Estufas de masa termica (video)

Hay muchas maneras de calentar su casa pero pocos tan simples y eficientes como las estufas rocket.

Son hasta 5 veces mas eficientes que una chimenea o una estufa de leña convencional. Logran esta eficiencia por una doble combustión que quema todo los gases de la madera y luego acumulan el calor en una masa térmica que guarda el calor desde 12 hasta 24 horas dependiendo de la masa de la estufa.

En este video vemos como Pablo Bernoala de estufasrocket. imparte un curso de autoconstrucción de estufa rocket en las oficinas de Alen & Clache en Madrid. (realización audiovisual Resilienceimages)

Entre las estufas rockets hay diferentes tipos. El modelo original de carga vertical o “J” es el mas sencillo y económico de construir. Tiene su nombre por la forma del quemador.

 

Se alimentan con maderas pequeñas y acumulan el calor en una masa térmica que puede ser un banco como vemos en este imagen.

Es típico en las estufas rocket usar un bidón. Estos bidones industriales son baratas y fácil a encontrar. Tienen la función de transmitir el calor de una forma extremadamente rápida. Esto es un concepto opuesto a la acumulación del calor que se hace con la masa térmica de la estufa.

Así que en el diseño de la estufa hay que decidir si se quiere calentar el espacio mas rápido y entonces dejar mas del bidón expuesto o en contrario guardar el calor en dentro de la masa para aprovechar del calor sobre un tiempo mas largo.

Los Batchbox son una versión de los estufas rocket que se diferencian por el quemador que llevan. Tienen un quemador que parece mucho mas a estufas mas convencionales. Aquí vemos un ejemplo de una estufa batchbox con bidón y un banco que sirve como masa térmica. Los batchbox tienen la ventaja que se deben alimentar solo una vez cada 3 horas como tienen un quemador mas grande.

Todos las estufas rockets ademas de ser muy eficientes pueden transformar el ambiente de una casa no solo con su calor pero también con su diseño artístico.

Nº 52 EcoHabitar. Editorial

Decepciona, una vez más,  la incapacidad de los gobiernos para llegar a un acuerdo en la cumbre de Marrakech, después de casi un año de las buenas intenciones que parecían existir en París. Nuestros representantes (¿?) han sido incapaces de cerrar asuntos como la financiación para solucionar el problema del cambio climático, una de las losas más pesadas que ahora mismo pende sobre nosotros y las nuevas generaciones. Se esperaba definir una hoja de ruta para disponer los 100.000 millones de dólares anuales para el fondo verde o el desarrollo de un fondo que permitiera afrontar las pérdidas y los daños producidos. Sin embargo, como quedó patente en el último plenario, estamos todavía muy lejos de poder concluir estos debates ya que los países ricos no parecen dispuestos a mover ficha para disponer la provisión de fondos necesarios.

Una vez más se ha visto que lo que pretenden los gobiernos y las grandes corporaciones que los sustentan es, simplemente, un lavado de cara con soluciones que, como mucho, parchean el acuciante problema que nos ha caído encima por la desidia, principalmente de los gobiernos de los países más contaminantes.

Un buen número de expositores (charlatanes vendedores de crecepelo), en torno a la cumbre, presentaban soluciones tecnológicas y actuaciones que son solo un parche para seguir sin que nada sustancial cambie. Hubo varias presentaciones por parte de multinacionales expertas en el “greenwasing” de la lucha contra el calentamiento global, incluidas compañías cementeras, bancos, grupos del sector energético, empresas del holding propiedad de la familia real marroquí e incluso la armamentística francesa Thales.

Decía Javier Andaluz, responsable de cambio climático de Ecologistas en Acción: “El objetivo de estos representantes empresariales es la promoción de falsas soluciones que no han demostrado su eficacia para luchar contra el cambio climático, como la captura y el almacenamiento de carbono, la especulación sobre bosques y sumideros o la financiarización de la lucha climática. Mientras que aspectos como los derechos humanos, la justicia climática o la responsabilidad histórica son sistemáticamente ignorados”.

Mientras, el cambio climático sigue y se agrava. El eurodiputado de EQUO, Florent Marcellesi, recordó que “a día de hoy las temperaturas subirán más de 3 grados; muy por encima de los 1,5 grados acordados en París”, y criticó el papel de Rajoy en esta cumbre porque “su viaje parece más motivado por el afán de hacerse la foto que de cambiar la nefasta política energética y climática de estos últimos cuatro años (…), una señal equivocada en un momento político relevante”.

Sin duda, una vez más el capitalismo más casposo ha salido victorioso de este “paripé climático” en el que el propio gobierno anfitrión, el marroquí, ha puesto todos los impedimentos posibles para evitar que la sociedad civil pueda estar representada en la cumbre, incluso atacando directamente a las organizaciones locales que vieron revocada su personalidad jurídica meses antes de la COP.

