Una casa de tapial en Ayerbe, entre los 40 finalistas de Terra Award 2016, el premio internacional de arquitectura contemporánea de tierra

Una nueva forma de hacer arquitectura es posible, más sostenible, de menor impacto ambiental, con materiales naturales y comprometida con el territorio. Así piensa la arquitecta Àngels Castellarnau, fundadora de Edra Arquitectura km 0, que ha investigado la arquitectura tradicional desde hace diez años y ha renovado las tecnologías, depurando los sistemas constructivos utilizados en cada zona.

Su proyecto más complejo hasta el momento, una casa de tapial situada en el centro en Ayerbe (Huesca), ha sido seleccionado para ser uno de los 40 finalistas de Terra Award, el Premio Internacional de Arquitectura Contemporánea en Tierra Cruda, entre los más de 350 presentados de todo el mundo. Los ganadores se harán públicos a mediados de este mes en Lyon. Además, la arquitecta ya está inmersa en dos nuevos interesantes proyectos pioneros en tierra: un hotel de cinco estrellas en la turística zona del Matarraña (Teruel) y otro alojamiento turístico, la rehabilitación de una masía del siglo XVII en Collbató (Barcelona), a los pies de la montaña de Montserrat.

La vivienda de Ayerbe, seleccionada para el premio internacional, ha sido presentada como una casa vernácula del siglo XXI. La migración rural sufrida en esta localidad oscense durante el siglo XX propició la desaparición de las técnicas tradicionales de arquitectura. Con esta casa, la arquitecta Àngels Castellarnau busca reavivar la curiosidad de la comunidad por este tipo de construcciones más sostenibles y ligadas con el medio. El proyecto está inspirado en las construcciones locales antiguas de tierra en cuanto a orientación, morfología y materiales locales. El análisis del ciclo de vida ha demostrado la reducción del 50% de las emisiones de CO2. Piedra, tierra y paja representan el 80% del peso del edificio, y todas son kilómetro 0. También se han utilizado cal hidráulica, tejas, madera y lana de oveja que proceden de un radio de 150 km. La casa presenta detalles de bioconstrucción como ventanas diseñadas especialmente para un mayor aprovechamiento de la luz y contraventanas correderas termoprotectoras,  aljibe para el reutilización de agua de lluvia, revocos interiores de arcilla acumuladores de temperatura, caldera de biomasa, etc.

Con su propia vivienda, Castellarnau ha llevado al límite todas las técnicas y materiales posibles de bioconstrucción para lograr una casa natural, sostenible, con la mayor eficiencia energética y comprometida socialmente con su entorno. La arquitectura solar pasiva desarrollada está permitiendo además un trabajo de investigación del funcionamiento térmico de los muros de tapia, al monitorizar el comportamiento de distintas orientaciones del muro, así como una muestra de muro trombe para su posterior aplicación en este y otros proyectos.

Tal como explica la arquitecta, “me gusta lograr lo que llamo soberanía constructiva: materiales km 0, sin transformar, que luego pueden volver al medio, gestión de residuos, independiente de sectores industriales, edificios más salubres para alérgicos e hipersensibles, y un tipo de construcción más accesible a todo el mundo por ser más económica”.

La construcción en tierra (con tapial, adobe…), que cuenta con muy pocos arquitectos especializados en España, ofrece multitud de opciones de diseño y presenta numerosas ventajas: excelente regulación térmica y de la humedad interior, aislamiento acústico y electromagnético, material sano y ecológico, bajo impacto ambiental, eficiencia energética, etc. Una tendencia en arquitectura que cuenta cada vez con más interés en un sector que tiende a proyectos cada vez más sostenibles y comprometidos con su entorno.

Àngels Castellarnau ya está trabajando en dos nuevos proyectos con tierra, pioneros en el sector del alojamiento turístico en España. En primer lugar, un edificio del siglo XVII situado en Monroyo, dentro de la turística zona del Matarraña (Teruel), que será transformado en hotel bioclimático de cinco estrellas, con 18 habitaciones, zona wellness y restaurante. De tapial, se emplearán materiales locales, contará con una caldera de biomasa y se aprovechará el calor con un invernadero. En segundo lugar, la rehabilitación de una masía del siglo XIX en Collbató (Barcelona) para convertirse en un alojamiento turístico rural de 15 plazas. En este caso se aplicará la técnica de bloques de tierra comprimida (BTC) que a su vez contará con un muro trombe. En ambos casos se trata de proyectos globales que buscan recuperar el vínculo del hombre con el territorio, interviniendo también con huertos, campos de olivos o viñedos.

Àngels Castellarnau es licenciada en Arquitectura por la ETSA Vallès, Universitat Politècnica de Catalunya y ha desarrollado su doctorado en Ámbitos de Investigación en Energía y Medio Ambiente en Arquitectura. Ha investigado la arquitectura tradicional y ha publicado numerosos trabajos e investigaciones a nivel internacional. Además, ha impartido talleres y ha participado como conferenciante en distintos países. Además, ha diseñado lámparas y mobiliario.

Edra Arquitectura km 0 forma parte de Edra Cultura y Natura junto con Edra Bodega, empresa vinícola, abordando proyectos que aúnan agricultura y arquitectura con criterios ecológicos.

Para más información: Rosa Casbas Tel. 657 97 01 70 rosa@doblestudio.com

Doblestudio Comunicación y Fotografía

FOTOS: Xavier d’Arquer (Doblestudio)

La Bioarquitectura es el nuevo estilo de las islas Pitiusas

La bioarquitectura llega a las islas Pitiusas, implantada en los últimos proyectos que han realizado algunos de los arquitectos de la isla. Todo para tratar de fomentar el cuidado por el planeta, aprovechando el entorno que le rodea y las condiciones climáticas con la construcción. Acaba siendo todo un conjunto y que todo aquel que habite en este tipo de casas, acaba conviviendo con la naturaleza y las estaciones.

