EcoHabitar en Biocultura Barcelona 2017

El espacio EcoHabitar, como cada año, aglutina empresas y profesionales comprometidos con la casa saludable y ecológica.

Además una serie de jornadas, actividades, charlas, talleres y mesas de debate organizadas desde el Espacio EcoHabitar para hablar, conocer y debatir de permacultura, bioconstrucción, salud, comunidades, transición, procomún y todo aquello que nos ayude hacia un cambio de sociedad más consciente.

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Jornades de permacultura i bioconstrucció en l’àmbit educatiu

Jornada de arquitectura ecológica y salud

Construyendo en RED. Biocultura Barcelona 2017

 

Usos de los Estanques en la Permacultura

Los estanques en la Permacultura, son algo sumamente vital. Nos entregan agua para el riego, además de la posibilidad de criar peces, regular la temperatura mediante la generación de microclímas, debido a la propiedad de absorber y liberar calor y crean zonas borde entre ecosistemas.

Es por esto que en el diseño permacultural un buen estanque es algo esencial. A continuación analizaremos los principales detalles a tener en cuenta en cuanto a su construcción.

La Forma del estanque.

Una de las características centrales en el diseño permacultural es la maximización de los bordes. Esto se refiere a los lugares donde dos ecosistemas diferentes se enfrentan unos con otros. Cada ecosistema se beneficia de la interacción entre sí, por lo que estas estas zonas de borde se encuentran entre las ubicaciones más productivas y biodiversas en un diseño de permacultura.

El principio del borde se puede aplicar al diseño del estanque usando una forma no estándar que tiene porciones de entradas y de espuelas. Un estanque con un perímetro “ondulado” tiene mucho más borde que uno circular. Este aumento en la cantidad de borde permite el uso de un mayor número de plantas, lo que tendrá el efecto de atraer a una mayor variedad de insectos, aves y anfibios.

Profundidad del estanque.

Con un estanque, el efecto de borde se puede aplicar en tres dimensiones. La variación de la profundidad del estanque proporciona una mayor variedad de nichos para plantas acuáticas y animales para poblar. Por ejemplo, algunas plantas prefieren sus raíces en el agua, pero sus hojas por encima de la superficie, mientras que otros flotan en el agua.

Los renacuajos y los peces pequeños buscan agua menos profunda que los peces y crustáceos más grandes, mientras que al menos una zona de agua más profunda en su estanque proporciona alivio para todos los habitantes en épocas de altas temperaturas, que es cuando los niveles de agua pueden caer.

 

También se podría considerar tener una isla en medio del estanque. Este tramo de tierra, rodeado de agua, tendrá un microclima ligeramente diferente, incluso desde los bordes del estanque, ofreciendo otro entorno para el crecimiento de variedades vegetales. Esta variedad de profundidad es la razón por la cual los estanques que son cavados y luego forrados con un material flexible como las geomembranas son preferibles.

Plantas en el estanque.

La gran cantidad de bordes en el estanque de permacultura permite plantar una amplia variedad de especies de plantas alrededor del perímetro del estanque.

Como con en el resto de la parcela, elegir especies nativas siempre que sea posible. Esta variedad no sólo proporcionará diferentes hábitats y fuentes de alimento para insectos y animales, sino que también aumentará el atractivo visual del estanque.

También se deben plantar una variedad de especies en el estanque en sí. Ya sea en las aguas poco profundas a las variedad que necesitan estar totalmente sumergidas. Esto crea más nichos de hábitat y ayuda a mantener el agua sana y oxigenada.

Animales.

Como todo cuerpo de agua el estanque atraerá a animales de toda la zona, sobre todo si se trata de un estanque de permacultura que hace hincapié en la biodiversidad y por lo tanto ofrece una gran cantidad de vida vegetal.

Esto traerá en un montón de insectos terrestres, así como acuáticos que a su vez traerá ranas, lagartos y aves. Si desea puede producir pescado o crustáceos como mejillones y camarones. Elija las especies que ocurren naturalmente en la zona, ya que se adaptarán mejor a las condiciones locales, y consiga buenos ejemplares para la siembra que provengan de otro productor orgánico.

Sombra.

En los estanques que reciben una gran cantidad de luz solar directa y sobre todo cuando recién lo construimos, el crecimiento de algas puede ser un problema. Estás algas  pueden bloquear la luz del sol agotar el oxigeno y no permitir crecer correctamente al resto de las plantas.

La adición de plantas que sobresalen de los bordes del estanque puede ayudar, evitando que el sol llegue a toda la superficie y, por lo tanto, disminuya la temperatura general del estanque. Esta sombra también es beneficiosa para los animales en el estanque, proporcionando refugio para las criaturas más pequeñas de los depredadores y los elementos.

Habitat.

Es necesario crear espacios habitables para los peces y otros pobladores que les puedan proporcionar protección. Esto se logra colocando piedras, troncos, tocones y otras elementos naturales alrededor del estanque.

Al igual que con las plantas, algunos van sumergidos, algunos en forma parcial y otros en la tierra alrededor del perímetro. Esto también crea más nichos de hábitat para que diferentes especies de animales e insectos pueden prosperar. Evite el uso de elementos inorgánicos prefabricados en su estanque, para evitar la introducción de químicos no deseados y otros contaminantes potenciales.

Agua.

Probablemente el mejor momento para cavar un estanque es en el otoño, después de las primeras lluvias. Esto significa que el suelo es lo suficientemente suave para cavar con facilidad, y el estanque puede llenarse naturalmente con agua de lluvia y nieve durante los meses de otoño e invierno.

Su estanque debe ser un ecosistema natural, por lo que es normal dejar bajar el nivel del agua en verano cuando se produce más evaporación, también es conveniente mantener el agua en movimiento, para oxigenarla.

Visto en: https://ecocosas.com 

Más info:

Zona I: Planificación contra los incendios y gestión del agua

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http://www.ecohabitar.org/zona-i-planificacion-contra-los-incendios-y-gestion-del-agua-2/

Eficiencia energética: climatización, iluminación y equipos

Los edificios son unos de los elementos que suponen mayor consumo de energía primaria a nivel mundial y concretamente en España y Europa. Suponen aproximadamente un tercio del consumo total, por lo que la eficiencia energética en es clave para garantizar una sostenibilidad en los edificios a corto y medio plazo.

Un edificio requiere energía fundamentalmente para tres aspectos:

  • Climatización y agua caliente: pudiendo ser sólo para calefacción o para calefacción y refrigeración
  • Iluminación
  • Equipos

Para proporcionar una solución integral de eficiencia energética se deben abordar todos los puntos de consumo. La eficiencia energética es la relación que mide cuánta energía se aprovecha en forma de energía útil frente a la energía utilizada. Se expresa en forma de rendimiento. Por ejemplo, un equipo con un rendimiento lumínico (bombilla) del 85% convertirá en energía luminosa el 85% de la energía eléctrica consumida. A medida que usamos equipos con mayor eficiencia energética logramos mantener el mismo nivel de servicio y confort (iluminación, temperatura…) disminuyendo el consumo de energía.

