Auroville, un milagro en el desierto

Hace 30 años, Auroville, situada en Tamil Nadu, en el Sur de la India, era un lugar completamente desértico, el resultado esperado de doscientos años de deforestación, pastoreo excesivo y pobre cuidado del terreno. Las fuertes lluvias monzónicas arrastraban cada año toneladas de suelo hacia la bahía de Bengal, cavando profundos y peligrosos cañones en el camino. Por su parte, el sol, que golpeaba sin piedad durante la estación seca, iba cociendo la  roja tierra arcillosa restante, transformada en una masa ladrillosa. Y sin embargo, en un periodo de tiempo relativamente corto, Auroville ha pasado de ser un desierto a convertirse en una jungla verde y exuberante, en la que se asienta una próspera y diversa comunidad de gentes, plantas y animales. Auroville representa, por muchas razones, una exitosa historia para la sostenibilidad. Como pionera en restauración ambiental, Auroville ha ganado numerosos  elogios internacionales por su innovador desarrollo en tecnología apropiada, agricultura sostenible y regeneración rural. Buque insignia del movimiento de  ecoaldeas, Auroville ha recibido un apoyo unánime de la UNESCO como una “ciudad que la Tierra necesita”,  siendo alabada por personajes tan ilustres como el Presidente de India, el DALAI LAMA y el Príncipe de Gales.

¿Qué es Auroville?

El nombre de Auroville, ciudad del alba, se refi ere al despertar de una nueva conciencia. La ciudad fue concebida y fundada a finales de los años 60 por la . visionaria francesa conocida como “La Madre”, una colaborada espiritual del fi lósofo y yogui SRI AUROBINDO. Juntos visionaron un gran futuro para la humanidad, en el que todos pudiéramos vivir juntos, en paz y armonía. Auroville se creó para realizar este sueño de unidad de todos los seres. Es un lugar para la evolución espiritual de la humanidad, un despertar de la conciencia divina que habita en todos nosotros.

Dos mil personas de 35 países diferentes viven actualmente en Auroville, todos ellos atraídos por esta idea de evolución espiritual, todos ellos respirando vida en todas sus actividades. Esta verdad se refleja con más fuerza si cabe en la arquitectura orgánica de su plan urbanístico que, con forma de galaxia, se abre en espiral hasta alcanzar más de cinco kilómetros. El Marrimandir, o Templo de la Madre, se sitúa en el centro junto a una antigua higuera de bengala, a lado del anfiteatro donde se llevan a cabo ceremonias y rituales y de la urna inaugural que contiene tierra de 124 países como símbolo de la armonía internacional. La ciudad está dividida en cuatro zonas: cultural, industrial, internacional y residencial. Rodeándolo todo se extiende el “cinturón verde”, un área dedicada a la promoción de la biodiversidad, la agricultura ecológica, la reforestación y la investigación sostenible.

Cuidado del suelo y del agua

Cuando los primeros pioneros de Auroville llegaron al lugar, su primera preocupación fue regenerar el entorno. No había electricidad, ni agua, ni sombra y la situación financiera tampoco era muy boyante. Gracias a una observación minuciosa y a una decidida atención al conocimiento local tradicional, poco a poco desarrollaron una estrategia para la conservación del suelo y del agua que permitió restaurar la fertilidad de la tierra. Siguiendo las curvas de nivel del terreno se construyó una red de pequeños terraplenes y zanjas llamados “bunds”, junto con un conjunto de diques de  sobre la marcha, colaborando con la naturaleza, fueron colocando hitos en la línea divisoria de las aguas, siguiendo la topografía del terreno, y con una metodología de ensayo y error, fueron consiguiendo sus objetivos.

Conforme se fueron haciendo duchos y más eficientes en su trabajo, los aurovillanos retornaron sus esfuerzos hacia la biorregión. Las unidades de trabajo “Palmyra” y “Water Harvest” dirigen actualmente sus esfuerzos hacia la rehabilitación de una antigua red comunitaria de tanques de captación de agua que en el pasado cubría el terreno. Su intención es recargar los acuíferos, prevenir la intrusión de agua salada y conservar el agua de riego.