Y es precisamente ahí, en la sociedad civil, donde más conciencia hay en torno al cambio climático y donde más cambios están ocurriendo hacia una civilización más justa y respetuosa.

Toni Marín
Director de EcoHabitar

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Estado actual de la arquitectura ecológica y la bioconstrucción en el estado Español

La bioconstrucción, como la forma de construir con materiales saludables y con poco impacto medioambiental, ceñida a nuestro país, ha tenido y tiene un significativo incremento palpable durante estos últimos años. Por desgracia no hay datos cuantitativos que puedan demostrar esta afirmación, debido a que el sector es todavía pequeño, comparado con la construcción convencional y difícil de detectar en los datos suministrados por entidades al uso como puedan ser las Cámaras de Comercio. Esta afirmación se debe a la percepción personal del que escribe este informe.

La bioconstrucción nos permite ser coherentes con nosotros mismos desde una perspectiva del respeto al medio ambiente. Teniendo en cuenta que la construcción en los países industriales produce del 30 al 50% del total de basura, que en la vivienda se consume hasta un 48% de la energía, aplicando criterios de ahorro energético completos (diseño y materiales de bajo impacto) este gasto energético puede llagar al 28%. La eliminación de sustancias tóxicas en la construcción es otra tarea pendiente que urge implantar. Ciertos materiales; como son los derivados del petróleo (poliuretano, PVC y otros), los compuestos volátiles en las pinturas (disolventes orgánicos). 

Perfil del promotor

Llevamos un cierto desfase con respecto a otros países de la UE como Francia, Alemania , Italia y Reino Unido. Está comprobado que el aumento de consumo de productos naturales, en los que incluimos una vivienda ecológica con criterios de bioconstrucción, va ligado con el aumento de lo que se denomina “estado de bienestar”.

A mayor nivel de consumo de una sociedad, se manifiesta una respuesta, de una pequeña parte del la población, hacia unos planteamientos de menos consumo descontrolado y una búsqueda de productos con menos impacto ambiental. Por ello este país se esta incorporando más tarde al consumo de la vivienda ecológica, aunque lo está haciendo, al tiempo que se equipara económicamente con el resto de países en la cabeza de la UE.

En este incremento también influye la posición de la administración, aparte de esta concienciación de los ciudadanos. En un estado en el que existen ayudas y facilidades prosperará más este tipo de construcción.

Tal es el caso de Alemania, donde se favorece la construcción ecológica con diferentes medidas. Uno de los ejemplos mas significativos es el de la aplicación de energías renovables en este país donde, con menos sol que aquí, triplican las instalaciones domésticas de fotovoltaica y ACS[1].

También existe una política de ayuda a la fabricación de productos naturales, y, por ejemplo, esta subvencionado el cultivo del cáñamo y lino para la fabricación de aislamientos orgánicos con el objetivo de nivelar los precios respecto a los aislamientos convencionales.

La realidad de la bioconstrucción en España

Y es en el ámbito rural y fuera del ámbito urbano donde se ha desarrollado primero la construcción con criterios ecológicos, viviendas con una tipología rural, adaptadas, en muchos casos, al entorno. Es fácil comprender este fenómeno ya que las personas sensibilizadas y que demandan este tipo de viviendas buscan esto espacios menos masificados y con mayor calidad de vida.

También es cierto que en los últimos tiempos van apareciendo otros ejemplos en urbanizaciones periurbanas y pequeñas ciudades y pueblos, incluso en medianeras en zonas urbanas de bajas alturas. Lo que si es difícil, casi imposible de encontrar en nuestro país son edificios emblemáticos, obras de la administración, públicas y de gran tamaño. Lo que deja claro que es la iniciativa privada, y no la administración, la que va marcando el camino de una arquitectura ecológica, al igual que otras tantas cosas.

A fecha de hoy algunas promotoras están estudiando la posibilidad de incorporar criterios ecológicos en sus proyectos, estamos seguros en algunos casos es por pura y autentica convicción de lo sostenible, algo loable, aunque cabe sospechar que otros promotores sólo se mueven para enmascarar la mera especulación y saltarse la cada vez más exigente legislación.

Los Materiales

Aunque desde el sector privado se hacen esfuerzos y cada vez van apareciendo más empresas de distribución de materiales para bioconstrucción, todavía, algunos promotores se quejan de la dificultad de encontrar ciertos productos, además existe una dependencia en la importación de países como Alemania, Francia o Italia. Hace falta que las empresas de materiales convencionales se cualifiquen para ofrecer servicio técnico profesional y cualificado.

De todas maneras, hoy en el Estado español existe una amplia gama productos para la bioconstrucción y prácticamente podemos encontrar cualquier material en todas las comunidades autónomas.