Un aspecto previo y fundamental es la concepción y diseño de edificios que tengan la menor demanda de energía, de este modo necesitaremos menos energía útil en los mismos. Esto, combinado con equipos de alta eficiencia, permite reducir notablemente el consumo de energía. Por ejemplo, a nivel de climatización esto se consigue diseñando edificios con un alto nivel de aislamiento, que requieren poca energía para ser calentados o enfriados. En este caso requerimos menos energía útil (calor para el edificio), y si además usamos equipos eficientes, reducimos aún más el consumo de energía primaria.

En los edificios, para aportar una solución global de eficiencia energética se deben combinar varias estrategias y equipos, para lograr que actúen de forma integral y mejoren el comportamiento. Analizamos las soluciones más importantes para cada tipo de consumo de energía.

Climatización

El uso de equipos de calefacción de alta eficiencia, como por ejemplo las calderas de gas natural de condensación, reduce el consumo de combustible para producir el mismo calor, suponiendo un importante ahorro energético. Además, estos equipos se pueden combinar con energías renovables, como biomasa o energía solar.

Es importante utilizar además sistemas de control y regulación para adecuar las temperaturas a la ocupación real del edificio y además mantener un nivel de temperatura confortable, pero sin que suponga un derroche de energía. La ventilación del edificio es importante ya que supone la entrada de aire del exterior que debe de calentarse o enfriarse hasta alcanzar la temperatura deseada. En equipos de climatización la etiqueta energética (A, A+, A++…) sirve para clasificar su nivel de eficiencia energética y aunque supongan una inversión inicial mayor ahorraremos mucha energía en el medio plazo.

Iluminación

Se debe primar el uso de la iluminación natural, para disminuir la necesidad de uso de equipos de iluminación artificial y además es muy importante usar equipos de alta eficiencia energética. Las soluciones actuales de iluminación LED y los sistemas fluorescentes son muy eficientes y permiten obtener niveles muy buenos de iluminación con un bajo consumo de energía. El etiquetado energético de las lámparas permite también conocer su nivel de eficiencia energética, facilitando la elección al consumidor.

Equipos

Los equipos utilizados en los edificios, tanto a nivel laboral como doméstico, suponen un consumo energético elevado. Existe también un etiquetado energético que permite comparar niveles de eficiencia energética entre electrodomésticos, ordenadores y otros dispositivos corrientes. A medida que optemos por equipos con mejor etiquetado energético garantizamos que tenemos un buen servicio sin que exista un consumo elevado de energía, por lo que es importante fijarnos en estos detalles a la hora de comprar cualquier equipo.

Integrando todas las soluciones que hemos mencionado anteriormente podemos conseguir mantener nuestro nivel de calidad de vida y confort en los edificios y viviendas reduciendo notablemente el consumo de energía. Esto redunda en un importante ahorro económico, pero también en una disminución del consumo de energía y de las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorando a nivel global la situación ambiental, evitando el calentamiento global y haciendo las ciudades y edificios más sostenibles. Medidas de eficiencia energética similares deben adoptarse en el resto de sectores, como el transporte, la industria o la agricultura, lo que da lugar a un importante descenso en el consumo de energía.


Más info:

Diseño ecológico en la climatización

La Comisión Europea abre una consulta pública para la normativa de ahorro y eficiencia energética

Las metas climáticas son realistas con edificios energéticamente eficientes

Al sur del idealismo: la búsqueda de la autosuficiencia en La Alpujarra

Un ejemplo de vida sencilla, bioconstrucción y que apuesta por la sostenibilidad protagonizado por el escritor Chris Stewart y su familia que se instalaron en un cortijo de Las Alpujarras hace 18 años.

El ritmo enloquecido de vida que la mayor parte de las personas lleva no es impedimento para que otras muchas se planteen un cambio. Parar la máquina para disfrutar de nosotros mismos y de nuestro entorno. Intentar abandonar una existencia basada en la producción-consumo de objetos y apostar por el disfrute de la vida con sencillez. El valor de las cosas sencillas: Deleitarse con el sabor de una tostada de pan con aceite de cultivo propio o de limoneros que ofrecen su lustroso fruto durante todo el año o de la compañía de algún viajero soñador que te admira por ser tú mismo o de las ventajas de no ser esclavo del despertador. Numerosas personas han deseado o desean llevar una vida de contacto con la naturaleza; de coherencia humana, animal, tal vez, por qué no. Encontrarle un sentido al difícil arte de vivir. Esta es la historia de algunas que lo consiguen.

Entre los afilados cortados de un valle de Las Alpujarras (Granada), concretamente el que la naturaleza ha decidido formar con los ríos Trevélez y Cádiar, en el municipio de Órgiva viven de un modo sencillo personas que un día decidieron huir de cierto concepto del mundo, que no de sí mismos. Allí en lo que hace 18 años era, con todos mis respetos, un secarral del que surgían unas ruinas, entre esparto y pitas, residen Chris Stewart, Annie -su mujer- y Chlöe -la hija de ambos-. Chris y Annie, son británicos y ya casi no recuerdan qué les trajo a éstas tierras. ¿La llamada del libro de su compatriota Gerald Brenan Al sur de Granada? “Entre otras cosas, sí. Pero Brenan era un intelectual y yo no llego a tanto”, explica Stewart, que además de tener como profesión el dedicarse a vivir con la mayor libertad posible es escritor. Y a fe que no lo hace nada mal, como lo demuestra su libro Entre limones (ver recuadro).

Chris quizá no sea un intelectual pero sí es una persona acostumbrada a caminar por la vida de acuerdo con sus ideales. El hombre iba para músico y ha acabado siendo uno de los mejores escritores sobre las costumbres populares que hay en nuestro país. La carrera de músico no la comenzó mal, tampoco. O según se mire, porque fue batería de Genesis antes de Phil Collins (en los dos primeros singles) pero le echaron de la banda, aunque eso nos aleja de nuestra historia.

Chris y Annie llegaron a El Valero, así se llama su cortijo alpujarreño, en 1988. La morada se encuentra retirada del pueblo. Muy retirada. Tras cinco kilómetros de un estrecho carril de asfalto que sale de Órgiva paralelo al río Guadalfeo es necesario transitar alrededor de siete kilómetros por una escarpada pista de tierra a prueba de vértigo. Poco antes de llegar a la finca se atraviesa el río Cádiar, que puede dar un susto al que lo haga en todoterreno (mejor no intentarlo con otro tipo de vehículo) sobre todo en la época de lluvias en que ha llegado a derribar la pasarela que lo hace accesible a pié.

