Nº 51 EcoHabitar. Editorial

Podemos prever que no será la humanidad la que acabe con el capitalismo y su injusticia social, económica, política y ecológica que provoca el desastre climático, la concentración de la riqueza en unos pocos y los modelos políticos injustos, entre otros desajustes (por llamarlo de alguna manera).

“Creo que no lograremos derrotar al capital con nuestros propios medios. Quién derrotará al capital será la Tierra, negando los medios de producción, como el agua y los bienes de servicio, obligando a cerrar las fábricas, a terminar con ilusorios grandes proyectos de crecimiento”, considera el teólogo y ecologista Leonardo Boff. Aunque Jeremy Rifkin opina que será el capitalismo el que se destruya a sí mismo, dando paso a lo que denomina la economía colaborativa, el procomún.

Para llegar a una sociedad justa en la que la civilización tenga un futuro real es necesaria la sostenibilidad, o sustentabilidad si lo prefieren. De esta forma, podremos garantizar el acceso a todo aquello que es necesario para el mantenimiento y la perpetuidad de los seres que habitan el planeta y sus descendientes. Pero según Boff la sostenibilidad, por sí misma, no es suficiente y “carece de la fuerza intrínseca para realizarse. Precisa del cuidado. El cuidado entraña una relación inversa de la que produce la agresión de la modernidad, que es violenta, destruye y agota los ecosistemas”.

La idea del cuidado, de preservar, no se queda solo en un gesto, debe llegar a ser un paradigma “un conjunto de valores, de ciclos, de actitudes que tiene como efecto la protección y el mantenimiento de lo que existe y de lo que vive. La categoría, cuidado, cumple una función de columna que sustenta un nuevo ensayo civilizatorio”. Cuidar el planeta es cuidar y responsabilizarse de los seres que habitan este planeta, porque la biodiversidad, que es la relación entre todos, teje aquella trama que sustenta a todos y lleva adelante el proceso de la vida.

La bioconstrucción entiende que es necesario crear hábitats para las personas con los ritmos y la lógica de la naturaleza, no con la lógica y los ritmos de un modelo tan depredador como el sistema capitalista basado en la sobrexplotación y en unos recursos limitados y no renovables. “Es preciso extraer de la naturaleza lo que necesitamos, pero dándole tiempo para que se autorreproduzca y siga ofreciéndonos vida a toda la comunidad” decía Boff refiriéndose a la agroecología pero que podemos aplicar perfectamente a la edificación biocompatible.

Y no basta con edificar viviendas saludables, se necesita una nueva relación con nuestro entorno y con nuestros semejantes. Una relación de respeto y de cooperación: “no estamos sobre ella (la Tierra) con el puño cerrado del que domina, sino con las manos abiertas de quien acaricia” concluye Boff.

Sentémonos, respiremos hondo y seamos conscientes de que este modelo se termina, se acaba; que lo que fue ya no será y lo que será, será diferente. Todo ha sido una ilusión, el mal sueño de una humanidad que quiso jugar a ser Dios.

“Una sociedad que decide organizarse sin la ética mínima, altruista

y respetuosa de la naturaleza, está trazando el camino de su propia autodestrucción”.

Leonardo Boff


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Nuestra propia investidura

No tanto predicar contra la contaminación, sino intentar que nuestros días discurran con la menor huella ecológica posible. No tanto criticar esta  civilización tan individualista y materialista, sino comenzar a cocrear, en la medida de nuestras posibilidades, enclaves compartidos, responsables. Las ecoaldeas, los asentamientos comunitarios y sostenibles aumentan el sentimiento de adhesión a una comunidad global y son capaces de imbuir en nuestro interior algo de ese propósito superior.

 La vida es una constante llamada al compromiso, pero la vida amenazada redobla si cabe esa necesidad de abrazar responsabilidades. Al XIX Encuentro ibérico de Ecoaldeas vinieron de toda la península, también de comunidades y ecoaldeas de Europa y América. Se acercaron con sus testimonios inspiradores, con su variado bagaje de experiencias prácticas, con su corazón henchido de cercanas alboradas. La cita era en la comunidad de “Amalurra” en Arzentales en la comarca vizcaína de las Encartaciones, en los últimos días de Agosto. El objetivo, arrojar miradas juntos al mañana, intercambiar información, alentar nuevas y prometedoras realidades… Más allá de todo ello, seguramente lo más necesario afianzar nuestro sentimiento de pertenencia a un movimiento global, acogedor, integrador y tan cargado de esperanza.

 Nos congregamos casi cuatrocientas personas persuadidas de que el otro mundo no es sólo posible, sino que aquí y ahora lo estamos ya construyendo. El ancho movimiento de las ecoaldeas está por doquier ganando reconocimiento como ejemplo de sostenibilidad práctica, sin embargo la noticia apenas arañó un reducido espacio en los medios de comunicación locales. Seguimos más preocupados por lo que se derrumba que por lo que emerge, por lo que tiene los días contados, que por lo que manifiesta señales indelebles de futuro.

 Varios centenares de neorrurales, soñadores, ecoaldeanos, agentes comunitarios…, compartiendo experiencias y visiones no acaba de ser noticia en los grandes medios. Bioconstrucción, energías alternativas, naturismo, permacultura, procesos grupales, “arte de compartir”, nuevas formas de democracia horizontal…, no terminan de ser temas serios que atraen la atención de los consejos de redacción. ¿Cómo hacer más sonoro el eco de aquellas palabras, de aquellos cantos, cómo hacer para dar a conocer que un nuevo mundo está ya surgiendo, lejos de la pancarta, del estruendo, de las investiduras más o menos fallidas?

