Este
año se cumple una década desde la fundación en
Oaxaca (México) del Consejo de Administración Forestal
(Forest Stewardship Council o FSC). Diez años después,
y a pesar de la existencia de varios sistemas de certificación
en el mercado, el FSC es el único sistema de certificación
de ámbito global y de amplia aceptación por un amplio
abanico de agentes sociales, económicos y ambientales.
La certificación forestal FSC acredita que productos de origen
forestal como madera, papel, tableros, etc., han sido extraídos
de bosques bien gestionados desde criterios sociales, ambientales y
económicos. El FSC certifica también la “cadena
de custodia”, garantizando en todo momento la trazabilidad del
proceso de transformación de la madera certificada. Con este
sello, el consumidor puede comprar recursos renovables como la madera
premiando, con su decisión, a empresas y propietarios de bosques
comprometidos con la gestión sostenible de los recursos. Desde
su creación hasta hoy han sido certificadas por el FSC más
de 31 millones de hectáreas de bosques y plantaciones en más
de 56 países.
El FSC, por el equilibrio de intereses representados en su sistema tricameral
y su continuo proceso de búsqueda de soluciones consensuadas,
ha contado con el apoyo de la práctica totalidad de las organizaciones
de la sociedad civil relacionadas con los bosques. Por este motivo y
por su independencia tiene, frente a otros sistemas competidores, mayor
credibilidad en el mercado mundial de la madera.
En España el interés por la certificación forestal
FSC empieza a tomar cuerpo en el año 1998 de la mano de WWF-Adena,
creándose en torno a esta ONG un grupo de empresas (WWF-Grupo
2000) interesadas en este sistema de certificación. En dicho
grupo se encontraba la empresa Puertas Luvipol, primera empresa española
en obtener el certificado FSC para la cadena de custodia y verdadero
motor de las importaciones de madera con el sello FSC.
Hasta hoy, los datos reales de importación y transformación
de madera certificada FSC en España eran desconocidos. Las estimaciones
realizadas han sido frecuentemente muy conservadoras, incluso las realizadas
por técnicos no hostiles a la certificación forestal.
Las aproximaciones conocidas sobre la importación de madera certificada
en España son, para el año 2001, de menos de 1000 m3 (Víctor
González, 2002).
El
sector importador y transformador de madera FSC en España
En enero de 2003 había en España seis empresas españolas
con el certificado FSC para la cadena de custodia: un fabricante de
puertas, un fabricante de aparatos de iluminación, una pequeña
carpintería dedicada a la bioconstrucción, un fabricante
de suelos, un importador y un almacenista. Cinco de estas seis empresas
están ubicadas en la Comunidad Valenciana.
A principios de 2003, el WWF-Grupo 2000, donde están la mayoría
de las empresas con certificado FSC, estaba formado por 14 miembros.
Cabe destacar, además del sector de importación y transformación,
la presencia de entidades locales, agentes de maderas o empresas de
ingeniería.
Si bien en un primer momento han sido empresas de la región levantina
las primeras en sumarse a la certificación forestal FSC, la situación
podría cambiar a lo largo de 2003. Importadores y fabricantes
de suelos de Cataluña, Galicia y Andalucía podrían
obtener el certificado para la cadena de custodia en el primer trimestre
de este año.
Volumen
y procedencia de las importaciones de madera certificada FSC
Para obtener los datos del consumo anual de madera certificada FSC por
parte de la industria transformadora española hemos solicitado
los datos de importaciones / consumo de madera a un total de 10 empresas
(6 de ellas con cadena de custodia) y a 2 agentes de compañías
suecas productoras de madera FSC: AssiDöman y StoraEnso.
Los datos muestran que el incremento de la demanda de madera certificada
FSC por parte de la industria de transformación española
ha sido superior al 700% en el periodo 1998-2002. En el gráfico
1 puede observarse la evolución de la importación de madera
FSC en este quinquenio.
En el año 2002, las importaciones españolas de madera
certificada por el FSC sumaban 4.960,22 m3 de madera aserrada, 308.133
m2 de chapa y una cifra indeterminada de tablero (que en cualquier caso
supera los 200 m3).
En el año 2001, sólo el 0,12% del volumen total de madera
aserrada importada por España tenía el certificado FSC.
Y más del 90% de esta madera aserrada con el sello FSC procedía
de Suecia.