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Para aquellos no tengan claro de que se trata esta nueva técnica arquitectónica, con la bioarquitectura se construye de manera que se aprovecha el ecosistema, es decir, se utilizan materiales que ahorren energía o que no contaminen pero, también, juegue con el entorno de forma que el efecto que se produzca sea positivo en el hogar. Por ejemplo, construir una cubierta con materiales que permitan contrarrestar las radiaciones solares y, así, la casa tendrá una temperatura estable, por lo que no se necesitará aire acondicionado.ibiza3

En Ibiza, hay tres casas construidas con esta técnica: en Cala de Vedella está la casa Cana Pepa, en Port des Torrent se encuentra la casa de Antonia y Leo y la casa diseñada en Pujol de s’Era por el arquitecto Mariá Castelló. Si queréis recorrerlas podéis alquilar un coche en Ibiza e ir a visitarlas, son espectaculares y podréis ver el claro ejemplo de la bioarquitectura, en el cual se crea una armonía entre un hogar y el medio ambiente.

Para ello, la construcción de estas casas deber tener en cuenta varios factores:

  • La superficie y su ubicación.
  • El clima.
  • El paisaje.
  • Las radiaciones solares.ibiza4

Estos cuatro puntos son clave para que la vivienda pueda funcionar de manera favorable para el medioambiente. Como se ha comentado antes, en una casa se puede lograr una estabilidad térmica si se tienen en cuenta dos de los puntos que se han nombrado, el clima del lugar y las radiaciones solares.

Otra de las novedades que se están aplicando y que se puede ver en una de las casas anteriores, la de Mariá Castelló, es la adaptación al paisaje. En otras palabras, la arquitectura se funde en el paisaje, creando asi como una especie de jardín que aporta intimidad al hogar, el cual no se ha tenido que modificar o cambiar y, por tanto, no necesita ningún tipo de mantenimiento.

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Puedes encontrar este artículo y otros en : http://www.kelosa.com/blog/

Nº 50 de EcoHabitar. Editorial

EH50Me parece un autoengaño mayúsculo creerse la idea de que vamos a cambiar el mundo creando una sociedad más justa, parar el deterioro medio ambiental, el calentamiento global, la desaparición de las especies y todas las trastadas que el ser humano está haciendo, con pequeños gestos individuales. Creo que fomentar esta idea es un mecanismo del propio sistema capitalista para seguir perpetuándose eternamente. La base del problema, bajo mi modo de ver, es creer que un sistema político-económico, que cree que el bienestar está en el crecimiento y que este hay que basarlo en el consumo, lo vamos a parar cambiando las bombillas de nuestra casa o utilizando un coche eléctrico súper eficiente.

La urgencia del problema no da para esto. Quizás, si al comienzo de la revolución industrial hubiésemos implementado un código de obligatorio cumplimiento para no desarrollar una cultura del despilfarro, la transición o evolución hacia una súper civilización tecnificada verde hubiese podido ser una realidad, pero lo que ahora nos piden los hechos es algo mucho más radical y urgente o no llegaremos a tiempo.

Cansado ya de tanta “ciudad inteligente”, concepto que a un servidor le parece confusa y ambigua y que, salvo contadas excepciones, solo se centra en aspectos de puro marketing, sigo siendo de la opinión de que la tecnología no hará que las ciudades sean más inteligentes, y parece que en foros, congresos y eventos son el eje central de discusión, enarbolando esta idea como el paradigma del no va más. Aburre tanta smart city, tanto ciudad eficiente o ciudad súper-eficiente. Lo que hará que las ciudades sean más inteligentes será la inteligencia colectiva, que sus habitantes sean conscientes de lo insostenible de la ciudad actual como organismo vivo dependiente y parasitario y de la necesidad de un cambio radical hacia un organismo autónomo y capaz de sobrevivir sin esquilmar su entorno; cuando sus propios habitantes actúen de forma colectiva, dentro de una idea del procomún y que ellos mismos sean más inteligentes. Creo que la idea de la smart city no deja de ser otra excusa para seguir haciendo lo que venimos haciendo desde la eternidad.

Evgeny Morozov, en un artículo del País, daba un repaso a una serie de detractores a la ciudad inteligente: “El consenso que se está imponiendo —según el cual la “ciudad inteligente” debe ser eficiente, libre de fricciones y gestionada por empresas de alta tecnología— resulta polémico. Críticos como el diseñador y artista británico Usman Haque defienden las virtudes del desorden, aduciendo que las iniciativas destinadas a evitar conflictos mediante analistas de macro datos son incompatibles con el urbanismo. En su libro de 2013 Smart Cities Anthony Townsend, otro vehemente detractor de las “ciudades inteligentes”, señala que son sus habitantes los que deben tener capacidad para hackearlas y modificarlas; de lo contrario, estarán tan infestadas de virus y resultarán tan limitadoras como nuestros programas informáticos.

Adam Greenfield, también ensayista sobre temas tecnológicos, ha escrito hace poco Contra la Ciudad Inteligente, un incisivo panfleto en el que advierte de que la propia etiqueta “ciudad inteligente” sirve de tapadera retórica para la privatización de los servicios públicos”.

Posiblemente la ciudad más inteligente no es la que más chips y sensores lleve. Alguien nombró la ciudad Medellín, en Colombia, como una de las ciudades “más inteligentes” del mundo. Hace años, se producían en la ciudad innumerables asesinatos de bandas, pero sus problemáticas favelas se reintegraron en la ciudad, no con smartphones, sino con instalaciones deportivas financiadas con fondos públicos y un teleférico que las conecta con la ciudad. Ahora se cita con frecuencia a Medellín como ejemplo de “urbanismo social” y, el año pasado, fue nombrada ciudad más innovadora del mundo por el Urban Land Institute.

Toni Marín
Director de EcoHabitar

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Alrededor de 11.500 visitantes han disfrutado este fin de semana en Ficoba de la edición más grande de Bioterra

Todos los parámetros de valoración cuantitativos de Bioterra, la Feria de Productos Ecológicos, Bioconstrucción, Energías Renovables y Consumo Responsable, han sido positivos. La decimotercera edición ha sido la más grande desde el punto de vista de los expositores (190) y la tercera en cuanto al número de visitantes (11.500). Un importante respaldo de visitantes, que solo se ha superado en aquellas ediciones en las que la entrada ha sido gratuita, y que pone de manifiesto un crecimiento sostenible de la feria también en este ámbito.

Una mención especial merece la presencia de visitantes profesionales para los que en esta edición Bioterra se ha acondicionado un espacio específico, Bio Pro, donde desarrollar encuentros comerciales. A lo largo del fin de semana se han acreditado alrededor de 300 visitantes profesionales que han mantenido más de 100 reuniones.

