Reciclaje de biosólidos para hacer ladrillos sostenibles

¿Cómo puede reciclar las reservas mundiales de lodos de aguas residuales tratadas e impulsar la sostenibilidad en la industria de la construcción, todo al mismo tiempo? Convierte esos biosólidos en ladrillos sostenibles.

Los biosólidos son un subproducto del proceso de tratamiento de aguas residuales que se puede utilizar como fertilizante, en la rehabilitación de tierras o como material de construcción. Alrededor del 30 por ciento de los biosólidos del mundo se almacenan o envían a vertederos, usando tierras valiosas y potencialmente emitiendo gases de efecto invernadero, lo que crea un desafío ambiental.

Ahora, un equipo de la Universidad RMIT ha demostrado que los ladrillos de arcilla cocida que incorporan biosólidos podrían ser una solución sostenible para las industrias de tratamiento de aguas residuales y de fabricación de ladrillos. Publicado este mes en la revista  Buildings , la investigación mostró que la fabricación de ladrillos de biosólidos solo requería alrededor de la mitad de la energía que los ladrillos convencionales.

Además de ser más baratos de producir, los ladrillos de biosólidos también tenían una conductividad térmica más baja, transfiriendo menos calor para dar a los edificios un mayor rendimiento ambiental. La UE produce más de 9 millones de toneladas de biosólidos al año, mientras que los Estados Unidos producen alrededor de 7,1 millones de toneladas. En Australia, 327 000 toneladas de biosólidos se producen anualmente. El estudio descubrió que había una oportunidad importante para crear un nuevo mercado de reutilización beneficioso: los ladrillos. Alrededor de 5 millones de toneladas de los biosólidos producidos en Australia, Nueva Zelanda, la UE, los EE. UU. Y Canadá actualmente se envían a vertederos o reservas cada año. El uso de un mínimo de 15 por ciento de contenido de biosólidos en el 15 por ciento de los ladrillos producidos podría agotar estos 5 millones de toneladas.

Reciclar biosólidos de los vertederos del mundo

El investigador principal, Profesor Asociado Abbas Mohajerani, dijo que la investigación buscaba abordar dos problemas ambientales: las reservas de biosólidos y la excavación del suelo requerido para la producción de ladrillos. «Más de 3 mil millones de metros cúbicos de tierra arcillosa se desentierran cada año para que la industria global de ladrillos produzca aproximadamente 1,5 billones de ladrillos«, dijo Mohajerani, ingeniero civil de la Escuela de Ingeniería de RMIT. «El uso de biosólidos en ladrillos podría ser la solución a estos grandes desafíos ambientales». «Es una propuesta práctica y sostenible para reciclar los biosólidos almacenados actualmente o en vertederos en todo el mundo».

La investigación examinó las propiedades físicas, químicas y mecánicas de los ladrillos de arcilla cocida que incorporan diferentes proporciones de biosólidos, del 10 al 25 por ciento.

Los ladrillos reforzados con biosólidos pasaron las pruebas de resistencia a la compresión y el análisis demostró que los metales pesados ​​están en gran parte atrapados dentro del ladrillo. Los biosólidos pueden tener características químicas significativamente diferentes, por lo que los investigadores recomiendan pruebas adicionales antes de la producción a gran escala.

Los ladrillos de biosólidos son más porosos que los ladrillos estándar, lo que les otorga una conductividad térmica más baja

La investigación también mostró que la demanda de energía para la cocción de ladrillos se redujo hasta en un 48,6 por ciento para los ladrillos que incorporaban un 25 por ciento de biosólidos. Esto se debe al contenido orgánico de los biosólidos y podría reducir considerablemente la huella de carbono de las empresas de fabricación de ladrillos.

Los resultados de una evaluación comparativa del  ciclo de vida  y un  estudio de emisiones  realizado como parte de la investigación confirmaron que los ladrillos de biosólidos ofrecían un enfoque alternativo sostenible para abordar los impactos ambientales de la gestión de los biosólidos y la fabricación de ladrillos.

La investigación, financiada por las becas RMIT University, Melbourne Water y Australian Government Research Training Program, se publica en el «Número especial de materiales de construcción ecológicos» de  la revista Building  (enero de 2019, DOI: 10.3390 / buildings9010014).

FORUM HOLZBAU, Fórum Internacional de Construcción con Madera

FORUM HOLZBAU es una plataforma internacional que promueve el desarrollo de la construcción con madera en todo el mundo.

Desde hace 24 años organiza en Garmisch (Alemania) un congreso de referencia a nivel mundial para la construcción con madera, cuya calidad científica y técnica está avalada por cinco universidades de referencia a nivel mundial, como son: THS Rosenheim y TU Munich (Alemania), BFH Biel (Suiza), Universidad Aalto (Finlandia), TU Wien (Austria), UNBC Prince George (Canadá). Es uno de los congresos más grandes y relevantes sobre construcción con madera, con más de 1.800 participantes de todo el mundo.

Además del congreso central de Alemania, se celebran anualmente congresos organizados por Forum Holzbau en otros países europeos como Francia, Italia, Suecia/Noruega, Reino Unido, Polonia… a los que ahora se quiere incorporar España como respuesta al creciente interés que la construcción con madera despierta en nuestro país.

Se trata de un congreso centrado eminentemente en cuestiones técnicas y prácticas, enfocadas al mundo profesional. En paralelo a un programa de conferencias a cargo de ponentes de máxima relevancia internacional, se celebra una exposición donde las empresas pueden conocer y mostrar los últimos avances en productos y técnicas del sector

Biorregional. Rehabitar nuestras comarcas de una manera sostenible

Seguro de que muchos de los lectores de ReHabitar se han preguntado alguna vez: ¿Qué quiere  decir esta palabra? Significa volver a vivir en un cierto lugar, y también vivir en su lugar de otra manera.

No solamente se refiere a volver a vivir en una finca previamente abandonada, o en un pueblo abandonado en el campo, también se refiere a un concepto central del movimiento del biorregionalismo. Volver a vivir en el mundo mismo desde dentro y dejar de sentirse como un pasajero en la ‘nave espacial tierra’ dispuesto a explotar la naturaleza como si fuera algo aparte de nosotros. El biorregionalismo propone que la humanidad vuelva a vivir en el mundo como parte integrante de la naturaleza. Lo que significa rehabitar el mundo como participantes responsables en los procesos de la vida, adaptados a las condiciones particulares de cada ecosistema. Darnos cuenta de que tenemos que rehabitar nuestras propias biorregiones, nuestras comarcas, es una de las cosas más fundamentales que tenemos que hacer para promover el cambio hasta una sociedad humana sostenible.

Tenemos que adaptar la manera en que vivimos, producimos, construimos y trabajamos a las condiciones especiales de nuestra región local, su clima, su geología, sus ecosistemas. Así podemos aprovechar los recursos naturales de una región en concreto, y al mismo tiempo, guardar su biodiversidad y proteger los equilibrios dinámicos de sus ecosistemas. Es obvio, los seres humanos durante casi todo su historia como especie han vivido de esta manera adaptada, habitando sus biorregiones particulares. Casi todas las culturas indígenas del mundo muestran unas adaptaciones impresionantes a su entorno particular. Nos serviría mucho si aprendiésemos de estas culturas que evolucionaron en adaptación a los ecosistemas que habitaron. Eso no quiere decir que necesitamos volver a algún tipo de pasado de oro, pero tampoco nos sirve extinguir la diversidad y riqueza de conocimiento de esas culturas.