Es difícil precisar si el incipiente mercado español es
o no representativo de la realidad del FSC en el mercado mundial, pero
los datos parecen confirmar una de las debilidades mostradas hasta hoy
por el sistema de certificación FSC: la certificación
forestal está siendo utilizada por empresas y países con
una silvicultura avanzada (aunque no necesariamente sostenible) en mayor
proporción que en países en desarrollo o en bosques con
manejo comunitario. Hay que reconocer que la cantidad de superficie
certificada por el FSC perteneciente a comunidades indígenas
o pequeños grupos es claramente insatisfactoria.
Pero el gráfico 2 parece indicar un ligero cambio en este predominio
de las importaciones de madera nórdica. En los últimos
años (periodo 2001-2002), el mayor número y la mayor heterogeneidad
de las empresas interesadas en la certificación FSC parece diversificar
las fuentes de suministro hacia otras regiones: Latinoamérica
(Brasil, Argentina) EEUU y otros países europeos (Alemania, Polonia).
Está por ver si será el mercado exterior o la demanda
interna el destino final de los productos fabricados con esta madera.
La verdadera vocación del Forest Stewardship Council es la mejora
de la gestión forestal de los bosques del planeta, por lo que
cabe preguntarse si es la actual demanda de madera FSC en nuestro país
una herramienta para tal fin. Pese a la controversia en este punto,
los datos generales muestran un progreso en la ordenación y gestión
de los bosques tropicales. Países como Brasil, Bolivia y Honduras,
entre otros, han vivido convulsiones internas importantes en materia
forestal. En Bolivia han sido certificados recientemente más
de 520.000 hectáreas de bosque tropical amazónico. En
Brasil, la superficie de bosque amazónico certificada por FSC
supera las 285.000 hectáreas.
Sirva como ejemplo que en el verano de 2002 una delegación de
importadores españoles visitaron Guatemala para conocer de cerca
la gestión llevada a cabo en bosques comunitarios certificados
por el FSC (245.000 hectáreas). Debido a las buenas perspectivas
de negocio algunos de los importadores optaron por este sistema de certificación
e ingresaron poco después en el WWF-Grupo 2000.
Habrá que esperar todavía algunos años para despejar
dudas. En cualquier caso, resultan esperanzadores los volúmenes
de maderas tropicales (Cambara, Sucupira, Louro Preto, Uchi Torrado)
que desde el año 2000 vienen siendo importados por el sector
implicado, superando el año pasado los 330 metros cúbicos.
Maderas
con sello FSC utilizadas en España |
|
Coníferas
|
Frondosas
|
Tropicales |
|
Pino
silvestre |
Roble
|
Cambara
|
|
Abeto
|
Haya
|
Sucupira
|
|
Pino
Eliotis |
Maple
(Arce) |
Uchi Torrado
|
|
Fresno
|
Louro |
Preto |
El
destino final de la madera certificada. ¿Existe demanda interna?
La implantación de la certificación forestal FSC en España
se ha visto favorecida en estos primeros años por la mayor exigencia
de otros mercados más comprometidos con el denominado “consumo
responsable”. Tres de las cuatro primeras empresas españolas
en obtener el certificado para la cadena de custodia (Luvipol, MDC,
Industrias Auxiliares Faus) tienen sus principales mercados en el Reino
Unido o los Estados Unidos, donde son numerosas las grandes cadenas
de distribución que exigen el certificado FSC para sus productos
de origen forestal.
Como refleja el gráfico 3, todavía en el año 2002
es la empresa fabricante de puertas el mayor importador en volumen de
madera certificada FSC.
Algunos autores consideran que el mercado de productos forestales no
supera en ningún país el 5% del total (Raddi, 2002), exceptuando
el Reino Unido donde la cuota de mercado es del 20%. Como en otros temas
ambientales, la demanda del mercado español de productos certificados
está todavía muy alejada de la de nuestros homólogos
europeos.
Pero según un estudio realizado en el año 2000 por Quota-Unión
Sigma Dos para la Fundación Entorno, a los españoles comienza
a preocuparles lo que introducen en la cesta de la compra. Un 26% de
los consumidores prima que lo que compra no dañe el medioambiente.
Ocho de cada 10 españoles no compraría un producto si
se le informara de que el fabricante realiza prácticas que perjudican
el medioambiente.
Un estudio más específico realizado conjuntamente por
la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y WWF-Adena,
referido al consumo de productos de origen forestal, mostraba que el
consumidor español era favorable a los sellos que, como el FSC,
identifican los productos forestales procedentes de la gestión
sostenible, estando inclusive dispuesto a pagar un sobreprecio por los
mismos.
