso tiene sus daños colaterales y la inoperancia de las administraciones. Seguiremos denunciando las prácticas que atentan contra la vida humana, contra el medio ambiente y que se apoyan en la ignorancia. Seguiremos proponiendo soluciones y maneras de hacer las cosas de otra forma. Seguiremos exponiendo que la economía sin la ecología y la ética es inútil.

1.- En el año 1988 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que está integrada en la OMS, clasificó el radón como cancerígeno humano del grupo 1. Ver artículo en la página 28.

 

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Relaciones híbridas. Pensando en una oficina para Triodos Bank

Parece que la banca tiende a ser digital, la mayoría de los bancos están reduciendo sus oficinas presenciales y potenciando sus herramientas digitales. Incluso hay bancos sin oficinas, bancos que ya solo funcionan a través de una App. La tendencia obviamente es digital, los servicios de la banca cada vez serán más digitales pero sabemos que la experiencia de usuario de los clientes del futuro está más basada en la construcción de experiencias innovadoras y alineadas con ciertos valores; y concretamente para Triodos Bank, en la construcción de relaciones valiosas y humanas.

Las relaciones hoy en día son híbridas. El mundo digital ha impregnado en nuestras vidas y ha construido un mundo de relaciones abiertas, múltiples, frágiles, diversas, que se une a las relaciones más tradicionales, unas relaciones más sólidas, personales, minoritarias. Ambos aspectos, digital y presencial, definen lo que entendemos por relaciones híbridas (Domenico Di Siena, “Diseño Cívico”), y están estructurando la sociedad de hoy en día. Las relaciones digitales las podemos entender como relaciones líquidas en el sentido de la “modernidad líquida” de Zygmunt Bauman, y relaciones presenciales como relaciones físicas, en principio más sólidas.

Desarrollamos un proceso de participativo y de cocreación desde una perspectiva multidisciplinar, en la que han participado diferentes departamentos de Triodos Bank, además de clientes, empleados, técnicos y la propia dirección general. Un proceso complejo de pensamiento estratégico para definir las nuevas necesidades, la misión de la oficinas de futuro de un banco que quiere transformar la sociedad desde la responsabilidad de las inversiones, un banco que ha decidido apoyar e invertir solo en temas sociales, el medioambiente y la cultura.

Triodos Bank tiene 215.000 clientes que no responden a un perfil común, pero que todos ellos comparten una inquietud por unos valores concretos. Estos valores, la inquietud por construir otra forma de hacer las cosas, funcionan como un nexo de unión, como algo transversal que une a todas las personas que son clientes del banco. Pero actualmente son nodos independientes conectados con el banco. Es como una red centralizada con el banco como núcleo. El objetivo del proyecto de nueva oficina es activar esas relaciones entre los diferentes nodos para desarrollar una red distribuida entre clientes y que el banco pase de ser el centro a ser el facilitador de una comunidad. Una red de clientes concienciados, activos en la puesta en marcha de un tejido humano y empresarial que construye otro paradigma respetuoso con la naturaleza, con las personas y que potencie una cultura y educación basada en valores.

El proyecto de las nuevas oficinas incluye dos partes: un nuevo diseño de servicio desarrollado por la propia entidad, que posibilita una nueva forma de relacionarse con los clientes; y por otro lado, un nuevo espacio que ya no sea solo una oficina bancaria de uso transaccional, sino que permita otro tipo de conversaciones y encuentros con valor añadido. y todo ello con un diseño atractivo, único, y los estándares de sostenibilidad más exigentes.

La nueva oficina de Triodos Bank debía responder a la necesidad de construir relaciones sólidas, además de ofrecer los servicios propios de un banco. Si lo digital representa lo más efervescente, líquido, variable, flexible de la sociedad, las oficinas deben tener un carácter “solidificante” de estas relaciones digitales. Para ello se planteó un espacio de encuentro, un lugar donde se celebran eventos, reuniones entre clientes, networking… La Plaza, un espacio multiusos abierto para que se desarrollen los debates de la construcción de una nueva sociedad. También podrás encontrarte con esa persona que conocías por Twitter/Facebook a través de Triodos Bank, o incluso llevar un Libro y coger otro en el crossbooking, conocer a un posible socio, o a un posible cliente y siempre sabiendo que ya hay una serie de valores en el ADN de cada uno que se acerca a Triodos Bank. Este espacio tiene que posibilitar esto y mucho más, ya que el 40% de la oficina se destina para este multiuso, y tanto la arquitectura como el mobiliario es flexible y posibilitan que ocurran estas múltiples funciones.