“Estamos muy satisfechos de cómo se ha desarrollado esta nueva edición de Bioterra, comenta su directora Mónica Alday. Hemos cumplido los objetivos que nos habíamos marcado tanto de expositores como de visitantes. Y estamos muy contentos por la buena acogida que han tenido las nuevas propuestas con las que este año hemos enriquecido la propuesta de Bioterra”.

El reto para la próxima edición es consolidar el número de expositores y potenciar las innovaciones que se han puesto en marcha este año como la Bioterraza y BioBeauty Gunea para que se conviertan en parte de la marca de Bioterra y de su oferta.

http://bioterra.ficoba.org

El sector fotovoltaico mundial se pone las pilas

La producción de energía solar fotovoltaica ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, impulsada por la necesidad de asumir los retos medioambientales. Este tema fue uno de los protagonistas de la XXI Conferencia sobre el Cambio Climático, que tuvo lugar a finales de 2015 en París. En esta cumbre se produjo un acuerdo histórico, situando los objetivos del desarrollo sostenible del planeta y la erradicación de la pobreza en primera línea: los 196 gobiernos se comprometieron a no sobrepasar el techo de emisiones de gases invernadero en el menor tiempo posible y a mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los 2ºC, con la meta final de 1,5ºC. Bruce Douglas, presidente del Consejo Global Solar, tiene claro que la solución parte del sector de la energía solar: “La energía solar se convertirá en la principal fuente de generación de electricidad y juega un importante rol en los esfuerzos internacionales para acabar con las emisiones de CO2, por parte del sector energético”.

En los últimos años, el sector fotovoltaico ha adquirido un gran protagonismo. Según PV Market Alliance, en 2015 se incorporaron 51 GW a la potencia fotovoltaica instalada (conectada a red) en el mundo, lo que supuso un récord mundial; el incremento de la demandada y la bajada de precios de las placas de silicio policristalino podrían haberlo motivado. La consultora internacional IHS atribuye la producción del 70% de la potencia fotovoltaica global a 5 países: China, Estados Unidos, Japón, Alemania e Italia. Chile, Filipinas, Brasil y México son países que también hay que tener presentes, ya que a medio y largo plazo darán buenos resultados. Europa ha hecho una apuesta decidida por las energías renovables; en lo que respecta a la energía fotovoltaica, el año pasado se incorporaron cerca de 8,5 GW. Además, el sector fotovoltaico presenta oportunidades de inversión ciertamente atractivas para el sector privado. Países como Gran Bretaña y Alemania han entrado en el mercado pisando fuerte. También debemos de tener en cuenta la situación y climatología privilegiada de los países mediterráneos -como Italia, Francia y España-, en los que irradia el sol durante más días al año.

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Volviendo a nuestros compromisos, según el Consejo Global Solar, la energía solar supone el 1% de la potencia total energética que se produce actualmente en el mundo. Alcanzar el 10% contribuiría a conseguir los objetivos establecidos en la COP21. Normativas como la Directiva 2010/31/UE, relativa a la eficiencia energética de los edificios, nos llevan en esa dirección. Los nuevos edificios públicos que se construyan tendrán que tener un consumo energético prácticamente nulo a partir de 2018; el resto de edificios deberán hacerlo a partir de 2020.

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Hoy en día, la tecnología facilita todos los ámbitos de nuestra vida. En el campo de la ingeniería y en concreto de las instalaciones fotovoltaicas, es importante contar con software profesional que facilite el diseño y desarrollo. El objetivo es conseguir la máxima sostenibilidad en todos los aspectos y optimizar los recursos. Además, se trata de procesos muy reglados, por lo que este tipo de soluciones tecnológicas facilitan la toma de decisiones adecuadas en todos los puntos críticos. Cuando hablamos de energía solar, también debemos de tener en cuenta que la disponibilidad de esta fuente no es constante. Esto cambia la relación entre productores y consumidores, exige un mercado flexible que permita hallar el equilibrio entre la producción y la demanda de energía. Pero ¿cómo podemos conseguir este escenario? Conectando prosumidores con la industria de las energías renovables, a través de servicios y aplicaciones digitales inteligentes que permiten al usuario técnico:

  • ahorrar tiempo, materiales y costes;
  • ganar en efectividad, eficiencia y rendimiento;
  • asegurar la máxima calidad y seguridad de la instalación;
  • adaptar el proceso de desarrollo a la normativa vigente;
  • trabajar mediante aplicaciones multiplataforma.

Por último, queremos destacar algunas de las razones por las que debemos apoyar la producción de energía solar:

  • La producción de energía eléctrica solar es de las más baratas del mundo: el coste se ha reducido hasta un 80% en los últimos 7 años y sigue bajando.
  • El desarrollo de la industria de energías renovables genera riqueza y reduce las diferencias entre países en vías de desarrollo y países desarrollados.
  • El uso de la energía solar, en detrimento de las energías procedentes de combustibles fósiles, contribuye a la protección del medio ambiente y de la vida.

Con la cooperación de todos los agentes implicados en el sector de las energías renovables, conseguiremos alcanzar los objetivos establecidos en la COP21, toda “una victoria para el planeta y las futuras generaciones” en palabras de John Kerry, Secretario de Estado de EEUU.


Trace Software Internacional es una empresa tecnológica con más de 25 años de experiencia en el desarrollo de software y servicios para la ingeniería industrial. Ofrece soluciones como archeliosTM Pro, que facilita el diseño y dimensionamiento de instalaciones fotovoltaicas para el desarrollo de proyectos solares, y archelios™ Calc, un software completo de cálculo, dimensionamiento y verificación de instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red pública.

Vida secreta de tu huerto. Ecología para la nueva agricultura

En marzo de 2013, impartí una serie de charlas en La Rioja sobre “biodiversidad auxiliar en las explotaciones agrícolas” junto con los compañeros de la Asociación Riojana de Educación Ambiental (ARDEA). Durante las mismas, explicábamos a los agricultores las ventajas de tener un agrosistema diverso para reducir el impacto de las plagas en las explotaciones.