Reforestación

Desde 1970 se han plantado en Auroville millones de árboles, detrás de los “bunds”, junto a los diques y las balsas. Se han construido vallas con espinos y cactus para proteger los árboles del pastoreo. A medida que la vegetación ha crecido, el microclima ha cambiado. Se ha hecho más fresco y húmedo, lo que facilita un mayor crecimiento de las plantas y atrae más especies de animales, pájaros e insectos. Esto a su vez enriquece el medio a través de la diseminación de semillas y la fertilización.

Inicialmente se plantaron tanto especies nativas como no nativas, pero la acacia australiana (Acacia auriculiformis, o zarzo negro de Darwin) resultó ser una especie invasora y expulsó otras especies. Ahora estos árboles se están talando y se están llevando a cabo varios planes para recrear la vegetación nativa, un bosque seco tropical. El jardín botánico de Auroville ocupa unas 20 hectáreas y sirve como centro de investigación y demostración, con más de 5000 especies de bosques nativos. El Centro de BioRecursos Pitchandikulum también ocupa 20 hectáreas de bosque, en las que crecen más de 440 especies de plantas nativas, además de trabajar en un programa de revitalización de las plantas medicinales tradicionales. Ambos centros cuentan con sendos bancos de semillas para proteger la biodiversidad.

En la actualidad, el bosque de Auroville está reconocido y protegido como un recurso de valor incalculable para la comunidad. De él se extraen plantas medicinales, alimentos, leña y materiales de construcción. Ayuda a controlar la erosión del suelo, funciona como un moderador del microclima y es un santuario sagrado para sus habitantes.

Tecnología apropiada

Una vez establecidos los sistemas de captación de agua y los planes de reforestación, los habitantes de Auroville comenzaron a construir su propia infraestructura. Deseosos de integrar tecnología apropiada en sus diseños, se propusieron encontrar soluciones acordes al clima local que hicieran un uso extensivo de la energía solar pasiva, les protegieran de la lluvia, redujeran el consumo de energía, utilizaran el agua de lluvia recolectada, con sistemas naturales de depuración de aguas grises y energías renovables. El hecho de no contar inicialmente con electricidad, medios de transporte, maquinaria o materiales de construcción por una parte, pero sí con una abundante aunque no cualificada mano de obra por otra, fue a la vez un contratiempo y un desafío. Cualquier solución que se propusiera había de apañárselas con los pocos materiales locales y la gente del lugar; tenía que ser relativamente barata y sencilla de realizar y mantener.

No fue difícil elegir el material de construcción básico, pues si algo no faltaba en el lugar era tierra. El Instituto de la Tierra de Auroville y el Centro para la Investigación Sustentable (CSR: Centre for Sustainable Research) construyeron una práctica prensa manual para hacer Bloques de Tierra Comprimida (CEB’s: Compressed Earth Blocks) que se utilizan como ladrillos.

La prensa es una máquina robusta, con una elevada tasa de compresión de 1,83 y una fuerza disponible de 13,5 toneladas métricas, produciendo más de 1000 bloques idénticos diarios, de altura y forma ajustables (incluyendo ladrillos huecos que ahorran material y mejoran el aislamiento térmico).

En Auroville, a los bloques se les añade de un 3 a un 5% de cemento para evitar la erosión por agua, pero también se podría utilizar cal o betún. Los CEBs son muy eficientes energéticamente (con un consumo de energía de fabricación de 5 a 15 veces inferior a la de un ladrillo cocido), duraderos, ecológicos, baratos y con una tecnología fácilmente transferible. Son muy adaptables y se pueden utilizar sin ningún apoyo. Esta técnica, conocida como de abertura libre o nubiana, es posible gracias a las propiedades adhesivas de los bloques con el mortero de arcilla. Es posible observar esta técnica en muchos de los edificios de Auroville, en el diseño de suelos y techos abovedados.