Después de este proceso de participación y pensamiento estratégico compartido, se ha desarrollado la primera oficina en Málaga, un espacio que posibilita la creación de esta comunidad y que facilita la relación entre los clientes de Triodos Bank. En sucesivos post iremos desgranando los diferentes aspectos que han configurado el proceso de diseño y cómo lo hemos vivido desde sAtt Arquitectura Abierta.

Oficina “Cero CO2” de Triodos Bank en Málaga

Triodos Bank reinventa su modelo de oficina bancaria sostenible

Oficina “Cero CO2” de Triodos Bank en Málaga

El proyecto de la oficina bancaria de Triodos Bank en Málaga es un PROYECTO CERO EMISIONES DE CO² por su proceso de construcción y en su fase de uso. Es una propuesta Cero CO² porque desde el estudio de arquitectura sAtt hemos pensado y construido la oficina con el firme propósito de crear un espacio Cero Emisiones CO².

La construcción de la oficina ha emitido un total de 66 toneladas de CO² derivadas de la fabricación y puesta en obra de todos los materiales. Esto lo hemos calculado con la herramienta del ECÓMETRO ACV gracias a la metodología desarrollada de Análisis de Ciclo de Vida según la norma UNE-EN 15978. Esas 66 toneladas de CO² emitidas en el proceso de construcción se han compensado con un programa de compensación de CO² de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES).

La compensación de CO² está basada en destinar una inversión determinada para generar proyectos que a través de diferentes acciones como,  la reforestación,  se produzca una absorción de las emisiones de CO² emitidas.  Existen proyectos de compensación de CO² por todo el mundo, en nuestro caso hemos elegido un proyecto en Nicaragua que tiene el programa de  Cero CO² de ECODES. En el  proyecto Triodos Bank, la compensación de la obra ha tenido un coste de 495 € para el promotor, Triodos Bank,  y la tonelada de CO² se ha pagado a 7,50 €, un precio que es variable en función del proyecto que se elija.

Las emisiones de CO² de los viajes realizados por la constructora Altave y del estudio de arquitectura sAtt, también se han contrarrestado con el mismo programa; e incluso hemos encontrado materiales que ya habían realizado la compensación de  de CO² desde la propia empresa como es el caso de las placas de cartón yeso de Knauf. En total, Altave ha compensado 0,092 tn de CO² y sAtt 0,132 tn de CO2, con el programa de Cero CO2 en Nicaragua, y Knauf ha compensado 4,30 tn de CO², con la herramienta de compensación “CleanCO²”,  en un programa de cocinas eficientes en Kenia. Todas las entidades hemos obtenido los correspondientes certificados de compensación de CO².

Hasta aquí nos hemos referido a la fase de construcción y puesta en obra del proyecto;  ahora bien,  el mayor coste ambiental suele estar en el uso del edificio, en el consumo de energía a lo largo de su ciclo de vida. En este caso,  la estrategia ha sido instalar una sola fuente de energía, la electricidad. Para ello hemos trabajado con la empresa Gesternova que nos ha garantizado, con un certificado de Cero CO², el uso exclusivo de energías renovables en la producción de energía.

Con estas medidas podemos decir que la oficina de Triodos Bank en Málaga es la primera oficina de banco Cero CO², y contribuye con su diseño a afrontar la mitigación del cambio climático a través de la arquitectura. En España no hay muchas experiencias de este tipo en la arquitectura y que yo conozca únicamente el proyecto de la casa Biopasiva desarrollada por 100×100 Madera donde también han compensado la huella de carbono producida en su proceso de construcción y en su uso.

En sAtt creemos firmemente que la solución no es compensar lo que contaminamos sino introducir todas las acciones más oportunas para reducir la emisión de CO²,  tanto en la fabricación de los materiales como en el uso del edificio. Para ello creamos medidas de alta eficiencia energética y diseño sostenible, y por ello hemos obteniendo la certificación A y BREEAM.  Además, utilizamos materiales de bajo impacto en la medida que es viable técnicamente y económicamente, como barro en las paredes (no precisa de calor en su industrialización como el yeso), viruta de papel o de madera para los aislamientos, suelos de baldosa hidráulica (tampoco requiere calor para su fabricación) y madera certificada FSC para el mobiliario y la iluminación.

Como arquitectos entendemos que para ganar la batalla de la sostenibilidad, además de usar materiales y estrategias lo más ecológicas, es importante buscar la estética, la emoción, la belleza…aunque también podríamos pensar en otras perspectivas de la belleza. ¿Es bello compensar CO²? ¿Es bello un espacio saludable? Estas son preguntas para contestar en otro post.