Foto: Óscar Rivilla

Autosuficiencia alpujarreña

El Valero es una finca de considerable extensión, 70 hectáreas, aunque muy empinadas y la mayor parte de secano, y cuando decimos de secano, decimos apenas aprovechables por las ovejas de Chris, que cada mañana y sin la necesidad de que alguien las oriente trepan hasta las cimas en busca de pastos para regresar al mediodía al cobijo de sombra cortijera. Las hectáreas habitables, en las que la familia hace vida, son dos y media. Como todo típico cortijo alpujarreño está compuesto por varias estancias. La vivienda de Chris y su familia tiene unos 120 metros cuadrados y está compuesta por varios departamentos rehabilitados. Está en perenne construcción pues el trabajo lo han realizado ellos con la ayuda de diversas amistades. Hay otro apartado del que, con los necesarios arreglos, podría obtenerse otra vivienda de similares dimensiones.

El Valero tiene una excepcional orientación suroeste lo que lo hace muy luminoso. Además, “la construcción original puede tener unos 500 años aunque se haya reconstruido encima de la  misma en numerosas ocasiones. Seguramente sea de la época en la que los árabes poblaban éstas tierras y eso se nota, por ejemplo, en la buena situación de la vivienda para captar las brisas que refrescan las estancias”, nos cuenta el propietario. “Quienes eligieron éste lugar tenían genio y las vistas… no nos hemos cansado en 18 años de ellas; esto es muy importante para el alma humana”, confiesa el inglés.

Desde que Chris y Annie decidieron instalarse en El Valero una de sus premisas filosóficas fue vivir de una manera sencilla intentando causar el menor impacto ambiental posible: “Hemos conseguido la autosuficiencia energética y la alimentaria en un 70%. Gracias a ello nuestra huella ecológica es muy baja, quizá el punto negro de la misma es el todoterreno”, argumenta Annie, una mujer de vivaces ojos azules, muy delgada y que siempre exhibe una rotunda sonrisa. En efecto, al vivir a 12 kilómetros del pueblo están obligados a disponer de un vehículo cuatro por cuatro o mejor dicho de dos; en invierno, cuando el río crece, hasta ser imposible vadearlo en automóvil, un coche se deja en la otra orilla y se atraviesa por una pasarela a pie para conducirlo.

Como describo la vida simple para esta familia es una cuestión de principios: lo importante es que casi cualquier persona puede vivir de este modo, con un gran grado de libertad, con una economía sencilla basada en la reducción de sus necesidades vitales y en contacto con el entorno natural. La fuente energética básica de la finca es solar fotovoltaica –sol no falta en estas latitudes- que se acompaña cuando no luce el astro rey con un grupo electrógeno, “cuyo uso no llega ni a los diez días anuales”, comenta Stewart. En total, la potencia instalada ronda los 1.100 watios. Lo suficiente para encender las bombillas -de bajo consumo-, la nevera “congelador no tenemos, esa será nuestra próxima gran adquisición para facilitarnos la existencia”, indica Chris, un aparato de música, un ordenador portátil y un video “aunque éste de poco nos sirve porque no tenemos televisión”, admite el escritor complaciente. La calefacción –en invierno la temperatura no baja de 5º C- consiste en chimenea y estufas de biomasa. Cocinan con bombonas de butano.

Foto: Óscar Rivilla

Arquitectura de la tierra

La arquitectura popular suele ser espartana, por lo general, pero en La Alpujarra granadina -también la hay almeriense, pero esa no la conozco lo suficiente- lo es más, si cabe. Los cortijos como el que describo no suelen ser de grandes dimensiones, ni mucho menos, aunque sí están conformados por numerosas estancias, “en el nuestro sabemos por el anterior dueño, el que nos lo vendió, que vivían al menos tres familias”, nos cuenta Chris. El cortijo típico alpujarreño es muy cuadrado, con techos relativamente bajos, tejados completamente planos –llueve poco por estos pagos- y con muros que poseen entre 60 centímetros y un metro de espesor; un diseño muy adecuado para resistir los embates del sofocante calor veraniego y soportar de buen grado los rigores del invierno que, como ya hemos comentado no son para tanto. A las cuatro de la tarde de un caluroso día de finale de junio pudimos comprobar in situ la bonanza de este tipo de muros y la buena orientación de la vivienda para recoger las brisas, dentro de la estancia en la que nos alojamos los invitados, el ambiente era incluso fresco. Los muros de las casas alpujarreñas, y El Valero no es una excepción, suelen estar construidos con piedra y launa, la arcilla aceitosa característica de esta comarca -El Valero tiene una veta a pocos metros de sus muros- que posee enormes propiedades constructivas, aunque según el dueño de la casa “también es muy trabajosa”. Los tejados son prácticamente planos y de abajo a arriba llevan las siguientes capas: troncos de madera de castaño, álamo o chopo; cañizo atado con guita de esparto (la guita original es de cáñamo pero en esta zona se hace con el abundantísimo esparto); una capa de cartón, retama, adelfas secas o gayomba; por último pizarra y launa. Ésta última, de color muy similar al del cemento, es muy dúctil y porosa, para Chris, demasiado, pues le obliga a que casi una vez al año deba rastrillarla y repararla, por lo que ha optado por usar cemento en las estancias habitables y tiene pensado hacerlo, si nadie le ofrece otras alternativas, en las que le queda por rehabilitar. No es tontería lo de rastrillar la launa ya que si ésta se apelmaza y cala el agua las vigas de madera pueden podrirse y con el tiempo caerse encima de quien se encuentre en el habitáculo.

Para el revoco interno de las paredes, en ocasiones se ha utilizado yeso y las pinturas son naturales, sin añadidos químicos. No utilizan barnices, pese a la abundancia de madera, pero han tratado ésta con aceite de linaza.

Una de las cosas que llama la atención del cortijo es la práctica ausencia de aristas en su diseño; predominan las líneas curvas y uno de los elementos más originales del mismo es la despensa, también realizada por Chris y uno de sus amigos ingenieros. Tiene forma de bóveda y cumple bien su papel de fresquera, además de ofrecer unas cualidades sonoras muy “refrescantes”, por aquello de las propiedades del silencio. Podía haberse mejorado eligiendo semienterrarla en un lugar fresco que dé al norte pero lo cierto es que cumple su función. Chris ha vuelto a repetir el capricho abovedado con un nuevo baño familiar que está construyendo con balas de paja, ventanas de botellas de vidrio de reciclaje y un tejado de cúpula para lograr ese clima de relajación, por si no tenían suficiente relax en El Valero, digo.

Foto: Óscar Rivilla

La relación con el agua

La Alpujarra es una tierra de contrastes. Ubicada en la cara sur del macizo de Sierra Nevada tiene un índice de pluviosidad bajo pese a que cuando visitamos el cortijo de nuestros protagonistas a finales de junio, todavía podían verse en las cumbres serranas algunos neveros, pese a que este año las nevadas no se han prodigado. No obstante la altura máxima de Sierra Nevada es el pico Mulhacén, con casi 3.500 metros de altitud. El agua, por tanto, no es escasa merced a los neveros de la sierra pero “el cambio climático se está dejando notar porque cada año llueve mucho menos y hace más calor. Esto lo notamos especialmente en el huerto”, explica Annie, la encargada de las labores hortícolas de la casa. A estos problemas hay que añadir que en la costa granadina, a no muchos kilómetros en línea recta de la falda de Las Alpujarras no paran de construir urbanizaciones y campos de golf que chupan literalmente el agua de las comarcas montañesas.

