Calor con biomasa a elegir

estufas_biomasaLas calderas de biomasa han resurgido con fuerza en los últimos años. En la actualidad encontramos una variada oferta de combustibles y calderas con distintas tecnologías capaces de proporcionar un elevado confort y facilidad de uso semejantes al gasoil, pero conviene tener claro una serie de aspectos para que el usuario no se confunda. El tipo de combustible y las necesidades de calor de las viviendas condicionan el almacenamiento, y la tecnología elegida define el mantenimiento y la retirada de residuos. En este artículo repasamos algunos puntos clave para guiar al usuario hacia la solución que mejor se adapte a sus necesidades.

Desde que se descubriera el fuego hace 790.000 años el hombre ha utilizado la reacción exotérmica derivada de la oxidación rápida de la materia para calentarse. Durante mucho tiempo se utilizó como combustible, hasta que en el siglo XIX el carbón desplazara a la madera cuadriplicando la cantidad de energía por metro cúbico de almacenamiento. A continuación vinieron el petróleo a principios del siglo XX y el gas después, con una capacidad calorífica semejante, pero con la ventaja de quemar un fluido en vez de un sólido. Las calderas mejoraron su rendimiento, llegando incluso a aprovechar el calor latente del vapor de agua generado en la combustión. Se hicieron más versátiles, fáciles de instalar e incluso más atractivas desde el punto de vista del diseño.

El fin de la era de los residuos fósiles, la creciente preocupación por el medio ambiente y la propia economía nos llevan en el siglo XXI a volver nuestra mirada hacia la biomasa. Desde hace unos años se ha producido un enorme esfuerzo tecnológico por igualar el rendimiento de combustión y la facilidad de manejo de las calderas de combustibles fósiles con la biomasa.

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