Iñaki Alonso
Presidente de ECÓMETRO
CEO sAtt Arquitectura Abierta

Triodos Bank reinventa su modelo de oficina bancaria sostenible

Relaciones híbridas. Pensando en una oficina para Triodos Bank

La subasta de renovables y el poder de la ciudadanía

En esta semana se ha celebrado la controvertida subasta por la que el Gobierno concedía licencias para instalar hasta 3.000 MW de renovables. Controvertida, entre otras cuestiones, porque el alambicado modelo diseñado excluye tanto a tecnologías maduras, como es el caso de la fotovoltaica, como la participación de agentes cuyo objetivo principal es activar ciudadanía en el ámbito energético.

Ninguna sorpresa respecto de lo que se esperaba. El resultado ha sido que toda, absolutamente toda, la potencia asignada ha ido a parar a una única tecnología: la eólica. Tal y como se había advertido que ocurriría, ya que la metodología de la subasta estaba diseñada para expulsar a otras tecnologías diferentes a ésta. En esta línea y con buen tino, la patronal UNEF (Unión Española Fotovoltaica) había solicitado medidas precautelares para suspender la subasta. Aun así, España, el país del sol, da de nuevo la espalda a la producción fotovoltaica.

El resultado de la subasta era predecible. Grandes, grandísimas corporaciones son las adjudicatarias. Algunos desmemoriados pensarán que con ello se garantiza la viabilidad de los proyectos. Pero, la experiencia demuestra que la aparente solidez que otorga el tamaño de estas organizaciones no es garantía de que lleguen a conectar la potencia adjudicada en plazo. Además, esta subasta pone de manifiesto la enorme inconsciencia del regulador, que no aprovecha la ocasión para fomentar proyectos que activen la participación ciudadana en el ámbito energético, a través de un cupo de reserva. La metodología está diseñada con infranqueables barreras de entrada a organizaciones que siendo sostenibles y profesionales, no pueden competir con corporaciones que ostentan dominio de mercado. El grave contexto ambiental (pérdida de biodiversidad, contaminación atmosférica, degradación de ecosistemas, agotamiento de recursos, cambio climático…) y las serias implicaciones sociales del sistema energético (desplazamientos forzosos de personas, guerras, precariedad o falta de empleo…) exige políticas serias de activación ciudadana en transición energética. Y este asunto es capital. La participación de la población en el ámbito energético no es una moda o un matiz superfluo. Abordar con cierto margen de seguridad la urgencia ambiental que tenemos por delante, implica un cambio de hábitos tan disruptivo de toda la sociedad, que desaprovechar una ocasión tan importante como la subasta para activar ciudadanía, es una irresponsabilidad.

La subasta del pasado 17 de mayo es una evidencia más de la falta de sensatez de la política energética española y nos vuelve a demostrar que estos modelos complejos y de gran especialidad técnica se desploman porque carecen de la simplicidad del sentido común. Nada nuevo bajo el sol. ¿Nada?

Afortunadamente, la ciudadanía va por delante del regulador. A pesar de las fuertes barreras de entrada y de un rosario de normativas y procedimientos delirantes, organizaciones del ámbito energético que han nacido al calor de la economía con valores saben, sabemos, sortear con creatividad y sentido común el bloqueo a la transición energética. Organizaciones que han puesto el foco en facilitar herramientas sólidas y sencillas donde la ciudadanía puede ser co-protagonista del cambio de modelo energético. Y así encontramos servicios tales como contratar la luz con una cooperativa, invertir en proyectos colectivos de energía limpia, aplicar metodologías de ahorro energético y hacer nuestro hogar y nuestra vida más sostenible.

En esta línea, queremos visibilizar la campaña que hemos puesto en marcha desde ecooo para romper la inacción en autoconsumo, la Oleada Solar. En estos últimos años, en el país del sol, apenas se han registrado 148 instalaciones de autoconsumo doméstico. Una normativa penosa y una desinformación paralizante son las responsables de esta situación. Nuestra experiencia nos demuestra que a pesar de la legislación, las personas que han instalado paneles en el tejado de su hogar están muy contentas. Ahorran en torno al 30% en la factura de la luz y dejan de emitir una considerable cantidad de CO2 a la atmósfera. Hay que seguir haciendo incidencia política para conseguir una normativa adecuada, aun así hay que fomentar que toda persona que tenga capacidad de ser autoproductora, lo sea. Por todo ello, lanzamos un reto, conseguir  en 45 días que 100 hogares apuesten por generar su propia energía uniéndose a esta iniciativa. La campaña se centra en el poder de la comunidad, generando importantes ahorros por compra colectiva, y se asienta en los valores de la economía social y solidaria. La comunidad oleada solar decidirá, de manera colectiva, qué organización social se beneficiará de un sistema de autoconsumo solidario. De este modo, al beneficio particular, se le contagia de valores tan necesarios como la solidaridad y la responsabilidad compartida hacia el planeta y quienes lo habitamos.
Sin haber acabado el plazo, ya hay más de 169 solicitudes. Como decíamos, la ciudadanía va muy por delante de sus gobernantes.