 Fueron cuatro días intensos. Cantamos, danzamos, celebramos, conspiramos… El “aurresku” y su ceremonia de despedida nos cogieron con la palabra aún en los labios, palabra a medio camino entre la realidad y la utopía, entre los cimientos y la primera balconada de balas de paja. La Red Ibérica de Ecoaldeas (rie.ecovillage.org) es un movimiento ya maduro, coordinado a su vez con la Red europea y con la Red planetaria. El GEN (Global Ecovilage Network) nació en el año 1995 y está presente en los cinco continentes. Cuenta con un importante historial y bagaje experimental y tiene rango de organismo consultivo en la ONU. Su razón de ser es el apoyo y fomento de la evolución de los asentamientos sostenibles en todo el mundo. Tal como reza en su página oficial (gen.ecovillage.org): “Entre los miembros de la Red se incluyen grandes redes como: Sarvodaya (2.000 aldeas activos sostenibles en Sri Lanka), la Federación de Damanhur en Italia y Nimbin en Australia, pequeños ecoaldeas rurales como Gaia Asociación en Argentina y Huehuecoyotl, México, los proyectos de rejuvenecimiento urbanos como Los Angeles ecoaldea y Christiania en Copenhague, sitios de diseño de permacultura, como Crystal Waters, Australia, Cochabamba, Bolivia Barus, Brasil, centros educativos como Findhorn en Escocia, centro de tecnología alternativa en Gales, Earthlands en Massachusetts, entre otros…”

Resta seguramente convencernos de que nos habíamos distraído en exceso con teatros políticos e investiduras, que por lo demás no terminaban de llegar; que lo que restaba era la investidura de nosotros mismos como auténticos generadores de transformaciones, no precisamente en los escenarios palaciegos donde se concentran los focos, sino en los más discretos y alejados de los media, donde se mide nuestro anhelo solidario, nuestra fuerza de voluntad y creatividad. Hablar del nuevo mundo o hacer el nuevo mundo; en realidad he ahí la disyuntiva clave en la que nos hallamos las gentes inquietas, los servidores de todas las latitudes. Pegados al televisor, a la “teleserie” interminable de la confrontación política, a la disputada investidura o pegados a la Madre Tierra e “investirla” de todo nuestro amor, nuestra ternura y compromiso. El otro mundo sostenible, justo, solidario, comunitario…, puede ser motivo de conversación o puede ser eje de nuestras vidas. Puede estar en medio de nuestras tertulias de café o puede situarse como razón de vida.  La Tierra no puede esperar mucho más y en algún momento habremos de responder a esta cuestión impostergable.

En “Amalurra” dijimos que sí, que era ya la hora de apagar el televisor, de no esperar ya más a que las soluciones vengan de fuera; que era preciso tornar nosotros/as en auténticos agentes de transformación, sobre todo en exponentes, en testimonio de que la nueva relación de amor con la Tierra, las correctas relaciones entre los humanos son posibles aquí y ahora. Entre las verdes colinas de las otrora castigadas Encartaciones, hicimos un  ancho círculo y nos miramos a los ojos. En silencio nos  dijimos que ya no había nada que esperar, que el tiempo era llegado y los medios, las herramientas habían acudido a nuestras manos. Elevamos un canto, balbuceamos un rezo y formulamos nuevos códigos de funcionamiento horizontal y participativo. Después sólo restaba distribuirnos los mapas, las  geografías, las tareas… No juramos sobre leyes pasajeras, encendimos un fuego sagrado y sellamos alianzas más allá del tiempo.

ARQUIMA realizará la fachada del Centro de Medicina Comparativa y Bioimagen del Hospital Germans Trias i Pujol

La compañía especializada en construcción modular sostenible ARQUIMA (www.arquima.net) ha sido escogida para fabricar y montar la fachada de un nuevo edificio del Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud y Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona).

El edificio, de nueva construcción, albergará próximamente el Centro de Medicina Comparativa y Bioimagen (CMCB), en la zona hospitalaria y universitaria de Can Ruti.

La madera de alerce sin albura recubrirá con listones de gran formato, en sentido vertical, los 2.000 m²  de fachada ventilada del edificio, diseñado por el estudio de arquitectura Calderon-Folch-Sarsanedas Arquitectes, S.L.P.

El cerramiento exterior del edificio estará compuesto por módulos prefabricados en taller, que incluirán desde el revestimiento interior hasta el revestimiento de fachada, y para su fabricación se utilizarán materiales sostenibles como la madera certificada, la  celulosa, la fibra de madera o el fibro yeso. La envolvente del edificio le conferirá una gran estanqueidad al aire gracias a la lámina para vapor que recubrirá todo el interior de la envolvente, y una gran resistencia térmica gracias al importante espesor de aislamiento que incorporan los módulos prefabricados en sus cámaras.Principio del formularioFinal del formulario

El proyecto cumple la normativa UNE-EN 13051 de estanqueidad al agua.

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Sobre ARQUIMA

Con dilatada experiencia en el mercado nacional y en proceso de expansión internacional, ARQUIMA fue pionera en Construcción Sostenible y se adelantó al cambio desarrollando un sistema constructivo modular con estructura de madera que le permiten fabricar cualquier tipo de proyecto de edificación, desde viviendas unifamiliares de una sola planta hasta edificios en altura para cualquier tipo de uso.

En 2015 construyó, en Barcelona, el primer edificio plurifamiliar en altura de España con estructura de entramado ligero de madera que fue certificado con 4 hojas VERDE, siendo uno de los edificios más sostenibles de Barcelona.

Este año ARQUIMA ha abierto una delegación técnico-comercial en Madrid y en estos momentos trabaja en varios proyectos de gran envergadura, como equipamientos educativos y resorts, además de numerosos proyectos residenciales.

Para más información ARQUIMA:

www.arquima.net

Investigadores sostienen que deben tenerse en cuenta los beneficios que producen algunos microbios a la hora de diseñar los edificios

El diseño arquitectónico se preocupa a menudo de la eficiencia energética o la estética, pero no de la exposición a los microbios. Sin embargo, en un artículo publicado en Trends in Microbiology -editada por Cell Press-, ingenieros ambientales de la Universidad Yale (Connecticut, EE.UU.) defienden que se evalúen los beneficios de tener estos organismos invisibles en nuestros hogares. Tal vez, dicen, en lugar de empujarlos a todos fuera, debemos dejar que entren los adecuados, según reporta Tendencias21.

“Es un error común pensar que todos los microbios que se encuentran en su hogar son peligrosos para su salud”, dice el profesor de Ingeniería Química y Ambiental Jordan Peccia, coautor del artículo con la estudiante de doctorado Sarah Kwan. “Muchos no tienen impacto en la salud, y algunos pueden incluso ser beneficiosos.”

Estudios anteriores demostraron que los niños que crecen en una granja (o incluso en una casa cerca de una zona rural) están expuestos a este tipo de microbios beneficiosos, y son menos propensos a desarrollar alergias.

Por ejemplo, los niños de una familia bávara (una población conocida por su estilo de vida agrario: trabajar los campos, usar caballos para el transporte, y tomar leche sin pasteurizar) tenían menos de la mitad de los niveles de asma que una familia europea suburbana (5.2 % frente a 19,1%). Se encontró que este efecto persistía en la edad adulta. Esto es probablemente debido a que algunos microbios del cuerpo envían señales a los glóbulos blancos conocidos como linfocitos T para formar células T reguladoras, que impiden las respuestas inmunes innecesarias.