Construcción sostenible

Con el concepto de “arquitectura sostenible” se esta intentando definir, por parte de la administración y los organismos e instituciones oficiales ligados a la arquitectura, como una construcción que no deja de ser la de siempre, a la que se le ha incorporado poco más que unos criterios bioclimaticos, un lavado de cara que en ningún momento profundiza en los planteamientos que aquí estamos exponiendo. Una arquitectura deshumanizada, al servicio de los intereses de los promotores y la especulación, al igual que la convencional, y en la que en nada se tiene encuentra la salud de las personas y el medio. Es por lo que es tan importante incorporar el término BIOCONSTRUCCIÓN, para definir una arquitectura saludable en la que, aparte de los criterios de ahorros energético mediante diseños bioclimaticos y aplicación de energías renovables, se tenga en cuenta el ahorro energético que los materiales ecológicos llevan incorporado.

Una de las herramientas que se está haciendo imprescindible es el cálculo de huella ecológica de los edificios: un mecanismo por el que podamos cuantificar el impacto medio ambiental, calculando las emisiones de CO2 generadas en la fabricación y extracción de los diferentes materiales que intervienen en su construcción así cómo su ciclo de vida y su posterior reciclaje o incorporación al medio natural.

Cabría pararse a penar si esa tendencia de la humanidad a las grandes obras, monumentos e instalaciones gigantescas nos es un a mera exaltación el ego, tanto del autor como de los promotores, dejando de lado la parte funcional y de necesidad real.

Esto viene a cuento para intentar explicar que una cosa pueden ser nuestros deseos, incluso artísticos, y otra la necesidad real y la sostenibilidad del proyecto. A la hora de extraer piedra de una cantera; gastar combustible en un vehículo poco eficiente en el transporte al lugar de transformación; transformarla con máquinas eléctricas y cargarlas en otro transporte al lugar donde se va a utilizar, debemos ser conscientes de gran impacto de todo este proceso. Desde tiempos inmemoriales el ser humano, exceptuando culturas muy comprometidas con su entorno, ha tenido la idea de que los recursos estaban ahí para extraerlos y que ello no tendría consecuencias; y aunque incluso en tiempos pretéritos ha habido ejemplos de desaparición de culturas debido a los cambios efectuados en el entorno[2], es en los últimos tiempos que esta aptitud, debida a la gran densidad demográfica, está dejando ver nos es así y que si que tiene consecuencias.

Especie insostenible

Estamos ante una sociedad que vive inmersa en un antinatural instinto de “ahogarse en la propia mierda” algo totalmente reñido con el instinto de perduración de la especie, instinto común a todas las especies de animales del planeta. El ser humano ha creído, y sigue creyendo, que puede saltarse esta ley básica de supervivencia. Se podría llegar a suponer que, como especie, la capacidad de razonar y pensar nos llevaría a una tipo de convivencia armónica con el planeta, pero por desgracia no ha sido así.

[1] En la actualidad (2005), las energías renovables representan más del 8% del suministro eléctrico en Alemania. Los planes del Gobierno federal son que en 2010 supongan un 13% y lleguen al 20% en 2020.

[2] La colonización de la Isla de Pascua por comunidades de la Polinesia en el Pacífico oriental a partir del Siglo XII D.C. condujo a la destrucción del hábitat de lo que había sido un lugar paradisíaco, según un estudio publicado por la revista Science. Esa destrucción comenzó con la deforestación y la creación, al mismo tiempo, de los enormes “moais” o cabezas.

“La Isla de Pascua (Rapa Nui) es un modelo de la degradación ambiental inducida por el ser humano”, señalaron los autores del estudio.

“Con un ambiente desolado que contiene estatuas gigantescas y otros monumentos culturales, la Isla de Pascua simboliza a una civilización aislada que una vez floreció, pero que después sufrió una catástrofe ecológica”, señalan.

Domo Geodésico (vídeo)

Construcción de un domo geodésico con Jordi Cavaller

Un domo geodésico no es solo una solución técnica que optimiza al máximo el material usado y aguanta muy bien tensiones presión y peso. También es una estructura que ayuda a armonizarse con su entorno. La cúpula y el circulo son formas muy presentes en la naturaleza y talvez por esta razón los domos se suelen usar para espacios de meditación o para reconectarse consigo mismo.

Organizando este curso queríamos mostrar que la construcción de una cúpula no tiene que ser ni cara ni complicada. En este curso solo construimos la estructura de madera para que cada participante puede aplicar lo aprendido a su propio proyecto personal sea para construir un invernadero o para un templo o una vivienda.

La forma de construir que nos propuso Jordi Cavaller usando madera para los triángulos y hierro galvanizado para los uniones permite un trabajo rápido y económico.

La información para las medidas de las maderas y el numero de uniones encontramos en el sitio Internet: http://www.desertdomes.com

Allí seleccionamos ‘dome calculador’ y seleccionamos el tipo de domo que queremos, construir. Luego entramos el radio de nuestro domo (en nuestro caso un 2V de 3 metros de radio) y nos da las medidas y numero de maderas y uniones que necesitamos.