Necesitamos avanzar hacia un modelo de sociedad que utilice menos energía y que la que utilice sea limpia. La tecnocracia se ha demostrado ineficiente en esta responsabilidad. Lógico, tras la forzada complejidad del sistema se oculta un secuestro de la política energética a favor de los intereses de las grandes corporaciones. La única vía sensata pasa por contar con múltiples actores que rompan esta nefasta connivencia. Por tanto, urge apostar por un modelo energético distribuido. Personas, barrios y pueblos, siendo actores protagonistas de la transición energética. Muchos agentes, locales, resilientes y conectados están cambiando el mundo. Está en marcha la revolución energética ciudadana, que a pesar de las barreras, se abre paso desde la creatividad y el sentido común.

Cote Romero
Equipo ecooo

Mas información sobre la iniciativa Oleada Solar

Ciudadanos y consumidores: Le Village en Antony

Un nuevo concepto de supermercado solidario abierto a todos se está desarrollando en Antony al sur de París con la colaboración de ANDES, asociación nacional de tiendas solidarias, por un acceso a la alimentación digno y sin distinciones.

La antigua tienda Le Village acoge a los beneficiarios de la ayuda social para la alimentación. Pero una nueva organización en las ONGs del barrio obliga a la veintena de voluntarios de Cáritas de Le Village a ocuparse también del reparto de paquetes gratuitos del Banco de alimentos y a continuar con la venta de la tienda social. Para compaginar estas dos actividades, han evolucionado hacia un supermercado solidario. Los responsables decidieron seguir el ejemplo de las tiendas de Grenoble y Burdeos, donde se paga discretamente con una tarjeta de adhesión, ya sea sólo 1 euro, o lo correspondiente según las ayudas sociales en cada caso, o el 100% para el público en general. Los precios más baratos atraen a estudiantes, jubilados, desempleados y también a vecinos por la proximidad o el trato más directo. Además, se evita el despilfarro y las ganancias se invierten directamente.

Le Village abrió sus puertas en el 2004, vendiendo productos de primera necesidad que se compraban con donativos. Más tarde se amplió el surtido gracias a una plataforma de excedentes, donde además trabajan casos de inserción social. Los medios materiales son pocos. Desde hace unos meses dos cámaras frigoríficas han sustituido a los frigoríficos domésticos, y el lector de código de barras a las calculadoras escolares. Tres congeladores y unas estanterías completan el equipo en el sótano de una antigua capilla. A cambio cuentan con una buena organización administrativa y un gran espíritu de superación. Es un un lugar de encuentro y de intercambios. Para algunas personas el salir a hacer la compra supone el romper su aislamiento. Mientras se toma un café en la cocina de la tienda, se proponen charlas, asistencia social para hacer trámites o ideas para mejorar la situación. Cada semana unas 75 familias de los cinco continentes de Nueva Caledonia a Chile, vienen por aquí. Me cuentan que el poder elegir los productos y pagarlos como en una tienda les hace no sentirse excluidos del sistema.

En el 2016 apuestan por la economía solidaria y se unen a las más de 600 tiendas de ANDES para actuar en red. Ya han contratado a un director de proyecto, cuya primera propuesta es ofrecer productos biológicos y regionales y completarán el equipo con asalariados. Una mamá clienta y en el paro se ha ofrecido para colaborar en la caja. Quizás sea la próxima contratada, lo que demuestra que la economía solidaria da trabajo. Están a la espera de que el ayuntamiento les ceda otro local más apropiado probablemente en un vecindario desfavorecido para dinamizarlo con más actividades, talleres, etc. La moneda local comienza a circula en Sceaux, el barrio colindante.

Una alimentación equilibrada no está al alcance de todos. La pobreza y la mala salud van de la mano. Este tipo de economía es también una salida para los productos de agricultores locales. Así la asociación Les Jardins de Cocagne prepara al año unas 30.000 cestas solidarias de frutas y verduras biológicas y regionales.

Asalariados, voluntarios, clientes, acogidos, todos han pasado a ser ya actores de Le Village, ofreciendo pan para hoy y soluciones para mañana.