“Una gran pregunta es cómo el diseño de un edificio (por ejemplo, la distribución geográfica, los materiales de construcción, la ocupación y la ventilación) modula la exposición microbiana, y nuestros propio microbioma”, dice Peccia en la nota de prensa de Cell Press, recogida por EurekAlert! “A medida que se identifican más y más microbios beneficiosos, nosotros -arquitectos, ingenieros y el público en general – debemos pensar en cómo podemos facilitar nuestra exposición a ellos”.

Ventajas y desventajas

“Es cierto que hay ventajas y desventajas que debemos comprender mejor”, añade. “La calidad del aire interior es a menudo peor que la calidad del aire exterior, por lo que construir una ventilación con aire exterior tiene mucho sentido. Sin embargo, en las ciudades con muy mala calidad del aire exterior, el aumento de la ventilación puede provocar exposiciones a contaminantes del aire no saludables”.

Si no trabajamos en una granja, una manera en la que podemos “entrenar” a nuestro sistema inmune es a través de la exposición a los animales, especialmente los gatos y los perros. Aparte de llevar sus propias familias de microbios, también pueden transportar bacterias y hongos comunes procedentes del exterior, lo que contribuye aún más a la ya mencionada “diversidad beneficiosa” de los microbios de interior.

Estos pueden ser inhalados o ingeridos fácilmente cuando están atrapados en un espacio herméticamente cerrado, como una vivienda o edificio de oficinas, donde se inhalan litros de aire cada día y, a veces se ingiere polvo del suelo.

A pesar de que este campo está todavía en una etapa inicial, Peccia tiene un consejo para los ocupantes de un edificio: en concreto, que no hay un enfoque de “talla única” para mejorar el microbioma de su hogar. “No todo el mundo debe salir corriendo a conseguir un perro, por supuesto”, dice, “pero podemos trabajar para desarrollar nuevos enfoques cuantitativos para la solución de estos problemas. Algo mejor que nuestros filtros de aire e inhaladores portátiles”.

Una economía centrada en el biorregionalismo

Por todas partes se buscan alternativas al modo de producción industrial/mercantilista/consumista, ya que sus efectos sobre las sociedades y sobre la naturaleza se están demostrando cada vez más desastrosos. El caos climático, la erosión de la biodiversidad, la escasez de agua potable, la quimicalización de los alimentos y el calentamiento global son los síntomas más reveladores. Este modo de producción es todavía dominante, pero no sin críticas.

En contrapartida, aparecen por todas partes formas alternativas de base ecológica de producción como la agricultura orgánica, cooperativas de alimentos agroecológicos, granjas familiares, eco-aldeas y similares. La visión de una eco-economía de la suficiencia o del “buen vivir y convivir” da cuerpo al biorregionalismo, como ya hemos explicado aquí.

La economía biorregional se propone satisfacer las necesidades humanas (en oposición a la satisfacción de los deseos) y realizar el bien vivir y convivir, respetando el alcance y los límites de cada ecosistema local.

Previamente hemos de preguntarnos sobre el sentido de la riqueza y su uso. En vez de centrarnos en la acumulación material más allá de lo necesario y decente, debemos buscar otro tipo de riqueza, esta sí, verdaderamente humana, como el tiempo para la familia y los niños, para los amigos, para desarrollar creatividad, para deleitarnos con el esplendor de la naturaleza, para dedicarnos a la meditación y la recreación. El sentido original de la economía no es la acumulación de capital, sino la creación y re-creación de la vida. Ella se ordena a satisfacer nuestras necesidades materiales y crear las condiciones para el logro de los bienes espirituales (no materiales) que no están en el mercado, pero se derivan del corazón y de las relaciones justas con los demás y con la naturaleza, como la convivencia pacífica, el sentido de justicia, la solidaridad, la compasión, la amorización y el cuidado de todo lo que vive.

Al centrarnos en la producción biorregional, minimizamos las distancias que los productos tienen que recorrer, ahorramos energía y disminuimos la contaminación. El suministro de las necesidades puede ser satisfecho por las pequeñas industrias y tecnologías sociales fácilmente incorporadas por la comunidad. Los residuos pueden ser fácilmente manejados o transformados en bioenergía. Los trabajadores se sienten conectados con lo que produce la naturaleza local y al trabajar en fábricas pequeñas consideran su trabajo más significativo.

En esto radica la singularidad de la economía biorregional: en lugar de adaptar el medio ambiente a las necesidades humanas, son estas las que se adaptan y se armonizan con la naturaleza y por lo tanto aseguran el equilibrio ecológico. La economía usa mínimamente los recursos no renovables y usa racionalmente los renovables, dándole tiempo para descansar y regenerarse. Los ciudadanos se acostumbran a sentirse parte de la naturaleza y sus cuidadores. De ahí nace la verdadera sostenibilidad.

En lugar de crear puestos de trabajo, se busca crear, según afirma la Carta de la Tierra “medios de vida sostenibles” para ser productivos y dar satisfacción a las personas.

Las computadoras y las modernas tecnologías de comunicación permitirán a la gente trabajar en su casa, como se hacía en la era pre-industrial. La tecnología no sirve para aumentar la riqueza, sino para liberar y asegurar más tiempo, como recuerda siempre el líder indígena Ailton Krenak, para la convivencia, para la recreación, para la restauración de la naturaleza y para celebrar las fiestas tribales.

La economía biorregional facilita la abolición de la división del trabajo basada en el sexo. Los hombres y las mujeres asumen juntos las tareas domésticas y de crianza de los hijos y velan por la belleza del medio ambiente.

Esta renovación económica propicia también una renovación cultural. La cooperación y la solidaridad se hacen más factibles y la gente se acostumbra a actuar correctamente con los demás y con la naturaleza, porque es claro que es en su propio interés, así como en el de la comunidad. La conexión con la Madre Tierra y sus ciclos suscita una conciencia de mutua pertenencia y una ética del cuidado.

El modelo biorregional de la pequeña ciudad inglesa de Totnes, es seguido hoy por unas 8.000 ciudades, llamadas Ciudades de Transición: transición para lo nuevo. Tales hechos generan esperanza para el futuro.