También es cierto que tenemos una historia de por lo menos cinco mil años de abuso de poder, de culturas dispuestas a dominar y explotar a sus vecinos y la naturaleza. Uno de los textos más antiguos de la humanidad, la épica de Gilgamesh, nos cuenta cómo este rey de la civilización de Ur, en la antigua Sumeria, mandaba cortar casi todos los enormes bosques de cedro que había en El Líbano para construir la gran ciudad de Ur. Además, Gilgamesh mataba al dios de los bosques, Humbaba, incitando a la venganza de los dioses. La deforestación provocaba la desertificación de la fértil Mesopotamia.

El cambio climático, cuyo efecto todavía podemos observar en esta zona del oriente medio, fue la causa de la caída de la civilización de Sumeria. Aparte de los impactos ambientales negativos de los grandes imperios del pasado, la mayoría de la humanidad vivía adaptada a sus biorregiones hasta muy recientemente. Sólo durante los últimos tres siglos, una gran parte de la humanidad se ha podido alejar de las demandas de sus biorregiones por el uso irresponsable y derrochador de las energías fósiles y con la revolución industrial que empujaba este abuso.

El concepto biorregión y la historia del biorregionalismo

Una de las personas claves en el estudio académico del biorregionalismo, Kirkpatrick Sale, entiende como biorregión la región natural, definida por las calidades del lugar, por lo que la naturaleza manda y no los hombres. El doctor Sale ofrece la siguiente definición del concepto biorregión: “es cualquier parte de la superficie del mundo cuyas fronteras aproximadas están determinadas por características naturales y no están impuestas por humanos. Las biorregiones son distinguibles de otras áreas por atributos particulares: flora y fauna, agua, clima, calidad y tipo de sus tierras, formas del paisaje; también son únicas por los asentamientos y culturas humanas a quienes estos atributos han dado su forma particular.” Kirkpatrick Sale comenta que “por supuesto la Naturaleza trabaja con flexibilidad y fluidez, por eso los límites entre biorregiones no son muy rígidos normalmente, pero al mismo tiempo los contornos de las regiones en sí mismas no son difíciles de identificar usando un mínimo de conocimiento ecológico.” 1 Un debate necesario sobre cómo se puede distinguir las dimensiones exactas de una biorregión ha hecho mucho daño al movimiento del biorregionalismo. Muchas veces, la manera más práctica de establecer las dimensiones de la biorregión local es empezar con la parte de agua de la zona, siguiendo la cuenca del sistema del río local y poder comparar sus términos con los ecosistemas existentes en esta zona y con variedad de factores geológicos y biológicos.

biorregional

KIRKPATRICK SALE una de las personas claves en el estudio académico del Biorregionalismo y autor de títulos como Escala Humana y Una visión Biorregional.

El movimiento del biorregionalismo nació a principios de los años setenta en el oeste de los Estados Unidos. Los primeros defensores del concepto fueron el escritor Peter Berg y el ecólogo Raymond Dasman trabajando para la organización Planet Drum (Tambor del Planeta) y la revista Raising the Stakes (Subiendo las apuestas). Básicamente, el biorregionalismo se ha desarrollado por un interés mantenido desde la base popular sobre cómo se puede efectuar un cambio social que dé como resultado que la gente actúe a la escala local para proteger y restaurar el medio ambiente y su diversidad. Es la diversidad a escala local en cada biorregión lo que le da su unicidad y su valor intrínseco. La diversidad de la vida entera está contenida en las distintas y diversas formas de vivir y en la biodiversidad de cada una de las biorregiones en el mundo. Nosotros dependemos de esta diversidad para sobrevivir.

El cambio hacia la sostenibilidad tiene que venir de nosotros, de la base popular. Las biorregiones individuales tienen que intentar satisfacer sus necesidades locales con recursos locales y renovables. En la foto, una de las asambleas del Consejo de Visiones para la Acción Biorregional celebrado el año pasado en Perú.

No es una teoría, es un movimiento con un plan de acción muy práctico

El biorregionalismo propone una estrategia muy sencilla para efectuar una transformación cultural. Manteniendo la comunicación, el intercambio de conocimiento y la cooperación internacional, enfoca la protección y restauración de los ecosistemas locales y de la biodiversidad autóctona de las comarcas. Como siempre, el cambio más efectivo viene de una base popular y afecta al sistema de abajo a arriba. No podemos esperarlo de los políticos ni de las empresas multinacionales: el cambio hacia la sostenibilidad tiene que venir de nosotros, de la base popular. Las biorregiones individuales tienen que intentar satisfacer sus necesidades locales con recursos locales y renovables. Tenemos que promover economías biorregionales muy diversificadas que reduzcan la dependencia de recursos importados desde lejos. Las redes de trueque y el desarrollo de medios de intercambio económico regionales son herramientas muy importantes para la creación de economías biorregionales.

El transporte no necesario empujado por la economía globalizada y la construcción de edificios y carreteras son algunos de los factores más grandes de la destrucción del medio ambiente. Tenemos que aprender a satisfacer nuestras necesidades como consumidores con recursos regionales renovables. ¿Por qué, por ejemplo, en 1996 Gran Bretaña tenía que importar 49 millones de kilos de mantequilla, si al mismo tiempo exportaba 47 millones de kilos? 2 No hay razón alguna para que la mantequilla importada desde Nueva Zelanda hacia Inglaterra se pueda vender por menos que la mantequilla producida en el país mismo. Alguien se ha olvidado de incluir todos los gastos escondidos y subvencionados por los bajos precios de petróleo y queroseno. Alguien no está incluyendo el efecto de estos transportes completamente innecesarios en el medioambiente y el clima. La degeneración medioambiental asociada a estos transportes innecesarios y sus efectos sociales, económicos y culturales son considerables, y los gastos asociados enormes, pero la mantequilla de Nueva Zelanda en Inglaterra sigue siendo más barata. Pensar en términos de biorregionalismo asume más responsabilidad y tiene mucha más razón y menos ignorancia ecológica.

Otro factor culpable de la degradación medioambiental es la construcción. Es responsable de una gran parte de los daños ecológicos que podemos observar. La construcción es la causa de más del 40% del consumo de energía y materia prima del mundo. A escala doméstica, unos cambios muy sencillos, como aprovechar la energía solar pasiva y mejorar el aislamiento de las casas, pueden reducir el gasto energético de una casa hasta en un 90%. A escala nacional, un estudio reciente en Inglaterra ha mostrado que los gastos nacionales del país podían ser reducidos en un 50% por ciertas adaptaciones eco-lógicas de todas las casas ya existentes.3 El uso de materiales autóctonos de la biorregión y el diseño bioclimático adaptado a las condiciones regionales son ejemplos de una buena práctica biorregional. La bioconstrucción juega un papel importante en la promoción de una conciencia biorregional.

Diseño ecológico a escala biorregional

Durante los últimos años, el concepto de biorregión ha tenido influencia en la agronomía, la arquitectura y algunas comisiones planificadoras. También es un concepto básico del diseño ecológico. En un compendio de diseño ecológico, recientemente publicado en inglés con el titulo Design for Sustainability (Diseño para la Sostenibilidad), Janis Birkeland explica que en la planificación biorregional somos informados por el conocimiento de la ecología local, y buscamos caminos para transformar la sociedad y sus instituciones hacia la educación pública y la democracia participativa y activa. Esta forma de tomar decisiones desde la base hacia arriba requiere fundamentalmente la participación activa de la comunidad en el proceso de planificación biorregional. El proceso anima y sostiene proyectos de auto-ayuda, y a través de proyectos de reciclaje y programas de regeneración, ayuda a que crezca un nuevo sentido de participación en la comunidad. Al mismo tiempo resuelve problemas locales. La planificación a escala biorregional consiste en combatir desde la raíz los efectos de la ignorancia ecológica, de la globalización y del desarrollo urbano.