El agua y el uso racional de la misma, ha marcado la existencia de Chris, Annie y Chlöe desde que se instalaron en Órgiva, no obstante el cortijo se encuentra en un tajo entre dos ríos, uno de los cuales, el Trevélez mantiene su cauce todo el año. Cuando la pareja inglesa se instaló en su nueva residencia, por llamarla de alguna manera, ésta no tenía ni luz ni agua, ni todo lo demás. El agua que abastece a los siete cortijos habitados del valle la toman de un colector que hay arriba en la montaña. No pagan por el agua en sí, pero deben hacerse cargo del mantenimiento de la instalación y de tener siempre limpias las acequias que distribuyen el líquido elemento.

En la vivienda, las aguas se separan tras su uso. Las negras van a parar a una fosa séptica en la que los residuos se descomponen de manera biológica. Las grises se reutilizan en el riego de huertos y jardines. Por ello, el jabón líquido que utilizan para lavar los platos por ejemplo, es ecológico. Se trata de intentar no contaminar esas aguas que luego alimentarán las verduras que han de comerse. A veces, la cuestión del agua es un asunto de escala. Una gran infraestructura puede ser antiecológica e inhumana y la misma a escala humana puede resultar beneficiosa. Al menos así se desprende de la anécdota que nos contaba Chris una tarde, mientras admirábamos la puesta de sol tras los afilados cerros que rodean el cortijo: “allí, –nos dijo señalando un pequeño embalse que hay situado en la confluencia de los ríos que rodean la vivienda- querían levantar una presa de 50 metros. Arreciaron las protestas y se construyó de 15. Pasamos de la práctica desaparición de nuestras casas a esta bendición”, comenta el inglés refiriéndose entre otras cosas al nuevo ecosistema creado. Aunque uno que es muy crítico, piensa si esto no fomentará que más ríos sean cortados por el hormigón armado acabando con sus ecosistemas originales.

Foto: Óscar Rivilla

Piscina integrada

Hablando de ecosistemas acuáticos y del uso racional del líquido elemento, uno de los puntos más llamativos de El Valero es la piscina, que tiene toda una historia. La casi obsesión familiar por relacionarse respetuosamente con el agua les ha llevado a llevar a cabo un gran proyecto de baño -el clima permite utilizar la piscina seis meses al año- con un tratamiento ecológico y cíclico del agua y del proceso. La sencilla complejidad del mismo y el gusto por el detalle ha producido que se les vaya de presupuesto, pero con ciertos ajustes, este proyecto puede desarrollarse en piscinas de gran tamaño. Esto puede ser muy interesante para los ayuntamientos a la hora de transformar sus actuales piscinas en ecológicas.

La energía que mueve todo el proceso de depuración de la piscina es solar. Entre sus olivos y naranjos Chris Stewart posee un panel solar capaz de autodirigirse en busca de la mejor colocación para recibir la mayor cantidad de rayos solares. Una maravilla de la técnica. El vaso de la piscina es de generoso tamaño y de diseño ovalado, sin  aristas. Está pensado de tal manera que constantemente el agua supura por los bordes y se dirige a un estanque donde plantas acuáticas con especiales propiedades depurativas hacen lo propio con el líquido elemento. De ahí pasa prácticamente limpia a un pozo en el que una noria, diseñada ex profeso por un técnico amigo de los dueños de la casa, alza el agua hasta un depósito también artesano con forma de alambique, en cuyo interior hay un filtro de arena que termina de dejar el agua impecable para que siga su camino natural hasta el vaso de la piscina. Este proceso se realiza unas ocho horas diarias durante los seis meses propicios para el chapuzón. Llama la atención la sobriedad del proyecto, el cuidado de cada detalle para evitar contaminar el agua y reciclar constantemente la misma. Todo ello con emisión 0 de CO2, que se dice ahora.

Foto: Óscar Rivilla

Simple felicidad

Con cinco gatos, dos perros y un loro que, como el propio Stewart reconoce, sólo tiene ojos para Annie, a la que sigue a todas partes, a todas. Esos son los habitantes de El Valero, los reconocidos, claro. Luego están los jabalíes que la noche anterior husmearon en el huerto o la culebra que a la mañana siguiente se coló en la piscina, así de natural es la vida que hace feliz a “los Stewart”: “Para nosotros es muy importante transmitir que se puede vivir disfrutando de las cosas sencillas sin el materialismo que vemos en la sociedad actual” Es que Chris Stewart es un hippy. “Estoy orgulloso de ser hippy. Los españoles tienen la palabra o el concepto equivocado. La vida que vivimos aquí es la conclusión lógica de aquel movimiento, que era ecologista”, afirma.

En efecto, hoy la familia vive como piensa y este es un privilegio de pocos porque lo “normal” suele ser pensar como se vive. Los libros van viento en popa para el autor británico y esto les ha proporcionado una economía desahogada. Pero eso no se nota en su modo de vida, todo lo que identifica en la casa que allí reside un escritor es un despacho, que antes era la estancia de los animales,  cuyas paredes están literalmente forradas de libros (parte del suelo también) y una extraña antena en forma de cuadrilátero que es fundamental para garantizar la conexión por adsl. Las cosas han cambiado mucho en cuanto a tecnología se refiere y hoy Internet es la conexión con el mundo. Conexión que por estas altitudes también tiene su particularidad. En un pináculo a pocos metros de la vivienda se alza un repetidor “casero” que funciona, como no, con una pequeña placa solar que recoge la señal telefónica y la difunde a los cortijos del valle, un sistema inalámbrico subvencionado por la Junta de Andalucía.

Y así es la vida por aquí, en casa de Chris Stewart y compañía, rodeado de limoneros naranjos, almendros, olivos centenarios, y huertas con tomates, lechugas, ajos, cebollas, berenjenas o fresas. ¡Ah! y la alfalfa para las ovejas del inglés alpujarreño, que qué sería él sin sus ovejitas.


“Nos habíamos desecho de todo lo que había de cómodo y previsible en nuestras vidas y nos habíamos lanzado al vacío”. Así explica Chris Stewart en su libro “Entre limones. Historia de un optimista” (Editorial Almuzara, septiembre 2006) su llegada con Annie a El Valero y el comienzo de una nueva vida. Cuenta el escritor que cuando le enseñó fotos a su madre de su nueva morada ésta quedó horrorizada por su aspecto hasta el punto de calificarla de establo. “Es que la arquitectura alpujarreña es sencilla y cuadriculada; su encanto reside en la simplicidad: (…) Consiste en volver a colocar de manera más o menos ordenada los materiales que, o bien crecen a mano, o se encuentran dispersos al azar por los alrededores. Las proporciones vienen dictadas por una sencilla ecuación: la anchura equivale a la capacidad máxima de soporte de una viga de castaño, de chopo o de eucalipto, cubierta con una espesa capa mojada de launa (…) y normalmente equivale a aproximadamente tres metros y medio. La altura depende del nivel hasta el cual puede levantar piedras un alpujarreño y, como la mayoría de ellos son de estatura baja, raramente sobrepasa el metro ochenta desde el suelo hasta el asiento de las vigas. La longitud viene limitada por la cantidad de suelo disponible, y las ventanas se calculan de manera que dejen pasar la cantidad de luz justa para poder andar a tientas al mediodía, pero de modo que al mismo tiempo no dejen entrar los rayos exteriores que de otra forma podrían comerse vivos a los habitantes de la casa”, describe con maestría Stewart en “Entre limones”. La gran ventaja de esta arquitectura es su bajo precio pues sólo las puertas y ventanas hay que pagarlas con dinero, lo demás es extraído, cortado y/o acarreado de la propia naturaleza.