A raíz de las preguntas y conversaciones que tuvimos con aquellos agricultores, me di cuenta de lo poco que se conoce normalmente sobre el funcionamiento de los ecosistemas y su biodiversidad fuera de los círculos académicos. Especies indudablemente beneficiosas, como murciélagos, sapos, reptiles o arañas, así como plantas adventicias de todo tipo que pueden aportar ventajas a los agricultores, siguen siendo hoy perseguidas y exterminadas con rabia y odio por culpa de mitos y bulos, algunos tradicionales, a veces, y otros originados por grupos económicamente interesados en crearles mala fama.

Pero lo más preocupante no era que los propios agricultores no supieran lo que están haciendo, sino que muchas veces las autoridades supuestamente competentes (en toda España y Europa en general) toman medidas claramente contraproducentes para la estabilidad de los agrosistemas.

Contra toda recomendación científica, vemos habitualmente cómo se permite la dispersión de cebos envenenados contra los topillos, provocando la muerte de sus depredadores y aumentando las posibilidades de que haya nuevas plagas en años venideros, cómo se permite la caza libre del zorro en zonas consideradas como afectadas por los conejos, o cómo se permite incendiar linderos y ribazos en zonas afectadas por ácaros.

Todo esto, además, bien regado y condimentado con décadas de reinado de los agrotóxicos sobre el sentido común, hace que nuestros campos estén siendo sometidos a un asedio constante a unos niveles que no se habían visto en la historia de la Tierra.

Y lo peor, es que los ecosistemas responden a estas agresiones de manera cada vez más virulenta e impredecible, como todos sabemos.

Los estudios científicos llevados a cabo a lo largo y ancho de todos los continentes donde se practica la agricultura, demuestran que existe una alternativa real y efectiva a las malas prácticas agrícolas realizadas por particulares y administraciones. Pero debemos ser nosotros quienes las pongamos en marcha.

Los conocimientos científicos que se tienen actualmente sobre el papel de la biodiversidad auxiliar en los agrosistemas, nos permite abrir los ojos de agricultores y gestores del medio sobre la importancia de mantener ecosistemas completos y complejos.

Es necesario comprender el funcionamiento de los ecosistemas, la pirámide trófica, la importancia de la biodiversidad, la historia del Control Biológico de Plagas (no confundir con la Regulación Biológica de Plagas) y otras técnicas de agricultura ecológica; comprender que un agrosistema es un ecosistema que ha sido simplificado por el agricultor y que cualquier efecto que causen los seres vivos sobre el mismo va a ser amplificado y probablemente catastrófico.

Por ello, lo más importante para una agricultura ecológica fructífera y sostenible a lo largo del tiempo, es aumentar la complejidad de ese agrosistema.

Esto se consigue, básicamente, de dos formas: aumentando la disponibilidad de comida o agua para los seres vivos y aumentando la disponibilidad de refugio. Obviamente, si aumentamos demasiado la disponibilidad de comida, les estamos quitando a los controladores naturales de nuestras plagas el interés que puedan tener en… ¡comerse a nuestras plagas! ¿Por qué digo entonces esto?

La respuesta es sencilla: Las plagas suelen afectar en momentos puntuales del año, por lo que es en esos momentos cuando necesitamos que sus controladores estén cerca. Pero el resto del año no podemos permitir que se vayan, por si acaso una racha de calor fuera de época hace que los gorgojos y demás familia salgan de sus escondrijos y nos pillen con el paso cambiado.

Por eso, tenemos que asegurar a nuestros amigos comida suficiente para permanecer en nuestro terreno durante todo o la mayor parte del año.

Esto generalmente se consigue con bancales de insectos, setos vivos y otras estructuras que aportan flores nectaríferas y presas alternativas, mientras las plagas no están todavía en modo “destruir”.

Por otra parte, al labrar la tierra, sobre todo en grandes zonas de cultivos intensivos como el valle del Ebro o la estepa castellana, estamos destruyendo también la vegetación autóctona, la capa de humus del suelo y, en general, cualquier refugio que pueda tener la fauna local para resguardarse de las inclemencias del tiempo, reproducirse, esconderse de sus propios depredadores, etc.

Así, muchas veces, el problema principal que tiene la biodiversidad para establecerse y mantenerse en una zona determinada es precisamente esa falta de refugios.

¿Cómo podemos solucionar esto?

Pues aportando estructuras que permitan a los seres vivos aprovecharse de todas estas ventajas, como son (una vez más) los setos vivos, pero también las cajas nido o los muros de piedra seca.

En el fondo son actuaciones sencillas y que se han utilizado durante milenios en la agricultura tradicional. Lo que ocurre es que nuestros ancestros no tenían porqué saber que estas actuaciones y estructuras eran no solo buenas para sus cultivos, sino que también eran positivas para la agrodiversidad de su localidad (o precisamente eran buenas para los cultivos… ¡porque eran buenas para la agrodiversidad!).

La idea es devolver este conocimiento a los hortelanos y permitir que, entendiendo los procesos que rigen la naturaleza, podáis diseñar vuestras propias estrategias para aumentar la biodiversidad en los terrenos agrícolas, beneficiando de este modo a la naturaleza, a vuestros cultivos, a vuestros bolsillos, y a todos los demás habitantes de este planeta.

Vida Secreta de tu huertowVida secreta de tu huerto

J. Luis Martínez-Zaporta
Ilustraciones Victor Samei
192 pág. 19 x 24,5 cm
Color. Fotos, gráficos, dibujos.

En este libro el autor describe cada especie, los beneficios que nos pueden ofrecer y cómo atraerlos, sus hábitos, formas de evolución, el ámbito donde se mueven, cómo mantenerlos.

Nos propone construir cajas nidos, bichotel, areneros, cobijos para mamíferos; compost, te de compost, setos vivos, trampas para microorganismos…

Una forma de entender la fauna auxiliar (insectos, microorganismos, aves, reptiles y mamíferos) que podemos tener en nuestro huerto, como grandes aliados que no ayudarán a mantener saludable nuestro entorno.

Trabajar con la naturaleza y no en su contra, apoyando la biodiversidad, observando y aplicando los procesos propios de la naturaleza para combatir las plagas habituales, gestionando el suelo y las infinitas posibilidades que tenemos a nuestra disposición, de forma gratuita y también de forma grata, divertida, creativa y responsable.

Puedes conseguirlo en la tienda EcoHabitar


Podéis seguir a  J. Luis Martínez-Zaporta: Facebook “Luis Maza”, blog “elverdecillo.com” y Twitter “@elverdecillo1”.