Las herramientas básicas del biorregionalismo en su resistencia contra estas fuerzas de la centralización son el enfoque en el aumento del nivel de auto-suficiencia de las regiones, la democracia activa y participativa, la mediación y el consenso, y toda actividad que aumente el sentido de formar parte de la comunidad. La planificación biorregional usa indicadores tales como la justicia social, el concepto de la huella ecológica y también el concepto del espacio medioambiental con el fin de crear una base más justa para la racionalización de recursos. El proceso anima a toda la comunidad a desarrollar una visión compartida y positiva de cara al futuro; también estimula las actividades que restauran ecosistemas locales y las que ayudan en la transmisión de tradiciones que ofrecen a la comunidad valores sociales y ecológicos.4

A título individual, cada uno de nosotros puede empezar con el consumo justo y ecológico. Cada una puede reducir su consumo, reciclar lo que usa, y re-usar en lugar de tirar. ¿Desde dónde vienen las cosas que estoy consumiendo? ¿Puedo substituirlos por productos locales? ¿Hay proyectos de restauración ecológica, de reforestación, o de compost comunal por mi zona? ¿Cómo puedo aprender más sobre la ecología, la geología, el clima, las costumbres, la artesanía y la arquitectura propia de mi región? ¿Cómo voy a encontrar a gente en mi zona que también esté preparada para aceptar la responsabilidad que tenemos, gente con quienes puedo aprender de nuevo cómo se puede rehabitar la biorregión en que vivimos? Todas estas son preguntas que podemos hacernos. Con estas preguntas empieza el futuro biorregional y el cambio hacia una humanidad que participa de forma apropiada en los ciclos de la naturaleza. El eslogan del Foro Social Mundial de Puerto Alegre es: Otro mundo es posible. El biorregionalismo podría ser un camino para aprender a llegar a este otro mundo.

La biorregión como parte del cuerpo de Gea y la participación apropiada en un planeta vivo

Muchos estudios científicos han demostrado que son los ecosistemas más diversos los que tienen mayores probabilidades de sobrevivir y adaptarse a cambios climáticos drásticos, o a cambios de otras condiciones medioambientales. Además, los estudios de los sistemas climáticos y ecológicos de la tierra han demostrado qué factores bióticos están contribuyendo fundamentalmente a la autorregulación de la composición de gases en nuestra atmósfera, y al mantenimiento de una temperatura media, que permiten la existencia de vida en este planeta. En estos descubrimientos más recientes se sostiene la teoría Gea, que propuso el químico atmosférico James Lovelock en los años setenta. La teoría propone qué factores bióticos y factores abióticos están profundamente interconectados en ciclos de autorregulación, que mantienen condiciones favorables para la vida en el planeta. Para explicar estos ciclos tenemos que entender la tierra como un organismo, como un planeta vivo. La teoría de Gea es una teoría de fisiología a escala planetaria, es geo-fisiología. Pensar en términos de Gea ayudaba a los primeros activistas del biorregionalismo a entender cómo toda la vida en el planeta está profundamente interconectada y es interdependiente. Por el valor intrínseco de cada forma de vida y también por la profunda interdependencia, tenemos que respetar toda forma de vida en cualquier lugar. Como lo ha dicho el fundador de la permacultura, Bill Mollison: “Empieza en la puerta de tu casa y trabaja desde allí fuera.” Obviamente, la permacultura trabaja mucho con el concepto de la biorregión casi desde sus principios. El biorregionalismo, la permacultura y la geo-fisiología entienden perfectamente que la salud del mundo, la salud de Gea depende de la salud de cada una de las biorregiones que forman parte del cuerpo de Gea.

La mala noticia es que Gea está enferma. Hoy en día podemos observarlo y cada año es más evidente: nos estamos enfrentando a un cambio climático a escala global. Cada mes salen más resultados de estudios científicos que indican que estos cambios están relacionados, si no provocados, por el uso irresponsable del petróleo, del carbón y del gas natural durante los últimos tres siglos. Estamos justamente dentro de una ola de extinción más grave que la desaparición de los dinosaurios. Siguiendo estimaciones conservacionistas, la biosfera está perdiendo entre 120 y 140 especies cada día. Gary Coates, de la Universidad de Kansas (EEUU) está convencido de “que la civilización industrial va a tener que transformarse muy rápido, cambiando su ética del ‘negocio como siempre’, enfocado al crecimiento económico, por una sociedad de la creación continua y estable. Esta gran transformación cultural se tiene que efectuar dentro de los próximos 50 a 100 años. Si no conseguimos esta transformación, vamos a experimentar este punto de cambio en la historia como el periodo más violento, con más sufrimiento y destrucción que nos podamos imaginar.5Vivimos en un tiempo crítico de la historia de la humanidad y por eso nos toca confrontar la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene para efectuar los cambios necesarios.

Es muy fácil sentirse sin poder y atrapado en un sistema demasiado grande y globalizado, pero somos todos participantes en nuestras comunidades de una manera u otra, y es exactamente ahí donde tenemos que efectuar el cambio. Como ha dicho el economista Chileno Manfred Max-Neef, ganador del Right Livelihood Award (el premio Nóbel ‘alternativo’): “Es absolutamente imposible tener participación en un sistema gigante, la participación puede ocurrir sólo a escala humana. Eso quiere decir, en la escala donde las personas tienen su cara y su nombre, donde las personas se conocen y no donde están nada más que abstracciones estadísticas.” Es en la escala humana de nuestras comunidades donde podemos empezar a vivir de una manera más responsable y sostenible, y eso depende de la participación de cada uno de nosotros en el gran trabajo de rehabitar nuestras biorregiones. La biorregión sostenible depende de la cooperación de todas las comunidades que la habitaron. Igual que el estado medioambiental y la biodiversidad del mundo dependen en último lugar de la sostenibilidad de cada biorregión. Si eso es cierto, por fin empezamos a entender que en este mundo todo está interrelacionado, que somos participantes del proceso si aceptamos la responsabilidad relacionada o no. Eso es una lección muy básica de la sostenibilidad. El antiguo mito griego de Gea, madre de todos e hija del Caos, resurge desde la conciencia colectiva, desde la anima mundi (desde el alma de un planeta vivo), para ofrecernos esta enseñanza importante.

Es absolutamente imposible tener participación en un sistema gigante, la participación puede ocurrir sólo a escala humana. Eso quiere decir, en la escala donde las personas tienen su cara y su nombre, donde las personas se conocen y no donde no son más que abstracciones estadísticas, comenta el economista MANFRED MAX-NEEF.


Articulo publicado en el nº 10 de la revista ReHabitar. Invierno de 2004.