Articulo aparecido en la revista EcoHabitar nº 15. otoño de 2007. Puedes conseguir la revista aquí.

Impresión 3D robótica para la construcción usando una pequeña cantidad de tierra “in situ”

El Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) ha investigado la aplicación de la impresión 3D al sector de la construcción y ha desarrollado una tecnología llamada Pylos.

El método surgió de un proyecto de investigación cuyo objetivo consistía en crear una nueva técnica de impresión tridimensional arquitectónica que se basara en el estricto uso de materiales naturales y biodegradables, de origen local y que pudieran ser reutilizados después de haber servido a su propósito.

El método Pylos se diferencia en que en vez de alterar el material natural para adaptarlo a sus necesidades, permite que el material dé forma a la tecnología.

Según el IAAC, el proceso de investigación incluyó la optimización de la mezcla de materiales utilizando sólo aditivos naturales, así como la mejora de los tiempos de fabricación, y el material no puede ser otro que el suelo.

En la primera fase del proyecto se ha logrado un material que está basado en un 96% en el suelo y que tiene tres veces más resistencia a la tracción que la arcilla industrial. Tampoco está horneado, lo que significa que se puede reutilizar una y otra vez o, simplemente, devolverlo a la Naturaleza, a diferencia del barro cocido.

El proyecto Pylos se enmarcó en el programa TerraPerforma, con el que se trataba de demostrar la capacidad de la arcilla para servir como un material eficaz dee construcción para plasmar cualquier tipo de diseño arquitectónico, a pesar de que la arcilla está generalmente asociada con la construcción en áreas subdesarrolladas y pobres.

 

El IAAC utilizó software como Rhino, CFD, Ladyburg y Karamba para simular el efecto del viento, del sol y el comportamiento simulado de la arcilla y probó las simulaciones digitales y las estructuras fabricadas mediante impresión 3D para evaluar el rendimiento de los materiales cuando se exponen a las características climáticas naturales. Así, se probaron factores como la radiación solar, la luz, la conectividad térmica, la convección térmica, la masa y el comportamiento estructural.

El IACC creeque un enfoque de construcción mediante módulos sería el más adecuado, debido a la dificultad de trasladar una impresora 3D robótica a sitios con duras condiciones climáticas que podrían afectar a los proyectos de construcción en los mismos.

Cada módulo ha sido diseñado de forma paramétrica, para un rendimiento óptimo dependiendo de la radiación solar y eólica y fue impreso en 3D como un gradiente tanto horizontal como vertical, con el fin de optimizar la luz solar desde el Este y el Oeste. Para maximizar aún más la luz del sol y el canal del viento, los módulos se han diseñado con varias aberturas estratégicamente colocadas.

El IACC también trabajó con la empresa Tecnalia y su robot CoGiro, de gran tamaño, lo que permitió al equipo crear la mayor pieza monolítica del proyecto.

Ambas entidades han colaborado no sólo en TerraPerforma, sino también en un proyecto llamado On Site Robotics, encaminado a demostrar la eficacia de la impresión 3D y la robótica en la construcción automatizada.

Fuente: http://imprimalia3d.com/

Diccionario de la nueva economía

Os presentamos el “Diccionario de la nueva economía”, imprescindible para entender el cambio de paradigma que estamos viviendo.  ¿Qué significa la palabra “economía”? ¿Qué conexiones tiene con la palabra “ecología” y otros conceptos? Diego Isabel nos explica cómo, para poder hablar de economía, lo primero es entender el significado real de esta palabra. ¿Lo conoces? Ah! ¡no olvides subscribirte al canal!

Algunas líderes actuales como Angela Merkel siguen concentrando valores muy masculinos

MADRID, 8 de marzo de 2017. Algunas líderes actuales como Angela Merkel siguen concentrando valores muy masculinos, típicos del actual modelo económico, que más centrados en la superioridad física y en el carácter fuerte. Los valores femeninos, que caracterizan a la nueva economía, se centran más en la cohesión de equipos, el cuidado de la naturaleza y las miradas en profundidad. Así lo ha manifestado Diego Isabel La Moneda, director del Foro Global de Nueva Economía e Innovación Social (NESI Forum) y co-fundador del Global Hub por el Bien Común.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy, NESI Forum, que tendrá lugar en Málaga entre el 19 y el 22 de abril para promover una evolución de la economía hacia un modelo más centrado en la persona y en el bienestar, impulsa el papel de la mujer como motor de cambio de la economía: “El rol de la mujer es muy importante en el mercado de trabajo por los cambios que se están produciendo”, ha asegurado La Moneda.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la crisis fue un factor determinante en la pérdida de empleo, ya que en la Eurozona se perdieron 29 millones de puestos de trabajo y aún deben ser repuestos. Estos datos se unen a los recientemente publicados por la Comisión Europea, que destaca que en la UE, las mujeres cobran, de media, un 16% menos que los hombres. En España esta diferencia asciende hasta el 23%, lo que significa que las mujeres tendrán que trabajar 40 días más que los hombres para igualar su salario.

Petra Jebens-Zirkel es una arquitecta alemana afincada en Huesca y es presidenta del Instituto Español Baubiologie y experta en bioconstrucción, reclama una discriminación positiva para la mujer: “Cuando un hombre y una mujer tienen las mismas cualidades y están igualmente preparados para un puesto de trabajo, podríamos barajar ofrecérselos primero a la mujer para favorecer la igualdad”, ha sugerido. Asimismo, ha hecho un alegato en favor del lenguaje inclusivo: “Dejemos de hablar del ser humano como hombre y comencemos a hablar de hombres y mujeres, trabajadores y trabajadoras…”, ha urgido Jebens.

Para África García Zanella, presidenta del Centro de Sostenibilidad y la Economía de Género, “la mujer ha trabajado toda su vida y no es un factor diferencial”, puesto que “desde la prehistoria, siempre se ha hecho cargo de las labores de la casa, y en la II Guerra Mundial fue la mano de obra de producción”, ha destacado. Asimismo, ha solicitado a la Administración Pública que haga esfuerzos para favorecer la igualdad de género. Por ejemplo, ha sugerido que la legislación esté más pendiente de que las pymes cumplan con su dimensión social de conciliación y apoyo a la inserción laboral. En el mismo sentido, ha asegurado que, en el futuro, “las mujeres volverán al mercado laboral cuando cumplan 50 años, tal vez con una jornada a tiempo parcial” porque cada vez están más formadas, y una vez han criado a sus hijos, tienen mucho que aportar.

