Bioconstrucción sobre ruedas

Slow Cicle es un viaje en bicicleta por América con el objetivo de aprender, aplicar y difundir conocimientos sobre bioconstrucción, energías renovables y eficiencia energética. Fomentar en la construcción lo que la bicicleta es en el transporte: ecología, eficiencia y salud.

Aunque la rueda lleve más de 5.000 años inventada y existan referencias de ingenios similares en el antiguo Egipto, India y China, no es hasta 1690 cuando aparece el primer antepasado registrado de la bicicleta: el celerífero, un palo con dos ruedas. En 1816, el alemán K.F. van Drais hace orientable la rueda delantera del celerífero y lo llamará draisiana, mientras que sólo unos años más tarde, en 1866, el francés Pierre Micheux añadirá unos pedales a la rueda delantera de la draisiana y lo llamará velocípedo. El problema del velocípedo era precisamente la limitación de la velocidad por el diámetro de la rueda delantera, más veloz cuanto mayor el diámetro, pero también más inestable y peligroso. En 1879 el francés Guilmet, el inglés H.J. Lawson, y un año más tarde el suizo H.Renold, terminarán situando al ciclista entre ambas ruedas, transmitiendo la fuerza del pedaleo a la rueda trasera mediante un plato, una cadena y un piñón. Ocho años más tarde John Boyd Dunlop añadiría los neumáticos que permitieron reducir el temor a los baches del camino. Los cojinetes y el aligeramiento de las ruedas con radios cruzados hicieron el resto, de forma que en 1900 la bicicleta ya existía prácticamente como hoy la conocemos, y tan solo 3 años después se celebraría el primer Tour de Francia.

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