  1.  Dwellers in the Land – The Bioregional Vision, Kirkpatrick Sale, New Society Publishers, 1991, p55
  2. – From the Ground Up – Rethinking Industrial Agriculture, Helena Norberg-Hodge, Peter Goering, John Page, International Society for Ecology and Culture, ZED Books, 2001
  3. -Design for Sustainability – A Sourcebook for Integrated Eco-logical Solutions, Janis Birkeland, Earthscan Publ. 2002, p.14
  4. – Design for Sustainability – A Sourcebook for Integrated Eco-logical Solutions, Janis Birkeland, Earthscan Publ. 2002, p. 238
  5. – Dwellers in the Land – The Bioregional Vision, Kirkpatrick Sale, New Society Publishers, 1991, p31

Comunidades sostenibles. Educación de Diseñadores de Ecoaldeas (E.D.E.)

Comunidades Sostenible. Durante las últimas cuatro semanas, entre el día siete de octubre y el cuatro de noviembre del 2006, participé en un entrenamiento de instructores de diseñadores de ecoaldeas en la Fundación Findhorn por el Norte de Escocia.

Allí tuvo lugar uno de los primeros programas piloto de la nueva iniciativa de “Gaia Education” (Educación Gea), un consorcio internacional de educadores asociado a la G.E.N. (Red Global de Ecoaldeas). En sí misma la G.E.N. (Global Ecovillage Network), lleva mas de 10 años como una O.N.G que ofrece consultoría a las Naciones Unidas y facilita la cooperación global, regional, y local de miles de comunidades por todo el mundo, promocionando un enfoque holístico a los desafíos diversos de la sostenibilidad.

El currículo para la,”Educación de Diseñadores de Ecoaldeas” (E.D.E.) fue creado por educadores procedentes de varias de las ecoaldeas más establecidas como ”Crystal Waters” en Australia, ”Auroville” en la India, “Lebensgarten” y “Sieben Linden” en Alemania, Findhorn en Escocia y varias otras ecoaldeas e instituciones como el “Satyana Institute” de WILL KEEPIN y el “Village Design Institute” de CHRIS MARE. En Octubre de 2005, durante una conferencia internacional celebrando la primera década de la Red Global de Ecoaldeas, lanzaron este currículo holístico que indicaba estrategias claras para la creación de comunidades, ciudades y biorregiones sostenibles, apoyando así la base de una civilización humana sostenible.

El currículo está endosado por la UNITAR, el Instituto de Entrenamiento e Investigación de las Naciones Unidas, y es una contribución oficial a la década de la educación para el desarrollo sostenible de las Naciones Unidas (2005-2014).

Representantes de todo el mundo aprendiendo el diseño de comunidades sostenibles

Con tantas credenciales internacionales, no sorprende que nuestro grupo de 34 personas incluía representantes de veintiuna naciones: de la China, Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá, Estonia, Inglaterra, Escocia, Argentina, Brasil, Alemania, Tailandia, Japón, Bélgica, Francia, España, Portugal, Irlanda, México, Grecia, Palestina e Irak. Por supuesto es una experiencia muy especial compartir cuatro semanas de estudios de diseño social, ecológico, económico, y con tanta diversidad de gente se aprende a varios niveles. Formamos una comunidad autoeducativa aprendiendo de su riqueza y sabiduría interna. Los profesores fueron participantes y facilitadores de este proceso de intercambio de conocimientos y experiencias. A pesar de tanta diversidad no hubo enfrentamientos, y los pocos momentos de problemas interpersonales que surgieron fueron tomados por todos como una oportunidad para aprender la mediación y facilitación de conflictos. El balance de géneros fue más o menos equilibrado, las edades variaron entre 25 y 60 años, y las ocupaciones profesionales en nuestro grupo fueron casi tan diversas como nuestras procedencias: había varios arquitectos, científicos, artistas, académicos, activistas, trabajadores de O.N.G.s, estudiantes, diseñadores, ingenieros, educadores, funcionarios y gerentes de proyectos de desarrollo, fruticultura y permacultura.

El currículo incluye cuatro secciones distintas pero interrelacionadas: la ideología y las valores de una con ciencia holística, el diseño social, el diseño ecológico, y el diseño económico. Dedicamos una semana entera a cada de estas secciones. Por las mañanas enfocamos el contenido del currículo, y como participamos en un entrenamiento de instructores usamos las tardes practicando la enseñanza de los conceptos en grupos pequeños. Cada persona tenía la oportunidad de enseñar varios talleres breves empezando con cinco minutos y subiendo poco a poco hasta tres cuartos de hora.

La primera semana empezó con una presentación por Jonathan  Dawson, el director actual de la Red Global de Ecoaldeas, sobre los resultados de la investigación de la huella ecológica de la eco-aldea de Findhorn, que fue asistido por los expertos del ”Stockholm Environment Institute” (El Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo). Mientras todavía queda la necesidad de reducir la huella ecológica aún más, la eco-aldea de Findhorn con su parque eólico comunitario, sus sistemas de agricultura comunitaria local, sus coches compartidos, tecnologías y casas ecológicas y los cambios de hábitos asociados a una vida más comunitaria, ha conseguido reducir su huella ecológica a menos de la mitad de la media nacional de Inglaterra y otros países del Norte de Europa.

Cada mañana antes de las clases, teníamos la oportunidad de practicar la meditación con Pracha  Hutanuwatr, un activista tailandés que fue monje budista por doce años antes de dedicar su vida a un activismo espiritual comprometido a mejorar problemas sociales y ecológicos. Durante la primer semana enfocada a la ideología y conciencia holística, dialogamos con Pracha sobre lo que significa el trabajo de transformar su conciencia y expandir su círculo de compasión desde el ”yo egocéntrico”, hacia la comunidad, los ecosistemas, y todos los seres vivos, hasta ser capaz de identificarse con su ”yo ecológico”; un concepto central del budismo y también de la ecología profunda. Integrar las prácticas humanas en los procesos de la naturaleza y aprender de la naturaleza en vez de intentar dominarla son los resultados de esta actitud.

Una de las famosas casas de barriles de whiskey, hecho con madera reciclada (foto: Daniel C. Wahl)

Ecología profunda

Para facilitar este proceso de identificación con la comunidad de la vida entera nos pusimos a trabajar con las prácticas de la ecología profunda desarrolladas por Joanna  Macy  y John  Seed. Compartimos la pena por el derroche de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y de la riqueza cultural de la humanidad y la futilidad de la guerra. Compartir este dolor por lo que está pasando en el mundo, que normalmente llevamos oculto dentro, con otra gente es una experiencia muy emocionante. Organizamos un ”consejo de todo los seres”, un práctica de la ecología profunda en la cual cada persona elige un aspecto de la vida o una especie para representarla y hablar en su lugar durante el consejo. Creamos máscaras muy artísticas para convertirnos en varias especies de árboles, flores, animales, el viento, el agua, y la fertilidad de la tierra. Cada vez que participo en este ritual, me sorprende de nuevo la sabiduría y autoridad que surge cuando prestamos nuestras voces humanas a los otros seres de la comunidad de vida.

Los procesos de facilitación May East, la directora del proyecto E.D.E en Findhorn y una de los fundadores de la G.E.N. y de ”Gaia Education”, facilitaba un proceso de profundización del conocimiento de la ideología y conciencia holística a través de varias conversaciones sobre las ciencias como la física cuántica, la teoría de sistemas complejos, y la ecología, que acumulen pruebas de cómo de verdad vivimos todos en un planeta y un universo de interconexión y interdependencia fundamental.