Paloma García López es la directora de Circular Project, un proyecto de moda sostenible que conjuga la rentabilidad económica de su proyecto con una contribución a la sociedad o el respeto al medio ambiente, entre otras políticas defendidas por NESI. Circular Project, que se puso en marcha hace cuatro años, se enmarca dentro del conjunto de proyectos innovadores que buscan otra manera de hacer las cosas. “En el sector de la moda, el 90% del personal son mujeres, pero se mantienen en un perfil profesional medio o bajo, y los puestos altos están ocupados por hombres”, ha reprochado.

Para cambiar esto, García López entiende que la labor de la Administración es vital: “Actualmente las mujeres no podemos emprender sin renunciar al trabajo porque no podemos conciliar y no existen ayudas públicas por ser mujer emprendedora y ser madre, y esto habría que cambiarlo”, ha añadido.

Circular Project, que hoy permanecerá cerrado como símbolo de reivindicación de los derechos de la mujer, valora la sostenibilidad de forma especial y es por ello que pertenece a la Asociación de Empresas por el Triple Balance (SANNAS), además de respetar de forma especial el medio ambiente o trabajar con la banca ética.

Movimientos como la moda sostenible, las Empresas por el Triple Balance, la banca ética o el ecofeminismo se darán cita en Málaga para proponer, por medio de un debate abierto, soluciones a los problemas actuales que la economía tradicional no está sabiendo resolver. En este evento se darán cita multitud de mujeres emprendedoras y directivas como Tessa Wernink, co-fundadora de Fairphone; Eliza Anyangwe, de The Guardian; o Katherine Trebeck, por parte de Oxfam o Ana Huertas, presidenta de Ecolise, entre otras.


NESI es el único Foro Global sobre Nueva Economía e Innovación Social que reúne a los principales actores de cambio y líderes de opinión para pensar, dialogar y asentar las bases de una Nueva Economía basada en valores y en el BIEN COMÚN. Se darán cita ponentes y experiencias inspiradoras, 900 líderes de opinión y agentes de cambio social de más de 60 regiones diferentes. Málaga, 19-22 abril de 2016. El evento cuenta con el apoyo institucional del Ayuntamiento de Málaga y La Diputación Provincial.

IV Congreso de Arquitectura y Salud

Los días 25 y 26 de mayo próximos se celebrará el IV Congreso de Arquitectura y Salud, el día 25 en el Colegio de Arquitectos de Barcelona y el día 26 en el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona). El acto está organizado por las asociaciones BaM (Bioarquitectura Mediterránea) y GEA y la agrupación AuS (Arquitectura y sostenibilidad) del Colegio de arquitectos de Catalunya.

El día 25 se realizarán dos sesiones, en la de la mañana, y bajo el título “Repensar las ciudades (del futuro), Ciudades sostenibles, entornos naturales, sociales y saludables” iniciará la sesión Yayo Herrero del FUHEM, que hablará sobre “La ciudad ecosocial”, luego Jorge Riechman sobre “Tecnociencia y ciudad”, Eloi Juvillá sobre como “incorporar la salud a la planificación urbana”, Jon Minchin sobre “Ciudades verdes y productivas” y Ton Salvadó sobre “Antes que nada la salud”. Para finalizar una mesa redonda con los 4 ponentes que será moderada por el periodista Antonio Cerrillo del periódico La Vanguardia.

La sesión de tarde se desarrolla bajo el título de “Biohabitabilidad, la revolución pendiente, Garantizar la calidad y la salud de los espacios interiores” Inicia la sesión Mariano Bueno que hablará “De la Geobiología a la Biohabitabilidad”, posteriormente Cati Chamorro hablará sobre “La vivienda como determinante de la salud”, Nicolás Olea sobre “Substancias tóxicas en la vida cotidiana” y Marieta Fernández sobre “Exposición a radiaciones no ionizantes en la vivienda”. La mesa redonda posterior con los ponentes la moderará le periodista Albert Punsola, colaborador habitual de diversas publicaciones especializadas.

En la sesión del día 26 el título de la mesa es: “Arquitectura natural: Resentir el entorno, las formas y la luz” El invitado especial del Congreso será Stéphane Cardinaux que hablará sobre “Geometría Sagrada, el genio del lugar” A continuación Eduard Melé hablará sobre “Arquitectura, antroposofía y formas orgánicas”, luego Carlos Martin la Moneda sobre “origen y tradición de la Geometría Sagrada en arquitectura”, Assumpció Vilaseca sobre “Aplicación y usos actuales de la Geometría Sagrada y Josep M. Mallarach sobre “Espacios sagrados en arquitectura”. El debate posterior será moderado por Xavier Duran de TV3.

Por la tarde del día 26 se visitará el edificio llamado “Espai Txema”, sede de la asociación BaM (una de las organizadoras del Congreso). El edificio ha sido realizado con técnicas de Bioconstrucción. En él se podrá ver la exposición de los proyectos finalistas del concurso convocado por la asociación. Se visitará el espacio y se podrá votar entre los finalistas a los ganadores dentro de las 5 categorías del concurso: territorio, materiales, innovación, formación y legislación. A las 20 horas se proclamarán los vencedores del concurso en el marco de jun fin de fiesta.

 

Más info: http://www.arquitectes.cat/iframes/escolasert/default2.php?fitxa&idx=2187&lang=C

El jardín vertical más grande del mundo

El biólogo y experto en botánica Ignacio Solano ha sido el responsable de diseñar y coordinar, el que es hasta la fecha el jardín vertical más grande del mundo. Se trata de un edificio del barrio Chapinero Alto de Bogotá (Colombia), bautizado como Santalaia, un coloso de más de 3.100 metros cuadrados. Su cobertura vegetal está compuesta por cerca de 115.000 plantas de 10 especies y 5 familias diferentes. El tiempo de ejecución para esta gigantesca obra han sido ocho meses para su diseño y otros ocho meses para su ejecución.

A finales del 2015, el equipo de Paisajismo Urbano, encabezado por Ignacio Solano y la empresa Groncol de Colombia, se embarcaron en esta gran aventura por petición de Exacta Proyecto Total. Esta empresa colombiana les pidió un edificio vivo que tuviera capas uniformes de plantas tanto en color como en volumen.

En esta ocasión Solano trató de utilizar el mayor número posible de plantas endémicas, para ello previamente realizó una expedición a las selvas del Chocó colombiano para recoger muestras, reproducirlas in vitro y, una vez crecidas, incorporarlas a la obra.