Artículo de http://www.elpais.cr/2015/12/15/una-economia-centrada-en-el-biorregionalismo/

Terravita, camino de establecer un hito en la construcción sostenible

Can Tanca, la vivienda que Terravita está construyendo en Ibiza, está cerca de convertirse en una referencia mundial de la edificación sostenible. En la recta final de su construcción, la casa está en proceso de obtener los certificados Passivhaus Premium y BREEAM Excepcional, lo que la convertiría en el único edificio en el mundo con las máximas categorías de los estándares internacionales de eficiencia energética y sostenibilidad.

El certificado Passivhaus Premium, que actualmente solo poseen tres edificios en el mundo, acredita el escaso aporte de energía que necesita la vivienda para disfrutar de una temperatura confortable durante todo el año. También que es capaz de generar más energía – de origen renovable- de la que consume. Se estima que la casa de Can Tanca reduce en un 80% las necesidades de climatización respecto a otra de características similares, con el añadido de que esa baja demanda se cubre en su totalidad con la energía solar instalada.

Según una directiva europea (2010/31/UE) para el fomento de la eficiencia energética, los nuevos edificios deberán tener consumo de energía casi nulo a partir de 2020, dos años antes en el caso de los públicos. La vivienda de Terravita se anticipa así a la normativa que hará obligatoria este tipo de construcción en los próximos años para combatir el cambio climático.

Un aspecto a resaltar de la casa de Terravita es su alto nivel de hermeticidad, que evita el paso incontrolado de aire. El test de Blower Door, que mide este factor, arrojó un resultado de 0,25 renovaciones/ hora, muy por debajo de las 0,6 que exige el estándar de origen alemán.

La vivienda unifamiliar, de 210 m2 de superficie, consta de tres volúmenes diferenciados y una pérgola exterior con un punto de carga para coche eléctrico. Se distribuye en sala de estar, comedor y cocina en un solo espacio, tres dormitorios, dos baños, un estudio, distribuidor y sala técnica.

Sobre cimentación de hormigón armado, la estructura de Can Tanca es de entramado ligero de madera, a la que se han añadido aislamientos de fibra de madera –de hasta 30 centímetros de espesor- también incorporados en la cubierta y la fachada, terminada en revoco de cal. La carpintería exterior es de doble y triple acristalamiento.

En verano, las persianas exteriores y la vegetación la protegerán del calor. La ventilación natural nocturna, permitirá mantener la casa fresca. Para la climatización, cuando sea necesaria, se ha instalado un sistema de ventilación mecánica de doble flujo con recuperación de calor entálpica, una batería de frío y 14 m2 de techo refrescante. Se alimentará con aerotermia, energía renovable que además calentará el agua de la casa.

100×100 energía solar

Can Tanca está desconectada de la red eléctrica y de agua. Una instalación solar fotovoltaica, instalada sobre la cubierta, le permite ser autosuficiente en energía. De cara a garantizar el suministro de electricidad ininterrumpido, dispone de un sistema de acumulación capaz de abastecer a la vivienda incluso en los días poco soleados. La casa estará dotada asimismo de tecnología inteligente para automatizar y regular el gasto energético según las necesidades del momento. La vivienda también se autoabastece de agua mediante un sistema de recogida de aguas pluviales y de tratamiento.

Enfoque sostenible

Ideado como un proyecto pionero en sostenibilidad, desde su concepción, el proyecto de Terravita ha perseguido el objetivo de aunar el máximo ahorro energético y el menor impacto medioambiental, con un elevado nivel de confort interior en un espacio saludable. Todo esto dentro de un estilo acorde a la arquitectura tradicional ibicenca.

Por ello, además del Passivhaus Premium, la vivienda va camino de conseguir el certificado BREEAM Excepcional, la más alta de las cinco categorías en que se estructura el prestigioso estándar internacional, que avala la sostenibilidad en la edificación. BREEAM, de origen británico, evalúa los impactos en 10 áreas (gestión, salud y bienestar, energía, transporte, agua, materiales, residuos, uso ecológico del suelo, contaminación e innovación). Su análisis abarca todo el ciclo de vida del edificio desde su fase de diseño, la construcción y sus usos. 

Rapidez de ejecución

Otro aspecto a destacar es la rapidez en la ejecución del proyecto. En febrero comenzó la cimentación, mientras que la estructura de madera se empezó a montar a mediados de abril. Si se cumplen las previsiones de finalización, estimadas a mediados de septiembre, habrán pasado menos de 8 meses en total.

En palabras de Julian Watson Todd, Co-fundador de Terravita, Can Tanca responde a nuestro compromiso por una forma de construir que contribuya a alcanzar los retos climáticos globales. El sector de la construcción es responsable del 40% del consumo de energía y el 36% de emisiones de CO2 en la Unión Europea. Por eso, si queremos un planeta habitable, el futuro debe ir por este tipo de edificios de mínimo impacto ambiental”.


Terravita es una empresa especializada en el desarrollo integral de proyectos de construcciones bioclimáticas, energías renovables y paisajismo. Terravita, radicada en las Islas Baleares, promueve un tipo de arquitectura en equilibrio y armonía con el entorno. Viviendas que combinan un alto nivel de confort con el menor coste medioambiental posible, aprovechando los recursos disponibles en la fase de diseño y empleando materiales naturales y ecológicos para construir edificios energéticamente eficientes cuya escasa demanda de energía puede aportarse mediante fuentes renovables.

Más info: www.grupoterravita.com

 

¿Qué es diseño?

En su forma más general, diseño es el arte de lo posible. En términos más técnicos, diseño es el proceso consciente y deliberado por el cual elementos, componentes, potenciales, tendencias, etc. se disponen de forma intencionada en el continuo espacio-tiempo con el fin de lograr un resultado deseado. En su expresión más potente, diseño es imaginar y alumbrar nuevos mundos. Podríamos decir que el diseño es una actividad muy humana.