Nº 53 de EcoHabitar. Editorial

¿Realmente, hay grandes corporaciones del sector de materiales de construcción convencional, la que se denomina sostenible, que estén realizando esfuerzos por un cambio hacia una construcción ecológica y saludable? Es una pregunta que me gustaría debatir en el seno del sector de la bioconstrucción, pues es posible que no todo lo que estamos viendo sea un Green washing y no sería justo tachar de “oportunistas” esfuerzos que se están realizando. Es evidente que estamos ante una tarta, la construcción ecológica-verde-sostenible, que cada vez será más apetecible y habrá de todo: compromisos serios y algunos que querrán buscar un atajo.

¿Asistimos a un cambio de actitud por parte de algunos de estos gigantes forzados por un incremento de la sensibilidad del consumidor o hay algo más?

“Una mezcla de políticas y reglamentos que priorizan la eficiencia energética y el diseño verde, el aumento de herramientas voluntarias de certificación para edificios verdes, la reducción de costes de los materiales verdes, la mayor sensibilidad del consumidor y, por consiguiente, una mayor demanda; el hecho de que los edificios verdes confieren ventajas de mercado cuantificables origina un crecimiento real y un mercado con un evidente futuro”, ha comentado Eric Bloom, analista de investigación de Navigant, consultora especializada en mercado verde .

Según esta consultora, el mercado de materiales ‘verdes-ecológicos-sostenibles’ va a pasar de 116 mil millones de dólares a 254 mil millones de dólares en el 2020 en el mercado mundial1.

Estos materiales verdes, según la consultora, van desde materiales tradicionales, que están siendo revalorizados por su bajo impacto medioambiental, hasta las tecnologías más avanzadas que permiten un mejor rendimiento de los edificios pasivos y activos.

Nuestro sector, la bioconstrucción, ha sido hasta ahora una aldea gala irreductible, garante de unos principios muy concretos y de una forma de hacer las cosas que podríamos resumir en tres puntos: construcción-arquitectura local, construcción-arquitectura respetuosa con el planeta y una construcción-arquitectura saludable, ello nos ha permitido sobrevivir, crecer y desarrollarnos de una forma significativa ante los embates, incluso en momentos de crisis, de una industria gigantesca y descomunal que es capaz de zamparse ella sola el 30% del consumo energético del planeta y para la que nosotros somos pequeñas hormiguitas indetectables.

Pero este gigante comienza a ser consciente de que los tiempos que se avecinan van a ser diferentes y que, haciendo números, las cuentas no salen si seguimos con las recetas que hemos venido aplicando en el pasado más reciente. Vemos, por ejemplo, la fiebre de compra de fabricas de cal por parte de las cementeras con el ánimo de rebajar sus enormes emisiones de CO2. Es aquello de “a la ecología por la economía”.  El concepto de arquitectura saludable, por tomar otro ejemplo, comienza a oírse en la publicidad de algunas compañías como un elemento de valor, lo que evidencia un cierto cambio de actitud.

Como pioneros debemos abrir el debate y trabajar para que sea un cambio hacia la sostenibilidad de verdad. Preguntas tales como: cuál va a ser el futuro de nuestro sector; si estamos ante un nuevo reto; debemos seguir siendo pequeñas hormiguitas galas; o cómo afrontar este nuevo paradigma, no deben faltar para poder abordar un futuro mejor.

1.- Ver informe en: http://www.navigantresearch.com/research/materials-in-green-buildings

Estufas de masa termica (video)

Hay muchas maneras de calentar su casa pero pocos tan simples y eficientes como las estufas rocket.

Son hasta 5 veces mas eficientes que una chimenea o una estufa de leña convencional. Logran esta eficiencia por una doble combustión que quema todo los gases de la madera y luego acumulan el calor en una masa térmica que guarda el calor desde 12 hasta 24 horas dependiendo de la masa de la estufa.

En este video vemos como Pablo Bernoala de estufasrocket. imparte un curso de autoconstrucción de estufa rocket en las oficinas de Alen & Clache en Madrid. (realización audiovisual Resilienceimages)

Entre las estufas rockets hay diferentes tipos. El modelo original de carga vertical o “J” es el mas sencillo y económico de construir. Tiene su nombre por la forma del quemador.

 

Se alimentan con maderas pequeñas y acumulan el calor en una masa térmica que puede ser un banco como vemos en este imagen.

Es típico en las estufas rocket usar un bidón. Estos bidones industriales son baratas y fácil a encontrar. Tienen la función de transmitir el calor de una forma extremadamente rápida. Esto es un concepto opuesto a la acumulación del calor que se hace con la masa térmica de la estufa.