Una vez que los materiales son preparados el domo se puede montar en unas horas. Para la cubierta quedan varias opciones desde el plástico que seria útil para un invernadero, una lona similar a lo que se usa para yurtas o con madera y tejas que seria mas para un uso de vivienda permanente.

Descargar ficha técnica https://ademassite.files.wordpress.com

Jornadas de Transición Ciudadana en Francia

El 15 de octubre se clausuró la tercera edición de las Jornadas de Transición en Francia con mesas redondas sobre democracia en la Sorbona de París.

Unas 50.000 personas se han decidido a nadar contra corriente, 10.000 más que el año anterior, demostrando que aumenta el compromiso por el cambio ecológico, social y humano.

Durante seis semanas se han celebrado más de 300 actos por todo el país organizados por el Colectivo por una Transición Ciudadana, abarcando temas variados como agricultura ecológica, acceso digno a la alimentación, energías renovables, comercio equitable, financiación participativa y ética, trabajo, justicia, cultura de la paz, educación ciudadana  basada en la cooperación, salud, reciclaje, etc.

La jornada central de movilización nacional se celebró el pasado 24 de septiembre para  dar a conocer la transición con una visión global de la sociedad. Las diversas actividades y proyectos contribuirán a reforzar la colaboración entre los diversos participantes creando redes de colaboración. Hubo actos de grandes organizaciones ya establecidas, pero también pequeñas aportaciones de grupos emergentes que abrieron sus puertas  para mostrar su huerto o su lugar de reunión. Como las gotas del colibrí, cada gesto cuenta. Los grupos inscritos han recibido carteles y folletos divulgativos para atraer la atención de los pasantes y vecinos. El Colectivo anima a los interesados a crear nuevos núcleos y nuevos eventos dando pautas tales como tener las ideas claras, una meta real, una buena dinámica de grupo, comprometerse a trabajar, tomarse tiempo necesario y aprender a comunicar para darse a conocer.

En París hay numerosos talleres de reciclaje de juguetes, muebles, ropa, agricultura urbana, arte popular, etc. Reuniones y charlas permiten reflexionar sobre cuestiones sociales, la moneda local, el populismo, la seguridad tras los atentados o los derechos humanos cuestionados por la llegada de refugiados. En la plaza de la République el „24S“ toma tintes más reivindicativos creando una asamblea local para suscitar sueños e iniciativas. Otro objetivo del Colectivo es conseguir que más comunidades firmen el pacto nacional para apoyar la dinámica local de transición, facilitando el dialogo entre ciudadanos y políticos.

Por citar un ejemplo local, en  Antony „Les Amis de la Terre“ propusieron que en el comedor escolar se ofrezca un plato vegetariano para aprender a elegir desde pequeños según sus convicciones y evitar que se sazone el menú infantil con polémicas y políticas. Además, explicaron las ventajas saludables y medioambientales del consumo de verduras y frutas bio de temporada, en un país en el que es difícil encontrar hasta una ensalada sin carne.

La agenda sigue ofreciendo actos a diario. La transición es algo cotidiano para miles de ciudadanos que están ya modelando un mundo más humano.

Más info: www.transitioncitoyenne.org

A qué esperamos? 3.800.000 personas sin vivienda digna en Francia

„On Attend Quoi? A qué esperamos? para hacer del alojamiento una prioridad„ es el lema de la campaña lanzada por la fundación Abbe Pierre y que presenta la exposición fotográfica „ Retratos de la Francia mal alojada“, realizada por Sebastien Godefroy. Son veinte personas que ha encontrado en su viaje en bicicleta por todo el país durante el mes de julio. Del 12 de septiembre al 9 de octubre se asoman al ayuntamiento de París recordándonos que cada vez son más los afectados y que el alojamiento es un derecho constitucional.

En la región parisina explotan los precios. Los pueblos periféricos van perdiendo su manera de vida y arquitectura típica convirtiéndose en barrios monótonos. Una familia francesa se gasta un 25% de sus ingresos en vivienda y otro 25% en alimentación. Hoy tener un empleo ya no es garantía de poder costearse un alquiler, la cuarta parte de las personas sin techo trabaja en algo, pero sin domicilio ni dirección no hay ayudas sociales.

El acceso a un alojamiento es un proceso largo para estudiantes, jóvenes independientes, familias monoparentales, enfermos, personas en reinserción, víctimas de catástrofes naturales, gente con pocos recursos. Si añadimos discapacidades, es casi imposible. Recurrir a la solidaridad de la familia es un imperativo.

Se considera que faltan 500.000 viviendas, mientras casi 3.000.000 están vacías. Hay 1.800.000 demandas para acceder a pisos sociales. Muchos escapan a las estadísticas malviviendo en chozas por el campo, en caravanas, acampando en los bosques de la ciudad o bajo los puentes. Estos últimos son tantos que durante la inundación del Sena en primavera se les prepararon albergues. Más los refugiados huidos de violencia y pobreza.