Además realizamos en varios ejercicios prácticos enfocados a generar un sentido de comunidad y de confianza mutua entre nosotros. Todos los desafíos fueron diseñados de una manera en que la única solución viable precisara de la cooperación entre todos los participantes. Este espíritu de la colaboración también fue promocionado a través de arte colectivo. En un proyecto de colaboración artística varios grupos pequeños se dedicaron a decorar un pétalo de una flor compuesta por las contribuciones de todos nosotros.

Durante una tarde el grupo trabajó en la regeneración ecológica y recuperación artística de un arenal abandonado del antiguo aeropuerto militar, donde la eco-aldea de Findhorn fue iniciada hace más de cuarenta años.

Diseño social

La segunda semana se dedicó al tema del diseño social, que es la base de una comunidad sana y una ecoaldea, capaz de un desarrollo flexible y de superar los conflictos que forman parte natural de la vida comunitaria. Dialogamos sobre cómo se pueden evitar conflictos estructurales en la formación de proyectos de ecoaldeas a través de una declaración escrita, de la visión y de la misión del proyecto, al igual que una afirmación de los valores y aspiraciones comunes. Intentar expresar esta base colectiva del proyecto durante la fase del primer encanto, puede ofrecer un punto de referencia cuando los primeros conflictos interpersonales surgen a posteriori.

Otros temas importantes del diseño social incluyeron talleres de comunicación no-violenta (‘Non Violent Communication”), de ”coaching”, y de mediación y facilitación de conflictos con profesionales de la Fundación Findhorn. Enfocamos un día a la salud individual y comunitaria, relacionado con la salud de ecosistemas y la planetaria. El tema del último día de la 2ª semana, lo dedicamos a cómo se podían diseñar sistemas complejos como comunidades no aisladas, pero conectadas con sus propias biorregiones de manera sostenible que permitiese responder a la mayoría de las necesidades de sus habitantes con los recursos ecológicos, naturales y sociales autóctonos.

La conclusión fue que no es posible diseñar comunidades sostenibles sin, al mismo tiempo, enfocar el diseño de ciudades, regiones y una civilización humana también sostenible. El reto más importante para la humanidad, durante el siglo XXI, es dar forma a una humanidad sostenible a través de la cooperación local, regional, y global. La pobreza, la desigualdad nacional e internacional, las guerras y la degradación ecológica, son problemas interrelacionados que necesitan respuestas de diseño integrado y holístico al nivel local y global. El diseño de ecoaldeas ofrece una estrategia por donde podemos empezar a hacer realidad el sueño de una civilización humana sostenible.

Diseño ecológico

La tercera semana del curso de Educación de Diseñadores de Ecoaldeas (E.D.E), fue dedicado al diseño ecológico y trataba todos los temas que normalmente están asociados con el diseño sostenible: la construcción y restauración ecológica, sistemas de energías renovables, ecomáquinas y otros aspectos de ingeniería ecológica, modos de transporte más sostenibles y la creación de sistemas de alimentación sostenibles a través de la permacultura y la agricultura ecológica.

Michael  Shaw , el director del”Ecovillage Institute” (Instituto de EcoAldeas), es un experto en tratamiento ecológico de desagües y diseño de comunidades sostenibles. Nos explicó los detalles del diseño de ecomáquinas. Para concretar la práctica, Michael facilitaba dos proyectos reales de diseño de ecoaldeas: uno situado en dos hectáreas en el lugar de una antigua fábrica en medio de la ciudad brasileña de Sao Paulo y el otro una ecoaldea rural de 140 ha. en el estado de Washington (EE.UU.). Trabajamos en dos equipos de varios grupos pequeños y, al final de la semana, presentamos planes detallados sobre la infraestructura de cada ecoaldea, con modos de construcción, producción de alimentos y estimaciones del uso de agua y energía, con detalles sobre diversas tecnologías para su generación y utilización.

Durante los fines de semana había la oportunidad de profundizar nuestros conocimientos sobre las prácticas de la construcción ecológica. Galen Fuford, también del Instituto de Ecoaldeas, guiaba grupos en varios proyectos, como la construcción de un horno de barro, un taller de sistemas fotovoltaicos, la construcción de un modelo real de una depuradora ecológica de desagües y una visita de la ecomáquina de Findhorn, (ver EcoHabitar Nº 9, pp.33-37), con análisis de su funcionamiento. El Instituto de ecoaldeas ha instalado sistemas de ingeniería ecológica en muchos países, incluso Rusia, Hong Kong, India, y Bolivia. Actualmente forma parte de un gran equipo de consultores de diseño sostenible, colaborando en un proyecto de construcción de una ecociudad de más de 20.000 personas en ”Harlow North” al Norte de Londres.

Comunidades sostenibles

Muchos de los participantes tenían conocimiento previo de los principios de la permacultura, algunos trabajan en sus propios proyectos permaculturales para conseguir sus licencias como instructores. Dedicamos un día entero a la revisión de la permacultura, que informe la filosofía y práctica de todo el programa de E. D.E. Visitamos la granja comunitaria de la eco-aldea y ayudamos en la cosecha de pepinos y chiles dentro de uno de las invernaderos.

Por la tarde, el grupo entero se dedicó a cocinar un banquete internacional para las más de 120 personas, utilizando para ello el comedor de Findhorn. La autosuficiencia en la producción de la mayoría de la verdura consumida por la ecoaldea, colabora en la reducción de la huella ecológica de la comunidad. La agricultura, la panadería, la tienda ecológica, varios negocios de bioconstrucción y el diverso programa educacional, contribuyen en la formación de una sólida economía local y en la creación empleo para los habitantes.

El ‘Centro de la Comunidad’; en la planta alta tuvo lugar el curso E.D.E. La planta baja es el comedor y la cocina comunal (Foto: Daniel C Wahl)

Diseño económico

El diseño económico fue el tema central de la última semana dirigida por Jonathan  Dawson. Empezamos dialogando sobre las estructuras y procesos que actualmente contribuyen a una economía global insostenible: las externalidades y subsidios económicos repercuten en los precios de fuel y en los bienes de consumo transportados por todo el mundo, los cuales no reflejan los costes sociales, ecológicos reales y a largo plazo. Las tarifas de comercio internacional manipulan el ”mercado libre” a favor de los países ricos. Existen problemas intrínsecos al sistema de tasas basado en tasar trabajo en vez de tasar el uso de materias primas y energía. Igualmente, sistemas monetarios basados en el interés y la creación de dinero virtual basado en deudas y créditos no pueden ser sostenibles a largo plazo.

Dedicamos mucho tiempo a explorar los nuevos sistemas de dinero local o regional, que existen en varios países, como las redes de trueque en Argentina, las ”Horas“ de Ithaca en EE.UU., el ”Crédito“ de la ecoaldea italiana de Damanhur, el propósito del ”Saber“ desarrollado para facilitar el intercambio de conocimiento en Brasil, y el ”Eko“ la moneda comunitaria de Findhorn. Estos medios de intercambio alternativos juegan un papel muy importante en reforzar las economías locales y protegen las regiones de las fluctuaciones, cada vez más inestables de las economías nacionales y global.

Otros temas del diseño económico incluyeron: cómo ganarse la vida justamente (ver EcoHabitar Nº 1, pp.44-45); las formas legales y estrategias para montar negocios sociales y ecológicamente responsables; la creación de cooperativas de productores, de parques eólicos comunitarios y de compañías de fideicomiso y fundaciones que garantizan el mantenimiento de las tierras y recursos comunes de una ecoaldea.