Las conclusiones de estas encuestas son frecuentemente rebatidas por
los escépticos, que desconfían de la intención
real del consumidor de pagar un sobreprecio por los productos de origen
forestal certificados. Pero lo cierto es que hoy en día es posible
comprar en nuestro mercado nacional: persianas, papel, muebles de teka,
suelos, puertas, estanterías, mobiliario de jardín, tablero
alistonado y objetos varios, todos ellos con el sello FSC. Por algo
será. Aunque es cierto que el compromiso del consumidor español
con el medioambiente está todavía muy lejos de la receptividad
de otras ciudadanías centroeuropeas existe un incipiente sector
de consumidores que demandan productos con el sello FSC.
Algunas administraciones públicas también están
impulsando decididamente la certificación forestal, precisamente
porque las entidades locales, comunidades autónomas e instituciones
públicas del estado sí pueden (y deben) pagar más
por productos ambientales positivos (autobuses no contaminantes, alumbrado
público eficiente, tejados solares, sistemas de ahorro de agua,
etc). Municipios con “Agendas 21” y Comunidades Autónomas
con políticas de adjudicaciones públicas ecológicas
(compras verdes) empiezan a generar un movimiento del sector hacia las
fuentes de madera certificada.
Como ya ocurriera hace años en Estados Unidos, algunos arquitectos
y constructores comprometidos con el medioambiente están también
contribuyendo al crecimiento del movimiento a favor de la madera certificada.
Rafael Moneo, célebre arquitecto español, ha utilizado
ya en varias obras estructuras de madera fabricadas con madera de abeto
con el sello FSC procedente de Suiza. Otros ejemplos conocidos son la
construcción de mobiliario urbano del Ayuntamiento del Prat del
Llobregat (Barcelona) y la construcción de la pasarela de la
playa de Matalascañas (Huelva), todos ellos elaborados con madera
FSC.
El futuro inmediato parece claro. El impacto que produce la política
de contrataciones de las administraciones públicas, ayudadas
por el pequeño pero activo grupo de consumidores críticos
y el mayor compromiso ambiental del sector empresarial español
indica que el mercado de productos certificados aumentará en
los próximos años.
Referencias:
- La Sociedad Civil y la certificación forestal (2001). Declaración
de ONGs españolas de ayuda al desarrollo, ecologistas y sindicatos
en apoyo del sistema de certificación forestal FSC y su posición
ante el sistema PEFC. 28 de mayo de 2001.
- WWF-Adena & Organización de Consumidores y Usuarios (2000).
Bosques y consumo responsable. Interés del consumidor español
hacia los productos con etiqueta de gestión forestal sostenible.
WWF-Adena.
- González, V. (2002). StoraEnso: un ejemplo de certificación
forestal. Revista Foresta, nš 19. septiembre 2002.
- Raddi, A. (2002). El mercado de los productos forestales certificados.
Un primer balance. Revista Montes nš 69.
- Van Damm, C. (2002). La Economía de la Certificación
Forestal: ¿desarrollo sostenible para quién?. Ponencia
presentada en el Congreso Iberoamericano de Desarrollo y Medio Ambiente
“Desafíos locales ante la globalización”.
Quito (Ecuador), 8-9 Noviembre de 2002.
- Forest Stewardship Council (2002). Versión no oficial de las
Mociones y resultados de la Asamblea General del FSC 2002. Borrador
del 28 de noviembre de 2002.
- La Certificación toma vuelo. Actualidad Forestal Tropical.
Boletín de la Organización Internacional de las Maderas
Tropicales Volumen 8, número 1. 2000/1.
- Fernández, M (2000). El consumidor ecológico se asoma
tímidamente al mercado español. Diario Expansión,
29 Febrero de 2000.
- Schatz, A. (1996). Aumenta la demanda por la “madera ecológica”.
The Wall Street Journal, 22 mayo de 1996.
Agradecimientos:
Angel Llavero (WWF-Adena), Carles Alberch (Alberch), David Ramón
(MDC), Enric de Roa Bonel (Ayuntamiento del Prat de Llobregat), Fernando
Sánchez (Biofusta), José Luis Martínez (Tellape),
José Miguel Jiménez (Tamalsa), Juan Andrés Molina
(Industrias Auxiliares Faus), Juan Carlos Pavón (Polanco), Luis
Puig (Luvipol), Robert Endsjö (AsiDöman), Samuel Novoa (Maderas
Iglesias), Manuel Redondo (Maderas Redondo) y Víctor González
(StoraEnso).