Piscinas ecológicas. Darse un chapuzón de forma natural

Las piscinas ecológicas son una buena opción para las personas preocupadas por no estar en contacto con productos químicos y tóxicos. Su funcionamiento se basa en la capacidad de filtración de distintos tipos de plantas y en filtros de grava y arena. Estas piscinas, que recuerdan a los estanques en los que de niños nos bañábamos rodeados de ranas y peces, hoy seducen a personas que apuestan por una forma de vida más natural.

En Austria, Alemania e Inglaterra, la construcción de este tipo de piscinas está muy extendida, ya llevan más de 15 años construyéndolas y existen empresas muy especializadas que aplican determinados sistemas patentados. En nuestro país, es algo incipiente y sólo existe un pequeño puñado de ejemplos, aunque tarde o temprano, cuando se conozcan más, tendrán más aceptación por sus grandes ventajas frente a las piscinas convencionales.

Respecto a piscinas públicas la normativa exige un mínimo de incorporación de cloro, incompatible con la filosofía de un estanque natural por lo que podremos utilizar otros métodos para bajar al mínimo los niveles de cloro, como por ejemplo un catalizador.

Hay muchos sistemas de piscinas naturales, todos se basan en el mecanismo por el que las plantas acuáticas aceleran el crecimiento de microorganismos beneficiosos que eliminan las bacterias y mantienen la piscina natural lo bastante limpia como para cumplir con los estrictos criterios de calidad de agua en Europa. La luz solar calienta el agua en la zona denominada “de regeneración” y el agua caliente gradualmente se filtra en la zona donde se nada, de dos metros de profundidad. Todo el proceso se basa en los principios de regeneración que tiene el agua en un curso natural donde podemos encontrar saltos de agua, plantas ribereñas filtrantes.

Cada piscina es un mundo, por eso cuando se planifica es muy importante realizar un detallado estudio de las condiciones del lugar, especialmente las climatológicas, el tipo de filtración y decantación, las plantas acuáticas depuradoras y oxigenantes que se deben instalar y si conviene o no, colocar peces y ranas en la zona de depuración. El ingeniero, del equipo asesor de ReHabitar y experto en reciclaje de aguas, Ismael Caballero opina que “incluso hay que tener en cuenta la vegetación de la que disponemos en las zonas de sombra y en las zonas soleadas. Esto condiciona totalmente en que sentido debe recircular el agua”.

Mantenimientos mínimos

Aunque la instalación de una piscina convencional y otra natural cuesta casi lo mismo, la mayoría de los propietarios opinan que los costes se reducen –no hay que comprar productos químicos– y tienen menos mantenimiento, que además, pueden hacer ellos mismos.

Es un auténtico trabajo de jardinería tener una piscina natural limpia; una labor sencilla, agradable y que no requiere mucho tiempo. Los posibles mosquitos dejan de ser un problema pues son los propios depredadores –ranas, pájaros y murciélagos– los que se encargan de tenerlos a raya. Incluso existen sistemas de limpieza automáticos, como los que instala Terrabita, “Esta piscina sólo hay que limpiarla tres veces al año: la primera semana de abril, en julio y en septiembre” comenta Julián Watson gerente de esta empresa ubicada en Ibiza.

Un modelo de piscina

Existen innumerables sistemas de piscinas naturales y en cada clima hay que adaptarlo a las condiciones del lugar. Para el modelo que proponemos, la condición imprescindible es disponer de suficiente espacio. La zona reservada para nadar debe tener como mínimo 30 m2 a la que hay que sumar el mismo espacio para la zona de regeneración, que en este caso va en los márgenes. Como lo que se pretende es imitar a la naturaleza es necesario poner el agua en circulación mediante un sistema de tuberías, bombas y cascadas, como en un río de verdad.

La pieza más importante de esta instalación es el estanque secundario de purificación que sirve de biotopo de limpieza. Desde el punto más profundo del estanque para bañarse hay una tubería que llega al estanque secundario, en el cual se halla una fosa de 2,5 m de profundidad, para ello se puede utilizar una pieza prefabricada. La tubería entre el lugar de baño y el estanque secundario sirve de desagüe y tiene que estar en el punto más profundo porque es allí donde se acumulan las impurezas que se han de trasportar a la fosa. En ésta, las partículas pesadas bajan al fondo mientras que las plantas filtran las partículas flotantes. Algunas plantas, como los juncos y los jacintos tienen una capacidad especial para la filtración, lo mismo que algunas plantas flotantes y subacuáticas, como hidrocaris o lenteja de agua. Este agua purificada se bombea a través de una tubería hasta la fuente del estanque principal, donde el círculo se cierra. Estos sedimentos se van convirtiendo en fangos, que hay que extraer del estanque secundario cada dos años.

El estanque debe parecerse lo más posible a un lago natural, con poca profundidad en los márgenes que va aumentando hacia el centro.

Muchas plantas no soportan el movimiento del agua, por esto es necesario separar la zona de baño del lugar donde están las plantas. Se consigue con ladrillos, sacos de yute rellenos de arena colocados directamente encima del impermeabilizante, madera, etc.

Los animales como peces y patos no deben criarse en el estanque pues el agua se llenaría de sus excrementos provocando una falta de oxígeno en el agua y se rompería el equilibrio ecológico.

Lo que necesitas saber
  • El tamaño mínimo para una piscina natural es de 40 metros cuadrados, de los cuales, la mitad tiene que estar dedicada al proceso de regeneración. Eso significa que necesitará el doble del espacio que una piscina tradicional para conseguir un área de natación equivalente a la tradicional. No hay límites para tamaños de piscinas más grandes.
  • En la zona de plantas hay poca altura de agua, pero en el área de natación debe ser de 2 metros de profundidad como mínimo. Se puede realizar un espacio para los niños dentro de la zona de regeneración.
  • Las piscinas naturales pueden usar un revestimiento sintético para prevenir fugas de agua, pero estos revestimientos no deben contener metales pesadas. Los morteros de cal son los más adecuados.
  • El agua nunca tiene que ser cambiada, solamente se repone el agua que se evapora.
  • Las ranas se instalarán ellas solas, en el área de regeneración, pero los peces no van bien con una piscina natural – ensucian el agua y pueden alterar el equilibrio natural de la piscina. En algunos casos es posible instalarlos aunque conviene planificarlo con sumo cuidado.
  • Los predadores naturales como los zancudos de agua y larvas de libélula vendrán a vivir en su piscina y se darán un banquete con los mosquitos.
  • Y lo mas importante: conviene que una piscina de estas características la realice un profesional, hay muchos condicionantes para que funcione y un fracaso puede inclinarnos a no querer saber nada de una piscina natural.