Así que en el diseño de la estufa hay que decidir si se quiere calentar el espacio mas rápido y entonces dejar mas del bidón expuesto o en contrario guardar el calor en dentro de la masa para aprovechar del calor sobre un tiempo mas largo.

Los Batchbox son una versión de los estufas rocket que se diferencian por el quemador que llevan. Tienen un quemador que parece mucho mas a estufas mas convencionales. Aquí vemos un ejemplo de una estufa batchbox con bidón y un banco que sirve como masa térmica. Los batchbox tienen la ventaja que se deben alimentar solo una vez cada 3 horas como tienen un quemador mas grande.

Todos las estufas rockets ademas de ser muy eficientes pueden transformar el ambiente de una casa no solo con su calor pero también con su diseño artístico.

Nº 52 EcoHabitar. Editorial

Decepciona, una vez más,  la incapacidad de los gobiernos para llegar a un acuerdo en la cumbre de Marrakech, después de casi un año de las buenas intenciones que parecían existir en París. Nuestros representantes (¿?) han sido incapaces de cerrar asuntos como la financiación para solucionar el problema del cambio climático, una de las losas más pesadas que ahora mismo pende sobre nosotros y las nuevas generaciones. Se esperaba definir una hoja de ruta para disponer los 100.000 millones de dólares anuales para el fondo verde o el desarrollo de un fondo que permitiera afrontar las pérdidas y los daños producidos. Sin embargo, como quedó patente en el último plenario, estamos todavía muy lejos de poder concluir estos debates ya que los países ricos no parecen dispuestos a mover ficha para disponer la provisión de fondos necesarios.

Una vez más se ha visto que lo que pretenden los gobiernos y las grandes corporaciones que los sustentan es, simplemente, un lavado de cara con soluciones que, como mucho, parchean el acuciante problema que nos ha caído encima por la desidia, principalmente de los gobiernos de los países más contaminantes.

Un buen número de expositores (charlatanes vendedores de crecepelo), en torno a la cumbre, presentaban soluciones tecnológicas y actuaciones que son solo un parche para seguir sin que nada sustancial cambie. Hubo varias presentaciones por parte de multinacionales expertas en el “greenwasing” de la lucha contra el calentamiento global, incluidas compañías cementeras, bancos, grupos del sector energético, empresas del holding propiedad de la familia real marroquí e incluso la armamentística francesa Thales.

Decía Javier Andaluz, responsable de cambio climático de Ecologistas en Acción: “El objetivo de estos representantes empresariales es la promoción de falsas soluciones que no han demostrado su eficacia para luchar contra el cambio climático, como la captura y el almacenamiento de carbono, la especulación sobre bosques y sumideros o la financiarización de la lucha climática. Mientras que aspectos como los derechos humanos, la justicia climática o la responsabilidad histórica son sistemáticamente ignorados”.

Mientras, el cambio climático sigue y se agrava. El eurodiputado de EQUO, Florent Marcellesi, recordó que “a día de hoy las temperaturas subirán más de 3 grados; muy por encima de los 1,5 grados acordados en París”, y criticó el papel de Rajoy en esta cumbre porque “su viaje parece más motivado por el afán de hacerse la foto que de cambiar la nefasta política energética y climática de estos últimos cuatro años (…), una señal equivocada en un momento político relevante”.

Sin duda, una vez más el capitalismo más casposo ha salido victorioso de este “paripé climático” en el que el propio gobierno anfitrión, el marroquí, ha puesto todos los impedimentos posibles para evitar que la sociedad civil pueda estar representada en la cumbre, incluso atacando directamente a las organizaciones locales que vieron revocada su personalidad jurídica meses antes de la COP.

Y es precisamente ahí, en la sociedad civil, donde más conciencia hay en torno al cambio climático y donde más cambios están ocurriendo hacia una civilización más justa y respetuosa.

Toni Marín
Director de EcoHabitar

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Estado actual de la arquitectura ecológica y la bioconstrucción en el estado Español

La bioconstrucción, como la forma de construir con materiales saludables y con poco impacto medioambiental, ceñida a nuestro país, ha tenido y tiene un significativo incremento palpable durante estos últimos años. Por desgracia no hay datos cuantitativos que puedan demostrar esta afirmación, debido a que el sector es todavía pequeño, comparado con la construcción convencional y difícil de detectar en los datos suministrados por entidades al uso como puedan ser las Cámaras de Comercio. Esta afirmación se debe a la percepción personal del que escribe este informe.

