Bioneers. Flores en el desierto norteamericano

Vista del Marin Center, lugar del evento-1Estados Unidos es un país diverso como ninguno. Montañas, lagos, llanuras y desiertos se extienden en un paisaje vasto, magnífico, de una belleza muchas veces espectacular. También sus gentes son variadas y de orígenes y colores muy distintos.

Aprincipios del S.XX, un judío inglés, recién aterrizado en Estados Unidos y aficionado al teatro, creó una obra cuyo contenido se ha olvidado, pero cuyo título encierra un mensaje que todavía ejerce un tremendo poder en la imaginación popular, la promesa de que cualquier persona, sea cual sea su origen, puede convertirse en un norteamericano más, en un ciudadano perfectamente integrado en un país que valora la diversidad y el espíritu emprendedor de la gente. El título de la obra era “Melting Pot” —lo que se traduce por crisol, aunque literalmente sería algo así como “puchero en el que todo se funde”— y todavía hoy, esta expresión es la más utilizada por los norteamericanos para definirse a sí mismos.

Claro que las cosas han cambiado mucho en los cien últimos años. Y aquel país de promesas y esperanzas para tantos inmigrantes, entre tanto, se ha convertido en un imperio. Por su parte, el poder no ha cambiado, y después de cien años, sigue estando en manos de los blancos, los que no tienen color. Imperio en manos de blancos, conservadores y ricos, esta es la imagen que nos llega de Estados Unidos. Las películas de Hollywood, por muy políticamente correctas que pretendan ser, o tal vez por eso, nos muestran en general un mundo de blancos que viven bien y que están muy orgullosos de formar parte de un país que tanto hace por la democracia y la libertad en el mundo. ¡Oh claro, tal vez se deban criticar algunas cosillas, para eso está la libertad de expresión, pero la base es buena, la vida es maravillosa! Mientras, las noticias nos muestran un gobierno, tan seriamente preocupado por extender la democracia en el mundo, que no duda en emprender una guerra tras otra para liberar a quien haga falta —y bueno, si de paso se llevan algunas cosillas, como el petróleo y demás, bien ¿no?—; un gobierno que no tiene reparos en sacrificar dos mil de sus ciudadanos —pura casualidad que sean negros o hispanos—, y varias decenas de miles de ciudadanos de otros países, para vengarse por un atentado que, con todo lo horroroso que sea, causó menos de cinco mil muertos; un gobierno que es capaz de negar las evidencias presentadas por sus propios científicos sobre el calentamiento de la Tierra y se niega a firmar tratados internacionales para corregirlo; un gobierno que utiliza a su conveniencia las instituciones económicas y financieras internacionales para apoyar a sus gigantescas multinacionales en su humanitaria tarea de expoliar a los países del Otro mundo, contribuyendo así a crear una espectacular inmigración desde el Sur hacia sus puertas, que ahora se preocupa de mantener bien cerradas. Y así, una y otra y otra.

 

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