En el próximo número de EcoHabitar, nº 50, podrás encontrar un extenso articulo sobre piscinas naturales.

Aquí tienes un enlace con empresas y profesionales que diseñan y construyen piscinas naturales: http://directorio-ecohabitar.org/directorio_etiquetas/piscinas-naturales/

Diseñado un sistema para obtener electricidad a partir de las plantas

 

Javier Rodríguez (1996, El Rompido, Huelva), estudiante de Nanociencia y Nanotecnología de la UAB, y Pablo Manuel Vidarte (1996, Sevilla) y Rafael Rebollo (1996, La Herradura, Granada), estudiantes de Ingeniería Multimedia de La Salle Universitat Ramon Llull, han diseñado Bioo, un sistema que permite obtener energía eléctrica a partir de la fotosíntesis de las plantas y que han presentado en el espacio de startups 4YFN (4 Years From Now) durante el Mobile Word Congress de Barcelona.

“El sistema que hemos creado genera una potencia de 3 a 40 vatios por metro cuadrado, a partir de unos paneles vegetales y una batería biológica que aprovecha los residuos energéticos –materia orgánica- que las plantas expulsan al no necesitarlos. Es un proceso que genera energía constantemente y permite el autoabastecimiento, sin perjudicar a las plantas y con un coste mínimo”, explica Javier Rodríguez.

Según los jóvenes emprendedores, con 10×10 metros de paneles de vegetación baja, como por ejemplo césped o lechugas, se podrían cubrir las necesidades constantes de electricidad de un hogar familiar estándar, mientras que con plantas más grandes como árboles o arbustos sólo harían falta 3×5 metros de paneles. Es un sistema innovador: sólo hay dos iniciativas más fuera de España que dispongan de sistemas similares, pero Bioo tiene un mínimo de producción eléctrica diez veces mayor, y su implementación es más barata, indican los estudiantes.

Los emprendedores crearon hace unos meses la empresa Arkyne Technologies para llevar a cabo su proyecto con el asesoramiento del programa UAB-Emprèn de la UAB. Ahora ya disponen de un prototipo básico para demostrar su viabilidad–una planta en maceta con la que se puede cargar un teléfono móvil- y obtener inversiones para sacarlo adelante.

Su sistema, precisan, no sólo serviría a nivel doméstico, también se podría utilizar en otros ámbitos, como en la agricultura o en los tejados verdes de los edificios públicos.

Premio de Imagine Express 2016 y presentación en el 4YFN

Javier Rodríguez y sus compañeros de proyecto han ganado recientemente uno de los premios de la competición de aplicaciones móviles Imagine Express por el desarrollo de una aplicación vinculada a Bioo.

La aplicación funciona como nexo de unión entre los usuarios y los paneles vegetales Bioo. La app no solamente monitoriza la actividad de los paneles para conocer su eficiencia y producción eléctrica -entre otros valores-, también está destinada a crear una red de usuarios con el objetivo de formar una comunidad “Smart City”, ofreciendo la posibilidad de comprar/vender la electricidad producida por otros usuarios.

Los ganadores han defendido su proyecto esta semana en el marco del Mobile World Congress, en el espacio 4YFN, para dar visibilidad a nuevos proyectos de startups y facilitar el contacto entre emprendedores y potenciales inversores.Fuente: http://www.uab.cat/

Iniciativa de Semillas de Código Abierto en contra de las corporaciones

La privatización de la vida es una de las consecuencias más salvajes del capitalismo. Si las semillas están patentadas no se pueden guardar de un año para otro para plantarlas. Es un delito. La capacidad de reproducción de la vida se ha privatizado gracias a la presión de las Corporaciones Transnacionales y a la connivencia de los gobiernos. Esta situación no sólo tiene graves consecuencias que se desencadenan sobre la soberanía alimentaria de países enteros, sino por la penalización de aquello que los campesinos y campesinas de todo el mundo llevan haciendo desde el año 7.000 a.C.

Las semillas no entienden de ratios de producción, ni de ahorro de costes, ni de optimización de insumos. Las semillas simplemente se reproducen y esto pone muy nerviosas a las grandes corporaciones. Tres han sido los mecanismos que han utilizado para conseguir la mercantilización y privatización de la vida: uno biológico (la hibridación), uno genético (los organismos genéticamente modificados) y uno legal (las patentes). Gracias a estos tres mecanismos, los agricultores y agricultoras de todo el mundo han dejado de poder realizar esa tradición milenaria que supone recoger la cosecha, secar las semillas y guardarlas para los próximos años.

La mejora de las semillas mediante técnicas tradicionales es un proceso eminentemente colaborativo, cuanta más gente implicada, mejor. Baggett, un agricultor de Estados Unidos, consiguió un brócoli cuyo tallo era más largo y por tanto la cabeza de la planta estaba más alejada del suelo y era más fácil de cosechar. Usó el método tradicional: cruzó un brócoli con otro, identificó la mejor variedad y guardó las semillas para el año siguiente. Esto fue repetido durante décadas y Bagget consiguió un brócoli tan “separado” que los gorriones usaban sus ramas para posarse. Bagget utilizó una planta que había sido cultivada en los años 50 por la Universidad de Massachusetts. Inició su proceso de mejora de la planta en 1966 y fue ayudado y seguido por Myers, otro agricultor de la zona de Oregón.

Bagget and Myers compartieron su conocimiento con otros agricultores y agricultoras a lo largo de los Estados Unidos. El problema apareció cuando su versión mejorada del brócoli llegó a manos del departamento de brócoli de la Royal Sluis, una empresa holandesa que tenía granjas de investigación en California. Gracias a los tentáculos de distintas consolidaciones corporativas su semilla acabó en la corporación de de semillas vegetales más grande del mundo, Seminis, la cual en 2005 fue absorbida por la corporación de tecnología agrícola más grande del mundo, Monsanto. En el año 2011 Seminis recibió la Patente US 8.030.549 “Brócoli adaptado para facilitar la cosecha” cuya principal característica identificativa era tener una cabeza lo suficientemente separada del suelo como para facilitar su cosecha. Más de un tercio del material de la planta patentada venía de las mejoras realizadas por Bagget.