La bioconstrucción nos permite ser coherentes con nosotros mismos desde una perspectiva del respeto al medio ambiente. Teniendo en cuenta que la construcción en los países industriales produce del 30 al 50% del total de basura, que en la vivienda se consume hasta un 48% de la energía, aplicando criterios de ahorro energético completos (diseño y materiales de bajo impacto) este gasto energético puede llagar al 28%. La eliminación de sustancias tóxicas en la construcción es otra tarea pendiente que urge implantar. Ciertos materiales; como son los derivados del petróleo (poliuretano, PVC y otros), los compuestos volátiles en las pinturas (disolventes orgánicos). 

Perfil del promotor

Llevamos un cierto desfase con respecto a otros países de la UE como Francia, Alemania , Italia y Reino Unido. Está comprobado que el aumento de consumo de productos naturales, en los que incluimos una vivienda ecológica con criterios de bioconstrucción, va ligado con el aumento de lo que se denomina “estado de bienestar”.

A mayor nivel de consumo de una sociedad, se manifiesta una respuesta, de una pequeña parte del la población, hacia unos planteamientos de menos consumo descontrolado y una búsqueda de productos con menos impacto ambiental. Por ello este país se esta incorporando más tarde al consumo de la vivienda ecológica, aunque lo está haciendo, al tiempo que se equipara económicamente con el resto de países en la cabeza de la UE.

En este incremento también influye la posición de la administración, aparte de esta concienciación de los ciudadanos. En un estado en el que existen ayudas y facilidades prosperará más este tipo de construcción.

Tal es el caso de Alemania, donde se favorece la construcción ecológica con diferentes medidas. Uno de los ejemplos mas significativos es el de la aplicación de energías renovables en este país donde, con menos sol que aquí, triplican las instalaciones domésticas de fotovoltaica y ACS[1].

También existe una política de ayuda a la fabricación de productos naturales, y, por ejemplo, esta subvencionado el cultivo del cáñamo y lino para la fabricación de aislamientos orgánicos con el objetivo de nivelar los precios respecto a los aislamientos convencionales.

La realidad de la bioconstrucción en España

Y es en el ámbito rural y fuera del ámbito urbano donde se ha desarrollado primero la construcción con criterios ecológicos, viviendas con una tipología rural, adaptadas, en muchos casos, al entorno. Es fácil comprender este fenómeno ya que las personas sensibilizadas y que demandan este tipo de viviendas buscan esto espacios menos masificados y con mayor calidad de vida.

También es cierto que en los últimos tiempos van apareciendo otros ejemplos en urbanizaciones periurbanas y pequeñas ciudades y pueblos, incluso en medianeras en zonas urbanas de bajas alturas. Lo que si es difícil, casi imposible de encontrar en nuestro país son edificios emblemáticos, obras de la administración, públicas y de gran tamaño. Lo que deja claro que es la iniciativa privada, y no la administración, la que va marcando el camino de una arquitectura ecológica, al igual que otras tantas cosas.

A fecha de hoy algunas promotoras están estudiando la posibilidad de incorporar criterios ecológicos en sus proyectos, estamos seguros en algunos casos es por pura y autentica convicción de lo sostenible, algo loable, aunque cabe sospechar que otros promotores sólo se mueven para enmascarar la mera especulación y saltarse la cada vez más exigente legislación.

Los Materiales

Aunque desde el sector privado se hacen esfuerzos y cada vez van apareciendo más empresas de distribución de materiales para bioconstrucción, todavía, algunos promotores se quejan de la dificultad de encontrar ciertos productos, además existe una dependencia en la importación de países como Alemania, Francia o Italia. Hace falta que las empresas de materiales convencionales se cualifiquen para ofrecer servicio técnico profesional y cualificado.

De todas maneras, hoy en el Estado español existe una amplia gama productos para la bioconstrucción y prácticamente podemos encontrar cualquier material en todas las comunidades autónomas.

Construcción sostenible

Con el concepto de “arquitectura sostenible” se esta intentando definir, por parte de la administración y los organismos e instituciones oficiales ligados a la arquitectura, como una construcción que no deja de ser la de siempre, a la que se le ha incorporado poco más que unos criterios bioclimaticos, un lavado de cara que en ningún momento profundiza en los planteamientos que aquí estamos exponiendo. Una arquitectura deshumanizada, al servicio de los intereses de los promotores y la especulación, al igual que la convencional, y en la que en nada se tiene encuentra la salud de las personas y el medio. Es por lo que es tan importante incorporar el término BIOCONSTRUCCIÓN, para definir una arquitectura saludable en la que, aparte de los criterios de ahorros energético mediante diseños bioclimaticos y aplicación de energías renovables, se tenga en cuenta el ahorro energético que los materiales ecológicos llevan incorporado.