En última instancia, todo diseño se origina en la fuente creadora de todo lo que es. Sea como consecuencia de la necesidad, la especulación, el deseo o la fantasía, surge una visión, un impulso creativo que aparece en la mente como un flash intuitivo de conocimiento, o tal vez como imágenes difusas. Es, con todo, un impulso cargado de energía, ¡que debe ser perseguido! A través de la contemplación, y de una mayor definición y familiaridad con los parámetros y el propósito, el impulso creativo se hace más preciso. A través de varios ensayos de prueba y error –la verificación de hipótesis y prototipos, los inevitables ajustes que vienen del feedback, las diferentes variaciones sobre un tema–, finalmente, el impulso creativo toma forma. Si se prosigue en su conclusión, algún día este impulso creativo aparecerá al mundo como una expresión tangible de realidad, una realidad que empezó como una luz tenue en la imaginación de alguien. ¿Se podría llegar a decir que el diseño es la función de la actividad humana? Obviamente, si el diseño consiste en usar el poder y el ingenio de la mente humana en una fuente universal de creatividad para alcanzar resultados deseados, es de suponer que la calidad y el carácter de las mentes individuales que hacen el diseño tendrán algún efecto en los resultados. ¿Qué influye en las decisiones de diseño de una persona? Es evidente que la creatividad personal puede ser alimentada y cultivada, pero en este punto lo que realmente guía y da forma a la articulación y manifestación del diseño en cada paso del proceso es el conocimiento y experiencia de cada uno, incluyendo aspectos difíciles de medir como valores, visión del mundo e, incluso, el sentido que cada persona da a su vida. Confiada y segura en una base firme de teoría y praxis, la intuición es entonces libre para elevarse a alturas virtuosas.

El Diseño de Ecoaldeas es una forma de diseño muy especial. Aquí, el resultado deseado es una forma de asentamiento humano que no sólo ha de ser sostenible, sino un entorno habitable, de apoyo, donde los seres humanos pueden prosperar hacia una plenitud personal y planetaria, que les permite realizar así su pleno potencial. Éste sería, a día de hoy, el reto de diseño más complejo en el mundo, y cuya aplicación a gran escala es necesaria con más urgencia.

Convertirse en un diseñador de ecoaldeas competente y capacitado es una búsqueda para toda la vida, ya que se requiere un amplio espectro de habilidades, conocimientos y comprensión. La Educación para el Diseño de Ecoaldeas es la forma más consumada del aprendizaje multi- y transdisciplinar, pues todo es pertinente, desde la física a la fontanería, del feng shui a las ordenanzas municipales, de la biología evolutiva a la arquitectura, de la ingeniería civil a la asociación de plantas y, sí, también las finanzas. El diseñador de ecoaldeas avanzado ha de ser un generalista ágil, capaz no sólo de acceder de forma simultánea a numerosas y diversas disciplinas, sino también de polinizarlas, haciendo nuevas conexiones y relaciones entre ellas. En este sentido, la idea de un diseñador de ecoaldeas “experto” –tan exaltado en la excesivamente especializada economía reduccionista– es una idea ligeramente contraria, pues cada uno de nosotros se halla en diferentes etapas de un largo proceso de acumulación e integración de un conocimiento tan valioso como diverso.

Existen diferentes metodologías relacionadas con el Diseño integral de Ecoaldeas. Algunas de las más importantes son el Diseño Permacultural, el Diseño Ecológico, el Diseño Regenerativo, el Diseño de Sistemas Totales (Whole Systems Design) y el Diseño Salutogénico (que genera salud) de Daniel Wahl. Aunque todas son complementarias en concepto y alcance, cada uno de estos diseños tiene sus propios principios normativos y sus propias formas de aplicación en las distintas etapas o niveles del proceso. Igualmente importante en una visión integral del Diseño de Ecoaldeas es la aproximación multi-capa de Ian McHarg desarrollada en su libro “Proyectar con la naturaleza”, y el enfoque atemporal y orgánico de Christopher Alexander, con su ”Lenguaje de patrones”. Un estudiante serio y dedicado hará bien en familiarizarse con todas estas metodologías, pues cada una tiene un lugar especial en el diseño.

El plan de estudios EDE se presenta como un diseño de ecoaldeas integrado. La teoría ha evolucionado hacia una estructura de cuatro dimensiones reconocidas plenamente en el Diseño de Ecoaldeas. Estas cuatro dimensiones son: Ecológica, Social, Económica y Visión del Mundo (Cultural-Espiritual). El EDE se organiza de esta manera para enfatizar la importancia –de hecho, la necesidad– de considerar por igual cada una de estas dimensiones durante el proceso de diseño. Si el objetivo, como he comentado, es un tipo de asentamiento donde los seres humanos puedan florecer y alcanzar su plenitud personal en condiciones de prosperidad sostenible, será entonces de vital importancia que todas las dimensiones estén presentes y funcionen bien. De esta manera, tras exponer todas estas consideraciones, los veinte módulos de las cuatro dimensiones de la formación del EDE, se convierten en una excelente introducción a la complejidad del Diseño de Ecoaldeas.

El arte y la ciencia del diseño e implementación de asentamientos humanos verdaderamente sostenibles es una empresa multidimensional, polifacética y holística que abarca toda la experiencia humana. Como tal, un diseñador de ecoaldeas experto y competente tendrá un acceso conceptual a la visión y al propósito como un todo desde el que poder identificar, circunscribir, y manejar numerosos y diversos subsistemas que contribuyen o dan forma a ese todo. Este baile estratégico, esta habilidad de comunicar y poner la atención desde el todo hacia las partes y de las partes hacia el todo, es un criterio fundamental de maestría en el diseño integral de ecoaldeas. En contextos filosóficos, este movimiento interpretativo de ida y vuelta se denomina círculo o espiral “hermenéutica”, otro ejemplo claro de la naturaleza transdisciplinar del diseño integral de ecoaldeas. En todos los aspectos, la clave está en maximizar las relaciones beneficiosas (dentro, entre y a lo largo de las escalas).

Existe, por tanto, un curso formal de estudios y un camino de ascenso hacia niveles cada vez más avanzados de diseño. Diseñar una ecoaldea es una las tareas más complejas, colorida y multidimensional que una persona puede llevar a cabo, por lo que es necesario prepararse de manera rigurosa. Fórmate cuanto puedas, realizar un curso de Diseño de Ecoaldeas es un buen punto de partida, pues el aprendizaje que se adquiere está basado en la comunidad, en la experiencia, en lo táctil y lo contextual. Toma lo que has aprendido y sigue practicando. Al principio, empieza con sistemas de pequeña escala y, a medida que vayan evolucionando, registra los errores realizados. Aprende de los errores, haz cambios y continúa creando sistemas cada vez más autónomos, más eficientes energéticamente, más diversos y productivos. Mantén el equilibrio de las cuatro dimensiones mientras practicas diversas metodologías. Tal vez tengas suerte y algún día tengas la oportunidad de aprender con alguien con experiencia en el diseño e implementación de una ecoaldea.

Piensa que, de la misma manera que en un cuadro los primeros trazos son determinantes en la imagen final que aparecerá en el lienzo, las primeras decisiones que tomes en el caso de un diseño integral determinarán poderosamente la forma y viabilidad de la comunidad. Asegúrate bien de que empiezas de una forma adecuada, porque otras personas vivirán con las consecuencias de tus decisiones durante varias generaciones. Sólo este hecho justifica la necesidad de una formación avanzada.