Las cifras aumentan. Unos 19.000 personas viven en barrios de chabolas, de los cuales un tercio en París. Abbe Pierre en su campaña „ 25 años de chabolismo“, junto a otras 15 asociaciones, interpela a los poderes públicos a seguir utilizando el término barrio de chabolas en lugar de „campamento ilícito“. Reconocer su existencia, integrarles y no perder dinero en costes de expulsión será más provechoso que sólo cambiar el nombre.

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Otra solución que cuesta cara al Estado y que no satisface a nadie ni sustituye a un hogar, es la de alojar familias en una habitación de hotel, a menudo en malas condiciones de seguridad, sin poder cocinar ni lavar. Deben renovar el contrato semanalmente y mudarse donde hay vacantes, lo que perjudica la escolarización.

En zonas rurales en las que disminuye la población y las infraestructuras, muchas casas envejecen y pierden valor por la falta de interés en este patrimonio. Agricultores y pequeños empresarios empobrecidos, ancianos aislados no pueden sufragar gastos para modernizarlas, aunque sean propietarios.

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Las asociaciones y ONGs colaboran con los afectados preparándoles los complicados trámites requeridos para poder optar a las viviendas sociales, facilitándoles el acceso temporal a un alojamiento, a una dirección y a un buzón, concediendo microcréditos para renovar, colaborando con los gremios locales para facilitar los trabajos, etc. Proponen soluciones para edificar más y mejor en equilibrio con el entorno, ganar puestos de trabajo calificados por todo el territorio, renovar patrimonio, crear nuevas maneras de hábitat compartidas, en cooperativas, simplificar el sistema de ayudas, mejorar la financiación autoabastecerse con energías renovables. Piden políticas a largo plazo para evitar la exclusión social y ganar en calidad de vida y salud. A qué se espera?

Nº 51 EcoHabitar. Editorial

Podemos prever que no será la humanidad la que acabe con el capitalismo y su injusticia social, económica, política y ecológica que provoca el desastre climático, la concentración de la riqueza en unos pocos y los modelos políticos injustos, entre otros desajustes (por llamarlo de alguna manera).

“Creo que no lograremos derrotar al capital con nuestros propios medios. Quién derrotará al capital será la Tierra, negando los medios de producción, como el agua y los bienes de servicio, obligando a cerrar las fábricas, a terminar con ilusorios grandes proyectos de crecimiento”, considera el teólogo y ecologista Leonardo Boff. Aunque Jeremy Rifkin opina que será el capitalismo el que se destruya a sí mismo, dando paso a lo que denomina la economía colaborativa, el procomún.

Para llegar a una sociedad justa en la que la civilización tenga un futuro real es necesaria la sostenibilidad, o sustentabilidad si lo prefieren. De esta forma, podremos garantizar el acceso a todo aquello que es necesario para el mantenimiento y la perpetuidad de los seres que habitan el planeta y sus descendientes. Pero según Boff la sostenibilidad, por sí misma, no es suficiente y “carece de la fuerza intrínseca para realizarse. Precisa del cuidado. El cuidado entraña una relación inversa de la que produce la agresión de la modernidad, que es violenta, destruye y agota los ecosistemas”.

La idea del cuidado, de preservar, no se queda solo en un gesto, debe llegar a ser un paradigma “un conjunto de valores, de ciclos, de actitudes que tiene como efecto la protección y el mantenimiento de lo que existe y de lo que vive. La categoría, cuidado, cumple una función de columna que sustenta un nuevo ensayo civilizatorio”. Cuidar el planeta es cuidar y responsabilizarse de los seres que habitan este planeta, porque la biodiversidad, que es la relación entre todos, teje aquella trama que sustenta a todos y lleva adelante el proceso de la vida.

La bioconstrucción entiende que es necesario crear hábitats para las personas con los ritmos y la lógica de la naturaleza, no con la lógica y los ritmos de un modelo tan depredador como el sistema capitalista basado en la sobrexplotación y en unos recursos limitados y no renovables. “Es preciso extraer de la naturaleza lo que necesitamos, pero dándole tiempo para que se autorreproduzca y siga ofreciéndonos vida a toda la comunidad” decía Boff refiriéndose a la agroecología pero que podemos aplicar perfectamente a la edificación biocompatible.

Y no basta con edificar viviendas saludables, se necesita una nueva relación con nuestro entorno y con nuestros semejantes. Una relación de respeto y de cooperación: “no estamos sobre ella (la Tierra) con el puño cerrado del que domina, sino con las manos abiertas de quien acaricia” concluye Boff.

Sentémonos, respiremos hondo y seamos conscientes de que este modelo se termina, se acaba; que lo que fue ya no será y lo que será, será diferente. Todo ha sido una ilusión, el mal sueño de una humanidad que quiso jugar a ser Dios.