Diseño holístico

Intentar establecer una eco-aldea o transformar comunidades existentes hacia la sostenibilidad, requiere claramente de un proceso de diseño cooperativo e integrado que considere las sinergias que se pueden crear en la tierra fértil donde conectan los aspectos sociales, ecológicos y económicos de un diseño holístico. La ideología, la conciencia y los valores que guían el diseño hacia la sostenibilidad y la consideración de las generaciones futuras, se puede entender como el ”meta-diseño” que resulta de cambios inmateriales que de repente afectan nuestra manera de ser y todos los diseños materiales como resultado de estos. Al final, es al nivel del meta-diseño de la conciencia humana, más allá del cambio de paradigmas y de las innovaciones tecnológicas, sociales y económicas, donde se decide si la humanidad tiene la capacidad de adaptarse de una manera sostenible a los cambios climáticos y ecológicos del siglo XXI.

Me siento más cómodo al saber que existen personas como las que han compartido conmigo la riqueza de la amistad, enseñanza, experiencia, pasión y compasión por el mundo y la familia de los seres humanos, viajando hacia una nueva conciencia de interdependencia y colaboración. A través de las diversas actividades de mis compañeros del curso E.D.E. Findhorn 2006 en sus 21 diferentes países de orígen, continuará la transformación hacia una civilización sostenible; de esto estoy convencido.

El hermoso mosaico de la emergente visión de una humanidad sostenible está compuesto por miles y miles de diversas y sanas comunidades y biorregiones sostenibles. La perspectiva holística ofrecida por los nuevos cursos de Educación de Diseñadores de Eco-aldeas y la estrategia integrada del diseño de comunidades sostenibles, ofrece la esperanza de que todavía existe la posibilidad de cambiar el rumbo, empezar a diseñar y crear un futuro sostenible, digno y humano.


Este artículo apareció en el nº 13 de primavera de 2007. Ver aquí.

Agricultura urbana. Laboratorio para cultivar la ciudad del mañana

Un proyecto innovador, abierto a la ciudad, es este edificio de agricultura urbana diseñado por la firma de arquitectura Ilimelgo. Un edificio responsable del desarrollo de un sector de producción de alimentos, que ofrece a los residentes locales productos frescos con una huella ecológica baja, reduciendo el uso del transporte por carretera a la vez que genera puestos de trabajo y formación.

Es la unión del invernadero hortícola y el edificio industrial, el proyecto está organizado en volúmenes  racionales y flexibles, lo que facilita la organización de los flujos y las áreas de producción.

Las plantas se benefician del sol natural optimizado gracias a la exposición favorable de las fachadas del edificio. Diseñado como un entorno bioclimático controlado, el edificio combina sistemas para la producción de calor, ventilación e iluminación en envolturas térmicas eficientes  adaptadas a las plantas.

Este futuro edificio de agricultura urbana tiene como objetivo participar en  la vida del vecindario y transmitir valores y  principios de economía circular. El edificio también es un espacio abierto a residentes y visitantes locales  para desarrollar el conocimiento y la práctica de la  cultura en la ciudad.

Un edificio innovador

El diseño, los volúmenes y los materiales se han diseñado para maximizar la cantidad de luz natural. Las instalaciones interiores, técnicas y de almacenamiento satisfarán las necesidades de los operadores, lo que garantiza unas condiciones de trabajo óptimas.

Para garantizar la producción ecológica, el proyecto proporciona ventilación natural, recolección de agua de lluvia y el uso de compost.

Finalmente, ansiosos por llevar a cabo un proyecto sostenible, los diseñadores del proyecto han ideado una envoltura reforzada para un mejor aislamiento del edificio, pantallas móviles y térmicas para limitar la pérdida de calor en invierno y luchar contra el sobrecalentamiento en verano. La gestión y el control de las instalaciones técnicas se optimizarán para permitir una regulación fina del riego. Finalmente, se ha favorecido el uso de materiales de origen biológico (aislamiento en balas de paja y fibra de madera).

Ficha:
Costo de las obras :  5.138.678 € HT.
Superficie útil: 2184m².
Fase: Obra en curso, entrega primavera 2019.
Cliente: Ciudad de Romainville
Ubicación: Romainville (Francia)
Dominio del trabajo: Secousses architectes en colaboración con Ilimelgo architectes (agente)

Estructura BET / Economista: Alcance
BET HQE: Estambre; Agrónomo: Terre’eau Ciel
Paisajista: LAND’ACT

Perspectiva: Poltred

Vivienda en madera CLT con calificación ‘A’ de eficiencia energética

House Habitat (www.househabitat.es) ha concluido la construcción de una vivienda unifamiliar pareada con estructura de madera CLT de tres alturas en la localidad de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). La casa tiene una superficie de 174 metros cuadrados repartidos en 3 plantas donde se distribuyen 3 dormitorios (uno de ellos suite con vestidor), 3 baños, salón-comedor a doble altura con cocina integrada, sala de juegos y terraza.

La casa ha obtenido la calificación ‘A’ en el certificado de eficiencia energética. Para ello, entre otras actuaciones, la capacidad de aislamiento térmico de un material como la madera se ha reforzado con aislamiento por el exterior de fibra de madera y acabado de fachada combinado SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) y machihembrado de madera.

La carpintería exterior es de madera laminada, con doble vidrio bajo emisivo y control solar. Además, se ha instalado un sistema de ventilación mecánica -que garantiza la calidad del aire interior en todo momento-, así como placas solares para calentar el agua.

El sistema de construcción con paneles de madera contralaminados (CLT) aporta una serie de ventajas en entornos urbanos -como es el caso de Vilanova i la Geltrú- respecto a otros materiales convencionales: permite trabajar en seco, no causa molestias como ruido y polvo, y el plazo de ejecución se acorta no solo en relación a la obra tradicional, sino también respecto a otros sistemas de construcción en madera. En este caso la estructura se completó en 4 días.

madera CLT

El diseño de la vivienda es obra de Federico Pesl, del despacho Amomicasa (www.amomicasa.com), y Lucila Pérez-Elizalde. En el mismo se ha dado el mayor protagonismo posible de la madera CLT en el interior, que está a la vista en todos los forjados y la mayoría de las paredes.

Primer biobloque en el mundo: Bio-ladrillos de orina

El primer biobloque del mundo producido a partir de la orina humana fue presentado por la estudiante de maestría en ingeniería civil de la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT), Suzanne Lambert, lo que señala un cambio de paradigma innovador en la recuperación de residuos.

Los bio-ladrillos se crean a través de un proceso natural llamado precipitación de carbonato microbiano. No es diferente a la forma en que se forman las conchas marinas, dijo el Dr. Dyllon Randall, supervisor de Lambert, profesor titular de ingeniería de calidad del agua.

En este caso, la arena suelta se coloniza con bacterias que producen ureasa. Una enzima, la ureasa descompone la urea en la orina mientras produce carbonato de calcio a través de una reacción química compleja. Esto cementa la arena en cualquier forma, ya sea una columna sólida , o ahora, por primera vez, un ladrillo de construcción rectangular.

Durante los últimos meses, Lambert y el estudiante de honores de ingeniería civil Vukheta Mukhari han estado trabajando duro en el laboratorio, probando varias formas de ladrillos biológicos y resistencias a la tracción para producir un material de construcción innovador. Mukhari está siendo co-supervisado por el profesor Hans Beushausen, también del departamento de ingeniería civil. Beushausen está ayudando a probar los productos.