El reto más importante que hubo que solventar en este proyecto fue el sistema de riego. Finalmente y tras mucho trabajo se superó creando más de 40 sectores de riego que se regulan de acuerdo con la humedad y la radiación solar. Además, esta estructura cuenta como medida adicional con una planta de tratamiento que recicla el agua sobrante del muro al igual que algunas aguas grises del edifico. Este ecosistema vertical, se ha convertido en un gran corazón verde en la mitad de la densa ciudad de ladrillo de Bogotá.

Certificaciones ambientales de edificios. Observaciones sobre su contribución a la transformación del sector de la edificación

Desde hace unos años se oye mucho hablar de las Certificaciones ambientales de edificios, herramientas que permiten reconocer los méritos ambientales de los edificios a través de unas etiquetas. En este artículo se pretende aclarar en qué consisten, hacia qué tipo de sostenibilidad llevan, qué requisitos tienen que cumplir.

Las certificaciones ambientales de edificios son herramientas de aplicación voluntaria, pensadas para identificar su calidad ambiental a través de una etiqueta y para acompañar su proceso de diseño. Suponen el reconocimiento por una organización independiente, tanto del promotor como del proyectista, de los valores medioambientales de un edificio a través de la aplicación de una metodología de evaluación reconocida.

Su gran contribución, aparte de identificar el comportamiento ambiental del edificio, es poder incidir en ello, detectando sus puntos débiles y sugiriendo mejoras. En el proceso de certificación intervienen el promotor, el proyectista, la entidad certificadora, que emite el certificado después de realizar un control de los datos ambientales del edificio, y el certificador, que aparte de elaborar estos datos puede intervenir a lo largo del proceso como asesor para aportar mejoras ambientales.

Algunas tienen difusión internacional como la estadounidense LEED, la inglesa BREEAM o la alemana DGNB; otras están pensadas para ser aplicadas dentro del territorio nacional como las españolas VERDE y ECÓMETRO, las italianas ITACA y CASA CLIMA, la japonesa CASBEE, etc.

Las primeras certificaciones BREEAM1, LEED2 y GBTOOL3 surgen en los años 90, como respuesta a la toma de conciencia de que nuestro planeta tiene recursos limitados. A estas han seguido las certificaciones impulsadas por organizaciones como iiSBE4 (por ejemplo la española VERDE y la italiana ITACA) y WGBC5 (como LEED y sus adaptaciones locales), y otras más recientes como DGNB. Actualmente, aunque su aplicación siga siendo voluntaria, se están difundiendo cada día más. Se pueden encontrar certificaciones de código abierto, como ECÓMETRO6 y OPENHOUSE7, que se desarrollan con un trabajo abierto y colaborativo.

¿En qué consisten?

Las certificaciones ambientales de edificios tienen origen en la necesidad de que el sector de la edificación, para acelerar su cambio hacía prácticas sostenibles, disponga de un medio simple para identificar el comportamiento ambiental de sistemas tan complejos como los edificios, porque “lo que no se define no se puede medir, lo que no se mide, no se puede mejorar, lo que no se mejora, se degrada siempre”8.

Todos los programas de certificación (las herramientas informáticas que se aplican para obtener la certificación) consisten en una selección de indicadores9 de sostenibilidad, cada uno de los cuales asocia una valoración a un aspecto de la sostenibilidad ambiental, social o económica de un edificio. Los indicadores de sostenibilidad son parámetros medidos u observados que describen el estado del medioambiente, el más famoso es la emisión de CO2. En relación al uso de los indicadores la científica Donella Meadows10  remarca que “a menudo están mal escogidos, su elaboración es un proceso lleno de trampas, pero tampoco es posible moverse sin ellos porque los sistemas son demasiado complejos para gestionar toda la información (…) No garantizan los resultados, pero los resultados son imposibles sin indicadores adecuados, y los indicadores adecuados, en sí, pueden producir resultados”.

Están caracterizados por un proceso de certificación y un método de valoración.

El proceso de certificación consiste en la entrega, a la entidad certificadora, de los documentos que argumentan los resultados de cada indicador obtenidos por el edificio. Estos documentos están elaborados en una colaboración entre certificador, proyectista y promotor. En el proceso de certificación pueden y se deben proponer medidas para la mejora del desempeño ambiental del edificio, que pueden ser aceptadas o no por el promotor. Este proceso de ida y vuelta de información y cambios al proyecto puede empezar en fase de uso o en fase de proyecto ejecutivo o básico, esta última es la opción preferible por poder aplicarse la mayor cantidad de mejoras.

El método de valoración puede basarse en planteamientos diferentes. Por ejemplo VERDE realiza un análisis del ciclo de vida (ACV) donde se ponderan los potenciales impactos en valores absolutos y luego a estos se asocia uno de los 6 niveles de certificación a través de una comparación con un edificio de referencia; finalmente visualizan el resultado global con una gráfica representada por hojas conquistadas (de 0 a 5). Los sistemas check-list, como BREEAM y LEED, suman los puntos obtenidos en cada indicador (no dan los valores absolutos de los potenciales impactos) y visualizan el resultado global con porcentajes el primero y medallas de oro, platino etc. el segundo.

Los aspectos de la sostenibilidad medidos por los indicadores suelen ser la eficiencia energética y del uso del agua, la energía imbuida de los materiales de construcción, el impacto debido a la ubicación de la parcela, la durabilidad del edificio y la flexibilidad de uso, aparte de temas ligados a la sostenibilidad social y económica, como el confort, la seguridad, los ciclos económicos, etc.

Teniendo en cuenta que cada indicador se ocupa de un tema importante para la sostenibilidad, los protocolos de certificación pueden utilizarse para orientar sobre cuáles son los factores importantes para la sostenibilidad de un edificio.

¿Hacia qué tipo de sostenibilidad llevan?

Según los estándares ISO dedicados a las certificaciones ambientales de edificios11, su principal función es ubicar los edificios dentro de un ranking de sostenibilidad que ellas mismas determinan.

Cuando se certifica un edificio, el hecho de obtener una puntuación mayor tiene que coincidir proporcionalmente con un mejor comportamiento ambiental, circunstancia que no siempre se verifica, porque el resultado puede ser “camuflado” por buenas prestaciones en indicadores de sostenibilidad social y económica, que permiten obtener la certificación aunque los méritos ambientales sean escasos o ausentes.

En la investigación realizada por la autora de este artículo en su tesis doctoral12, donde se han analizado las cuatro certificaciones CASBEE, GBTOOL, ITACA y LEED, se ha constatado que si un edificio obtiene la valoración máxima en todos los indicadores, la disminución de impactos que se consigue en este respecto a los valores estándar es de un 50%. Resultado muy inferior a cuanto requiere la exigencia de la sostenibilidad. El planeta exige edificios que ofrezcan una habitabilidad digna generando un balance de gasto de recursos no renovables y producción de impactos igual a cero.

¿Qué requisitos tienen que cumplir?

Las certificaciones tienen que incluir todos los temas importantes para la sostenibilidad de un edificio en todas sus fases de ciclo de vida, incluyendo indicadores sobre agua, energía, materiales, suelo, biodiversidad en las fases de extracción y fabricación de materiales, transporte, construcción, uso, mantenimiento y derribo. Pero es necesario limitar el número de indicadores a la cantidad mínima indispensable, para maximizar la agilidad de uso.

