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| Lo
que necesitas saber |
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Ampliar
•
El tamaño mínimo para una piscina natural
es de 40 metros cuadrados, de los cuales, la mitad tiene
que estar dedicada al proceso de regeneración. Eso
significa que necesitará el doble del espacio que
una piscina tradicional para conseguir un área de
natación equivalente a la tradicional. No hay límites
para tamaños de piscinas más grandes.
• En la zona de plantas hay poca altura de agua, pero
en el área de natación debe ser de 2 metros
de profundidad como mínimo. Se puede realizar un
espacio para los niños dentro de la zona de regeneración.
• Las piscinas naturales pueden usar un revestimiento
sintético para prevenir fugas de agua, pero estos
revestimientos no deben contener metales pesadas. Los morteros
de cal son los más adecuados.
• El agua nunca tiene que ser cambiada, solamente
se repone el agua que se evapora.
• Las ranas se instalarán ellas solas, en el
área de regeneración, pero los peces no van
bien con una piscina natural - ensucian el agua y pueden
alterar el equilibrio natural de la piscina. En algunos
casos es posible instalarlos aunque conviene planificarlo
con sumo cuidado.
• Los predadores naturales como los zancudos de agua
y larvas de libélula vendrán a vivir en su
piscina y se darán un banquete con los mosquitos.
• Y lo mas importante: conviene que una piscina de
estas características la realice un profesional,
hay muchos condicionantes para que funcione y un fracaso
puede inclinarnos a no querer saber nada de una piscina
natural. |
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Las
piscinas naturales son una buena opción para las personas
preocupadas por no estar en contacto con productos químicos
y tóxicos. Su funcionamiento se basa en la capacidad de
filtración de distintos tipos de plantas y en filtros de
grava y arena. Estas piscinas, que recuerdan a los estanques en
los que de niños nos bañábamos rodeados de
ranas y peces, hoy seducen a personas que apuestan por una forma
de vida más natural.
En Austria, Alemania e Inglaterra, la construcción de este
tipo de piscinas está muy extendida, ya llevan más
de 15 años construyéndolas y existen empresas muy
especializadas que aplican determinados sistemas patentados. En
nuestro país, es algo incipiente y sólo existe un
pequeño puñado de ejemplos, aunque tarde o temprano,
cuando se conozcan más, tendrán más aceptación
por sus grandes ventajas frente a las piscinas convencionales.
Respecto a piscinas públicas la normativa exige un mínimo
de incorporación de cloro, incompatible con la filosofía
de un estanque natural por lo que podremos utilizar otros métodos
para bajar al mínimo los niveles de cloro, como por ejemplo
un catalizador.
Hay muchos sistemas de piscinas naturales, todos se basan en el
mecanismo por el que las plantas acuáticas aceleran el
crecimiento de microorganismos beneficiosos que eliminan las bacterias
y mantienen la piscina natural lo bastante limpia como para cumplir
con los estrictos criterios de calidad de agua en Europa. La luz
solar calienta el agua en la zona denominada “de regeneración”
y el agua caliente gradualmente se filtra en la zona donde se
nada, de dos metros de profundidad. Todo el proceso se basa en
los principios de regeneración que tiene el agua en un
curso natural donde podemos encontrar saltos de agua, plantas
ribereñas filtrantes.
Cada piscina es un mundo, por eso cuando se planifica es muy importante
realizar un detallado estudio de las condiciones del lugar, especialmente
las climatológicas, el tipo de filtración y decantación,
las plantas acuáticas depuradoras y oxigenantes que se
deben instalar y si conviene o no, colocar peces y ranas en la
zona de depuración. El ingeniero, del equipo asesor de
ReHabitar y experto en reciclaje de aguas, Ismael Caballero opina
que “incluso hay que tener en cuenta la vegetación
de la que disponemos en las zonas de sombra y en las zonas soleadas.
Esto condiciona totalmente en que sentido debe recircular el agua”.
Mantenimientos mínimos
Aunque la instalación de una piscina convencional y otra
natural cuesta casi lo mismo, la mayoría de los propietarios
opinan que los costes se reducen –no hay que comprar productos
químicos– y tienen menos mantenimiento, que además,
pueden hacer ellos mismos.
Es un auténtico trabajo de jardinería tener una
piscina natural limpia; una labor sencilla, agradable y que no
requiere mucho tiempo. Los posibles mosquitos dejan de ser un
problema pues son los propios depredadores –ranas, pájaros
y murciélagos– los que se encargan de tenerlos a
raya. Incluso existen sistemas de limpieza automáticos,
como los que instala Terrabita, “Esta piscina sólo
hay que limpiarla tres veces al año: la primera semana
de abril, en julio y en septiembre” comenta Julián
Watson gerente de esta empresa ubicada en Ibiza.
Un modelo de piscina
Existen innumerables sistemas de piscinas naturales y en cada
clima hay que adaptarlo a las condiciones del lugar. Para el modelo
que proponemos, la condición imprescindible es disponer
de suficiente espacio. La zona reservada para nadar debe tener
como mínimo 30 m2 a la que hay que sumar el mismo espacio
para la zona de regeneración, que en este caso va en los
márgenes. Como lo que se pretende es imitar a la naturaleza
es necesario poner el agua en circulación mediante un sistema
de tuberías, bombas y cascadas, como en un río de
verdad.
La pieza más importante de esta instalación es el
estanque secundario de purificación que sirve de biotopo
de limpieza. Desde el punto más profundo del estanque para
bañarse hay una tubería que llega al estanque secundario,
en el cual se halla una fosa de 2,5 m de profundidad, para ello
se puede utilizar una pieza prefabricada. La tubería entre
el lugar de baño y el estanque secundario sirve de desagüe
y tiene que estar en el punto más profundo porque es allí
donde se acumulan las impurezas que se han de trasportar a la
fosa. En ésta, las partículas pesadas bajan al fondo
mientras que las plantas filtran las partículas flotantes.
Algunas plantas, como los juncos y los jacintos tienen una capacidad
especial para la filtración, lo mismo que algunas plantas
flotantes y subacuáticas, como hidrocaris o lenteja de
agua. Este agua purificada se bombea a través de una tubería
hasta la fuente del estanque principal, donde el círculo
se cierra. Estos sedimentos se van convirtiendo en fangos, que
hay que extraer del estanque secundario cada dos años.
El estanque debe parecerse lo más posible a un lago natural,
con poca profundidad en los márgenes que va aumentando
hacia el centro.
Muchas plantas no soportan el movimiento del agua, por esto es
necesario separar la zona de baño del lugar donde están
las plantas. Se consigue con ladrillos, sacos de yute rellenos
de arena colocados directamente encima del impermeabilizante,
madera, etc.
Los animales como peces y patos no deben criarse en el estanque
pues el agua se llenaría de sus excrementos provocando
una falta de oxígeno en el agua y se rompería el
equilibrio ecológico.
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