El desarrollo también es una buena noticia para el medio ambiente y el calentamiento global, ya que los ladrillos biológicos se fabrican en moldes a temperatura ambiente. Los ladrillos normales se hornean a temperaturas de alrededor de 1 400 ° C y producen grandes cantidades de dióxido de carbono.

La fuerza de los ladrillos biológicos dependería de las necesidades del cliente.

«Si un cliente quisiera un ladrillo más fuerte que un 40% de piedra caliza, permitiría que la bacteria fortaleciera el sólido» haciéndolo crecer por más tiempo», dijo Randall.

“Cuanto más tiempo permita que las pequeñas bacterias produzcan el cemento, más fuerte será el producto. Podemos optimizar ese proceso ”.

Trabajo fundacional

El concepto de usar urea para cultivar ladrillos se probó en los Estados Unidos hace algunos años con soluciones sintéticas, pero el ladrillo de Lambert usa orina humana real por primera vez, con importantes consecuencias para el reciclaje de residuos y el reciclado. Su trabajo se basa en la investigación fundamental de Jules Henze, un estudiante suizo que pasó cuatro meses trabajando con Randall en este concepto en 2017.

“Es lo que amo de la investigación. Usted construye sobre los cimientos de otro trabajo «, dijo Randall.

Fertilizantes como subproductos

Además, el proceso de bio-ladrillo produce como subproductos nitrógeno y potasio, que son componentes importantes de los fertilizantes comerciales.

Químicamente hablando, la orina es oro líquido, según Randall. Representa menos del 1% de las aguas residuales domésticas (en volumen), pero contiene el 80% del nitrógeno, el 56% del fósforo y el 63% del potasio de esta agua residual.

Alrededor del 97% del fósforo presente en la orina se puede convertir en fosfato de calcio, el ingrediente clave en los fertilizantes que sustentan la agricultura comercial en todo el mundo. Esto es importante porque las reservas naturales de fosfato del mundo se están secando.

Cero desperdicio con el biobloque

Los fertilizantes se producen como parte del proceso por fases utilizado para producir los bio-ladrillos.

En primer lugar, la orina se recolecta en nuevos orinales que producen fertilizantes y se utiliza para hacer un fertilizante sólido. El líquido restante se usa luego en el proceso biológico para cultivar el bio-ladrillo.

“Pero en ese proceso, solo buscamos dos componentes: los iones de carbonato y el calcio. Lo último que hacemos es tomar el producto líquido restante del proceso de bio-ladrillo y hacer un segundo fertilizante «, explicó.

El esquema general resultaría efectivamente en cero desperdicios, con la orina completamente convertida en tres productos útiles.

“Nadie lo ha visto en términos de ese ciclo completo y el potencial de recuperar múltiples productos valiosos. La siguiente pregunta es cómo hacerlo de una manera optimizada para que se pueda generar ganancias a partir de la orina «.

También hay que considerar la logística; Recolección de orina y transporte a un recurso de recuperación. Randall ha discutido estas oportunidades en un artículo de revisión reciente sobre la orina. Otro de sus estudiantes de maestría está investigando la logística de transporte de la recolección y el tratamiento de la orina con algunos resultados muy prometedores.

La aceptación social es otra consideración

“En este momento solo estamos tratando con la recolección de orina de los urinarios masculinos porque eso es socialmente aceptado». Pero ¿qué pasa con la otra mitad de la orina desperdiciada?

En el período previo a la inauguración del bioladrillo, ambos estudiantes expresaron optimismo sobre el potencial de la innovación en el espacio de la sostenibilidad.

“Este proyecto ha sido una gran parte de mi vida durante el último año y medio, y veo mucho potencial para la aplicación del proceso en el mundo real. No puedo esperar a que el mundo esté listo para ello «, dijo Lambert.

“Trabajar en este proyecto ha sido una experiencia reveladora. Dado el progreso realizado en la investigación aquí en UCT, crear un material de construcción verdaderamente sostenible es ahora una posibilidad «, agregó Mukhari.

Randall dijo que el trabajo está creando cambios de paradigmas con respecto a cómo la sociedad considera el desperdicio y el reciclaje de ese desperdicio.

“En este ejemplo, toma algo que se considera un desperdicio y crea varios productos a partir de él. Puede utilizar el mismo proceso para cualquier flujo de residuos. Se trata de repensar las cosas ”, dijo.

El síndrome del edificio enfermo: diagnóstico sensorial de factores microambientales

Cada vez es más patente el problema del síndrome del edificio enfermo. Hace unos pocos años fue noticia en todos los medios el brote de Lipoatrofia semicircularis que aún afecta a los trabajadores de inmuebles tan singulares como Gas Natural y Agbar, una plaga que se extiende a más de 400 edificios laborales sólo en Cataluña.

Hoy día está oficialmente reconocido por el Ministerio de Trabajo que muchos edificios presentan factores microambientales que pueden resultar patógenos para los trabajadores, es lo que conocemos como Síndrome del Edificio Enfermo (SEE).

La mayor parte de la gente percibe, de manera más o menos consciente, esos factores del clima interior de los edificios que definen su confort y habitabilidad, y en la práctica todo el mundo detecta el Síndrome del Edificio Enfermo sin necesidad de instrumentos técnicos, gracias a su sensibilidad natural.

A continuación analizamos los principales factores microambientales en cinco breves sainetes:

síndrome del edificio enfermo1. Ahaaág! Me ahogo

Todos hemos sentido la sensación de ahogo, debida a la atmósfera cargada,  al penetrar en ciertos locales. Con frecuencia la calidad del aire en un ambiente cerrado puede favorecer la aparición de síntomas como rinitis, conjuntivitis, reacciones cutáneas, y las personas más sensibles pueden presentar crisis de asma o alergias.

Esto se debe a la calidad del aire respirable dentro del edificio, donde existe déficit de ventilación, pues necesitamos 10.000 litros de aire por persona y día, y ese aire debe ser puro y fresco. Sin embargo el aire respirable dentro de muchos edificios tiene un exceso de polvo, polen, ácaros, y es caldo de cultivo de legionella o aspergillus, además de otros agentes químicos tóxicos. El informe Greenpeace sobre el polvo doméstico, encuentra más de 100 productos tóxicos en el polvo de nuestra casa.

Otros factores de confort son la humedad, la temperatura, y en particular la ionización, pues el exceso de iones positivos favorece la proliferación de agentes patógenos e incrementa las molestias descritas.

La publicidad nos ofrece ahora máquinas que fabrican “aire medicinal”, purificadores de aire, algo tan simple como el aire limpio y fresco de alta montaña, pero a un precio de mercado capitalista.

síndrome del edificio enfermo2. Toy cansao, tengo “depre”…

Muchas personas que están deprimidas en casa, sienten necesidad de huir del trabajo y escaparse al bar de la esquina, deben saber que el primer motivo puede ser la necesidad de ver el sol. El primer factor microambiental mensurable es la cantidad de luz, literalmente podemos afirmar que vivimos en la oscuridad. Los “urbanitas” pasamos hasta el 80% del tiempo en entornos cerrados, casa, transporte o trabajo, unos recintos opacos, con poca o ninguna la luz solar. Frente a la escasa iluminación artificial que tenemos dentro de los edificios, entre 300 y 500 lux, la luz natural del sol nos ofrece en un día nublado más de 50.000 lux, intensidad luminosa que puede alcanzar los 150.000 lux en un día luminoso de verano.