“Una sociedad que decide organizarse sin la ética mínima, altruista

y respetuosa de la naturaleza, está trazando el camino de su propia autodestrucción”.

Leonardo Boff


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Nuestra propia investidura

No tanto predicar contra la contaminación, sino intentar que nuestros días discurran con la menor huella ecológica posible. No tanto criticar esta  civilización tan individualista y materialista, sino comenzar a cocrear, en la medida de nuestras posibilidades, enclaves compartidos, responsables. Las ecoaldeas, los asentamientos comunitarios y sostenibles aumentan el sentimiento de adhesión a una comunidad global y son capaces de imbuir en nuestro interior algo de ese propósito superior.

 La vida es una constante llamada al compromiso, pero la vida amenazada redobla si cabe esa necesidad de abrazar responsabilidades. Al XIX Encuentro ibérico de Ecoaldeas vinieron de toda la península, también de comunidades y ecoaldeas de Europa y América. Se acercaron con sus testimonios inspiradores, con su variado bagaje de experiencias prácticas, con su corazón henchido de cercanas alboradas. La cita era en la comunidad de “Amalurra” en Arzentales en la comarca vizcaína de las Encartaciones, en los últimos días de Agosto. El objetivo, arrojar miradas juntos al mañana, intercambiar información, alentar nuevas y prometedoras realidades… Más allá de todo ello, seguramente lo más necesario afianzar nuestro sentimiento de pertenencia a un movimiento global, acogedor, integrador y tan cargado de esperanza.

 Nos congregamos casi cuatrocientas personas persuadidas de que el otro mundo no es sólo posible, sino que aquí y ahora lo estamos ya construyendo. El ancho movimiento de las ecoaldeas está por doquier ganando reconocimiento como ejemplo de sostenibilidad práctica, sin embargo la noticia apenas arañó un reducido espacio en los medios de comunicación locales. Seguimos más preocupados por lo que se derrumba que por lo que emerge, por lo que tiene los días contados, que por lo que manifiesta señales indelebles de futuro.

 Varios centenares de neorrurales, soñadores, ecoaldeanos, agentes comunitarios…, compartiendo experiencias y visiones no acaba de ser noticia en los grandes medios. Bioconstrucción, energías alternativas, naturismo, permacultura, procesos grupales, “arte de compartir”, nuevas formas de democracia horizontal…, no terminan de ser temas serios que atraen la atención de los consejos de redacción. ¿Cómo hacer más sonoro el eco de aquellas palabras, de aquellos cantos, cómo hacer para dar a conocer que un nuevo mundo está ya surgiendo, lejos de la pancarta, del estruendo, de las investiduras más o menos fallidas?

 Fueron cuatro días intensos. Cantamos, danzamos, celebramos, conspiramos… El “aurresku” y su ceremonia de despedida nos cogieron con la palabra aún en los labios, palabra a medio camino entre la realidad y la utopía, entre los cimientos y la primera balconada de balas de paja. La Red Ibérica de Ecoaldeas (rie.ecovillage.org) es un movimiento ya maduro, coordinado a su vez con la Red europea y con la Red planetaria. El GEN (Global Ecovilage Network) nació en el año 1995 y está presente en los cinco continentes. Cuenta con un importante historial y bagaje experimental y tiene rango de organismo consultivo en la ONU. Su razón de ser es el apoyo y fomento de la evolución de los asentamientos sostenibles en todo el mundo. Tal como reza en su página oficial (gen.ecovillage.org): “Entre los miembros de la Red se incluyen grandes redes como: Sarvodaya (2.000 aldeas activos sostenibles en Sri Lanka), la Federación de Damanhur en Italia y Nimbin en Australia, pequeños ecoaldeas rurales como Gaia Asociación en Argentina y Huehuecoyotl, México, los proyectos de rejuvenecimiento urbanos como Los Angeles ecoaldea y Christiania en Copenhague, sitios de diseño de permacultura, como Crystal Waters, Australia, Cochabamba, Bolivia Barus, Brasil, centros educativos como Findhorn en Escocia, centro de tecnología alternativa en Gales, Earthlands en Massachusetts, entre otros…”

Resta seguramente convencernos de que nos habíamos distraído en exceso con teatros políticos e investiduras, que por lo demás no terminaban de llegar; que lo que restaba era la investidura de nosotros mismos como auténticos generadores de transformaciones, no precisamente en los escenarios palaciegos donde se concentran los focos, sino en los más discretos y alejados de los media, donde se mide nuestro anhelo solidario, nuestra fuerza de voluntad y creatividad. Hablar del nuevo mundo o hacer el nuevo mundo; en realidad he ahí la disyuntiva clave en la que nos hallamos las gentes inquietas, los servidores de todas las latitudes. Pegados al televisor, a la “teleserie” interminable de la confrontación política, a la disputada investidura o pegados a la Madre Tierra e “investirla” de todo nuestro amor, nuestra ternura y compromiso. El otro mundo sostenible, justo, solidario, comunitario…, puede ser motivo de conversación o puede ser eje de nuestras vidas. Puede estar en medio de nuestras tertulias de café o puede situarse como razón de vida.  La Tierra no puede esperar mucho más y en algún momento habremos de responder a esta cuestión impostergable.