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Recuerdo cuando tuve la oportunidad de diseñar y presentar mi primer curso de Diseño de Ecoaldeas, en Fairhaven College, en la primavera de 2001. Hice un gran esfuerzo en organizar las diez semanas de tal manera que toda la información relevante fuera llegando en el momento adecuado y terminar con el diseño de un proyecto. Diseñé el curso de tal forma que simulara un proceso de diseño integral: visión de conjunto y antecedentes históricos, dinámicas para crear comunidad, excursiones al lugar y ejercicios de observación, lluvias de ideas, diagramas de afinidad, consenso grupal para los criterios de diseño, diagramas de burbujas, análisis por sectores, articulación del programa, lecturas, presentaciones y ponencias, es lo que creía esencial para el proceso de diseño y así presenté el curso. Aun así, hubo un estudiante en particular, uno de los más brillantes del grupo, que se sentaba en el círculo con impaciencia, buscando la oportunidad de preguntar cada semana: “Pero, ¿cuándo vamos a empezar con el diseño?”. Y cada semana, independientemente de donde estuviéramos, le respondía: “¡Pero esto es parte del diseño!”. Claro, mi amigo equiparaba “diseño” con dibujar planos. Espero que su participación en mi proceso le convenciera de que el diseño es mucho más que eso. En realidad, diseñar es un proceso continuo que nunca se completa del todo.

Max Lindegger, uno de los más importantes diseñadores de ecoaldeas del mundo, es claro en este punto cuando afirma que “la observación es el elemento más importante en la creación de un buen diseño ecológico. Y requiere tiempo”. La observación incluye investigar un trozo de tierra y su historia, reunir datos útiles y diversos, hablar con vecinos y veteranos, y  seguramente permanecer sentado en diferentes lugares durante un buen rato y con los sentidos bien abiertos. Lindegger dice sobre esta fase que “estamos ‘observando’, pero aún no estamos ‘diseñando’. Si pasamos demasiado pronto a la acción, abreviando la fase de observación, saltándonos una importante fase des diseño, nos arrepentiremos después”.

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Ojalá que todos esos ingenieros y constructores del “destino manifiesto”, que durante años han atravesado mi Norteamérica nativa creando precipitadamente cuadrículas bidimensionales abstractas dondequiera que iban, hubieran tenido la oportunidad de escuchar y seguir el consejo de Max. Desafortunadamente, muy poco del modelo de asentamientos en Norteamérica fue de hecho diseñado. En lugar de eso, nos encontramos con conjuntos mecánicos de parcelas y edificios desplegados superficialmente en el paisaje, según el prescriptivo y limitante dictado de reglamentos de ordenación territorial. Ha sido algo más parecido a rellenar bloques según un guión aburrido y estándar, que una explosión creativa de placemaking adaptada a cada lugar. En la escala de los asentamientos, no hay ninguna relación coherente entre las diferentes parcelas individuales, ningún sentido de un tema unificador, ningún vestigio de herencia cultural, ninguna relación con las ecologías subyacentes, ningún escape del utilitarismo sin sentido y, con una triste falta de atención a crear espacios públicos, tampoco hay ningún sentimiento de identidad cívica o de comunidad. Este es el brutal paisaje al que han dado forma los especuladores, los diseñadores sin formación ni conocimientos. El mandato dominante ha sido maximizar el beneficio para la inversión privada, no crear espacios que pudieran ser bellos, memorables, vivibles, o que valiera la pena cuidar.

¿Será quizás porque he sido testigo de una belleza y gracia tan esplendorosas en el vibrante placemaking de otras partes del mundo que he desarrollado esta pasión por la perspectiva de un diseño bueno, sano e inteligente? El modelo de asentamientos de Norteamérica, no diseñado y energéticamente despilfarrador, pronto se revelará cada vez menos funcional a medida que nos adentramos en la era del descenso energético. Es de esperar una renovación total. Se requerirán habilidades de diseño sofisticadas, a emplear en múltiples escalas, para poder dar marcha atrás, reducir, relocalizar y realinear lo hecho con los patrones y procesos naturales. Buckminster Fuller pronosticó esta situación hace cuarenta años, cuando llamó a una “revolución del diseño”, en la creencia de que el único camino de la humanidad tecno-industrial para superar su dilema era diseñar cómo salir de su estado.

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Nunca subestimes el poder del diseño. El imperativo por la sostenibilidad podría conducir a todo un nuevo renacimiento de la ciencia del diseño. Para prepararnos, deberíamos concentrarnos en la formulación y transmisión de una epistemología efectiva del diseño e introducir habilidades prácticas de diseño en todos los programas educativos. Y poder ofrecer así a muchos graduados informados la posibilidad de comenzar a caminar el sendero del diseñador capacitado.

Pero esto sólo es el principio. Mientras el mundo se estabiliza hacia un futuro de un nuevo nivel de reducción de carbono, podemos empezar a pensar y diseñar en términos de más allá de la sostenibilidad. Si el potencial de una cultura está íntimamente –algunos dirían determinadamente– relacionado con la calidad y características de los entornos donde la gente desarrolla su vida, entonces, ¿no será posible, a través del poder del diseño, crear entornos concebidos holísticamente, donde la gente puede desarrollarse y alcanzar todo su potencial? ¿No podemos, de hecho, influir en la misma evolución de la consciencia a través de los espacios que diseñamos? Con este objetivo por delante, podemos utilizar la paleta completa: proporciones en geometría sagrada; despertar, persuadir y, por qué no, estimular suavemente el sistema nervioso a través de interacciones vibrantes de colores, tonalidades, texturas, formas, sonidos y olores; una sutil secuencia de eventos, transiciones y acercamientos; jerarquías de espacios sociales distribuidos entre nodos policéntricos; uso juicioso del punto y contrapunto, de la perspectiva y la percepción profunda; un adorno elegante hasta el más fino detalle; reafirmación de la herencia cultural y biorregional a través de motivos vernáculos; simbolismo arquetípico del inconsciente colectivo; reconocimiento y participación de energías y fuerzas invisibles; imitación y mejora de los patrones, estructuras y procesos de la Naturaleza; celebración permanente de la vida a través de la belleza; oportunidades selectivas para visualizar la magnificencia y grandeza; imitación de la representación disposicional del pensamiento en el cerebro mediante la creación de agrupaciones dentro de agrupaciones, etc. En verdad, a la hora de alumbrar nuevos mundos, las posibilidades son ilimitadas, sin fin. Diseño es la forma en la que los seres humanos participan en la co-creación del Universo.