La puntuación final obtenida por los factores de sostenibilidad social y económica externos a la sostenibilidad ambiental, como las condiciones de confort y de seguridad, y los ciclos económicos, no tendría que sumarse a la valoración obtenida por producción de impacto, para que quede clara cuál es la eficiencia ambiental del edificio. También es recomendable que se incluyan “filtros éticos”, indicadores que impidan la certificación si en el edificio intervienen factores contrarios a la dignidad de la vida, como trabajo infantil o esclavo o producción de  armas, en su construcción o uso.

Diferenciar realidad geográfica y tipología

Las puntuaciones deberían adaptarse a las peculiaridades del área geográfica y a la tipología de aplicación. El entorno de valoración debería ser homogéneo respecto a clima, aspectos culturales, aspectos sociales, aspectos económicos y aspectos técnicos de la construcción. No es lo mismo valorar la eficiencia energética o el consumo de agua en Galicia o en Murcia por las diferencias climáticas. También es importante adaptar la valoración a la tipología edificatoria, porque no pueden pretenderse los mismos consumos energéticos o de agua en un edificio residencial o de oficinas. Coherentemente a estos conceptos, los indicadores de VERDE pueden adaptarse a los datos climáticos y pluviométricos del municipio donde se evalúa. De VERDE, LEED y BREEAM existen varias versiones adaptadas a las varias tipologías.

Diferenciar fases de construcción y de uso

Además, para que la valoración sea lo más ajustada posible a la realidad, en el cálculo de los impactos se tendría que diferenciar entre el porcentaje provocado en fase de construcción y el porcentaje previsto para la fase de uso. El primero está provocado por la extracción de materias primas, su transformación, transporte y puesta en obra; el segundo por los flujos de recursos requeridos para obtener habitabilidad y para desarrollar actividades dentro del edificio (flujos, es importante recordar, que dependen en primer lugar de los usuarios). Los primeros son más fáciles de prever, por ejemplo basándose en el cómputo métrico, y pueden ser reducidos escogiendo otros materiales y/o sistemas constructivos. Los segundos pueden preverse basándose en simulaciones, pero en la realidad, mucho dependerá de la actuación del usuario en lo cotidiano, especialmente para gestionar estrategias de bioclimática.

Se  remarca que, para facilitar un buen uso del edificio, la certificación debería incluir manuales de uso y de recursos sobre cómo funciona el edificio para permitir al usuario controlar directamente los sistemas de regulación de temperatura, radiación solar y ventilación natural.

Configurarse sobre las exigencias del profesional de la construcción

Para que la certificación no se limite a valorar e incida en la mejora de la calidad ambiental del proyecto, su funcionamiento tendrá que ser fácil de entender por quien interviene en su desarrollo. Así que los métodos y criterios para asignar los puntos deberán ser fáciles de comprender, transparentes y objetivos. Lo más fácil es que los datos requeridos sean los que pueden encontrarse ya ordenados en la lógica del proyecto, como la información que se genera para cumplir la normativa o el cómputo métrico, aumentando de esta manera también su viabilidad económica. Las certificaciones tendrían que recurrir cuanto sea posible a la representación gráfica y a las explicaciones visuales (gráficos, fotos, imágenes, etc.) de conceptos, resultados y propuestas de mejora. Siempre aclaran mucho y hacen el uso de la herramienta más liviano.

El protocolo de certificación puede guiar la mejora medioambiental del proyecto aunque no se llegue a certificar

Como conclusión se recomienda que, aunque no se certifique un edificio, se tenga en cuenta que los programas de certificación y las guías de uso pueden utilizarse como soporte al proyecto, por su capacidad de explicar qué factores son importantes para la sostenibilidad y de detectar en qué aspectos el proyecto o el edificio construido deben mejorar. La mayoría pueden descargarse gratuitamente de la web13. En algunos casos ofrecen también buenas prácticas y una librería de soluciones constructivas, materiales, productos de construcción, etc.

Las certificaciones y los protocolos de certificación pueden ser un medio potente para ayudar al sector de la edificación en el necesario cambio hacía prácticas sostenibles. 


1.- www.breeam.org. Realizado por la empresa privada inglesa BRE Global

2.- www.usgbc.org/leed. Impulsado por la asociación sin ánimo de lucro USGBC

3.- http://www.iisbe.org/sbtool-2012. Impulsado por la asociación canadiense sin ánimo de lucro iiSBE, de origen académico

4.- iiSBE – International Initiative for a Sustainable Built Environment es una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es facilitar y promover activamente la adopción de políticas, métodos y herramientas para acelerar el movimiento hacia la práctica de construcción sostenible a nivel mundial.

5.- WGBC World Green Building Council es una organización internacional que tiene como objetivo apoyar el cambio de la industria de la construcción hacia la sostenibilidad.

6.- www.ecometro.org

7.- www.openhouse-fp7.eu

8.- William Thomson, físico y matemático británico del siglo XIX que llevó a cabo importantes trabajos respecto a la termodinámica. Ha establecido la escala de temperatura Kelvin que mide la temperatura absoluta

9.- De acuerdo con la terminología OECD – Organization for Economic Co-operation and development, un indicador de medioambiente es un parámetro o propiedad medida u observada que describe el estado del medioambiente. Son una manera de medir, señalar, apuntar con mayor o menor exactitud.

10.- Donella Meadows, científica ambiental y ecóloga coautora del relevante libro Los límites del crecimiento

11.- Los dos estándares ISO (International Standardisation Institute) para la Certificación ambiental de los edificios: Norma UNE-ISO/TS 21929-1:2009 – Sostenibilidad en Construcción de Edificios – Indicadores de Sostenibilidad. Marco para el Desarrollo de Indicadores para Edificios; Norma UNE-ISO/TS 21931-1:2008 – Sostenibilidad en construcción de edificios. Marco de trabajo para los métodos de evaluación del comportamiento medioambiental de los trabajos de construcción. Parte 1: Edificios

12.- Chiara Monterotti, Análisis y propuesta sobre la contribución de las herramientas de evaluación de la sostenibilidad de los edificios a su eficiencia ambiental,  www.tdx.cat

13.- VERDE propone la herramienta HADES como soporte al proyecto y la guía de uso, www.gbce.es/es/pagina/herramienta-de-ayuda-al-diseno-hades;

LEED propone un check list por cada  versión de la herramienta www.usgbc.org/resources/new-construction-v2009-checklist-xls.

Ambas pueden descargarse gratuitamente.

* Chiara Monterotti es arquitecta, doctora en arquitectura y evaluadora acreditada de la certificación VERDE. Ha realizado una tesis doctoral sobre certificaciones ambientales de edificios. Se dedica a la certificación y a la rehabilitación de edificios existentes para mejorar la calidad de vida de la gente con el mayor respeto para el medio ambiente. buenasenergias21@gmail.com