En “Amalurra” dijimos que sí, que era ya la hora de apagar el televisor, de no esperar ya más a que las soluciones vengan de fuera; que era preciso tornar nosotros/as en auténticos agentes de transformación, sobre todo en exponentes, en testimonio de que la nueva relación de amor con la Tierra, las correctas relaciones entre los humanos son posibles aquí y ahora. Entre las verdes colinas de las otrora castigadas Encartaciones, hicimos un  ancho círculo y nos miramos a los ojos. En silencio nos  dijimos que ya no había nada que esperar, que el tiempo era llegado y los medios, las herramientas habían acudido a nuestras manos. Elevamos un canto, balbuceamos un rezo y formulamos nuevos códigos de funcionamiento horizontal y participativo. Después sólo restaba distribuirnos los mapas, las  geografías, las tareas… No juramos sobre leyes pasajeras, encendimos un fuego sagrado y sellamos alianzas más allá del tiempo.

Nº 50 de EcoHabitar. Editorial

EH50Me parece un autoengaño mayúsculo creerse la idea de que vamos a cambiar el mundo creando una sociedad más justa, parar el deterioro medio ambiental, el calentamiento global, la desaparición de las especies y todas las trastadas que el ser humano está haciendo, con pequeños gestos individuales. Creo que fomentar esta idea es un mecanismo del propio sistema capitalista para seguir perpetuándose eternamente. La base del problema, bajo mi modo de ver, es creer que un sistema político-económico, que cree que el bienestar está en el crecimiento y que este hay que basarlo en el consumo, lo vamos a parar cambiando las bombillas de nuestra casa o utilizando un coche eléctrico súper eficiente.

La urgencia del problema no da para esto. Quizás, si al comienzo de la revolución industrial hubiésemos implementado un código de obligatorio cumplimiento para no desarrollar una cultura del despilfarro, la transición o evolución hacia una súper civilización tecnificada verde hubiese podido ser una realidad, pero lo que ahora nos piden los hechos es algo mucho más radical y urgente o no llegaremos a tiempo.

Cansado ya de tanta “ciudad inteligente”, concepto que a un servidor le parece confusa y ambigua y que, salvo contadas excepciones, solo se centra en aspectos de puro marketing, sigo siendo de la opinión de que la tecnología no hará que las ciudades sean más inteligentes, y parece que en foros, congresos y eventos son el eje central de discusión, enarbolando esta idea como el paradigma del no va más. Aburre tanta smart city, tanto ciudad eficiente o ciudad súper-eficiente. Lo que hará que las ciudades sean más inteligentes será la inteligencia colectiva, que sus habitantes sean conscientes de lo insostenible de la ciudad actual como organismo vivo dependiente y parasitario y de la necesidad de un cambio radical hacia un organismo autónomo y capaz de sobrevivir sin esquilmar su entorno; cuando sus propios habitantes actúen de forma colectiva, dentro de una idea del procomún y que ellos mismos sean más inteligentes. Creo que la idea de la smart city no deja de ser otra excusa para seguir haciendo lo que venimos haciendo desde la eternidad.

Evgeny Morozov, en un artículo del País, daba un repaso a una serie de detractores a la ciudad inteligente: “El consenso que se está imponiendo —según el cual la “ciudad inteligente” debe ser eficiente, libre de fricciones y gestionada por empresas de alta tecnología— resulta polémico. Críticos como el diseñador y artista británico Usman Haque defienden las virtudes del desorden, aduciendo que las iniciativas destinadas a evitar conflictos mediante analistas de macro datos son incompatibles con el urbanismo. En su libro de 2013 Smart Cities Anthony Townsend, otro vehemente detractor de las “ciudades inteligentes”, señala que son sus habitantes los que deben tener capacidad para hackearlas y modificarlas; de lo contrario, estarán tan infestadas de virus y resultarán tan limitadoras como nuestros programas informáticos.

Adam Greenfield, también ensayista sobre temas tecnológicos, ha escrito hace poco Contra la Ciudad Inteligente, un incisivo panfleto en el que advierte de que la propia etiqueta “ciudad inteligente” sirve de tapadera retórica para la privatización de los servicios públicos”.

Posiblemente la ciudad más inteligente no es la que más chips y sensores lleve. Alguien nombró la ciudad Medellín, en Colombia, como una de las ciudades “más inteligentes” del mundo. Hace años, se producían en la ciudad innumerables asesinatos de bandas, pero sus problemáticas favelas se reintegraron en la ciudad, no con smartphones, sino con instalaciones deportivas financiadas con fondos públicos y un teleférico que las conecta con la ciudad. Ahora se cita con frecuencia a Medellín como ejemplo de “urbanismo social” y, el año pasado, fue nombrada ciudad más innovadora del mundo por el Urban Land Institute.