Los abogados de Seminis comenzaron a llamar a Myers, pidiendo más ejemplos de semilla de brócoli. La Patente US 8.030.549 cubría sólo unas pocas variedades de la planta y la corporación quería patentar la “característica”, es decir, todos los brócolis adaptados para facilitar la cosecha. Seminis necesitaba otras plantas para comprar y probar que su invención era absolutamente novedosa. La petición de patente fue denegada, pero Seminis ha recurrido y el proceso puede estar abierto durante años.

El amparo de la ley y la connivencia de los gobiernos

En Estados Unidos, la Ley de Protección de Variedad de Semillas (PVPA en su acrónimo inglés) de 1970 permitió a los y las agricultoras guardar las semillas y replantarlas (pero no intercambiarlas y venderlas). Las patentes de uso, son sin embargo, absolutas, sin excepciones, no se pueden guardar las semillas ni cruzarlas. Las patentes empezaron con los granos, sobre todo con maíz y trigo, pero en la actualidad abracan a gran variedad de lechugas y están llegando a las zanahorias, cebollas, brócoli, coliflores y otros vegetales.

En los 80 la ingeniería genética superó todas las expectativas. La industria se consolidó y las grandes corporaciones compraron pequeños agricultores que no podían competir. En Estados Unidos empezó a ser legal patentar semillas como si fueran invenciones privadas y se extendieron las patentes a todas las formas de vida desarrolladas a través de la ingeniería genética. En el año 2001 la corte extendió estos derechos al cultivo tradicional, por lo cual, una planta obtenida a través de un cruce de semillas, podía ser patentada.

Guardar semillas se vuele un crimen con las patentes. La consolidación de la industria genética y las restricciones impuestas por la propiedad intelectual, han llevado a que los y las agricultoras cada vez tengan menos opciones y trabajen de manera más aislada, además de a una reducción de la riqueza natural del mundo vegetal. En el corto plazo puede que las consecuencias sean tener menos variedades de tomate en la mesa, pero en el largo plazo, las consecuencias pueden ser devastadoras, atacando a la propia resiliencia de la agricultura. El tener acceso a una amplia gama de semillas es para los agricultores fundamental. Cada vez que la protección de los derechos intelectuales de las corporaciones se ponen encima de la mesa, una línea genética se reduce.

En torno a los años 90 las grandes corporaciones empezaron a utilizar la metáfora del software para aplicarlo a las semillas. Las consideraban un bien comercializable, cuyo código pertenecía a un sistema de mayor envergadura perteneciente a la corporación y que incluía pesticidas, herbicidas, etc. Se calculó que por aquella época, el negocio de las semillas a nivel global estaba en torno a los 14.5 mil millones de dólares. En torno a 2013 había crecido un 250%, a los 39.5 mil millones de dólares y hay estimaciones de que para 2018 serán 52 mil millones.

La Iniciativa de Semillas de Código Abierto

Volviendo a Myers, harto del acoso de Seminis para patentar su brócoli fácil de cosechar, fundó junto con otros colegas, la OSSI, la Open Source Seeds Initiative, o lo que es lo mismo, la Iniciativa de Semillas de Código Abierto, en el año 2012. Su finalidad era restablecer el intercambio libre de semillas creando una reserva de semillas que no pueden ser patentadas, “un parque nacional de germoplasma” [1] lo llama uno de sus fundadores.

Precisamente utilizando la metáfora del software utilizado por las corporaciones, OSSI decide inspirarse en el software de código abierto. La idea es utilizar la misma herramienta que las corporaciones pero con la finalidad contraria: crear y reforzar el intercambio y la creación conjunta. El objetivo práctico de OSSI es crear una reserva de germoplasma, pero en realidad estamos hablando de redistribuir el poder en el mundo. Estamos hablando de luchas de base y de reconocimiento del derecho natural de la vida a reproducirse a sí misma sin pertenecer a nadie.

Jack Kloppegurg, otra de las personas implicadas, reconoce que las semillas es uno de los recursos que siempre ha pertenecido al área de los bienes comunes, los recursos naturales que son públicos de manera inherente, como el aire, el sol o la lluvia, pero gracias a las patentes, esta riqueza cultural, estos recursos que pertenecen a todos, han entrado en la lógica mercantilista para el beneficio privado. El problema de las patentes no es sólo éste, sino que también tienen un efecto disuasorio: las personas ya no intercambian semillas por miedo a las multas, aunque sus plantas no hayan sido genéticamente modificadas. Si una corporación consigue demostrar que el material genético de su maíz patentado y el maíz de un agricultor privado es muy similar, este último puede ser acusado de cometer un delito contra la propiedad intelectual.

Lo que distingue a las semillas OSSI es su etiqueta, la cual reza: “Tienes la libertad de utilizar las semillas OSSI de la manera que desees. A cambio, te comprometes a no restringir el uso de estas semillas o sus derivados mediante patentes u otros medios. Asimismo debes incluir esta etiqueta en cualquier intercambio que realices con estas semillas o sus derivados”.

En la actualidad hay más de 20 compañías de semillas que promueven semillas de código abierto. La página web de OSSI conecta a compradores y empresas de variedades OSSI tratando de crear una red de intercambio de semillas que proteja los bienes comunes, y en última instancia, la vida.


[1El germoplasma es el conjunto de genes que se transmite por la reproducción a la descendencia


Vía: www.elsalmoncontracorriente.es

Petición al gobierno de prohibición de los ftalatos

Geles, champús, jabones, lacas de uñas, maquillajes, juguetes infantiles, papeles pintados, cables, pegamentos, suelos de PVC, envases de plástico para alimentos, tintas de impresión, ropas y tejidos, ambientadores, productos de limpieza del hogar, lacas y barnices, juguetes sexuales, material médico… Este listado variopinto es sólo una pequeña muestra de los objetos donde están presentes los ftalatos, unas sustancias químicas artificiales que se usan como plastificantes y fijadores que pueden alterar nuestro sistema endocrino, y que han sido asociadas a numerosos problemas de salud. Estas sustancias, o sus metabolitos, están presentes en la sangre y la orina de virtualmente todas las personas, según han demostrado múltiples estudios, tal es el nivel de exposición al que estamos sometidos. Por eso se los considera contaminantes universales, y también por eso urge que los poderes públicos tomen medidas urgentes para poner coto a este problema.