Bibliografía:
Alexander, Christopher; Ishikawa, Sara; y Murray, Silverstein  et al. (1977) A Pattern Language. Oxford University Press; New York.

Fuller, R. Buckminster (1969) Utopia or Oblivion: The Prospects for Humanity. Bantam Books; Toronto.

Lindegger, Max (2002) “Permaculture for Ecovillage Design,” in Jackson, H. and K. Svensson, eds., Ecovillage Living: Restoring the Earth and Her People. Green Books; Devon, U.K.

Mare, E.C. (2004) “Theoretical Framework for the Ecovillage Design Education.” Village Design Institute; Seattle.

McHarg, Ian (1967, 1992) Design With Nature. John Wiley & Sons, Inc.; New York

Mollison, Bill (1988) Permaculture: A Designer’s Manual. Tagari Publications; Tyalgum, Australia.

Van der Ryn, Sim and Stuart Cowan (1996, 2007) Ecological Design. Island Press; Washington, D.C.

Wahl, Daniel C. (2006) “Design for Human and Planetary Health: A TransdisciplinaryApproach to Sustainability,” in WIT Transactions on Ecology and the Environment, Vol. 99. WIT Press; London.


Por E. Christopher Mare, Village Design Institute www.villagedesign.org

Traducción: Ana Pardo y Ulises.


Artículo aparecido en el nº 41 de la revista Ecohabitar aquí

Triodos Bank reinventa su modelo de oficina bancaria sostenible

El banco ético europeo Triodos Bank reinventa en Málaga su modelo de oficina bancaria sostenible. El nuevo concepto de oficina es un ejemplo de sostenibilidad integral y espacio polivalente, con actividades abiertas sobre economía humana y los máximos estándares ecológicos en su diseño y construcción.

La entidad, referente en banca ética y sostenible en Europa, pone en práctica desde hace 36 años un modelo de banca con valores, orientado a mejorar la calidad de vida de las personas desde el sistema financiero y fomentar un uso responsable del dinero. Presente en cinco países europeos, España es el único donde Triodos Bank ha desarrollado una red de 21 oficinas en 15 comunidades autónomas. Un país que, pese a haber reducido en un 32% el número de oficinas bancarias entre 2008 y 2016 según datos del Banco de España, sigue a la cabeza en el número de oficinas bancarias por habitante en la Unión Europea.

“No buscamos desarrollar una amplia red de oficinas, dado que cualquiera puede ser cliente y operar con sus cuentas fácilmente a través de teléfono, internet y correo postal, sin necesidad de tener una oficina próxima. El objetivo de abrir oficinas es estar más cerca de los proyectos que solicitan financiación, por un lado, y favorecer el encuentro y las relaciones con nuestros clientes. Queremos que sean oficinas donde uno pueda informarse y hacer una operativa, pero sobre todo donde encuentre networking y conversaciones interesantes en torno a una economía humana y sostenible”, explica Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank.

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Un espacio para renovar la cultura financiera

“El nuevo modelo de oficina está pensado como un espacio para la creación de una nueva cultura financiera sostenible, donde las personas están en el centro de la actividad bancaria”, explica Mikel Vázquez, director de Identidad corporativa de Triodos Bank.

Cuenta con tres áreas diferenciadas: la zona de bienvenida para la espera de los clientes, donde pueden hacer uso de WIFI o material de lectura; el área de atención personalizada, para las consultas de particulares y empresas, la contratación de productos y la gestión de operativa: y la zona más novedosa, el patio, que incluye un punto de autoservicio para agilizar la operativa básica, y un espacio de networking para encuentros y actividades de debate y reflexión sobre cambio positivo.

En palabras de Isabel Sánchez, directora de la Red comercial de Triodos Bank en España: “El nuevo modelo de oficina es un fiel reflejo del tipo de relaciones que proponemos con nuestros clientes, basadas en el encuentro, la relación a largo plazo y unos valores compartidos”.

El diseño de la oficina de Málaga es el resultado de un proceso participativo a través de varios talleres con clientes y empleados de diversas áreas del banco, que han incorporado necesidades y perspectivas diferentes. Félix Rodríguez, director de Seguridad, Inmuebles y Servicios Generales del banco, explica que “se ha puesto un esfuerzo especial en cuidar el proceso y su trazabilidad, porque es un proyecto abierto y vivo. Con cada nueva oficina que se abre, se incorpora a la siguiente lo que se ha aprendido”. La oficina de Málaga sirve de experiencia piloto para otras localidades.

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Una oficina de diseño contra el cambio climático

El nuevo concepto de oficina ha sido diseñado y construido siguiendo los máximos estándares ecológicos y por profesionales de la arquitectura y la construcción sostenible. Un proyecto que conecta con el trabajo de Triodos Bank en el sector de la construcción sostenible, donde el banco tenía invertidos 442 millones de euros en préstamos a finales de 2015.

Tras un estudio geoambiental para la adecuación de la obra a su entorno, aprovechando factores como la luz natural disponible y teniendo en cuenta otros como la características acústicas de la zona, se han incorporado actuaciones innovadoras en favor de la máxima eficiencia y confort de los empleados y los clientes. Entre ellas, destaca el aislamiento del suelo con corcho, de las paredes con una proyección de celulosa y de los techos con cal. Incorpora un aparcamiento para bicicletas interior, un aseo para visitas accesible a personas con discapacidad o un jardín vertical que forma parte del sistema de circulación del aire, contribuyendo a un ambiente más saludable. El mobiliario, en madera FSC, y la iluminación se han diseñado en exclusiva para Triodos Bank. Un ejemplo son las mesas en tangram para facilitar el networking.

El proyecto responde al compromiso de Triodos Bank de ser una empresa 100% neutra en CO2 desde el año 2000. Además de contar con energía de origen renovable e iluminación led, en la oficina se monitoriza de forma desglosada el consumo energético, buscando reducirlo hasta en un 70%. “No podemos decir que una oficina no genera impacto. Tenemos que medirlo para minimizarlo”, explica Iñaki Alonso, codirector de la firma sAtt Arquitectura Abierta, referente de la arquitectura sostenible en España que ha diseñado para Triodos Bank el nuevo modelo de oficina. “Hemos hecho un análisis del ciclo de vida de todos los materiales y realizamos el cálculo de la huella de carbono”, detalla. Para la obra también se ha contado con una empresa especializada en edificación sostenible, Altave. Su directora de Sostenibilidad, Margarita Hernández detalla que “en los procesos de licitación se ha intentado que el mayor número posible de contratas sea local, alcanzando un 95%”.