Toni Marín
Director de EcoHabitar

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La movilidad eléctrica es ecológica?

He de decir que me llevaron a ver desde la valla la carrera de Formula Eléctrica, que se celebró alrededor de Los Inválidos en París. Una nueva generación de pilotos, algunos con apellidos famosos en este deporte, conducen una nueva generación de coches. El tiempo se mantiene seco y la temperatura fresca conviene, según me explican, para que las baterías no se calienten demasiado. Durante la carrera deben cambiar de coche, ya que la carga no da para recorrer las 45 vueltas del circuito de 1,97 kilómetros, alcanzando los 200 km/h. Según los organizadores, al no emitir gases ni ruidos, los bebés siguen dormidos, este tipo de carreras se puede realizar en el centro de las ciudades. Parece que sirven de laboratorio para experimentar avances técnicos para los coches del futuro. Así, los bólidos que ganan hoy Las 24 horas de Le Mans aprovechan la técnica híbrida ultra-sofisticada que les permite recuperar energía en el frenado que potencia la aceleración a la salida de cada curva.

Un tren híbrido en China, patinetes, monopatines, motos, el tráfico se diversifica. La bicicleta „e“ se presenta como un modo de locomoción accesible a todas las edades y terrenos, además algunas ciudades incentivan su compra. En París, la flota de coches „ Autolib“ asciende a unos tres mil y se pueden alquilar tras abonarse al sistema. Al poder coger el vehículo en una de sus estaciones y aparcarlo en otra, se evita la polución provocada por la búsqueda de aparcamiento. Volvemos de pasar unos días en Turín, donde hay numerosos ejemplos de vehículos eléctricos e híbridos como autobuses urbanos, un mini-bus por la ruta turística, los coches de Correos pequeños y fáciles de aparcar. Además, como en numerosas ciudades, empresas de reparto de paquetes y de catering han optado por bicis de transporte y los agentes municipales pedalean por el casco antiguo.coche_electrico2

Pero, de dónde sale la electricidad y cómo llega a los usuarios? Cierto es que donde circulan no contaminan pero la producción de la electricidad puede ser más o menos contaminante en función de la energía primaria utilizada. En Francia un 80% es de origen nuclear. Lo ideal sería recargar las baterías con energías renovables de proximidad o de propia cosecha, por ejemplo de excedente de los edificios autosuficientes, en cuyos proyectos se puede incluir el consumo de vehículos. Un amigo me cuenta que en sus estudios de ingeniería en los años 80, ya trataban estos temas y que por aquel entonces parecía que todo iba a avanzar más deprisa.

La fabricación de baterías a escala industrial, la extracción de sus componentes y su reciclaje tienen un considerable impacto en la naturaleza. Quedan interrogantes como el mejorar la red de recarga o de intercambio. Una opción es el leasing de las baterías lo que permite al usuario disponer de la última tecnología y que el fabricante sea el que asume el riesgo técnico. Recuperar y producir electricidad al frenar, dotarles de placas solares, y de neumáticos más eficaces, circular por carreteras solares son avances que quizás llegarán.

La elección del coche menos contaminante no es fácil. Las listas que comparan datos de emisiones y de consumo según tipos de motores eléctricos, híbridos, híbridos enchufables, etc. son cada vez más complicadas y menos adaptadas a la realidad de un uso cotidiano. Esto puede provocar la perdida de confianza de los automovilistas en soluciones alternativas. Además, la media de polución de las gamas de coches mejoran con los modelos eléctricos. Según expertos hay una buena dosis de greenwashing en esta movilidad eléctrica porque el consumo de estos coches sigue siendo relativamente alto, sobre todo los de gran cilindrada y que nos pueden parecer ecológicos sin serlo del todo. Los Estados incentivan la compra de estos coches para proteger el medio ambiente, aunque los más críticos se plantean si no será una maniobra para aumentar la producción de automóviles en esta Europa en crisis, no dejarse escapar el mercado asiático y competir con el americano. A todo esto se añade el contexto geopolítico complicado de los países productores de petróleo y gas.

Aquí por el barrio estamos de obras para remodelar las aceras y prolongar el carril de bicicletas. Para hacer sitio acaban de talar unas 40 plataneras enormes a ambos lados de la carretera nacional que es a su vez, la calle principal con negocios y viviendas. Dicen que están en mal estado, causan alergias, son asimétricas, molestan. A cambio se plantarán unos 75 tilos y fresnos. La vida de estos vecinos verdes se acabó por ser incompatibles con la movilidad moderna. O con las normativas, o con el hecho de que no sabemos solucionar problemas de circulación y de urbanismo. Aunque ese es otro tema…