Esto es lo que plantea la Fundación Vivo Sano, a través de la iniciativa Hogar sin tóxicos, en un extenso y detallado informe que acaba de hacer público. Son 120 páginas en las que se revisan multitud de estudios científicos que alertan sobre la extendida presencia de los ftalatos y que los relacionan con efectos en la salud tales como deterioro de la calidad del semen, alteración de los niveles de hormonas sexuales, infertilidad, alteraciones tiroideas, bajo peso al nacer, partos prematuros, alergias, obesidad, crecimiento de células cancerosas, malformaciones genitales congénitas (criptorquidias, hipospadias), etc.

El informe de Hogar sin tóxicos también recoge una petición formal a las autoridades para que pongan en marcha cuanto antes una estrategia nacional dirigida a reducir la exposición de los ciudadanos a estas sustancias, y en especial la de los niños y mujeres embarazadas, por ser más sensibles a sus efectos. Entre las acciones propuestas está la de impulsar ante la Unión Europea una regulación más estricta sobre los disruptores endocrinos, prohibir en España la puesta en el mercado de productos que contengan los ftalatos identificados como de mayor riesgo, prohibir estas sustancias en materiales en contacto con alimentos, imponer tasas a las empresas que fabriquen o comercialicen productos con ftalatos, establecer el etiquetado obligatorio de la presencia de ftalatos en bienes de consumo, etc.

Desde Ecologistas en Acción, su responsable de Políticas de Sustancias Químicas, Dolores Romano, coincide en que la normativa actual no protege lo suficiente la salud de los ciudadanos. “Las propuestas de regulación de algunos de estos ftalatos en Europa han sido rechazadas hasta la fecha por el bloqueo de un pequeño grupo de países entre los que se encuentra España, representada por el Ministerio de Sanidad. Nuestras autoridades sanitarias deberían explicar en qué beneficia a la salud de la población española mantener estas sustancias en el mercado”, subraya.

Inhalados, ingeridos y absorbidos por la piel

Según Carlos de Prada, responsable de Hogar sin tóxicos y autor del informe, “los ftalatos son un problema que nos afecta a todos y de forma indiscriminada, porque son inhalados, ingeridos y absorbidos por la piel”. Al no unirse químicamente a los productos de cuya composición forman parte, como el PVC, los ftalatos se van desprendiendo lentamente a lo largo de mucho tiempo, lo que puede causar que se acumule en el polvo doméstico, en el aire que respiramos. A esto se suman los ftalatos que pueden llegarnos a través de la comida o, por ejemplo, a través de la piel por cremas u otros productos. El resultado es una exposición continuada.

Los estudios realizados hasta el momento demuestran que estas sustancias están presentes en el 98% de las personas analizadas. Algunos ftalatos se concentran en mayor cantidad en los niños, y se sabe que las mujeres también suelen tener mayores niveles que los hombres de ciertos ftalatos, probablemente por su mayor uso de ciertos productos de aseo y belleza. Preocupa además la exposición de mujeres en edad fértil por los efectos que estas sustancias pueden tener sobre el feto.

Además, se ha visto que el efecto de la exposición continua a varios ftalatos simultáneamente, que es lo que sucede en la vida real, puede tener efectos mucho mayores y más graves que la exposición a una sola de estas sustancias. “Es lo que se llama efecto cóctel”, explica Carlos de Prada, “y sin embargo la inmensa mayoría de las evaluaciones de riesgo que se han hecho hasta ahora no tienen esto en cuenta y establecen límites hipotéticamente seguros para la exposición a cada una de estas sustancias aisladamente, cuando en realidad nos exponemos a varias a la vez, y se sabe que el efecto combinado puede ser mucho mayor en esos casos”.

En España, más ftalatos que en Europa

Sólo en la Unión Europea se producen cerca de un millón de toneladas anuales de ftalatos. En España, el Instituto de Salud Carlos III encontró en niños españoles (de dos localidades del centro de la Península) unos niveles de ftalatos muy superiores a la media registrada en otros 16 países europeos. El estudio, realizado en 2011, fue parte de un proyecto europeo llamado COPHES/DEMOCOPHES que consistió en análisis realizados en parejas madre-hijo en esos 17 países.

Otros estudios en España han arrojado resultados aún más elevados, como el que realizó el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona con madres y niños reclutados para participar en el proyecto Infancia y Medio Ambiente (INMA). Los niveles del ftalato conocido como MEP eran, en el estudio del Carlos III, de 174,1 µg/l en las madres y de 169 µg/l en los niños, mientras que en el estudio de INMA eran de 324 µg/l y 755 µg/l respectivamente.

La exposición humana a sustancias capaces de alterar el equilibrio hormonal, como los ftalatos, puede tener un alto coste económico, según denuncia Hogar sin tóxicos. La Endocrine Society cifra esta cantidad entre 157.000 y 270.000 millones de euros al año en la UE, entre estancias hospitalarias, servicios médicos, caídas de productividad, bajas laborales, muertes tempranas, incapacidades, etc. En el capítulo dedicado a los ftalatos se hablaba específicamente de un coste anual de 15.000 millones de euros por la obesidad en adultos, 4.600 millones de euros por infertilidad masculina y 8.000 millones de euros por mortalidad asociada a bajos niveles de testosterona.

Pese a la evidencia disponible, las medidas adoptadas hasta ahora son muy limitadas. Hay cerca de 100 ftalatos que se usan con cierta frecuencia en todo el mundo, de los cuales 26 están registrados en las bases de datos de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA). Y de ellos, 12 han sido incluidos en la lista de sustancias altamente preocupantes por sus posibles efectos para la salud. De estos 12 ftalatos, algunos requieren una autorización por la Comisión Europea previa a su utilización: BBP, DEHP, DBP y DIBP. Mientras tanto, la lista de ftalatos considerados preocupantes sigue creciendo.


Puedes bajarte el informe completo haciendo clic aquí.


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