La falta de luz natural es la causa de la aparición de la depresión otoñal (TAE), y es un factor de riesgo en muchas patologías como la fibromialgia o el cansancio crónico. En la naturaleza el ciclo circadiano de la luz, noche-día, produce una estimulación cíclica de los neurotransmisores, los mensajeros de la información entre neuronas. A través de la glándula pineal nuestro reloj biológico responde a la luz, y la luz diurna favorece la producción de serotonina y dopamina, que activan la atención y estimulan la actividad. Por el contrario en ausencia de estímulos luminosos, aumenta la melatonina, que induce el sueño y el descanso reparador. La falta del ritmo luminoso natural del sol, altera el ciclo melatonina-serotonina, lo que causa somnolencia matinal e insomnio de noche. El 30% de la población mundial, la mayoría en los países desarrollados, sufre de fatiga matinal e insomnio crónico.

También nos afecta cierta arquitectura monocromática, con exceso de blanco (o beige), pues las frecuencias vibratorias de los colores son imprescindibles para estimular los chacras, armonizar los órganos internos, y activar el sistema inmunitario. La solución, mientras no podamos montar la oficina en la playa, nos la proveen las lámparas del tipo fullspectrum, con temperatura de color de 5.400 ºK o superior, lo que nos asegura una luz idéntica al sol de mediodía, con alta intensidad y todos los colores el arco iris.

Necesitamos luz ¡más luz! mucha luz de calidad biológica para verlo claro.

3. Sacadme de aquiií!!!

Muchos sentimos sensación de opresión, incluso una aguda claustrofobia, al penetrar en ciertos edificios. Esto es natural pues tenemos una necesidad vital de espacio, y un buen piso se cotiza por su panorámica, por tener amplia perspectiva. Como sabe cualquier agente de la propiedad inmobiliaria las ofertas comerciales nos anuncian un pisito con vistas, lo que lleva a evitar los pisos interiores, e incrementa la demanda de áticos.

La especulación en construcción lleva a que en la mayoría de casas nos falta espacio, espacio para libros o trastos, espacio para respirar, espacio para el silencio, espacio para bailar, espacio para vivir. Los pasillos o las puertas son demasiado estrechos, no permiten pasar con una bandeja, y menos con una silla de ruedas o una camilla, la despensa o el trastero han desaparecido, y la pregunta es ¿donde guardo la bici o el triciclo del niño?

Con los mini pisos de 30 m2 vemos que el espacio horizontal es cada vez más estrecho, y sin darnos cuenta también nos roban también el espacio vertical. Desde mediados del siglo XX los pisos han pasado de 4 m de altura, a un techo cada vez más bajo, hoy la norma permite construir con altura de 2,50 m. Donde antes se construían seis plantas, hoy caben casi diez alturas, o sea que nos ha robado el 40% del volumen habitable, y los pisos son un zulo.

Como decía un anuncio de televisión ¿Y si el verdadero lujo fuera el espacio?

4. Estoy que hecho chispas

Esa sensación de sentirse saturado, agresivo, sobrecargado de energía, corresponde literalmente a estar cargado de electricidad. El cuerpo humano es una máquina bioeléctrica, los órganos funcionan eléctricamente y la actividad electromagnética del entorno nos afecta. La carga eléctrica de la atmósfera modifica la resistencia eléctrica de la piel, afecta al ritmo cerebral y cardíaco, cambia el metabolismo e incluso altera la polaridad de la membrana celular. En un entorno artificialmente electrificado, caminando sobre un suelo aislante como parket plástico, o calzados con materiales sintéticos, esta carga eléctrica se incrementa. La tensión eléctrica del cuerpo se reduce rápidamente al tumbarse sobre la arena o el césped, pues se produce una descarga a tierra que normaliza las constantes biológicas y favorece el relax y el descanso.

La medición de la tensión eléctrica en el cuerpo humano revela que permanecer cerca de equipos o materiales que generen campos eléctricos o magnéticos modifica las constantes bioeléctricas del organismo, y produce estrés electromagnético, o electroestrés. Un individuo sano, en estado de reposo, presenta una descarga eléctrica corporal del orden de 100 mV, y durante una actividad física moderada (trabajo, deporte), esa tensión eléctrica puede alcanzar hasta 500 mV, Sin embargo la tensión eléctrica de diversos operarios de ordenado puede subir a más de 10.000 mV, e incluso hasta 24.000 mV. La causa puede ser los campos eléctricos artificiales, o la carga  electrostática de materiales, revestimientos y vestuario sintéticos, por ser aislantes eléctricos. Nos carga la cercanía constante de redes eléctricas, ordenadores, electrodomésticos y telecomunicaciones, y nos descarga instalar una buena toma de tierra, con menos de 5 Ohm de impedancia y usar materiales naturales.

La dolorosa descarga eléctrica al tocar la lavadora, que puede ser visible al sacarse un jersey. sintético en la oscuridad, nos permite tomar conciencia de que realmente ¡estoy que echo chispas ¡ Quizá necesitemos sentirnos como un gorila de montaña, trepar a un árbol, y caminar por el césped o la arena descalzos.

5.  ¡¡¡ Me disuelvo !!!

Con el brote descrito de Lipoatrofia semicircularis. el efecto de los campos eléctricos aparece de modo visible y palpable y el Ministerio de Sanidad tendrá que revisar su afirmación de que es inocuo, o no está demostrado.

Cualquiera puede ver que la grasa del muslo se disuelve, generalmente formando una depresión en semicírculo, como si llevásemos una prenda apretada. La evidencia muestra que la patología remite espontáneamente cuando la persona está unas semanas fuera de ese entorno agresivo, con frecuencia un puesto de trabajo informatizado, plastificado y excesivamente electrificado.

Los investigadores saben que la grasa es el aislante de los nervios, vaina de mielina, y la desmielinización es la causa del Parkinson, ya que dificulta o impide la señal eléctrica que controla los músculos. La pregunta es ¿la grasa del cerebro también se disuelve? Si fuera así estaríamos identificando una posible causa de la demencia de Alzheimer, y otras patologías como la esclerosis, cuyo primer síntoma es la desmielinización, que hoy puede observarse con la resonancia magnética.

No es casualidad que el incremento de estas patologías coincida con la electrificación intensiva de nuestro hábitat, gracias a la aparición de los electrodomésticos a partir de los años 50. Hoy la informática y la telefonía móvil se han generalizado en la casa y en le trabajo y llevan la invasión electromagnética hasta el interior de nuestras neuronas.

Epílogo optimista

Después de preocupar al lector con los riesgos de los factores microambientales, y motivarle quizás al urgente cambio de hábitat, vamos a abrir una ventana al pensamiento positivo.

Según el Instituto de Higiene y Seguridad en el Trabajo el 30% de los edificios laborales están enfermos, donde el ambiente interior resulta molesto o nocivo para los trabajadores. Con los criterios más exigentes de la biología del hábitat el 80% de los edificios pueden ser considerados insanos, o claramente nocivos para las personas.

Sin embargo, con nuestra praxis profesional demostramos cada día que se pueden rehabilitar, o construir casas sanas a un coste competitivo, la solución es la Bioconstrucción, edificios naturales, saludables y sostenibles.


©  EcoHabitar y Carlos M. Requejo. Domobiotik. Oct. 2008. www.domobiotik.com.

© de las ilustraciones EcoHabitar y Marta Folqués


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