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Banca ética europea

Triodos Bank es un banco europeo independiente fundado en 1980, con sucursales en España, Países Bajos, Bélgica, Reino Unido y Alemania y una agencia en Francia. Cuenta con más de 1.100 empleados, 600.000 clientes y una cartera con 44.000 inversiones en los sectores social, cultural y medioambiental en Europa. El beneficio neto a cierre de 2015 fue de 40,7 millones de euros. El patrimonio total gestionado por Triodos Bank y los fondos de inversión es de 12.300 millones de euros.

Triodos Bank es miembro fundador de la Alianza Global para una Banca con Valores, una red formada por 28 bancos referentes en sostenibilidad en todo el mundo.

Publicado el mapa solar de Ciudad Real

Huellasolar ha publicado el mapa solar del núcleo urbano de Ciudad Real.

El mapa solar está disponible para su consulta desde el visor de radiación y soleamiento, desde donde puede ser analizado con las diversas funciones incluidas, tales como, cálculos de radiación y producciones eléctricas, patrones de sombras, detección de áreas en función de su soleamiento, diagramas de radiación en planos verticales etc.

El mapa ha sido elaborado a partir de datos LiDAR-PNOA cedidos por © Instituto Geográfico Nacional utilizando las herramientas disponibles en la ‘OpenPlatform’ de huellasolar y está disponible de manera libre para cualquier usuario sin necesidad de registro ni cuotas.

Además, en este caso, el mapa de Ciudad Real incorpora la extensión ‘Atlas de radiación‘ que incluye mapas de radiación por meses y permite configuraciones adicionales de salidas gráficas y de datos agrupadas para áreas muy extensas o dispersas. Por ejemplo, en el atlas se ha incluido una serie de datos calculada exclusivamente sobre el conjunto de cubiertas de la ciudad que tienen menos de un 15% de sombras anuales. Para el conjunto de estas zonas se ofrecen resultados de producción y radiación. Para más información puedes consultar el manual de uso del visor huellasolar en la sección documentación.

El acolchado de paja reduce en un 78% el nivel de erosión en suelos

En la cuenca mediterránea se dan varias circunstancias que han favorecido la degradación del suelo. Por un lado, el propio clima mediterráneo, cálido y con precipitación relativamente baja y muy variable de un año a otro, lo que produce períodos de sequía más o menos intensos. Por otro, el uso agrícola del suelo durante los últimos dos mil años, que ha favorecido la pérdida de materia orgánica y nutrientes, así como otros procesos de degradación. La erosión en la región Mediterránea no es un proceso continuo sino que en ocasiones bastan una o dos lluvias intensas para generar tasas altas de erosión anuales.

Un equipo de científicos, entre los que se encuentran invetigadores de la Universidad de Sevilla, han publicado un artículo en la revista Science of The Total Environment, en el que analizan el efecto de un acolchado de paja de cebada sobre la pérdida de agua y sedimentos en suelos de viñedo frente a episodios de lluvia intensa poco frecuentes, característicos del clima mediterráneo.

“Las prácticas agrícolas tradicionales contribuyen a agravar esta situación, ya que eliminan la protección del suelo y favorecen la erosión. En situaciones de riesgo, la pérdida de la capa de suelo fértil puede tener fuertes impactos económicos y sociales. Por esta razón, es necesario investigar sobre el manejo agrícola de suelos en riesgo de erosión y encontrar tipos de manejo que favorezcan la protección del suelo a un coste razonable para el agricultor como es el acolchado de paja”, afirma el profesor de la Universidad de Sevilla y uno de los autores del estudio, Antonio Jordán.

Los investigadores han comparado la erosión producida en suelos sin protección con la de suelos bajo acolchado de paja de cebada y han calculado la tasa de aplicación teniendo en cuenta el coste económico de la compra, transporte y aplicación del material, que debe ser rentable para el agricultor.

Para controlar la intensidad de lluvia, su duración e incluso el tamaño de las gotas, se ha utilizado un simulador de lluvia portátil diseñado por investigadores de la Universidad de Valencia.

“El uso de simuladores de lluvia en la investigación sobre erosión es útil, porque permite controlar fácilmente todos los factores implicados. En este caso, simulamos tormentas intensas, relativamente frecuentes en la zona, que son las que originan la mayoría de los procesos erosivos más intensos en el área de estudio”, explica Antonio Jordán.

Para el estudio se realizaron 20 experimentos sobre suelo desnudo y otros tantos sobre suelo acolchado, y en cada caso se calcularon parámetros hidrológicos como el tiempo de encharcamiento, el tiempo de generación de flujo de agua superficial, las tasas de infiltración y formación de escorrentía, así como la pérdida de suelo producida.

De la Universidad al campo

La aplicación de acolchados de paja es muy sencilla y barata, y es útil para todo tipo de suelos cultivados. En general, es una práctica muy beneficiosa en varios sentidos. Trabajos anteriores señalan que el acolchado favorece tanto la fertilidad física como química del suelo, además, diversos investigadores han comprobado que también contribuye a reducir el riesgo de contaminación del suelo y los acuíferos.

Es un sistema que se ha utilizado también con éxito en la recuperación de suelos afectados por incendios. “Sin embargo, es necesario conocer cuándo aplicarlo, dónde y en qué cantidad. Además de menos rentables, cantidades excesivas, mal utilizadas o materiales inadecuados pueden producir efectos no deseados”, añade el profesor de la Universidad de Sevilla.

Este trabajo ha sido dirigido por Massimo Prosdocimi (Universidad de Padova, Italia) en colaboración con el Med_soil Research Group de la Universidad de Sevilla, Paolo Tarolli (Universidad de Padova, Italia), Saskia Keesstra (Universidad de Wageningen, Holanda), Ágata Novara (Universidad de Palermo, Italia) y Artemi Cerdà (Universidad de Valencia).


Referencia bibliográfica:

Massimo Prosdocimia, Antonio Jordán, Paolo Tarolli, Saskia Keesstra, Agata Novara, Artemi Cerdà.”The immediate effectiveness of barley straw mulch in reducing soil erodibility and surface runoff generation in Mediterranean vineyards”.  Science of The Total Environment 547, 15 March 2016, Pages 323–330. doi:10.1016/j.scitotenv.2015.12.076


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