Una de las herramientas que se está haciendo imprescindible es el cálculo de huella ecológica de los edificios: un mecanismo por el que podamos cuantificar el impacto medio ambiental, calculando las emisiones de CO2 generadas en la fabricación y extracción de los diferentes materiales que intervienen en su construcción así cómo su ciclo de vida y su posterior reciclaje o incorporación al medio natural.

Cabría pararse a penar si esa tendencia de la humanidad a las grandes obras, monumentos e instalaciones gigantescas nos es un a mera exaltación el ego, tanto del autor como de los promotores, dejando de lado la parte funcional y de necesidad real.

Esto viene a cuento para intentar explicar que una cosa pueden ser nuestros deseos, incluso artísticos, y otra la necesidad real y la sostenibilidad del proyecto. A la hora de extraer piedra de una cantera; gastar combustible en un vehículo poco eficiente en el transporte al lugar de transformación; transformarla con máquinas eléctricas y cargarlas en otro transporte al lugar donde se va a utilizar, debemos ser conscientes de gran impacto de todo este proceso. Desde tiempos inmemoriales el ser humano, exceptuando culturas muy comprometidas con su entorno, ha tenido la idea de que los recursos estaban ahí para extraerlos y que ello no tendría consecuencias; y aunque incluso en tiempos pretéritos ha habido ejemplos de desaparición de culturas debido a los cambios efectuados en el entorno[2], es en los últimos tiempos que esta aptitud, debida a la gran densidad demográfica, está dejando ver nos es así y que si que tiene consecuencias.

Especie insostenible

Estamos ante una sociedad que vive inmersa en un antinatural instinto de “ahogarse en la propia mierda” algo totalmente reñido con el instinto de perduración de la especie, instinto común a todas las especies de animales del planeta. El ser humano ha creído, y sigue creyendo, que puede saltarse esta ley básica de supervivencia. Se podría llegar a suponer que, como especie, la capacidad de razonar y pensar nos llevaría a una tipo de convivencia armónica con el planeta, pero por desgracia no ha sido así.

[1] En la actualidad (2005), las energías renovables representan más del 8% del suministro eléctrico en Alemania. Los planes del Gobierno federal son que en 2010 supongan un 13% y lleguen al 20% en 2020.

[2] La colonización de la Isla de Pascua por comunidades de la Polinesia en el Pacífico oriental a partir del Siglo XII D.C. condujo a la destrucción del hábitat de lo que había sido un lugar paradisíaco, según un estudio publicado por la revista Science. Esa destrucción comenzó con la deforestación y la creación, al mismo tiempo, de los enormes “moais” o cabezas.

“La Isla de Pascua (Rapa Nui) es un modelo de la degradación ambiental inducida por el ser humano”, señalaron los autores del estudio.

“Con un ambiente desolado que contiene estatuas gigantescas y otros monumentos culturales, la Isla de Pascua simboliza a una civilización aislada que una vez floreció, pero que después sufrió una catástrofe ecológica”, señalan.

Domo Geodésico (vídeo)

Construcción de un domo geodésico con Jordi Cavaller

Un domo geodésico no es solo una solución técnica que optimiza al máximo el material usado y aguanta muy bien tensiones presión y peso. También es una estructura que ayuda a armonizarse con su entorno. La cúpula y el circulo son formas muy presentes en la naturaleza y talvez por esta razón los domos se suelen usar para espacios de meditación o para reconectarse consigo mismo.

Organizando este curso queríamos mostrar que la construcción de una cúpula no tiene que ser ni cara ni complicada. En este curso solo construimos la estructura de madera para que cada participante puede aplicar lo aprendido a su propio proyecto personal sea para construir un invernadero o para un templo o una vivienda.

La forma de construir que nos propuso Jordi Cavaller usando madera para los triángulos y hierro galvanizado para los uniones permite un trabajo rápido y económico.

La información para las medidas de las maderas y el numero de uniones encontramos en el sitio Internet: http://www.desertdomes.com

Allí seleccionamos ‘dome calculador’ y seleccionamos el tipo de domo que queremos, construir. Luego entramos el radio de nuestro domo (en nuestro caso un 2V de 3 metros de radio) y nos da las medidas y numero de maderas y uniones que necesitamos.

Una vez que los materiales son preparados el domo se puede montar en unas horas. Para la cubierta quedan varias opciones desde el plástico que seria útil para un invernadero, una lona similar a lo que se usa para yurtas o con madera y tejas que seria mas para un uso de vivienda permanente.

Descargar ficha técnica https://ademassite.files.wordpress.com