Además de la construcción con tierra, Auroville ha desarrollado con gran éxito el uso del ferrocemento. Esta técnica consiste en el uso de una delgada capa de mortero que se aplica sobre una malla metálica de acero que sirve de refuerzo. Aunque no se trata de una verdadera solución sustentable, ha resultado ser un material de construcción muy eficiente, barato, adaptable, fuerte, resistente y muy sencillo de utilizar. En Auroville, el ferrocemento se utiliza principalmente para los tanques de agua, letrinas, materiales para tejados y plantas de biogás.

Energía renovable

En Auroville se ha trabajado desde el inicio con sistemas de energía renovable, entre otras cosas porque no era posible acceder a las fuentes convencionales de electricidad. La investigación se centró en la energía solar, abundante durante la mayor parte del año. Las primeras casas venían equipadas con colectores solares para el agua caliente y con cocinas solares. Todavía hoy la electricidad de algunas casas proviene completamente de paneles fotovoltaicos, mientras que otras usan una combinación de diferentes fuentes de energía. En la actualidad los paneles fotovoltaicos instalados en Auroville producen alrededor de 250 kw de electricidad.

Varias unidades de trabajo de Auroville investigan, desarrollan y mantienen activamente un amplio rango de productos que funcionan con energía solar, desde coches, bombas de agua, sistemas de desalinización, farolas, hasta controladores y conversores de carga. Uno de los más exitosos proyectos en tecnología solar ha sido la Cocina Solar comunitaria. Se trata de un concentrador solar construido como un cuenco esférico, de 15 m de diámetro, y que genera suficiente vapor como para cocinar alimentos para 2000 personas. Está hecho de segmentos de ferrocemento prefabricados, cubiertos por dentro, de manera muy precisa, con 11000 pequeños espejos, lo que lo hace barato y sencillo de mantener. El receptor de calor es un cilindro de 4 metros que se mantiene centrado en el foco con un sistema de rastreo computerizado. Un líquido de transferencia de calor circula alrededor y produce vapor en un intercambiador de calor, vapor que se envía a la cocina para ser usado en diferentes “fuegos”.

Otras formas de energía renovable utilizadas son el viento y el biogás. La energía eólica, igual que la solar, se ha utilizado en Auroville desde el principio, especialmente para el bombeo de agua. Existen más de 20 molinos de viento diferentes en la comunidad, incluyendo el eficiente y exitoso molino multipala de Aureka (AV55), que utiliza torres altas, tiene una baja velocidad de corte de viento (lo que permite una producción más regular), es fiable, barato, conveniente para pozos profundos y superficiales y requiere un mantenimiento mínimo.

En la actualidad funcionan más de 20 digestores de biogás, tanto del modelo de tambor flotante como del de cúpula fi ja, todos ellos construidos con ferrocemento prefabricado. Para su funcionamiento se utiliza estiércol de vaca y otros tipos de biomasa (incluyendo caca humana). El metano producido se utiliza mayormente para cocinar.

Depuración de aguas residuales

La primera solución ideada por los aurovillanos para el tratamiento de las aguas residuales fue una sencilla y barata combinación de fosas sépticas y pozos ciegos. Más tarde, con el dinero de una subvención europea, el CSR desarrolló un sistema de filtros verdes, también conocido como humedal artificial o sistema de depuración de raices por zonas (root zone treatment system). En la actualidad,

Auroville dispone de más de 40 sistemas de depuración de aguas de diversos tamaños. Muchos se basan en sistemas de lagunaje horizontal o vertical con plantas de filtrado, otros utilizan un sistema de tanques, conocido en inglés como “baffl ed tank reactor”, plantas de biogás y una “Living Machine”.

Muy recientemente Auroville está investigando una tecnología con Microorganismos Efectivos (EM) para mejorar el rendimiento de sus sistemas.

Agricultura ecológica

En Auroville se ha practicado desde siempre la agricultura ecológica, con intención de restaurar la fertilidad de su degradado suelo y llegar a ser autosuficientes en la producción de comida.

Actualmente, se es autosuficiente en productos lácteos y en frutas de temporada. Se produce un 50% de las necesidades totales de frutas y verduras, pero sólo un 2% del arroz y granos necesarios. Auroville cuenta con varias unidades de manufacturación de comida elaborada, produciendo entre otras cosas paté de frutos secos, mermeladas, pasta, pan, bollos, derivados lácteos, aceites e incluso espirulina.

El Grupo de Producción Agrícola de Auroville controla 14 granjas dispersas en más de 400 acres de terreno (unas 150 has). La mayoría de estas granjas tienen una producción muy diversa, con una combinación de frutales, campos de cultivo, hortalizas y ganadería. Se insiste especialmente en el cuidado de razas y variedades tradicionales, y se procura así mismo mantener bancos de semillas para preservar la biodiversidad.

En cada granja se cuenta con tecnología apropiada, como tanques para la recogida de agua de lluvia, bombas de viento y riego por goteo. Se experimenta con agricultura perenne, biodinámica y natural y, más recientemente con tecnología EM (se está utilizando para el control de plagas un extracto de plantas extraído de las hojas del árbol indígena Neem, fermentado con EM).

 

Economía y gobierno

Auroville tiene un único principio de organización. Aunque existen autoridades reconocidas, funciona básicamente como una comunidad que se autogobierna, una anarquía divina, sin estructura jerárquica determinada. Las decisiones diarias se toman por consenso en grupos de trabajo autónomos, divididos por áreas como finanzas, salud, educación y medio ambiente.

Nadie dispone de propiedad privada. Todos los aurovillanos trabajan por un salario fijo y aportan mensualmente una cantidad para los gastos corrientes. La visión original preveía una comunidad económicamente autosuficiente y sin intercambio de dinero en su interior, pero esto está todavía por hacer. La salud, la educación y las actividades culturales son, sin embargo, gratuitas para todos. El centro de Servicios Financieros dirige un extenso sistema de dinero computerizado, vinculado con las unidades de trabajo, para asegurar que apenas haya dinero en efectivo circulando en la comunidad.

Una ciudad que la Tierra necesita

El alcance de la visión desarrollada por Auroville y el trabajo realizado hasta ahora es ciertamente impresionante. En muchos aspectos se trata sin duda de una verdadera comunidad sustentable. Pero a pesar de su éxito, Auroville no es una utopía. Es como un hermoso sueño que se está haciendo realidad. Es un reflejo microscópico de todos los desafíos a los que se enfrenta la India y, por extensión, el mundo entero, plagado de imperfecciones y problemas de difícil solución, como descubrirá rápidamente cualquier visitante.

Con todo, Auroville aspira a ser un modelo para una forma de vida de bajo impacto, demostrando con los hechos que podemos trabajar juntos para restaurar nuestro equilibrio ecológico, social y espiritual. Antes que nada, Auroville es un experimento permanente, un centro de investigación para la búsqueda de soluciones prácticas y positivas. Auroville es un laboratorio vivo comprometido con la búsqueda de un futuro sostenible, una ciudad que la Tierra necesita.


RAVEN LEFAY ha pasado cuatro meses en India, viviendo y enseñando sostenibilidad dentro del programa educativo de Living Routes. Es licenciada en Cultura, Ecología y Comunidad Sostenible por el New College de California, y master en Educación Ecológica por el Schumacher College, en Devon. Sus pasiones son la permacultura, la salud holística y la espiritualidad basada en la tierra. Vive actualmente en una zona natural en West Penwith, Cornwall, donde trabaja activamente como miembro de la comunidad local y en grupos de sostenibilidad. Lleva con su compañero una granja de producción ecológica de leche.

Articulo aparecido en la revista EcoHabitar nº 8. Invierno 2006 (Agotda)

Auroville «Ciudad de la Aurora». India

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